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lunes, 15 de junio de 2015

Aceituneros marxistas


¿Es que nadie tiene conciencia para ver las manipulaciones? ¿Cómo pueden poner a niños de primaria de colegio católico a cantar barbaridades marxistas? No entiendo ese empeño de dar cancha al marxismo más sectario y criminal.  

O los directores no se enteran de nada y creen que eso es la realidad (que los olivos son de los que los trabajan) o no tienen eso que la LOGSE llamaba "espíritu crítico" y por lo tanto no están capacitados para el puesto que ocupan. 

No entiendo que se les enseñe a los niños este himno lleno de mentiras y de mala baba: "andaluces de Jaén", que fue sectariamente elevado a la oficialidad por el socialista Francisco Reyes... 

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

-¿Quién, quién levantó los olivos?
- Pues depende por qué preguntes, si el Quién lo dices con mayúscula, es verdad que los olivos, como toda la creación viene de Dios; si no, si es con minúscula, los olivos los mandó levantar el propietario del terreno, compró las plantas y lo mandó plantar. Los levantó él, igual que tú levantaste tu casa o ¿quién levantó tu casa tú o los obreros que trabajaron en ella? Dime ¿de quién es tu ordenador, tu coche o tu casa? ¿Del chino que lo montó? ¡Anda demagogo! Las cosas son de quien paga por ellas. Y punto. Sin el dinero del señor, ni su tierra, no habría olivos ni aceitunas ni trabajo, ni sudor. 

(...)
Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma ¿quién
quién amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.


No, Miguel Hernández. No, director. No hay explotadores y explotados, no, y aquí el único que pisa la frente de los niños es un director de colegio católico que se empeña en meter marxismo entre col y col. El director que reduce la cabeza de los niños con materialismos histéricos del siglo pasado en vez de entusiasmarles con la poesía verdadera, es decir, de la poesía que promete un nuevo hombre, educativa, noble, generosa. virtuosa..., 

(...)

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

-Eran de su legítimo dueño. Hasta que una panda de desalmados republicanos lo asesinaron, junto con su familia y ya no hubo ni olivos, ni olivares, ni terratenientes hasta que esa tierra fue liberada de sus asesinos.

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.

La libertad, sí, la que le llegó a Jaén después de la barbarie comunista. 

En definitiva. Un consejo gratis para dirigir centros católicos:  elimina del currículo y de los espectáculos públicos los autores que hicieron apología de los asesinos de los mártires a los que veneran los propietarios de tu colegio.

Y, para terminar, una visión bien distinta de los olivos, esta sí, apta para niños y sin ideología de odio, y de Pemán (miembro de la ACNdP y compañero de tantos mártires a manos de aceituneros altivos llenos de odio a España y a la religión):


Este olivo que en este triste día
en que está el cielo gris y blanco el suelo,
calienta en el hogar mi casa fría,
era ayer el encanto y la ufanía
de mi olivar, bajo el azul del cielo.

Era aquel viejo olivo castellano
tan erguido y valiente. En el verano
sus nudosos ramajes ofrecieron
grata sombra a las gentes campesinas
y a sus hojas pacíficas vinieron
huyendo del calor, las golondrinas

Y, al fin, cayó... sus ramas retorcidas,
pródigas hasta el fin, ennegrecidas
entre un montón de leñas y de abrojos,
aun dan en este hogar, luz a mis ojos
y calor a mis manos ateridas;
como ayer en las faldas de la sierra
dieron junto al pacífico arroyuelo
sombra a los caminantes de la tierra
y cobijo los pájaros del cielo.

Y así quiero yo ser, como este olivo,
pródigo hasta morir...

Por eso escribo
en mis pobres cantares cuanto hiere
mi ser con alegrías o dolores
para dejar así en ellos resplandores
de esto que hay en mi ser que nunca muere,
y dar así en herencia a mis hermanos
-¡oh olivo de mis campos castellanos!-
lo que hoy me han dado tus destellos rojos:
un poco de luz para los ojos

y un poco de calor para las manos.

lunes, 31 de marzo de 2014

Los mensajes de correo electrónico se responden



No se trata de que las personas sean buenas, ni de que lo parezcan. Que quieran ganarse el cielo o simplemente se contenten con vivir. Que hayan decidido hacer el bien, a lo Don Quijote, o prefieran ver La Sexta día y noche. Eso es secundario. Quede bien claro entonces que no pretendo corregir a nadie, ni darle consejos de moral ni de civismo, como en otras ocasiones. Esto es previo, radical; constitutivo y se enuncia así: 



"Cuando una persona se dirige a ti estás obligado a contestar". 



Así de sencillo y de fácil de aprender y de asimilar. No se trata de que uno quiera o no, ni de que piense que está bien o no, es una obligación natural, como lo es caerse cuando uno tropieza o la obligación de pagar impuestos cuando gana un sueldo. 



Y esta norma siempre está vigente, con todo ser humano, en todo momento y sin excepciones. Esto quiere decir que hasta a los latinoamericanos de Orange hay que contestarles, hasta las personas que nos odian, a las que odiamos, a los subordinados y a los superiores, a todos sin excepción hay que contestarles. 



Razones
No son razones para convencerle, como si pudiese haber otras razones contrarias. Más que razones son causas, como la gravedad produce la caída de los cuerpos pesados. 

1. Las personas son dignas siempre, dignas de admiración y respeto que viene a ser lo mismo (un doblete etimológico, que decía Unamuno: ad-mirar, re-spico), por lo que un saludo, un mensaje, una llamada es algo a tener en cuenta. Esto no es una idea o una teoría, es una observación universal: los seres humanos miramos a las personas que están en el mundo, sin querer, y al cruzar las miradas algo nos lleva a saludar, a comunicar. 

