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jueves, 16 de febrero de 2017

El discurso de la unidad


El discurso de la unidad puede esconder el deseo de imponer una sola forma de mirar el mundo. Cuando alguien habla de unidad para llegar al poder casi siempre está diciendo es que quiere acabar con “los otros”.

La unidad es algo que no se predica, de hecho no puede buscarse, solo puede buscarse lo que logra la unidad, esto es, un proyecto común y trascendente. Otra manera es buscando el pasado: puede plantearse que en un tiempo mejor estábamos juntos; hicimos cosas grandes… y entonces plantear el futuro… ¿No recuerdas lo bien que lo pasábamos en el 15M? ¿Recuerdas lo maravilloso que fue el noviazgo? 

Tiene razón Pablo Iglesias (sin que sirva de precedente) en el mantra que repite constantemente cuando le hablan de si está o no a favor de la independencia del País Vasco y Cataluña: “con un gobierno de Podemos no querrían irse”, es decir, si se quieren ir es porque aquí, en España, no hay un proyecto de país, son todos corruptos, etá todo muy mal, etc., etc.

Lo que descubre Pablo Iglesias (o el genio que ideó ese mantra), es que los catalanes y los vascos que hoy quieren independizarse –que no son muchos– no querrían hacerlo si en España las cosas funcionasen bien. Los románticos que son capaces de renunciar a todo por la patria chica son muy pocos; la mayoría queremos vivir en un país que crezca, que tenga una proyección en el mundo y del que podamos sentirnos orgullosos.  

No se puede pedir la unidad para nada, para seguir en la mediocridad o para mandar uno en vez del otro. La unidad se solicita cuando hay que hacer algo, se dice “vamos todos juntos a allá”, “vamos a trabajar en esto”, etc. No tiene sentido juntar a la gente para no hacer nada y cuando eso pasa (quizá un líder carismático pueda hacerlo) esa unidad falsa dura muy poco o nada.

Quienes tenían el discurso de la unidad bien aprendido eran los primeros falangistas, los que vivieron entre el 34 y el 37 del siglo pasado. En su juramento –esto tiene mucho que ver con Podemos–, se decía: “Juro mantener sobre todas la idea de unidad, Unidad entre las tierras de España. Unidad entre las clases de España. Unidad en el hombre y entre los hombres de España”. Se llamaba a la unidad no para estar, sino para cumplir una misión histórica de España: una unidad para crecer juntos y tener una preponderancia en el mundo. No era un discurso vacío, ni se pensaba en llegar al poder para aniquilar a los disidentes, sino para hacerlos participar en una tarea común.

El discurso de la unidad es vacío sin esa tarea. Conozco al menos tres asociaciones que llaman a la unidad cuando una facción quiere imponerse sobre las otras. Y curiosamente se oye el mismo discurso en todas las facciones. Y cumplen: cuando llegan con la unidad, depuran a los otros.

Si no hay algo trascendente que justifique esa unidad es (además de vacío) un discurso falso, puesto que lo único que busca es justamente lo contrario: expulsar del grupo a quienes no se alineen en la facción correcta. Y esto es lo que le ha pasado recientemente a Podemos, ambos bandos, los socialistas y los comunistas, llamaban a la unidad, pero sin hacer referencia a la causa común por la que luchaban. Y cuando se pierde la causa común trascendente solo queda el poder y lo mundano, las luchas internas, las rencillas, las manías y el mobbing.

Si además de vacío y falso el discurso de la unidad se quiere mantener, se convierte en un discurso violento. Es como el desengañado del amor que quiere estar con ella y ella nones; entonces lo que hace es acosarla hasta la saciedad. No es no, que dijo un gran perdedor. Y cuando alguien se empeña en lograr la unidad por deseo de una parte, ignorando a la otra, la cosa termina mal, como parece que puede pasar en Cataluña si se sigue apelando a la unidad sin darles la opción de participar en algún proyecto común ilusionante.


