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viernes, 23 de noviembre de 2018

Por qué no debes ir a ver 33 El musical




Ayer pude ver el Musical 33, un impresionante montaje dirigido por el sacerdote diocesano Toño Casado. Técnicamente impecable, un guion muy bueno (la historia lo merece), los actores casi todos bien, buenas voces y mejor música. Vamos, un éxito asegurado, mi enhorabuena a los productores.

La obra viene avalada por la Archidiócesis de Madrid, Alfa y Omega y varios digitales católicos. Ha firmado convenios con entidades educativas y asociaciones católicas, es decir, parece que es una obra muy recomendada.

No creo que todos estos apoyos de la Iglesia hubiesen sido posibles si hubiesen podido ver la obra tal y como se representa, y poco a poco iremos viendo críticas en esta dirección. Repito que la obra es en general buena, pero tiene errores que la convierten en algo no apto para católicos, y es una pena, porque el tratamiento de Cristo desligado de la Iglesia es un imposible.

A veces es una escena de una película estupenda, otras veces es una frase en un libro, una situación o un gesto, es decir, una nimiedad se carga toda la obra y –sin dejar de ser una obra de calidad por ello- pasa a estar en la categoría de «obra no recomendable». Me refiero, por ejemplo, a una escena “para adultos” en una película familiar, a una falta de guion en una superproducción o una filosofía barata en boca de un personaje de novela.

Pues bien. 33 el Musical tiene algunas ideas que la hacen ser de este tipo: «obra no recomendable» y esto es indignante, porque por muy poco podría haber sido impecable.

Vayamos a los tres errores que he detectado:

El primer error es que cierra la puerta conscientemente a toda interpretación de la vida de Jesús de Nazaret que no sea la que se propone. Estoy de acuerdo, y es buena idea, presentar a un Jesús actual, capaz de decir algo en la sociedad de hoy, basado en el amor, pero eso no debe ser estorbo a la idea de un Jesús histórico, que es siempre actual. El Jesús histórico no es el que vivió hace dos mil años, es el que vivió, murió y resucitó y ha acompañado a la humanidad desde hace dos mil años, en sus errores y en sus aciertos, puliendo desde dentro de cada persona y por extensión a toda una civilización y al resto de los seres humanos. Sin Él no tendríamos todos los logros éticos, estéticos y políticos de la civilización y no se habrían exportado a todo el planeta.

Este error se muestra en la escena que representa un programa de televisión del «canal 33», una parodia del típico programa chabacano de nuestra televisión, donde aparecen ridiculizadas las distintas formas de entender a Jesús. El autor no tiene la modestia de colocar su idea de Jesús entre las que selecciona: el Jesús revolucionario-marxista, el Jesús de la teología católica, el Jesús de la nueva era y el Jesús de una puritana compiten en un breve espacio de tiempo interrumpiéndose y cantando a la vez. Este error es puro relativismo, pues se colocan al mismo nivel las distintas formas de entender la figura de Cristo, las verdaderas y las falsas. No se puede comparar a las ideas descarriadas de Jesús con la idea de la teología, encarnada por un sacerdote con sotana, que dice que es la segunda persona de la Trinidad y que tiene dos naturalezas. Está claro que el Jesús moderno que nos muestra la obra no sería pensable sin ese aparato racional de la teología, por el cual conocemos todo lo que sabemos de Él, sin mencionar que esos conceptos aparecen ya en los Hechos de los Apóstoles. Es inconcebible poner al mismo nivel, ni como broma, 2000 años de trabajo intelectual guiado por el Espíritu Santo con la apresurada utilización de la figura de Jesús por el marxismo o con las estupideces de la nueva era.

El segundo error es que pretende confundir a los sacerdotes judíos que condenaron a Jesús con el clero actual e histórico jugando con el vestuario: no llevan barbas de judíos, ni los característicos peiot, en su lugar usan una especie de hábito negro, con toques rojos que recuerda a la vestimenta de los cardenales; la capa con capucha parece la de un monje benedictino, y dentro tienen algo parecido a una estola roja, que con los guantes largos, también rojos y la postura deliberada de las manos forman una cruz sobre el pecho. Es cierto que como manipulación está bien lograda, porque en realidad no hay cruz, ni sotana, ni hábito conventual, lo que hay es una imagen clara de que se trata del clero católico. Por si alguien tuviese una duda, una pequeña duda de que el autor se refiere a toda la jerarquía católica el Sumo Sacerdote aparece en un momento bailando un tango y con acento argentino como el Papa Francisco. Y cantan siempre con acordes parecidos al gregoriano repitiendo las acusaciones contra Jesús, como si fuese la Iglesia de Cristo la que condena al Jesús molón de un evangelio inventado, porque el Jesús real no tenía como misión acabar con el clero, ni con los preceptos, ni con la religión. Una cosa es denunciar al que no cumple con Dios, sea este religioso o no, sacerdote o no, y otra muy distinta querer abolir toda forma de religión, precepto y dogma. Al contrario, Cristo crea la Iglesia de manera explícita (Mt. 16, 13-20), es decir, no interpretable y dice también bien claro que no viene a abolir la Ley, sino a cumplirla (Mt. 5, 17; Mt. 7,12; Rom. 3,31). Sí, trataba con prostitutas y pecadores, pero siempre terminaba con la invitación a dejar de pecar (Jn. 8,11; Jn. 5,14.Mc. 2,5)

El tercer gran error de la obra es pretende identificar el gran fracaso de Cristo, como le muestran los demonios en el Huerto de los Olivos, es crear la Iglesia, construir catedrales “tal altas como la torre de Babel”. En primer lugar Cristo no fracasó, creó una Iglesia que pese a ser atacada constantemente es la institución más longeva que ha conocido el hombre, simplemente porque por muchos musicales que se inventen, "Las fuerzas del infierno no prevalecerán sobre ella" (Mt 16:18).