2. Las personas son autónomas, es decir, se dan su propio nomos, su propia norma; se bastan a si mismas, y si en algún momento deciden salir de su aislamiento y ponerse en contacto con ud. es que han dedicado parte de su tiempo a dirigirse a ud. porque ud. tiene algo que decir al respecto. De lo contrario no perderían el tiempo con ud. Por ello debe contestar a pesar de que: 
a. Piense que es ud. persona muy ocupada y que el otro tiene más tiempo. Se trata de un error de percepción común. Si lo piensa bien los dos tienen 24 horas al día; y si lo piensa un poco mejor quizá sus horas restantes sean menores, por lo que en ningún caso ud. tiene menos tiempo que el otro 
b. Piense que el otro es menos importante que ud. y que -por lo tanto- no importa que no le conteste pero ¿a quién no le importa? Es un error de perspectiva pensar que no importa en absoluto a nadie. Antes de dirigirse a ud. es posible que el asunto no importase, pero después ya no, porque el que tiene que solucionar el problema es ud. De lo contrario no debe estar donde está, no es apto . Así que un problema nimio inadvertido y por lo tanto no resuelto estará ahí esperándole hasta el día del juicio y sumándose a otros muchos problemas abiertos. Tarde o temprano las cosas afloran.
c. Las personas son jerárquicas, y por lo tanto esperan que el "jefe", el de "arriba" haga algo. Si no lo hace el de arriba deja de ser considerado un "jefe", un verdadero jefe, y entonces surgen los problemas internos en las organizaciones: un jefe debe actuar como tal y debe contestar con algo: "sí", "no", "quizás, quizás, quizás"... O dar "la callada por respuesta". Esto, "la callada" es una manera de contestar, pero no una cualquiera, sino la peor con diferencia. 



Resumiendo
Desde el lado del que lo hace, "dar la callada por respuesta" es querer reducir la persona a mera cosa, a mero objeto parlante y molesto. Inadmisible porque es una forma de violencia, un enfrentamiento.

De hecho en el refrán hace referencia precisamente a esto: puesto que la callada es lo mismo, fonéticamente a la cayada, es decir, al palo. Dal la cayada por respuesta es lo mismo que dar un buen palo a un requerimiento. 



Consejo gratis
Insulta, reprueba, aplaza antes que ignorar, si no quieres guerra.

miércoles, 12 de febrero de 2014

El exceso de control hace quebrar a cualquier empresa


Una empresa es una organización de personas y recursos que están ordenados a un fin. Por mucho que luego se intente reducir esta idea, por mucho que las circunstancias sean adversas, el empresario debe saber que lidia con personas que deben ayudarle a cumplir este fin.

Pero en ocasiones los trabajadores y los directivos no tienen claro esto y se piensan que están allí para ganar dinero o para cumplir, sin pena ni gloria, con un cometido. Que lo hagan los trabajadores es -quizá- normal, porque a los trabajadores nadie les enseña lo que es la empresa, a dónde van, etc. Pero que los directivos no tengan ni idea de para qué están allí, cuál es la misión social de la empresa, qué futuro le espera, etc. es un grave pecado empresarial. Aunque las decisiones vengan de arriba, de la presidencia, el directivo debe conocer la estrategia, porque si no es capaz de mover al personal a la ilusionante tarea de transformar el mundo, lo que hace es destruir. 

En el caso de que una empresa tenga estos directivos, tiene los días contados. Se irá degradando sin posibilidad de remontar. Poco a poco alguien pensará que falta dinero y se irá despidiendo a gente y generando miedo entre los que se queden. Se quedarán los peores, los que no han encontrado nada mejor, y tendrán que cargar con el problema: tendrán que asumir doble trabajo, verán aumentar medidas de "seguridad" y mecanismos de control y sufrirán muchísimo malestar hasta su cierre.

Y esto es inevitable porque el mal crece y se difunde solo, mientras que el bien hay que difundirlo (sí, ya sé que los escolásticos dicen que es difusivo, pero solo se difunde en ambientes propicios). 

Por poner un caso práctico, acabo de leer cómo una empresa que vive del capital humano, es decir, que su riqueza está en la formación y la dedicación vocacional de su personal, ha decidido tirarse por el tobogán de la persecución, con el fin de ahorrar unos euros. Se trata de un ejemplo de libro de cómo matar a la gallina de los huevos de oro. 

Para esa tarea burda de cortar el árbol para recoger el fruto se han ido creando medidas cada vez más contrarias al espíritu de la empresa y otras medidas contrarias al buen gusto y al trato correcto con personas de categoría (cámaras, sistemas de control tradicionales, vigilancias de subordinados, etc.). Y todo porque hubo un informe de unos consultores que le dijeron que sería más rentable si lograba hacer trabajar más a un pequeño porcentaje que faltaban al trabajo injustificadamente. 

En vez de conocer el problema, identificarlos, perseguirlos, por ejemplo, durante un tiempo y arreglarlo o despedirlos discretamente, han optado por la peor de las decisiones: por hacer "fichar", como funcionarios, a toda la plantilla y por llamar al orden a todos, sin distinción de categoría, al menor incumplimiento de las normas. De esta forma son recriminadas personas que han faltado un 0,01% de las horas anuales, es decir personas que no han cometido ninguna falta, ni leve siquiera, y mezclarlos con los que faltan sistemáticamente entre un 10% y un 20%. 

Además me han enseñado mensajes masivos que envían a sus trabajadores avisándoles que hay que hablar bien de la empresa "en público" y otros mensajes en los que directamente se avisa que van a reajustar y a despedir a un alto porcentaje de personas "en dos o tres años". 

Esta falta de confianza y seguridad en el trabajo es antieconómica. Es la primera causa de absentismo, porque genera conductas infantiles y de defensa que van desde el odio consciente (y el sabotaje), hasta la desvalorización de las normas y la depresión. 