Así que, consejos gratis:
  •     Nunca apele a la unidad por las buenas, la unidad es siempre unidad-para
  •     Nunca se presente a su público sin un discurso de futuro
  •     Si le dicen que no y no tiene nada que ofrecer, nada que ilusione, abandone
  •     Si dirige un país con separatistas ofrezca desde el centro un discurso integrador hacia el futuro
  •     Si dirige un país con separatistas  y no funciona el discurso integrador hacia el futuro, enseñe historia


lunes, 7 de diciembre de 2015

Otra vez el Islam



Sobre el Islam y el terrorismo entramos en un diálogo en Facebook con personas que me constan bien informadas, racionales y con criterio, pero con una preferencia clara y definida por los musulmanes y, por ende, contra el sionismo, EEUU y Europa. 

Mi tesis es que la religión musulmana genera el odio. Pero eso no supone para mi tomar partido por uno de los contendientes de la tercera guerra. No creo que sea una cuestión de buenos y malos. Tomar partido por unos o por otros no es mi tarea porque los valores de occidente son universales y por lo tanto no pueden ser propiedad de un bando. Lo que trajo el cristianismo al mundo fue precisamente esa llamada a la universalidad, a la unidad de todos y a la creencia en que hay una verdad, un bien y una belleza a la que todos (incluidos los terroristas, Putin, los americanos y Bin Landen) tendemos. Si en la guerra hay dos bandos (los del petroleo y los yijadistas) en el plano de las ideas solo hay razón y sinrazón. 

Pero no se asusten, no identifico la razón con Occidente y la sinrazón con Oriente. No. Identifico solo la idea generadora del cristianismo con la razón y la idea generadora del islamismo con la sinrazón. Esto, evidentemente no es afirmar que todos los musulmanes son unos descerebrados, no es así, los hay por millones buenos. No se trata tampoco de decir que en Occidente todos son racionales, no. Occidente creó el barroco y el fútbol. Los Derechos Humanos y las cámaras de gas. Los grandes santos que se fueron (y se van) por el mundo a predicar y los que matan por petróleo. Todo está mezclado, porque todo en cada ser humano está mezclado. 

Creo que la idea cristiana conviene al hombre, le hace mejor, le eleva, le hace artista y filósofo, le hace bueno. Y sin embargo creo que la antropología musulmana (si la hubiera) hace al hombre peor, mantiene la sociedad dividida y empobrecida, genera odio y luchas, impide el crecimiento y el desarrollo de los pueblos. 

Efectivamente si usted está contento de leer estas líneas o terriblemente enfadado es normal, estamos ante un tema donde los sentimientos priman sobre la razón. Pero lo que digo es verdad, así que si le irrita o le emociona es su problema. Porque si vemos el asunto desde el punto de vista sentimental no hay nada que hacer. Cualquier razón que se dé es siempre inferior a la experiencia previa, al prejuicio. Poco o nada se puede hacer desde el plano intelectual, porque si esas ideas son defendidas rápidamente se asocia a una enfermedad mental ("islamófobo"), a un problema de ignorancia y hasta me han llegado a decir que me pagan por defender estas ideas (cosa que -por otro lado- no estaría mal). 

Los temas sentimentales no se pueden solventar así por las buenas, entran a través de la experiencia y forman parte de la vida de las personas. Por eso es imposible acabar con el nacionalismo por muchos programas políticos que se impongan. La única manera es sembrar en la escuela sentimientos correctos de universalidad y esperar treinta años a que la educación dé sus frutos. En España, que somos más chulos que nadie permitimos que se cree ese sentimiento nacionalista desde el Estado, pero este es otro cantar. No hay palabra que pueda decir que cambie lo más mínimo lo que se piensa del Islam, del puesto de las mujeres en la sociedad o de la necesidad o no de un Estado de Israel. 

Tampoco se trata de débiles y fuertes. Los débiles están en todos los lados, son los que reciben las bombas terroristas y las bombas del ejército ruso. Los poderosos son los jequecillos e imanes y los políticos europeos.

Por otro lado, Internet no es lugar para el pensamiento racional. Es el reino de taifas del relativismo. Un reino (red) donde todo es posible. Para defender el buenismo del islam se pueden ver vídeos y webs en las que se dice que los americanos volaron las torres gemelas o cómo los americanos montaron el ISIS o los atentados de París. Facebook tampoco es lugar para debatir, les contesto a todos por aquí, dejando claro que es imposible el diálogo y por lo tanto no queda más que el monólogo a dos voces.