En segundo lugar, yo creo que las catedrales son un gran logro del arte y que la Iglesia ha dado al mundo una forma elevada de entender el hecho humano. No se pueden entender los grandes progresos de Occidente, en cualquiera de sus manifestaciones éticas, estéticas o políticas sin la obra de la Iglesia. Así que de fracaso nada, gracias a la Iglesia de Cristo millones de personas son y mejoradas a lo largo de la historia. 



Es una pena, pues para afirmar un Jesús actual, con el lenguaje del amor como base de toda una doctrina, desarrollada durante siglos por los pensadores cristianos, no era necesario ridiculizar o denunciar a todos esos sacerdotes y teólogos que viven por Cristo y guardan los preceptos y las normas que el mismo Cristo instituyó, es una falta de caridad grandísima y por tanto cae en lo que pretende criticar.

Pero, en fin, la Iglesia es la única institución que históricamente se ataca a sí misma casi como fuente de crecimiento.  Nunca he entendido esa afición de algunos católicos por tirar piedras contra el propio tejado. ¿No se podía haber dicho lo mismo sin atacar a la verdad? ¿Es necesario de verdad mostrar lo peor de la Iglesia para hablar de un Jesús actual, que tiene algo que decir al mundo de hoy? ¿No pueden convivir en la misma Iglesia visiones distintas de un mismo hecho o es cuestión de buenos y malos?

Yo creo que sí, que lo verdaderamente católico es aceptar a todos los que sinceramente se proponen cada día seguir a Cristo, con sus peculiaridades y sus maneras, sus errores y fracasos, pero fieles a la Verdad. Por ejemplo, el misionero que se empeña en afirmar que es una forma de entender el amor del cristiano es irse a trabajar a África hace bien, pero cuando reprocha al resto que no lo hagan hace mal. El que cumple con todas las actividades de parroquia hace bien, pero si critica a los que no van hace mal, etc., etc. Es decir, ser cristiano es tener una perspectiva sobre la vida y el hombre basada en Cristo y no una verdad absoluta que excluye a todas las demás y las ataca con la razón, la burla o el insulto.

No es relativismo relativizar las posturas que muestran al cristianismo como preceptos, como amor, como teología, todas pueden y deben convivir, porque en lo esencial están en la misma onda. Pero sí es relativismo mostrar al mismo nivel la verdad que el engaño, la buena y la mala fe. El cristiano no se debe meter con el cristiano, debe colaborar, ayudar al otro y no dejarse llevar por la soberbia dogmática que hace ver que la forma particular de vida de una persona, un grupo o una época es la única verdadera.

Algún día comprenderemos los misterios de la naturaleza y la naturaleza humana, uno de ellos es comprender al clero que se avergüenza de serlo.

jueves, 27 de septiembre de 2018

El Estado Cloaca



Hay dos relatos sobre la última historia de España, el oficial, que dice que Suárez fue un héroe de la transición y que luego le sucedieron democráticamente los demás, con algunos asuntillos sucios que ya se están dirimiendo en los tribunales y el otro relato, que cuento aquí y es un poco paranoico, pero van encajando demasiadas piezas.

El gran juego siempre deja cabos sueltos, alguno que se pasa de listo, otro que se queda sin escaño y arremete contra quienes le pusieron, algunos que se hinchan demasiado, y cuando esto pasa se inician luchas de poder que casi siempre terminan en 'filtraciones' y nos dejan ver alguna luz sobre lo que se llama periodísticamente “las cloacas del Estado”. A  mí me parece más que este Estado no tiene cloacas, que él es todo una cloaca enorme.

Para ver cómo funciona esto a mí particularmente me encantan las grabaciones de conversaciones privadas y transcripciones de las mismas. Disfruté con las conversaciones telefónicas de Púnica y Gürtel, cuando «el Bigotes» o Correa le contaba los regalos que traía a una mujer de imputado, y lo vuelvo a hacer con la cena de Viilarejo, Garzón y la ministra Delgado. Creo que en las grabaciones se ve cómo son las personas de verdad y cómo nos engañan de manera sistémica.

A grandes rasgos creo que la transición ha sido una gran trama de corrupción en la que periodistas, jueces, fiscales, diputados, senadores y empresarios se han repartido el poder con ayuda extranjera. 

¿Y la ideología? la ideología se murió en los campos de batalla de la guerra civil. Socialistas, populares, comunistas y nacionalistas han tenido una ideología única, si todavía cree que la derecha defiende unos valores diferentes a la izquierda... en fin. Solo hay una ideología: capitalismo siempre y cuando no se meta el empresario en el juego del poder, Ideología de género, cultura de la muerte, estructuralismo y funcionalismo en educación, laicismo y decritianización de la vida pública, etc., etc. No hay ninguna ley ideológica que el PP haya cambiado a su llegada alterna al poder, pero esto es otro tema. Volvamos.

Para mostrar esta idea de una trama corrupta amañada entre los poderes voy a mostrar varias escenas que creo que arrojan cierta luz de forma independiente y mucha reunidas.

Advierto que la percepción que tiene ud. de los casos que relato es precisamente la que los políticos y periodistas a sueldo han creado y por lo tanto les sonará extraño, pero lean hasta el final y si quieren ver vídeos mejor. Nombres como Jesús Gil, José María Ruiz Mateos o Mario Conde le suenan a estafadores -pero no lo eran- y otros nombres como Manuel Fraga, Felipe González o José María Aznar le suenan a respetables, patriotas o estadistas. 

Primera escena: 20 de diciembre de 1973

El asesinato de Carrero Blanco. Parece que el comando de ETA tuvo una ayuda inestimable de la embajada americana. Parece ser que a algunos 'demócratas' del régimen, al futuro rey y a los Estados Unidos le venía bien quitarse de en medio al Presidente del Gobierno, que mantendría el régimen como estaba tras la muerte de Franco. Interesaba interna y externamente una transición democrática y ETA ayudó en lo que pudo. Tras su muerte quedó claro que la transición democrática era un hecho y que la incorporación de España a la órbita americana era cada vez más real.