Así que lo lógico, si se quiere, es que en situaciones normales la empresa haya generado protocolos y formas de control no invasivas y respetuosas con su gente para evitar discretamente estos abusos por parte de algunos trabajadores. 


En definitiva: el camino más rápido para ver la traición es ir generando desconfianza.

martes, 14 de enero de 2014

Locos con piel de cordero


Esta entrada del blog va en la serie de las entradas-que-clasifican-a-los-humanos, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, claro. Intento explicar tipos humanos para poner sobre aviso a quien pueda circular por este espacio y así ahorrarle algún disgusto. El afán es puramente precientífico, clasificatorio, y cualquier psicólogo tiene mucho más que decir y sabe qué pastilla hay que tomarse para cada entrada, en todo caso... vamos al grano:

Quiero hablar aquí de personas encantadoras, maravillosas, cumplidoras y perfeccionistas que esconden, quizá sin ellos sospecharlo, un problema mental que en ocasiones les hace comportarse como verdaderas bestias irracionales, incapaces de frenar sus propios impulsos destructivos contra sus semejantes. Y no me refiero a los psicópatas de las películas, a los que cortan en trocitos a niñas inocentes. No, me refiero a personas que en un día pasan de ser los mejores amigos/trabajadores/esposos/discípulos y se convierten en la peor pesadilla de su amigo/jefe/esposo/maestro sin que quepa una explicación racional a tal cambio.  

Aparentemente, y para mucha gente, son cándidas almas pero a partir de un momento que no controlan se convierten en demonios-para-la-víctima. La pregunta, imposible de contestar es ¿cuál es su verdadera personalidad?, ¿cuál es su verdadera cara? La verdad es que no sé la respuesta, en todo caso estos odios selectivos solo se dan cuando les beneficia económica o laboralmente, nunca antes. Y eso haría pensar que su verdadera cara es la negativa pero ¡lo disimulan tan bien!

Imagino lo que debe costar a las personas que tienen que lograr una nulidad matrimonial o las que tienen que justificar un despido, porque hasta un momento dado son la bondad personificada: amables y ejemplares cara a la comunidad pero pueden convertirse en el mismo demonio, cuando nadie les ve, entonces ¿cómo explicar que esa persona tan buena es en realidad una persona vil? ¿cómo contárselo al juez? ¿Cómo explicar el cambio?

Por hacer un cuadro general positivo son personas ahorradoras, religiosas, con excelente expediente académico, que participan en actividades culturales variadas y que siempre tienen un plan. Son personas que a pesar de ser tan perfectos y perfeccionistas no viven con especial pasión ninguno de los grandes planes que tienen o comparten con los demás, pero sin embargo tienen un montón de amigos, puesto que contestan siempre los correos, se presentan siempre con una botella de vino bueno a las cenas, se acuerdan del cumpleaños, etc. Todo en su vida parece feliz y ordenado.

El cuadro negativo sería más o menos el siguiente: son poco inteligentes, no tienen casi en absoluto sentido del humor, nunca ríen ni lloran de verdad, solo preguntan por las instrucciones y nunca hablan de nada, no soportan la incertidumbre, el desorden o la indefinición. Carecen por completo de sentido estético o de capacidad creativa. Normalmente han tenido algún episodio conflictivo en su infancia, un trauma, que les ha llevado a desconfiar y a sentir presión ante las relaciones más normales. No confían en sus propias fuerzas y por ello están muy pendientes de fuerzas numinosas (amuletos, reliquias, etc.) o apoyos familiares.

Supongo que ya habrán identificado a alguna de estas personas y habrá descubierto que tras la apariencia de compromiso hay una incapacidad para la relación auténtica que es la una carga explosiva latente. 

Lo primero que hay que saber es que este tipo de reacciones se da cuando estas personas han sido sometidas a presión, tras una tesis es posible que la tomen contra el director o contra el jefe en un periodo de trabajo intenso; o cuando tienen presión en su casa pueden tomarla contra el compañero de trabajo que mejor se lleva, o contra el propio cónyuge si la presión es laboral. 

Pero la presión por sí sola no es capaz de hacer estallar la crisis, realmente es la presión además de el desorden normativo. Me explico. Las personas que sufren estos brotes psicópatológicos, son en exceso ordenadas y formales, que basan en el cumplimiento de los protocolos toda su conducta. En ocasiones se generan conflictos de normas, que se dan cuando una norma es imposible cumplirla, cuando se contrapone a otra (y no se pueden cumplir las dos) o cuando cumplirla supone un atentado contra algún compromiso previo. 

Al final de una tesis doctoral, por ejemplo, hay que saltarse alguna norma puesta previamente; o en la vida normal de las organizaciones no pueden darse siempre las cosas de acuerdo a protocolos. A veces entran en conflicto dos ámbitos normativos en el mismo momento (el familiar y el laboral, por ejemplo). Entonces la persona acostumbrada a cumplir todas las normas se desorienta y "salta", "revienta" o "estalla" siempre contra el que tiene más cerca. La variedad de respuestas es tan grande como la especie, pero van siempre de acuerdo a una simple cuestión: hacer daño al otro, colocarlo como blanco de los dardos, etc. 

Evidentemente hay una disonancia cognitiva importante: por un lado reconocen que la persona cercana les ha ayudado y no tiene la culpa, y por otro es el máximo enemigo, por lo que deben buscar una explicación, deben generar una realidad paralela una historia nueva. Los gestos de cariño de un matrimonio, por ejemplo, se interpretan ahora como prepotencia; las ayudas de la tesis se consideran una intromisión, la promoción como un intento de alejarle, etc. Cualquier cosa se reinterpreta hasta darle la forma adecuada, hasta romper la disonancia y convertir la realidad pasada en una realidad que es acorde con la presente. El enfermo realmente se cree la nueva realidad y se cree la interpretación nueva como se creía la otra. No hay posibilidad de presentar ninguna prueba, ninguna palabra. Cualquier cosa que se diga será usada para apoyar la nueva idea.