Volvamos a la tesis. Yo afirmo que el islam solo ha traído sangre, pobreza y división y que lo que tiene de bueno (esa moral hacia el grupo) es lo que pudo entender Mahoma del cristianismo que conoció a través de las conversaciones con un cristiano antes de comenzar todas sus aventuras como jefe militar.

Agrupo los argumentos en tres tipos:

1. Por un lado lo personal frente a lo científico: vivir con musulmanes, compartir su techo, disfrutar de su hospitalidad no aclara nada sobre un juicio al islam, al contrario, te llena de pre-juicios sobre la cultura. Creo que la ciencia no se puede hacer con estos presupuestos. A la experiencia de convivencia pacífica con musulmanes puede oponerse otra experiencia similar de otra convivencia con judíos, por ejemplo, que están todos los días sometidos al terrorismo de baja -o alta- intensidad; o con la experiencia de quienes sufren directamente el terrorismo islámico. No es argumento a favor del PP decir que uno conoce a políticos de éste partido honrados, ni ser del PP te da derecho a juzgarlo mejor, creo que lo ideal es no tomar partido para juzgarlo. Creo que si queremos hacernos un juicio de algo debemos hacer una epojé (ἐποχή) de las experiencias positivas y negativas y ver el cuadro en su conjunto. Pero el sentimiento no permite hacer este cuadro, el sentimiento no toma distancia de perspectiva y se empasta con la realidad que juzga.

Lo particular es justo lo contrario: hay que tomar distancia para hacer juicios: leer de todo, no solo lo que apoya nuestra idea y si se convive, con todos, no solo con una parte del conflicto.

He visto la película El fundamentalista reticente que me recomendaban en un debate para que "comprendiese" la realidad del Islam, como si los libros no bastasen. Y vuelvo a decir que eso no dice nada de la realidad del islam. Dice que personas particulares que inician una guerra política por la defensa de un país. En la película, es verdad, hay frases lapidarias, cuando el editor turco que ha hecho quebrar su editorial le compara con los jenífaros... "cuando decidas cuál es tu posición el color volverá a tu mundo". O "muchos musulmanes pueden participar de forma pasiva, pero un muyaidin actúa. "Nuestra única esperanza son las verdades fundamentales que nos dieron en el Corán"... Está claro: así se hace un terrorista. No quiere decir que el islam sea terrorista, pero sería imposible que miles de niños y adultos tirasen piedras y granadas contra Israel durante 50 años sin el componente político-religioso. El nacionalismo no da para tanto. 

Otra idea previa precientífica es creer que demostrando el origen corrupto de algo se ataca a todos los miembros actuales. Por ejemplo, demostrando el origen antipersona del Islam no se dice nada de los musulmanes actuales; o demostrando el origen americano del ISIS tampoco se dice nada de su barbarie actual. O el origen franquista de nuestra democracia no dice nada de nuestras leyes. Pero creo que es correcto tenerlo presente para juzgar y cambiar algo, porque las instituciones crecen solo bebiendo de sus ideas originales. Es decir, es bueno conocer el origen de algo para juzgarlo, pero no es determinante.

2. Por otro lo político. Si enfrentamos a las ideas sobre la religión ideas políticas no podemos tampoco tener un diálogo fructífero. La política es como el fútbol: a unos le gusta un equipo y a otros otro, todo el mundo opina y nunca puede darse un cambio de posiciones. La política así entendida demoniza a una parte del mundo y diviniza a otra. En este caso si el islam es siempre bueno por definición, todo mal que hace el islam es bueno y si hacen algo malo es consecuencia directa de "Los Otros", los malos (los americanos, los occidentales, el petroleo, la industria armamentística, Israel, la Trilateral, los iluminati, por ejemplo). Tampoco tiene el islam la culpa de la miseria de los pueblos donde se instala, de las lapidaciones, de las ablaciones, de los homosexuales colgados en grúas, de los talibanes, el ISIS, las gargantas cortadas o de los atentados de Madrid, París o Nueva York. La política hace cerrar los ojos a estas realidades y buscar un responsable fuera.  Si Mahoma a priori era un santo de mofletes colorados, nada de esto tiene que ver con Mahoma, y resulta que quizá sean santos Almanzor Solimán, Bin Laden y Jomeini.