Segunda escena: el 23 de febrero de 1981

Seis años después Suárez había hecho el trabajo de la transición y ya sobraba. Pilar Urbano tiene una idea distinta a la oficial. Dice que Suárez no quería entrar en la OTAN y eso no podía ser. Resulta que el 23 de febrero y todo lo que nos contaron sobre el papel de algunos militares, el papel del rey, la participación de Armada y esas cosas no fueron realmente como dicen que fueron. 

La verdad que cuesta creer que don Juan Carlos no estuviese detrás. Los tres grandes beneficiarios del fallido 'golpe' fueron: el Rey, que por fin tuvo su papel en la trajicomedia, Felipe González, que entró en escena y Estados Unidos, que lograron meter a España en la OTAN y plantar aquí sus bases para controlar el Mediterráneo. Parece que el golpe se arregla desde dentro del parlamento y el resultado final es una clase política que controla la prensa, las grandes empresas, el poder judicial, el poder ejecutivo y legislativo y que además tiene todos las bendiciones de los países aliados. 

Después del 23 F la democracia se consolida y nacen las tramas como el GAL, los fondos reservados, el PSV y la corrupción generalizada en todo el gobierno socialista. De vez en cuando se ilumina la cloaca.

Tercera Escena: 23 de febrero de 1983

En pleno mangoneo del PSOE, cuando están formadas las nuevas estructuras de corrupción, llega la primera amenaza de la mano de un empresario de éxito que ha creado un holding en muy poco tiempo: José María Ruiz Mateos. Un espontáneo (y del Opus) pretende adquirir más poder del que se espera de alguien que no está dentro del aparato corrupto. Irónicamente eligen otro 23 de febrero para destruirle. Se le despoja de su dinero, se expropian sus empresas, se le persigue, se le mete en la cárcel y no paran hasta que cae: un baile perfecto de poderes todos contra un hombre que se defendió hábilmente hasta su muerte.

Los tribunales le dieron la razón, sus empresas fueron desmanteladas y los mismos ministros se aprovecharon de la venta de sus empresas. Todos tuvieron su parte.

Cuarta escena: 28 de diciembre de 1993

A la vez que caía Ruiz Mateos, otro empresario empieza a destacar: Mario Conde. Conde compra un banco, uno de los importantes, con su dinero, y a la vez intenta entrar en el oscuro mundo de la prensa y se arrima peligrosamente a la corona. Saltan todas las alarmas entre los políticos, que lo ven como una amenaza Aznar y González se lo meriendan sin piedad. De nuevo el Banco de España, los jueces, los fiscales, el Gobierno, la prensa. Todo un entramado que termina con un hombre inocente en la cárcel.

Quinta escena: 24 de abril de 2002

El 22 de diciembre de 1999 un juez (Manuel García Castellón, el mismo que instruyó el caso Banesto) cesó a Jesús Gil de la Presidencia del Atlético de Madrid, poco tiempo más tarde Gil fue rehabilitado y el juez fue premiado. Le ganó el pulso al Estado en muchas ocasiones, hasta que decidió él mismo retirarse y abandonar la política en 2002. Antes, evidentemente, le quitaron el dinero (las acciones del Atlético de Madrid y le pedían 95 millones por responsabilidad civil en Marbella, curiosa fecha, otro 23 de febrero, de 2004. Poco después fue absuelto de todos los delitos falsamente imputados. 

Otro tanto de lo mismo, un 'outsider' con la idea de hacer dinero y adquirir poder fuera del sistema. Éste sí entró en política y después de lograr varias mayorías absolutas y transformar Marbella y la Costa del Sol y Ceuta. El peligro era evidente y por eso los salvadores: jueces, fiscales, Gobierno y oposición se unieron contra el intruso y lo abatieron.

Mientras esto ocurría los partidos políticos montaban gigantescas tramas de corrupción que no solo les mantenían en el poder, sino que además les permitía lucrarse de manera desmesurada a unos pocos. 

Lo que realmente pasaba es que levantaban enormes barreras de entrada a quienes pretendiesen salirse del guion, es decir, una trama perfectamente cerrada y organizada donde todos vivían a cuerpo de rey hasta que llegó la crisis.

Sexta escena: 6 de febrero de 2009

Mientras el juez Garzón, el Ministro de Justicia del momento Bermejo, y la actual ministra de justicia Dolores Delgado, que entonces era Fiscal General, se van de caza a una finca de Toledo salta la trama Gürtel. La policía inicia las primeras detenciones en una causa que instruye Garzón, por orden de Bermejo y de Delgado.  

Ha empezado la guerra. La trama realmente era parte de la trama mayor, donde participan todos los partidos, pero esta vez ya no quieren repartirse el poder por temporadas, Zapatero optó por romper la baraja y ahora quiere acabar con su exsocio Mariano Rajoy y su entramado. Esto es la trama de El padrino. Ocurre un año después de que ambos hayan llegado a acumular casi todos los votos, el auge del bipartidismo. 

A partir de esa fecha se rompe el pacto y todo salta en pedazos. Es el momento que se acaba la transición. No por casualidad Zapatero había sacado su Ley de Memoria Histórica, con la que rompía directamente con los 'consensos' de controlarlo todo PP, PSOE, CiU y PNV y pretendía él solo administrarlo todo. Lo que no sabía es que el pueblo debe tener la sensación de tener el control, que no puedes hacer un partido único.

Epílogo


Y llega la crisis económica a salvar a Rajoy, pero el daño estaba hecho: se cuelan en el poder grupos emergentes como Podemos y Ciudadanos, los socios de Convergencia son eliminados (con los escándalos del 3%) y se convierten en independentistas (es decir, quieren ellos mantener solos su banda) porque han sido expulsados, todo el castillo se está viniendo abajo y ahora o lo recomponemos (la tesis de Rajoy) o nos unimos a los otros en una lucha fraticida: es decir, eliminamos totalmente al PP y nos repartimos la cosa entre las nuevas minorías.