No intente hacerle ver, hacerle entrar en razón, no hay nada que hacer, puesto que la realidad ha cambiado ya no es la que fue y no se puede apelar a nada de nada. Por ejemplo, antes he dicho que uno de los rasgos distintivos es la religiosidad, pues bien, pese a que toda la religión católica se basa en el amor y está claro que no se puede ser religioso y odiar profundamente al otro, estas personas son capaces de hacer las dos cosas ¿por qué? Porque la religión, como la amistad y otras maneras de encuentro es tratado de manera superficial por este tipo de personas, y aunque son los primeros en recitar todas las oraciones, en cumplir todos los mandamientos y en guardar todas las fiestas, sin embargo sus formalismos rara vez salen de ahí y se convierten en algo más, viven la fe como si Dios se complaciese especialmente con ver a los hombres levantarse, arrodillarse y sentarse los domingos. 

Podríamos extrapolar este cuadro clínico al nacionalismo o a ideologías que centran su discurso en el ataque a quienes han convivido, ayudado y promocionado a un grupo... pero eso lo dejamos para otro sitio. 

En definitiva, solo es una aproximación a un cuadro psicopatológico habitual para dar un consejo gratis: que no hay nada que hacer, una vez detonada la crisis no hay manera de pararla, diga lo que uno diga todo no solo será imposible hacerle cambiar un poco su nueva forma de ver el mundo, sino que cualquier palabra la usará en tu contra, así que silencio y distancia.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Las sectas y los pesados

La foto, de Estrella Digital, muestra a una sectaria guapa, rara avis, para atraer la vista del lector

Siempre he pensado que las sectas y los grupitos sectarios son un buen invento, de lo contrario sufriríamos un enjambre de pesados sin rumbo y sin tino. Al menos así canalizan la energía (¡ohh! ¡la energía!) e imprimen una dirección en sus vidas.... y así les vemos venir, y nos apartamos.

Es bueno que existan, alguien tiene que canalizar las teorías conspiratorias, y explicarnos que los hombres no llegaron a la luna, que las Torres Gemelas las tiraron los judíos y que a Kenedy lo mataron los de la CIA. Una legión de ufólogos, astrólogos, numerólogos y demás conocedores de naderías son necesarios para una sociedad que no quiere saber nada; y necesita de naturópatas, homeópatas, patólogos de gente sana. 

Pero no voy a entrar en esas estupideces (me perdonarán los estúpidos). Quiero escribir sobre algo más complejo y serio, sobre la pérdida de realidad que producen las sectas. Digo pérdida de realidad porque el ser humano es capaz de renunciar a crear su realidad para percibir una realidad creada por otro ser humano, lo cual, pese a estar muy acostumbrados es una aberración.

La secta actúa de manera totalitaria y convierte a la persona en un ser que solo ve con claridad "La Idea" central de la secta, convirtiéndose ésta en el centro de su vida, de sus pensamientos. Realmente es una manía obsesivo compulsiva comunitaria que anula a la persona y la destruye por completo aunque algunas sectas contemporáneas han logrado simular la personalidad en sus miembros, con relativo éxito y lograr el deseo de todo sectario: pasar por normal, hacer creer que las ideas de la secta son propias, etc.

Realmente es como un enamoramiento, es decir, con este trastorno obsesivo, que en circunstancias normales pasa pronto, pero que en casos extremos o patológicos puede durar algunos meses e incluso años. No es casual que muchas, por no decir todas, sectas usan esta edad del enamoramiento y esta capacidad del ser humano para "caer" en el amor, para colocar a La idea en el centro de la vida de los incautos jóvenes. En todo caso hay que distinguir el enamoramiento, ese estado de enajenación mental pasajero, del amor, que es otra cosa. 

Pero no nos desviemos del tema ¿Cómo sucede esto? Es decir ¿Qué mecanismos hacen que una persona inteligente renuncie a pensar, proyectar y querer autónomamente para hacerlo como un grupo? Yo diría que no quiere, que es seducido a ello. De hecho se inicia con una acción deliberada de proselitismo, veamos las fases:

  • Primero aparece La Idea en su cabeza (en realidad no "aparece", es inducida por la Secta, pero da la impresión de que ha aparecido sola o que es una "vocación"). 
  • Después La Idea empieza a tomar forma, a crecer, a ocupar progresivamente espacio en su mente, parece que cobra vida sola y se inicia una lucha contra el propio yo, que tiene gustos, ideas, formas de ver la realidad propias, y las tiene que abandonar para encontrarse con gustos, ideas y formas de ver la realidad propios de la Secta.
  • Una vez vencido el "hombre viejo" comienza la incursión en La Secta, es decir,la parte positiva, que consiste en reelaborar todas las categorías nuevamente hasta dar con el ser nuevo, el "hombre nuevo". 
  • Entonces ya todo es un vivir así, un reafirmarse, La Secta le da todo lo que necesita (para vivir, excepto un "yo", que pertenece al "hombre viejo") y con su yo comunitario, lo pasa en grande, sin pensar más en él mismo, con mil actividades para no pensar, con una familia grande, con miles de amigos nuevos y una tarea, dirección, destino.


Y es aquí donde quería llegar ¿cómo es que las personas que buscan la Verdad, a la Salud, a la Justicia, a la Naturaleza, etc. se dejen embaucar en sectas que colocan estos grandes conceptos en el centro?

La respuesta no es fácil: realmente lo que han hecho con su vida es colocar en el centro a algo que no lo es, que no lo puede ser. Por ejemplo, la salud. La salud no está mal, está bien, es necesaria, pero la salud es necesaria solo para hacer el Bien. Es un medio. Y no siempre es bueno estar saludable. Si enfocamos nuestra vida a la salud sin más, enfermamos.