Yo creo que el que empuña un arma y se lanza contra sus hermanos a acribillarlos a tiros, el que recomienda cortar el cuello a los enemigos, el que pone una mochila llena de bombas en un tren, el que se lanza contra unas torres llenas de personas es un criminal y su causa queda criminalizada. Las causas de los conflictos hay que buscarlas en la historia de las ideas y no en sus antagonistas. 

Si tenemos la idea previa, el pre-juicio, de que el islam es paz y amor, por ejemplo, no hay posibilidad de pensamiento recto si los que matan en nombre del Islam resulta que no son más que "malos musulmanes", "armados por los servicios secretos de los países occidentales" , o simplemente agentes secretos disfrazados... mal andamos. La prueba de realidad que debe tener cualquier idea política es simple: si uno mata en nombre de una idea no pasa nada (puede ser un loco) pero si en todas las latitudes, en todos los momentos históricos en todas las clases sociales hay musulmanes que matan en nombre de Alá, y los que le rodean no le denuncian y anulan. Quizá -solo quizá- sea el islam favorable al crimen político / religioso. 

3. Por otro lado lo religioso. Se dice que todos los libros religiosos tienen incitación a la guerra y a la violencia. No es cierto. En el Nuevo Testamento no hay ninguna incitación al asesinato o a la violencia. En el Tao Te King tampoco. La religión cristiana se funda bajo el signo del amor. En los primeros años del cristianismo el número de mártires es directamente proporcional a su expansión por el mundo. No hubo batallas ni guerras ni violencias. El cristianismo avanzó y se hizo religión oficial del Estado. Entonces sí, cuando se mezcló lo político comienza el lado oscuro del cristianismo, que -por otro lado- no hacía más que defenderse para llegar al estadio actual en el que ningún cristiano querría matar por expandir el cristianismo, pero sí dar su vida; Cristo predicó justo lo contrario, por lo que es fácil inferir que el cristianismo que mata es una deformación del mismo. El cristianismo avanzó sobre territorio de barbarie, templando el espíritu y haciéndolo más refinado. Allá donde triunfó el progreso, la unidad y la paz se instauraron. Eso sí, esta unidad costó muchos años de sufrimiento y de guerra, sobre todo para frenar el avance de la barbarie en los primeros años y del Islam después.

Y está claro quién es el agresor y el agredido. Si el Islam se hubiese quedado en la Península Arábiga no habría habido ni reconquista ni cruzadas. Los cristianos salieron a defender lo suyo y las batallas siempre se dieron en casa, no en territorio árabe. Roma y Jerusalén fueron atacadas pero La Meca y Medina no.

Una persona poco ilustrada me decía en Facebook que "si identifico el cortar cuellos, hacer explotar personas o lapidar adúlteras como barbarie" luego (forzosamente) tengo que decir, que hay que aniquilarlos a todos. Pues no, lo que hay que hacer es civilizarlos. Como hicimos con los alemanes del norte a lo largo de 1000 años (es cierto que el espíritu de barbarie afloró con el nazismo, pero en todo caso ahora parece que ya están civilizados). Civilización y barbarie son dos vórtices de la acción humana que están en todos, dependiendo de qué alentemos tendremos una sociedad bárbara o una sociedad civilizada. La cultura es importantísima para crear sociedades respetuosas con el vecino. Mi crítica a la religión musulmana es que hace poco, muy poco, por aniquilar la barbarie. Que si hiciese más habría movimientos de masas contra el terrorismo en Siria, Gaza o Libia y realmente estos movimientos brillan por su ausencia. Cuando hay elecciones salen elegidos los partidos más radicales, cuando hay bombas contra Israel no hay ni un musulmán que lo denuncie. Por ejemplo, en la Mezquita de la M30 se recogían fondos para mandar a yijadistas a Siria ¿Cuántos musulmanes pacíficos lo denunciaron? ¿Imaginan la reacción de la Iglesia romana si un grupo terrorista se dedicase a cortar cuellos? ¿Creen que podría hacerse una colecta para comprar armas en una Iglesia? 