Sánchez, continuador de Zapatero, se impone a su partido con esta nueva tesis y llega al poder por la sentencia de Gürtel, la misma que inició Garzón siendo fiscal y cazadora Dolores Delgado, sigue con la misma idea: ser él el amo y señor, y sigue los pasos de Zapatero, dándole otra vuelta a la memoria histórica, poniendo de ministra a Lola (¿cerveza o vino?) Delgado  y queriendo por fin recomponer un Estado Nuevo en el que Podemos, Bildu y el PdCat se unan al PSOE y se hagan con todo el negocio ¿Lo conseguirá? Nos ha prometido que estará hasta 2030.



El asesinato de Carrero Blanco
Sobre el Golpe de Tejero
Sobre Ruiz Mateos


Sobre Mario Conde

martes, 3 de abril de 2018

Sentimiento y razón




Últimamente me encuentro con un recurrente argumento frente a mi defensa de la razón frente al sentimiento: el sentimiento -dicen- es la experiencia y es previa a la razón, por lo tanto debe ser predominante.

Los partidarios de la experiencia, del sentimentalismo, del desnudo de las emociones, me suelen mirar con pena, como diciendo “pobre, si supiese lo que se pierde al no expresar los sentimientos”. Creo que pensé en este artículo cuando un profesor budista me decía que él lloraba varias veces al día (o a la semana) y que había que “sacar” todos los sentimientos en todo momento, yo -la verdad- pensé que no debería llevar una vida buena para llorar tanto. Pero esto de "sacar" sentimientos es más que una moda. De hecho hay grupos de risoterapia, lloroterapia, teatralización, gritoterapia, cantoterapia (creo que no lo llaman así), etc. A algunos grupos de Iglesia les encantan las lágrimas grupales, las confesiones a la comunidad, los "testimonios" de personas que estaban en lo peor y que al conocer a Dios cambiaron radicalmente. En los debates sobre el nacionalismo, cuando les digo lo bien que viven los nacionalistas españoles en comparación con los países con los que les gusta compararse, me dicen que los sentimientos de los catalanes independentistas son muy importantes, casi tanto como el derecho o la economía. 

En fin, de nuevo otro fantasma recorre Europa: el del sentimentalismo, que ya pasó en el siglo XIX y dejó muy mal la cosa…

Mi tesis es que la experiencia sentimental ni es ni previa a la razón ni debe ser predominante. No es previa porque el ser humano no puede dejar la razón a un lado para tener experiencias y luego recogerla para analizarlas. La percepción no funciona así, la razón no está para analizar, quizá confunden el término razón con la ciencia, quizá, o quizá estemos estrenando un  tiempo de renacimiento del irracionalismo.

La razón es lo que nos permite ver el mundo como seres humanos, es decir, desligarnos del espacio y del tiempo y poder salirnos de lo cotidiano, de la percepción inmediata, del carpe diem y crear una realidad consistente e intersubjetiva. Los animales y los niños perciben así, sin razón: lo que hay es lo que ven, sin un posible análisis, y lo que ven es lo que su instinto -o su inteligencia- le permite ver. Pero nosotros, los humanos adultos,  no vemos lo que tenemos que ver, vemos lo que queremos ver, seleccionamos de toda la realidad lo que nos interesa por situación, por ideas preconcebidas o por historia personal. Por eso necesitamos un análisis de esta realidad, porque nosotros construimos la realidad y le damos sentido como sociedad.

Si después de percibir, de tener una experiencia sentimental, queremos salir de nuestro solipsismo y comunicarla a los demás, no nos vale con la experiencia nuda, necesitamos salirnos de lo inmediato, romperla, analizarla y descubrir la verdad objetiva que pueda haber en ella, porque sí, puede haber experiencias que no merecen ser tenidas en cuenta. 

Así podemos distinguir dos niveles de verdad: un primer nivel donde lo que se siente, lo que se percibe, no es discutible, es verdad el sentimiento (es verdad que sientes lo que sientes); y otro nivel superior donde esa verdad se pone a prueba con la realidad intersubjetiva y se integra en un proyecto de vida donde se ordena. No son dos actos, es un mismo acto con dos niveles o momentos. En el primer momento no hay discusión, lo que percibimos percibido queda y no hay forma de convencernos de que lo sentido es real o falso. Aquí no hay diálogo ni posibilidad de cambiar, solo hay tolerancia: tú con tu verdad, yo con la mía, nadie puede quitárnosla. Pertenece por lo tanto al mundo de la opinión, donde no podemos entrar más que a clasificar las opiniones y experiencias, todas al mismo nivel. Si uno siente la energía del Universo, el Amor de Dios, la humanidad de su perro, la opresión del Estado, la soledad o la tristeza nadie puede decirle nada, nadie puede quitarle esta idea previa, digamos que es su experiencia y por lo tanto es verdad para la persona que lo experimenta. Solo queda mirar al otro con pena, con alegría, abrazarlo o apalearlo.

Pero con estas experiencias y sentimientos no hacemos nada, no nos formamos como comunidad ni como sociedad, ni como personas. Como mucho podemos buscar quienes hayan tenido experiencias similares y por lo tanto la forma de unidad que genera este sentimentalismo es la de grupos de reafirmación del sentimiento: grupos religiosos que se esmeran en vivir las experiencias místicas (música, color, iluminación, cánticos), grupos de nacionalistas donde todos comparten el amor a la patria utópica basado en experiencias inmarcesibles: las montañas, la lengua, los ríos y las fuentes de Rosalía de Castro son compartidos por un pequeño grupo de experimentadores que excluyen por lógica a aquellos que no lo han vivido. La raza, la lengua, la patria chica, la pacha mama: abracémonos todos en la lucha…

Claro que del sentimiento espontáneo pasamos fácilmente a la manipulación: bien dirigidos, con un conductismo social, puede hacerse que un grupo grande de personas se enciendan con estas experiencias previas, personales, incomunicables; e incluso personas que no las vivieron originalmente vivan las experiencias al ver a los demás contarlas, al repetir esquemas, canciones, lemas, imágenes, relatos. Entramos en el resbaladizo terreno del populismo y de la postverdad.