O la figura y la dieta y el peso ideal; estar gordo puede ser un impedimento para muchas cosas (para muchas otras no), pero no es la clave de la vida. No se está delgado porque sí, sino para algo: para subir a las montañas, para no cansarse, para no ser "el gordo" del grupo, por ejemplo. Pero gordura y delgadez son términos relativos y no mejores necesariamente uno que otro (es decir, que en ocasiones es bueno estar gordo). En todo caso es bueno estar gordo o delgado si ello nos lleva al bien.

La religión a veces es también objeto de sectarismo (incluso la verdadera religión se falsifica) cuando cosifica a Dios. Por ejemplo cuando uno se olvida que lo importante de la religión no está en este mundo, que la religión es un medio para la salvación y no un fin en sí misma. 

Hay mucho ateo rezador que enfoca su vida a estar cerca de las iglesias y los curas y que dan un sentido sociopolítico a la religión y, a la hora de la verdad, Dios ni les afecta, porque no les mejora nada de nada y son exactamente lo mismo que los que no se pegan tanto a las iglesias. Es esto ateísmo práctico, porque cantan en el coro pero no cantan a Dios.

Algo estarán haciendo mal si después de tanto tiempo invertido en estar cerca del Bien siguen siendo "ingratos, volubles, disimulados, huidores de peligros y ansiosos de ganancias" y traidores. Y lo que pasa es que no están cerca de Dios, sino de La Idea de La Secta en cuestión, que no tiene por qué tener nombre y fundador, puede ser simplemente una Secta Doméstica.

Esta Idea falsa de Dios es la que se puede dominar con la que se pueden hacer tratos de tú a tú y hace milagros increíbles -como encontrar sitio para aparcar en el centro de Madrid en plena Navidad, eso sí, a cambio de dos avemarías-. Y además una gran corte celestial compuesta de santos ad hoc, ayuda a Dios en la tarea de hacer mejor la vida a la persona que pide un aprobado, un gol de su equipo o que le den un cargo.

La religión verdadera, es decir, la Católica cuando se toma en serio, es una manera de acercarse al Bien, no es una manera de dejar(se) vivir por un bien particular, por La Idea de Dios que haya tenido algún iluminado creador de sectas de éxito (por sus frutos los conoceréis, mostrando los miles de seguidores). La verdadera religión no cree en los objetos numinosos ni cree que pueda uno con sus hazañas doblegar la voluntad de Dios. 

Y si esto lo hace la religión verdadera, no digamos lo que pasa en el ámbito enrarecido de las religiones falsas (que las hay, aunque el clima de relativismo nos impida decir estas cosas), esas religiones que nacen de la iluminación de un profeta en alguna parte del globo y que son interpretadas por cualquiera que pasa por ahí. 

Esas religiones que si colocan su sede o templo en una calle, barrio o país ya ningún "pagano" puede estar en paz, tranquilo, a lo suyo, sin que se encuentre con algún miembro de La Secta que le quiera matar, vender algo, o contar sé qué historia basada en no sé qué libro que no sé qué profeta oyó... 

En definitiva, el gran problema de estos tiempos: tomar los medios como fines. Instrumentalizar los fines y creer que las cosas se consiguen sin implicación, con recetas.

Y un consejo gratis: vigilar si el estar pegado a las cosas grandes nos hace grandes o no.

martes, 3 de diciembre de 2013

Los trapos sucios



Un consejo de refranero, es decir, sanchopancesco, un consejo popular: "los trapos sucios se lavan en casa". Bien, vale, querido Sancho, en casa. Pero ¿y si de lo que se trata es de un asunto público, de una entidad pública, de un grupo que tiene una proyección y una responsabilidad públicas?, entonces los trapos sucios deben airearse, porque si no se hace todo se pudre y no hay quien permanezca "en casa". Además debe hacerse rápido y de manera constante para no colaborar con el mal, ayudando a que prolifere y a que el mal conviva (en concubinato) con el bien.

Hace tiempo publiqué esta entrada en el blog sobre El Sepulcro de Don Quijote, un texto de don Miguel, en el que nos daba toda una lección de ética que he pretendido, y pretendo, seguir en mi vida y que espero que me siga dando grandes disgustos en el futuro.

Aquí les copio un fragmentillo sublime:


¿Cómo? ¿Tropezáis con uno que miente?, gritarle a la cara: ¡mentira!, y ¡adelante! ¿Tropezáis con uno que roba?, gritarle: ¡ladrón!, y ¡adelante! ¿Tropezáis con uno que dice tonterías, a quien oye toda una muchedumbre con la boca abierta?, gritarles: ¡estúpidos!, y ¡adelante! ¡Adelante siempre!

¿Es que con eso —me dice uno a quien tú conoces y que ansía ser cruzado—, es que con eso se borra la mentira, ni el ladronicio, ni la tontería del mundo? ¿Quién ha dicho que no? La más miserable de todas las miserias, la más repugnante y apestosa argucia de la cobardía es esa de decir que nada se adelanta con denunciar a un ladrón porque otros seguirán robando, que nada se adelanta con decirle en su cara majadero al majadero, porque no por eso la majadería disminuiría en el mundo. 
Sí, hay que repetirlo una y mil veces: con que una vez, una sola vez, acabases del todo y para siempre con un solo embustero habríase acabado el embuste de una vez para siempre. 
¡En marcha, pues! Y echa del sagrado escuadrón a todos los que empiecen a estudiar el paso...
Realmente no es una forma muy rentable de vivir, porque el que roba, cuando le llamas ladrón, no te da ni el 3% de lo robado. Si tu jefe es un mentiroso, y se lo dices, ya no te da cargo alguno y no podrás ser ni concejal; y el empleado traidor al que le comentas que su comportamiento es desleal, se armará de razones y te hará la vida imposible para justificar su conducta. 