Pero por encima de este sentimentalismo existe la razón que siente, la que aplica los criterios de verdad sobre la experiencia sensible. Vemos el mundo que queremos, pero ¿podemos ponernos en el lugar del otro para sentir lo mismo? Ciertamente en el primer nivel no, como mucho podemos reproducir la experiencia, pero en el segundo nivel podemos hacer abstracción y por medio de comparaciones comprender lo que no hemos experimentado o no experimentamos por nuestra perspectiva, podemos ir a la realidad a comprobar si ese sentimiento es adecuado. Lo que hacemos en este segundo momento es despegarnos de nuestra realidad y ponernos en el lugar del otro y por lo tanto podemos tener experiencias para compartir, para pensar en común. Aquí ya no está solo tu verdad y mi verdad, aquí entramos en una nueva realidad que no es ni tuya ni mía, una verdad que hay que buscar en común.

La razón es pues una especie de mediador entre nosotros, que tiende a unir experiencias para poder llegar a una verdad. Ya no es la tolerancia, virtud del relativista, la que prima por encima de la búsqueda en común de la verdad. Ahora es la veracidad la virtud que nos mueve. 

La razón hace que las experiencias vividas sean aprovechables y permitan la vida en común y el crecimiento personal. Podemos dialogar con Platón y con Nietzsche porque ambos usan la razón (y vean que pongo ejemplos de filósofos no racionalistas), y con Lao Tse o con Ana Catalina Emmerick no, solo su experiencia nos vale como punto de partida, pero no hay razones detrás, hay videncias, experiencias directas que solo pueden servir si se integran en un proyecto vital.

El sentimentalismo de experiencia vital, alejado de la razón, nos inunda desde que Freud descubrió el inconsciente, Nietzsche y Schopenhauer las fuerzas ocultas de la vida y Marx las de la historia: como la razón nos lleva a un estado de cosas que no queremos tenemos que sacudirnos de la misma para progresar y entonces crear una realidad paralela donde la experiencia individual sea el centro de la vida. Muchas vidas se mueven, cada vez más, en esta irrealidad de lo sentimental, buscando acumular experiencias para sentir la vida, creando un mundo ficción solipsista o en grupo, donde las cosas suceden de acuerdo a estas experiencias. Y lo peor es que los medios de comunicación y audiovisuales con frecuencia apoyan esta ficción retroalimentando la experiencia previa. 

Si dejamos actuar al sentimiento, el amor se convierte en sensualismo, en seducción, en enamoramiento. Aunque el amor también es razón, propósito, promesa, de lo contrario ocurriría lo que suele ocurrir con demasiada frecuencia: que cuando el sentimiento se apaga o aparece otro sentimiento las relaciones se rompen. El amor no es enamoramiento.

En la lógica del sentimiento la realidad se convierte en la realidad experimentada y querida. Pero la realidad debe ser medida, articulada, probada, de lo contrario las convicciones de hoy mañana pueden ser desarticuladas sin prueba alguna, simplemente porque se me presenta con mayor atractivo la tesis contraria.

La religión tampoco puede reducirse a la experiencia religiosa. La religión, que puede comenzar por el sentimiento de unidad con Dios, por una experiencia, no es lo que debe primar, sino la racionalización de la misma y la integración en la vida, en toda la vida, como proyecto de salvación que haga más fecundo el diálogo con Dios y no se quede en pura experiencia.

Cada vez más el arte se quiere reducir a obras que dicen algo a alguien en un momento estético, el efecto Stendhal. El arte es sentimiento, sí, pero también trascendencia y canon, y forma, y sentido.

La nueva política quiere ser un juego de encandiladores atacando a los sentimientos más bajos del pueblo (el resentimiento ante la riqueza, el sentimiento nacional, el sentimiento de abandono, la desafección…). La política puede tener que ver con la psicología social, pero hay que tener claro el fin práctico de la misma: el bien común.

La educación se está convirtiendo en un juego para despertar las emociones del niño. La educación tiene mucho de encandilamiento, pero éste debe fluir hacia el conocimiento y hacia la formación de la persona completa, no solo de sus emociones.


La experiencia auténtica debemos integrarla en la vida sin darle más importancia que la que tiene, porque todos los sentimientos son iguales, pero algunos nos pueden llevar al error, en cambio la razón puede descubrir el error y permite el diálogo.

martes, 3 de octubre de 2017

Mensaje del Rey. Resumen


Sin Ley nada, todo lo puede la Ley... pero los nacionalistas que gobiernan Cataluña...


  1. Han incumplido la Constitución y su Estatuto de Autonomía.
  2. Han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente.
  3. Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho
  4. Han menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles
  5. Se han apropiado de las instituciones históricas de Cataluña.
  6. Se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia.
  7. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común.


Por ello… ¡¡¡que vuelva todo a la normalidad!!!! ¡¡¡Por favor!!!


Mensajes sentimentales de autoayuda (la aportación de Letizia):


  1.       Si estás preocupado o inquieto… no estás solo
  2.       Si vives con desasosiego y tristeza… tranquilidad, confianza y esperanza.
  3.       Son momentos difíciles… pero lo superaremos.
  4.       Son momentos muy complejos…  pero saldremos adelante.



martes, 13 de junio de 2017

Cinco horas con Mariano: análisis de la corrupción



Decía Irene Montero, en su monólogo ante el teatro-parlamento "Cinco horas con Mariano", hoy, 13 de junio del 17, lo siguiente:
"Comentan que la corrupción es un problema de manzanas podridas, dando a entender dos cosas (que nada tienen que ver): La primera que es un fenómeno natural o inevitable como que salga el sol o que caiga la lluvia, la segunda es que la corrupción es un problema moral o individual, que roban las personas maleducadas con moralidad débil o pocos escrúpulos.  Pero no señorías, la corrupción no es un problema natural ni tampoco es un problema individual o moral Es un problema económico y político, estructural"
Esta señora sabe lo justo, lo superficial... a ver, lo pregunto en plan socrático ¿cree de verdad que no es inevitable la corrupción? O sea, ¿que el ser humano es naturalmente bueno? Vamos a ver ¿es que Irene María no vive en el mundo real? ¿No ves a la gente queriendo lo mejor y haciendo lo peor? ¿O es cuestión solo de la estructura? ¿Crees de verdad que la política puede acabar con el pecado? ¿Crees que con estructuras adecuadas no habría violencia, robo y mentira? Pues andas muy mal de la vista. 

¿Hay algún fenómeno "estructural" que no venga de la moralidad? ¿O es que la moralidad, la fortaleza, la templanza son irrelevantes para el desempeño de la vida pública? ¿Puedes establecer estructuras morales y garantizarte que no van a corromperse? 

Evidentemente no y este monólogo solo puede darse por dos situaciones, o una mezcla de ambas: o no se entera de lo que es la naturaleza humana y cree que el delincuente lo es siempre por el ambiente; o lo sabe muy bien y lanza este discurso con idea partidista, de mera estrategia política.

Esta inocencia falsa sobre la naturaleza humana es la raíz de todos los males del comunismo en particular y de todo totalitarismo en general. Es evidente que bajo las mismas estructuras se producen conductas diferentes y -a no ser que nos vayamos a inconscientes freudianos- es la moralidad de cada uno la que mancha o dignifica la estructura. No existe ni puede existir una estructura perfecta. La utopía es interesante como motor del cambio, pero no es lugar de llegada, porque si llegas a ella es un espejismo, porque llegas a otra realidad donde la naturaleza humana tiene que seguir siendo, con su libertad y sus carencias. 

Sí tiene razón en la descripción del problema, pero no en la causa. El corrupto genera la estructura corrupta y no al revés. No me cabe duda de que el PP es una estructura corrupta, como lo es cualquier partido; la única diferencia es que el PP durante años ha tenido mucho poder, y el poder no corrompe, pero atrae a los corruptos como la miel a las moscas.

Pero vamos al tema. Mi tesis es que la corrupción es el resultado de muchos años de mermas del espíritu. No es corrupción sacar dinero con una tarjeta de crédito sin límite que te deja un banco, de unos fondos reservados, amañar un contrato para un amigo o cobrar en negro de gobiernos extranjeros. Estas cosas son delitos. Y puede uno cometer un delito y no ser corrupto. Y se puede ser corrupto sin cometer delitos. 

El corrupto es corrupto aunque no le imputen/investiguen, aunque nunca le condenen, aunque no se dedique a la política. Hay profesores, albañiles, comerciales, curas y barberos corruptos. El corrupto es corrupto no por lo que hace, sino por lo que es: un ser con el espíritu mermado, un enano espiritual. Y eso de ser enano espiritual, a falta de un aparato que mida el espíritu (cosa que no estaría mal inventar), se puede intuir por una frase, un tono en una conversación, o una acción u omisión que solo un corrupto puede tener. Aunque la justicia no puede entrar en estas sutilidades y solo puede dedicarse a perseguir delitos, los ciudadanos pueden y deben descubrir al corrupto y compadecerse y/o guardarse de él. 

Saber si su vecino, compañero, amigo es corrupto basta ver estas señales (ojo, si se dan el 50% es corrupto seguro):

- Cómo mira y disfruta de las novedades, de los objetos de consumo
- Cómo disfruta contando sus relaciones sociales con gente conocida
- Tiene un coche de alta gama y lo mantiene siempre limpio y sin mácula
- Hace colas para tener el nuevo Iphone o va al concierto de los Rolling
- Tiene abono de la plaza de toros o del equipo de fútbol
- Viaja lejos, muy lejos, y lo cuenta siempre
- Ve en las personas del otro sexo: cuerpo, dinero y apariencia externa
- Solo ve a las personas de poder y a los demás ni les siente
- Tiene amigos, muchos amigos íntimos, que trabajan con él
- Sabe estar y adaptarse a las circunstancias, París bien vale una misa
- Tiene un pronto, que solo saca con quien puede, "es el carácter"
- Sabe mentir sin que se note
- Es campechano y sencillo en los gustos culinarios, nada de nueva cocina
- Al portero le habla de fútbol y le llama "campeón"
- Dice tacos en privado para ser más campechano: "joder", "cabrón", "joputa"
- El reloj delata al corrupto más que cualquier otra cosa(1)

Con este perfil habrán reconocido a algún corrupto en sus conocidos. Vigilen bien, no les vaya a pasar lo que le pasó a Esperanza Aguirre, que dice que pecó, "in vigilando", pero pecó de ignorancia, puesto que si hubiese leído esto habría tenido herramientas para detectar a los corruptos apadrinados. 

Como pueden ver por la descripción, el corrupto es quien vive a tope en la cresta de la ola, dispuesto a vender a su madre a cambio de un poco de apariencia, de poder, de dinero o de novedades. Por eso el corrupto es siempre inocente de los cargos que se le imputan, porque es un enfermo espiritual, se irá a la cárcel -o a algún Consejo de Administración, o a la Secretaría General de algún partido-  creyendo que era inocente y que hizo una gran labor social haciendo lo que hacía. 

La enfermedad del corrupto es de percepción: no ve lo que nosotros vemos; su culpabilidad no es del presente, es del pasado, de un pasado lejano cuando poco a poco fue cegándose y perdiendo la noción de la realidad. El corrupto es como el drogadicto, el sicario mafioso, el agresor sexual. No se les puede culpar, independientemente de que la justicia les culpe y les condene, no tienen posibilidad de reinserción ni de arrepentimiento, porque su realidad es distinta al resto. Su realidad es nada vale si uno no es el victorioso macho alfa de la manada, el elegido, el mejor y por lo tanto su moral es distinta al resto de los mortales, sus valores están transmutados. 

El corrupto se genera una imagen del triunfador, de valioso directivo, de sobrado, que se retroalimenta porque a su alrededor generan una amalgama de mediocres aduladores en espera de las migajas del corrupto. Consejeros, Secretarios, Testaferros, Asesores, Sicarios, que poseen dos características innatas: su discreción, y su capacidad para adular sin ser demasiado empalagosos. Esta capa de aduladores es necesaria para que exista el corrupto y contribuye de manera decisiva para que éste siga siendo corrupto, pues son los que se encargan del trabajo sucio y les va la vida en que su jefe siga allá arriba, donde nada le salpica. El corrupto y sus aduladores empiezan a crear esa estructura de la que hablaba Montero. 