Es la vida. Estamos en una época en la que todos se tapan las vergüenzas y a nadie se le permite afear la conducta del otro. Una época en la que se pretende que lo inmoral esté el mismo nivel que lo moral, y en la que se encuentran razones para cualquier mentira, deslealtad o traición. Uno de los males de este mundo-que-nos-ha-tocado-vivir es precisamente que nos callamos cuando debemos hablar y hablamos demasiado cuando debemos permanecer callados. 

Y la excusa, la maldita excusa que se esgrime para no airear a los cuatro vientos que tal persona, tal directiva, tal grupo es corrupto, mentiroso o negligente es -precisamente- que haces con ello daño a la institución que representan ¿pero no se hace más daño al dejar que permanezcan sin ser señalados el ladrón, el mentiroso o el negligente? ¿No es el mal que padecemos por todos los partidos, sindicatos e instituciones del Estado? Porque no nos quepa duda de que la corrupción empezará a eliminarse el día en el que al encender La Tele veamos a un político, sindicalista, juez o rey denunciando públicamente a un compañero, a toda una trama de su partido o sindicato o a su propia hija. 

Así que si quiere usted mantener limpia su casa, saque los trapos sucios a la calle y evite que se llene su casa de corrupción. A no ser que entienda que es bueno tapar para no hacer daño, pero entonces, exija su parte.

Así que... consejo gratis de vuelta: los trapos sucios caseros, en casa. Pero las inmoralidades de los dirigentes públicos se deben dirimir públicamente.

miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿Qué hacer con los disidentes?

Hay uno que no mira

Hace un tiempo hablé en este espacio sobre el miedo y sobre la toxicidad del ambiente, que son los recursos que los malos gobernantes tienen más a mano para creer que controlan la situación. Ahora toca hablar sobre la tercera pata de la mediocridad al mando: de la destrucción de la disidencia.

Esa manía de disparar al disidente debe ser borrada de la mente de quien quiera gobernar algo. El disidente es bueno que exista y que disienta todo lo que quiera, hay que mantenerlo, entablar relaciones con él, hacerle caso y atraerle. Sólo así se le tiene controlado. Al líder le surgirán deseos de eliminarlo. Sólo el que se reprime y es capaz de mantenerlo, sobrevive. Es un suicidio intentar eliminarlo: surgirán cientos de ellos por todos los lados y generarás sin duda un estado tóxico insoportable. 

Esta regla sólo vale en sociedades civilizadas y abiertas. No se puede aplicar en sociedades cerradas o sin comunicación con el exterior, por ejemplo, en un barco, en la mafia o en una tribu africana es correcto eliminar la disidencia, porque su propia existencia genera miedo, en cambio su eliminación produce en la población tranquilidad. Pero en estos casos -casos extremos- de la unidad moral del grupo depende su supervivencia.

En situaciones "normales", abiertas, occidentales, el disidente es un valor para la comunidad, porque genera diálogo, señala los errores y da esperanza al pueblo en caso de fracaso del líder. (No confundamos nunca las situaciones extremas donde la supervivencia del grupo está amenazada con las situaciones en las que la amenazada es la supervivencia del líder, en cuyo caso es una ordinariez la destrucción del disidente).

El líder necio piensa que con la eliminación del disidente acaba con el problema; y tiene razón, se acabó ese problema, pero en dos días comienzan otros nuevos problemas. Porque a poco que se sepa de psicología de grupos se sabe que si en un grupo siempre hay un líder y que cuando desaparece rápidamente ocupan su espacio uno o más de los que antes ni se lo planteaban. 

El líder expulsado, además, se puede convertir en mártir o en ausente. Si es lo primero, un nuevo líder encarna su papel y su venganza. Si es un ausente, tiene la propiedad de estar, como dice Silvia Laforet, "en la habitación de al lado", es decir, presente sin estar presente: muerto, pero con la facultad de volver en cualquier momento.  

Además de una insensatez es una cobardía, porque el disidente tiene, por lógica, menos poder y lo propio es dejarlo ahí, para mostrar la grandeza del líder. Eliminar al débil deja ver la propia debilidad, porque deja en evidencia la incapacidad del jefe para reprimirse a la hora de ejercer su poder y, a la vez, deja ver el miedo a la pérdida del sillón.

Sólo tiran al disidente los que tienen miedo a perder su sitio y no sienten ningún respeto por la comunidad que lideran, los que, en el fondo, se saben amenazados y no son capaces de obtener el liderazgo más que generando miedo y destrucción. Aquellos dictadores contra naturam que en el fondo odian a su pueblo.

A este tipo de antilíderes se les debe dejar hacer. Su simple acción es la muestra de su incapacidad; la ejecución de sus ideas es su desgaste. Y pronto, muy pronto, después de los disidentes intentan recuperarse con la expulsión de sus segundos, en espera de que el pueblo acepte la sangre de éstos por la de los mártires. Pero el pueblo es el que, poco a poco, se convierte en disidente.

lunes, 24 de junio de 2013

La educación en la nube ¿o en las nubes?


Las buenas herramientas, como las buenas estructuras, las leyes, o las condiciones socioeconómicas ayudan a la buena calidad de la educación pero en ningún caso son la clave de la buena educación.

Un método de enseñanza basado en herramientas es un suicidio educativo y medir la calidad de un colegio por el conocimiento del inglés o la informática, supone un suicidio colectivo, que sólo puede generar una sociedad más dominadora, menos humana y menos crítica.

"Acceso a la información"

La educación es comunicación y la informática es una herramienta para el manejo de la información. Son cosas distintas, y esta distinción es el punto central del pensamiento que nos domina en pedagogía, del cual conocemos muy bien sus desastrosos efectos en la sociedad.