Cuando la trama cae, normalmente por luchas internas (porque el Estado casi nunca descubre nada "de oficio"), lo que ocurre es un desvelamiento: el juez (y las filtraciones sobre todo) deja ver la cara verdadera del corrupto, la que ha estado ocultándose durante años. Este desenmascaramiento lo que produce es, al principio, estupefacción. Acostumbrados a ver una imagen positiva del corrupto, descubrimos una realidad contraria, una realidad que indica que nuestra idea previa estaba equivocada. Y entonces se produce una crisis: el relato cambia y vemos que todo lo que habíamos visto tiene una doble visión, una explicación por la corrupción y no por la imagen pública manipulada.

Como todo cambio de ideas cuesta e imaginamos que no es así, que hay algo que no sabemos, que se nos escapa: ¿Cómo el fundador de un movimiento religioso era un corrupto? ¿Cómo ese político tan autosuficiente era un ladrón compulsivo? ¿Cómo el cuñado del rey puede ser corrupto? La gente piensa -equivocadamente- que quieren más dinero o más poder, pero no es cierto; más bien al contrario: la corrupción apetece del poder para esconder el espíritu en merma.  

La pregunta que parece evidente es: ¿Cómo alguien que "lo tiene todo" arriesga su vida por dinero o poder? Pero la pregunta está mal formulada, porque ese "lo tiene todo" es pura apariencia, fruto de una enfermedad espiritual del corrupto, que se ha esforzado en la apariencia de tenerlo todo, realmente "todo" le tiene a él, y está cegado para el Todo verdadero, que es lo que realmente merece la pena. El pobre corrupto no ve belleza, verdad y bondad en la realidad; la belleza la transforma en objetos de consumo, coches de lujo, decoraciones estridentes, operaciones de estética, viajes a la otra punta del mundo, trajes, bolsos y zapatos. No hay realmente belleza, sino la belleza en sí mismos y la belleza de los suyos al estar en tan caros, queridos, escenarios y con tan exquisitos disfraces de poder. La verdad es postverdad: la verdad transformada en instrumento de manipulación de masas o en arma arrojadiza contra alguien o contra algo. La bondad tiene que ver con la eficiencia y la acción correcta, sin importar las consideraciones éticas.

El corrupto es pues un ser que ha transformado la verdadera realidad en una caricatura de ella misma. Se alimenta de un poder falso y vive intentando mantenerlo. No es que el poder corrompa, sino que el poder es apetecido por el que comienza en el vértigo de la corrupción, y cada vez que acapara más poder se vuelve más corrupto, más ciego.

La corrupción es el resultado de un vértigo, una atracción por la propia destrucción espiritual, que como todo vértigo destruye el espíritu y se queda en los superficial, en una realidad deformada. Por eso hay que agradecer a la justicia que de vez en cuando nos desenmascare a algún corrupto público, porque así podemos saber que es la corrupción una amenaza real para toda persona.

La corrupción no es enfermedad de la política ni de la vida pública, está en todos los lados, en todos los estratos sociales, no es cosa de estructuras ni tramas, como dice la primera dama de la oposición, es cosa del espíritu en destrucción constante, en un vértigo.


(1) Pueden complementarse con las nueve señales del hijoputa, que C.J. Cela expuso magistralmente en Mazurca para dos muertos. Pero -ojo- no todos los hijoputas son corruptos.

viernes, 24 de marzo de 2017

El fin de Antemio: primavera de 472



Si recordamos, Mayoriano fue proclamado emperador con la ayuda de Ricimer, o Ricimero, y de algunos miembros del ejército y elegido por el Senado en el 457, el plan era que Mayoriano gobernase, pero la desmesurada ambición del suevo Ricimer, o Ricimero, hizo éste tomase las riendas del Imperio y no Mayoriano, que se convirtió en un títere de Ricimero, a pesar de que le había ayudado a llegar al poder.

Mayoriano quiso actuar por su cuenta, intentando devolver al imperio su brío inicial, pero vimos cómo fracasó completamente, y aprovechó Ricimero para quitárselo de en medio. Ya casi nadie duda que su fin fue un asesinato, y no la disentería, como se dijo oficialmente, la que acabó con la vida de Mayoriano.

Pese a su triste final, Mayoriano había realizado importantes reformas en materia fiscal para contener los abusos de senadores y patricios con las clases medias y bajas y había luchado contra el cristianismo más ortodoxo, intentando eliminar el voto de castidad de las jóvenes romanas cristianas, quiso restaurar el imperio de siempre haciendo homenajes y levantando monumentos a los fundadores de Roma, pero sin la grandeza ni la fe de los primeros emperadores.

Ricimer, o Ricimero, no solo asesinó a Mayoriano, sino que además tuvo que ir eliminando a la oposición, a los magistri militum de la Galia y de Hispania que Mayoriano había nombrado durante su reinado, Egidio y Nepociano, entre otros.

Tras el breve reinado de Severo (que también fue asesinado), Antemio llegó al poder por designación de Ricimer, o Ricimero, y el Senado, y en los cinco años que estuvo al frente del Imperio intentó modernizarlo y dotarlo de una administración ágil y poderosa, puesto que se había formado entre los mejores y estaba puesto en las nuevas formas de dirección del imperio. Aunque le faltaba conocimiento de la estructura política, que Ricimer, o Ricimero, dominaba, tenía voluntad para hacer cambios que se le volvieron en contra, pues los bárbaros le iban venciendo en casi todos los frentes que abría. 

Los problemas que Antemio tuvo que afrontar eran los mismos que estaban arruinando Occidente desde hacía décadas: los vándalos, que eran los dueños de África y no paraban de arremeter contra las costas italianas, y los visigodos, que una vez propietarios de Hispania insistían en conquistar toda la Galia, junto con la oposición interna de los partidarios de Mayoriano y, al final, con la oposición del propio Ricimer, o Ricimero.

Entre tanto, Antemio, como Mayoriano, se dispuso una expedición por el mar Mediterráneo contra los vándalos con la ayuda de Oriente. Es una práctica habitual, aunque nada recomendable, que cuando los planes de reforma interna no salen, organizar una batalla a ver si sale bien y lograr así el prestigio interno, si la guerra va bien se pueden presentar números positivos al Senado, que estará encantado de que todo vaya bien, pero si se pierde.... 

Se organizaron dos frentes: el de Occidente comandada por Marcelino y el de Oriente por Flavio Basilisco; la armada occidental de Marcelino tuvo un relativo éxito en el litoral italiano llegando, incluso, a apoderarse de Sicilia, que estaba bajo el control vándalo, aunque Marcelino murió sospechosamente y los mentideros dijeron que fue un asesinato propiciado por Ricimer, o Ricimero; y es que la enemistad entre Marcelino y Ricimero era cada día más patente. La embestida oriental contra el Norte de África capitaneada por Basilisco fue un desastre. Esta derrota obligó al Emperador a firmar un desventajoso armisticio con el rey vándalo Genserico.

Antemio siguió con su plan de defensa, como si nada hubiese pasado en el sur, y entabló combate en el norte con el rey visigodo Eurico que se había proclamado señor de toda la Galia, había que ganar a toda costa, porque así justificaría reformas, pero también fue derrotado.

La decepción sufrida en los trances contra vándalos y visigodos minaron la reputación de la que venía precedido Antemio, coyuntura que utilizó Ricimero para desprestigiar y desbancar al Emperador con la esperanza de salvarse él mismo de la derrota (como había hecho previamente con Mayoriano y Severo), e intentó sin más destituir a Antemio, cosa que no logró porque Antemio se había hecho fuerte nombrando en puestos clave a una serie de amigos y una clientela suficiente como para hacer frente hasta al propio Ricimer, o Ricimero, que ya estaba suficientemente tocado por todo lo anterior.

En primavera de 472, se hizo pública su enemistad y se inició una guerra entre ambos. Ricimero marchó hacia Roma con la ayuda del que nombró su segundo, Flavio Anicio Olibrio, protegido del bárbaro Genserico. Antemio, con sus leales, aguantó el ataque durante un par de meses hasta que finalmente fue destituido, decapitado y su cabeza entregada a Ricimer, o Ricimero, el 12 de julio de 472.

Ricimer asumió él mismo la Dirección del Imperio, ya que no se fiaba de nadie. Todas las intrigas, conspiraciones, mentiras y tejemanejes de Ricimer, o Ricimero no sirvieron para nada, mors omnia aequat, murió el 18 de agosto de ese mismo año. El Imperio ya estaba en tal decadencia que no aguantó más que dos años con emperadorcillos que no estaban a la altura y que lo único que hacían era favorecer a los suyos (Glicerio, Nepote y finalmente Rómulo Augústulo).

Y yo me pregunto ¿mereció la pena tanta sangre y tanta conspiración? Sin una idea trascendente no es posible mantener el poder, y si se mantiene el tiempo te devuelve a tu sitio, porque el poder, cuando no viene acompañado de grandeza, termina corrompiendo a cualquiera.

lunes, 28 de abril de 2014

¿Mayoriano fue asesinado por Rícimer o murió de disentería?


Está claro que cuando Rícimer, o Ricimero, vio que Mayoriano no le servía hizo una maniobra estratégica que consistía en enviarle a una batalla decisiva que daría, en caso de ganarse, el poder absoluto y el la "unidad" deseada del Imperio. No le bastaba con el poder que tenía, quería además que no menguase. 

Por ponerles en antecedentes, Mayoriano fue aupado al trono imperial por el emperador de Oriente y del poderoso Prefecto del Pretorio, Rícimer, o Ricimero. Hay quien dice que fue Mayoriano el que mantuvo a Ricimero, pero la Historia muestra lo contrario.

Durante su breve reinado, Mayoriano se dedicó de lleno a restaurar el antiguo gobierno imperial, el imperio de siempre, que era el que había conocido, aunque esa restauración no era más que restaurar la decadencia, porque el imperio que añoraba Mayoriano era ya una caricatura del verdadero imperio. Intentó en vano recuperar los territorios perdidos en manos de los bárbaros, que ya ocupaban casi todo el imperio occidental, penetró primero en la Galia, tomando Arlés y obligando al rey de los visigodos, Teodorico I, a firmar un tratado de paz. Lo mismo que hizo con los suevos y burgundios. Debido al creciente poderío y a las innumerables incursiones y racias destructivas de los vándalos, Mayoriano, por indicación de Rícimer, o Ricimero, se desplazó personalmente a Valencia, en la Hispania, donde preparó una flota para atacar a los vándalos y lograr así un golpe de efecto que le diese poder y tranquilidad por muchos años. Corría el año 458 cuando esto sucedía.  

Mayoriano decidió atacar por mar al vándalo, pero la flota fue totalmente destruida cerca de la costa de Valencia, lo cual representó para Mayoriano su final como emperador. De regreso a Roma, fue obligado a abdicar y murió asesinado, pero otros dicen que murió de disentería, cinco días más tarde. 

Lo que nadie parece dudar es que fue el presunto autor del presunto envenenamiento el auténtico dueño del Imperio romano occidental, Rícimer, o Ricimero, que tras estos sucesos mostró su verdadera cara.

El resultado de esta triste historia no es otro que la desaparición completa del Imperio Romano, pues cuando el proceso de decadencia es avanzado solo es posible la regeneración con ideas trascendentes que salven las cosas materiales. 

Táctica y estrategia no valen de nada cuando falta el espíritu y la visión trascendente.



¿Mayoriano fue asesinado por Rícimer o murió de disentería?
II El fin de Antemio: primavera de 472

III Odoacro y Orestes (fin de la serie)