La información (in-formare) es “infringir formas”, letras sobre cera inicialmente, ahora sobre fotones en pantallas, negro sobre blanco, imágenes pixeladas… es simplemente grabar algo que contiene elementos que hablan de datos, datos que luego sirven para comunicar o para modificar el mundo. La información se puede medir en bits, y se puede copiar y transmitir, puede compartirse en una red interna, “colgarse” en Internet para uso público o para uso privado en una “nube”.

La comunicación es -sin embargo- una cosa humana: comunicar es verter(se) en el otro, entregarse, darse. Es transmitir lo que somos, con nuestros valores y nuestra manera de estar en el mundo. No es mensurable, no es fácil de explicar, no es homogénea, ni puede colgarse en ninguna nube, ni puede colocarse sobre ella ningún logotipo en inglés. La comunicación tiene que ver con muchas facetas humanas inmarcesibles: compartir, charlar, reír, jugar, trabajar, pensar, sufrir, etc. Comunicar con los alumnos es ayudar a crecer, ayudar a descubrir, vigilar las caídas, acompañar y ponerles en comunicación con todo un mundo de sabiduría heredada.

La principal tarea de la educación es comunicar para llegar a sacar lo mejor de la infancia. Por jugar un poco con las palabras, la educación forma, no informa. El colegio no tiene la tarea de facilitar el acceso a la información a los chicos; ni tiene que informar a los padres de la marcha de sus hijos, tiene que comunicar-se con ellos, conocer-los, tratar-los, etc.  

Por eso la educación es algo tan complicado y tan alejado del Estado y de las grandes corporaciones empresariales que no saben ni tiene que saber medir el amor que ponen los miembros de una comunidad en hacer su trabajo y –sobre todo- en valorar el “producto” final esperado, es decir, el joven que tras pasar por todo un sistema educativo puede desenvolverse con soltura en espacios humanos.

La educación es comunicación y el inglés y la informática son medios de acceso a la información. Pero ese acceso a la información es necesario sólo cuando el alumno ya está motivado, ya quiere aprender y esto raramente ocurre de forma natural.

"Aprender jugando"

Decía Aristóteles que “todos los hombres desean saber”. Los pedagogos de biblioteca también descubren en el niño cualidades que a los padres y a los maestros nos cuesta encontrar: la curiosidad natural, el espíritu pacífico y colaborativo, la bondad innata…. Y parece que es querer poco a los niños no considerarles angélicos por naturaleza.

Pero hay que distinguir entre lo que el niño es capaz de hacer que lo que el niño hace naturalmente. El niño es capaz de esa curiosidad y bondad, es capaz de ser adulto, pero es la escuela la que debe favorecer que emerjan esas cualidades (y no las cualidades las que hagan emerger a la escuela).

Los niños sólo quieren saber lo inmediato, lo fácil, lo inútil. Y si en la escuela nos dedicamos a observarles por si se les ocurre aprender algo importante, perderemos el tiempo y haremos al niño menos capaz de aprender, menos inteligente, más manipulable.

Al niño hay que forzarle. Eso de “aprender jugando” es una buena cosa a ratos, como aquellos vídeos que vendían a los padres bajo el pufo del “Efecto Mozart” y hacía que los padres pudiesen ver el partido sin remordimientos, porque sus hijos estaban convirtiéndose en genios pegados a la Tele (esto fue en 1993... hagan cálculos).

El niño tiene que saber que hay un tiempo para todo, que hay un momento en el que no debe hacer su voluntad y sí la de los profesores/padres, porque hay motivos mejores que los suyos para dejar de jugar o ver la tele y pasar a una actividad formativa; y esta actividad contra su voluntad, o sea, frustrante, es buena y debe incrementarse hasta lograr descubrir placer en la búsqueda de conocimiento cada día más elevado.

Asambleas

Una pedagogía basada en este error garrafal de que el niño aprende solo, convirtió las clases en asambleas, donde los niños trabajan en grupos de seis para que aprendan de los otros. Como el niño aprende en cualquier  momento (por acumulación) se colocaron murales cubriendo todas las paredes, de modo que pudiese aprender cosas mientras se distrae. Pero como no podían ni poner una pizarra en cada mesa (cosa que lo permite fácilmente la tecnología) ni contratar a profesores enanos que pudiesen sentarse con los niños, las clases quedaron convertidas en un híbrido entre un aula colaborativo-marxista y una jerárquica-fascista, con su pizarra, su tarima y la mesa del profesor con su sillón y los cuadros del rey y del prohibido fumar o el crucifijo (dependiendo si el colegio es de religión estatal o privada), por un lado, y, por otro, las paredes llenas de proclamas, grafitis, y fotografías impactantes y las sillas formando hexágonos que permiten la comunicación horizontal (eso sí “dinámicas” y “modulares”).

Claro que con las clases que fomentan la comunicación horizontal y el profesor convertido junto con el ordenador en un mero transmisor de la información, la educación se convierte en un gran recreo donde los niños aprenden a participar en los juegos de rol a los que luego, tras su etapa de colegio, se incorporarán en la vida adulta.

Resultado

Así no importará qué tipo de personas hayamos educado (eso dependerá, en último extremo de los padres) sino que importará que los nuevos ciudadanos sepan comprender las órdenes en inglés y el manejo de sistemas informáticos desde donde dominar el mundo sin hacerse preguntas.

Y este es el resultado de no aplicar la lógica y el sentido común. La educación es una tarea sencilla que exige su tiempo y su componente humano. La educación tiene por objeto lograr personas íntegras, responsables, valiosas, comprometidas, fiables... y eso no lo da ni la informática, ni el inglés ni las asambleas. 


Consejo gratis para padres en busca de colegios de calidad: 
1. Quien habla de inglés e informática como principal elemento de calidad lo que realmente quiere es formar televidentes.2. Si ve usted una clase llena de carteles y distracciones... si ve sillas y mesas en círculos, si ve que el profesor pone vídeos y películas... vaya al colegio más cercano.

lunes, 1 de abril de 2013

Curso Gratis de El País: Manipulación informativa (o cómo sacar cuatro páginas de un rumor / Cómo sobrevivir a un ERE)



Temario: Cómo se inventa una noticia * Sin testigos hay testigos * Cómo hacer daño a una institución permaneciendo al borde de la ley * Explotación de la noticia falsa * Los tiempos de la manipulación * las reacciones * las reacciones a las reacciones * Las reacciones a las reacciones de las reacciones.

Imaginemos que nos mueve el odio por el catolicismo, que queremos un estado laicista donde esté prohibida toda manifestación pública de la religión… queremos acabar con  las universidades católicas las  asignaturas como Doctrina Social de la Iglesia y queremos hacer todo el daño imaginable a los profesores...

Imaginemos que acaban de elegir un nuevo Papa carismático y que estamos en Semana Santa… Le procesión atea ya no funciona… ¡y no tenemos noticia! ¡No vamos a informar sobre el lavatorio de pies en la cárcel!

¿Qué hacer? Si usted trabaja en un medio serio pues no debe hacer nada, pero si lo hace en El País no hay problema porque si no hay realidad se crea; si no hay fotos, o papeles, se hacen.

¿Cómo creamos una polémica de la nada?
J.P.: Aquí hay un becario que dice que su profesora del CEU es católica
F.B.: No, eso no, eso no es polémico
J.P.: Pues digamos que dice cosas exageradas... ¡nazis!
F.B.: Eso va mejor, sigue, sigue
J.P.: O que dice cosas que “agreden” a algún “colectivo”
F.B.: ¡Eso eso!

Se crea la “noticia” el sábado 27 de marzo de 2013, Sábado Santo, para más inri y la firman dos periodistas supervivientes a varios ERES: JAIME PRATS (colaborador de la competencia, la Universidad de Valencia) y FERRAN BONO (exdiputado socialista con Zapatero).

La “noticia” se genera sobre un rumor de un alumno que dice que la profesora dijo durante un debate en clase. Curiosamente el rumor es desmentido por dos testigos presenciales.  Pero al buen manipulador le sobran los hechos, él es el que dice lo que es real.

Veamos el texto del vídeo, que no tiene desperdicio:

Narrador en off, voz masculina, inicio logo del CEU: “Clase de Doctrina Social de la Iglesia, impartida dentro del Grado de Periodismo de la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia. 

El tema: la homosexualidad y el matrimonio Gay. Se genera un debate en el que la profesora Gloria Casanova quiso ir más allá:
El País no esconde su deseo de dañar al CEU

¿Más allá de qué? “quiso ir más allá” tiene una connotación sexual, propio de una agresión o algo similar ¿no? Da la impresión de que los pobres alumnos no son mayores de edad, o que ella es una bruja…

A continuación sobreimpresionan las supuestas frases que dijo la profesora, con una voz femenina que contrasta con la anterior… da la impresión de que estamos ante una prueba irrefutable, ante un escrito o una grabación. En esto consiste la manipulación: en dar la impresión… en parecer que… sin serlo.

Por si queda alguna duda de que la falsa polémica va contra el CEU, mientras se sobreimpresionan entre comillas las supuestas frases “polémicas” aparece el nombre de la profesora y el logotipo de la Universidad.

Otra forma de dar más consistencia a algo es colocarlo entre comillas, da idea de fidelidad al texto ¿a qué texto? ...

A continuación habla de “los estudiantes del centro” (¿todos?) no están de acuerdo y para mostrarlo ponen tres entrevistas con la pregunta sobreimpresionada. 

Primera respuesta (ponen en duda la información)
-        Llevo tres años estudiando aquí y nunca ha ocurrido algo así…
Segunda “opinión”
-        No puede decir eso…
Tercera opinión
-        Me parece a mí que eso no lo puede decir en una Universidad.

Sigue el Narrador: Aunque hay otros que presenciaron la clase que  matizan:
 "Sus palabras puede como te digo que no sean las más adecuadas pero de todas formas creo que se han descontextualizado"

"Entonces ella lo que hizo fue defender el derecho a la vida y pues luego se interpretan las palabras como se interpretan, en ningún momento justifico la violencia ni nada de eso"

Lo dicen dos, dos alumnos, que no hubo nada, que se ha sacado de contexto... y aún así se publica. Efectivamente es pura manipulación. Ellos no necesitan la realidad, no necesitan juicio: ella es "culpable" de retro a priori....


Día siguiente:

1. Reacciones en redes sociales (esto da para otro artículo: “Las redes están que arden…”
2. Reacciones de la Empresa (El CEU se desmarca… Comunicado)

A los dos días:

3. Reacciones de cuatro políticos (La responsable de “mujeres por la igualdad…” dijo que era una fascista…), peticiones de dimisión (“Qué opina sobre la dimisión de…”)

Al tercer día,

4. Noticia sobre la noticia falsa (tipo: se suceden las reacciones; o sus compañeros hablan; o entrevista con su novio...)
5. Blogs que titulan “La profesora terrorista” o “El CEU se desmarca de la profesora machista y antiabortista”, etc. etc.

Y a cobrar. 

Y ya da igual que se desmienta o que se deje de desmentir.

Porque el nombre de la profesora ya está “manchado” (es como si le hubiesen puesto una estrella en el pecho, o como si en su negocio hubiesen pintado...) 

Pero debe quedar muy claro que aquí los únicos que han hecho mal su trabajo son Jaime Prats y Ferrán Bono, que anteponen su ideología a la verdad, cuando esta realidad inventada acaba con derechos fundamentales, derecho al honor, a la libertad de expresión, a la libertad de cátedra, etc.

En esto están convirtiendo el periodismo, en una trinchera de políticos y politiqueos. Y lo peor es que se aprovechan de los ERES para despedir a los mejores y se quedan con los amarillistas, con los comprables, con los peores.