Los datos dicen que algunos de los musulmanes, muy pocos, son terroristas, un 4% los apoya moral o logísticamente y un 20% ve bien que se mate, aunque no harían nada por los terroristas. Si el 80% de los musulmanes quisiese acabar con la violencia acabarían en dos días. Lo que ocurre y esto es tesis y no dato, es que en la propia religión está la violencia. 

Y no es una cosa que me invente, es fruto del propio pensamiento de Mahoma y de lo supuestamente dictado. Me decía ese señor desleído que el Islam nació en un contexto de guerra. Pues no. Cuando nació el Islam no había guerra en Arabia, fue el islam el que empezó la guerra que casi dura hasta nuestros días. Que Mahoma organizó asesinatos políticos (¿Quien quiere desembarazarme de Kaab ibn ´Asraf?) no hay duda, que Mahoma inició guerras y persecuciones, tampoco, y que sus seguidores continuaron no es tampoco algo que haya que demostrar ¿Decir esto es incitar al odio? Pues yo creo que no, que el odio surge de la ignorancia ¿Qué tenemos que hacer? ¿Mirar para otro lado? ¿Saltarnos las suras que hablan de odio y hacer un cortapega de Islam moderado? ¿No quedamos en que el Corán es un libro dictado por el Arcángel? Entonces no hay interpretación. La cosa es si el arcángel manda matar cristianos o si no. 

Yo creo que si queremos pensar y desentrañar el problema tendremos que ir a la raíz, a la religión, y más en concreto al fundador. Hágase lo mismo con la religión cristiana, vayan al Fundador, vayan a Cristo.





lunes, 29 de septiembre de 2014

Charlotte Kitley: "hay belleza en todo"

Charlotte Kitley comenzó su blog cuando le diagnosticaron cáncer de colon, en abril de 2012 Sin duda fue un acierto decidirse a escribir sobre la enfermedad en un blog (Live as a semi-colon, abajo está el enlace). Hay que tener una mezcla de valor y cierta falta de pudor para mostrar al mundo los sentimientos sobre la enfermedad y la muerte.

Por otro lado, el cáncer tiene todos los ingredientes para triunfar en Internet: dramatismo, inmediatez, actualidad, cercanía afectiva... Por ello poco a poco fue subiendo en visitas y convirtiéndose en una de las blogueras más leídas en el medio global Huffingtonpost, pero el éxito lo fue consiguiendo a costa de su vida. Su vivencia era como como un embarazo al revés. El desarrollo de unos acontecimientos que, molestos y felices, terminarán con su vida.

Desde 2012 escribió cosas que miles de personas leerían y compartían. Casada, con dos niños. Vivía lo que -impropiamente- llamamos felicidad. Sin problemas, en plena vida, en el auge de su carrera, en el floruit. Y le quedaban muchos años por vivir y mucho que hacer en la vida. Pero lo que tenía antes del cáncer no era el camino de la felicidad, lo comprendió tarde, y por eso se rebelaba. 

Ahora que Charlotte ha muerto ya, no hay nada que hacer. Ya está enterrada. Ahora va dejando como ella dice "un agujero injusto, cruel y sin sentido, no sólo en Halliford Road, sino en todas las casas, pensamientos y recuerdos de otros seres queridos, amigos y familias". 

Es cierto que los muertos dejan ese hueco del que habla Charlotte, aunque menos de lo que pensamos mientras vivimos, pero no puedo estar de acuerdo con Charlotte en eso de que ése hueco es un agujero "injusto, cruel y sin sentido".

La muerte es cosa extraña. Consiste simplemente en que una persona que habla, que piensa, que siente, que proyecta, y que se va desplegando en el tiempo, un día -así y por las buenas- deja de hacer todo eso y ya parece que no hace nada. 

Es efectivamente un misterio complicado, porque nosotros sabemos que las cosas no desaparecen, y menos las personas. Pero parece  que sí. Y sobre todo cuando estamos acostumbrados a una realidad y esa realidad deja de ser. Pero no es injusto, es simplemente lo que pasa por vivir en la naturaleza, la misma naturaleza que nos mantiene vivos nos mata. (Obvio, si no aquí no cabría nadie).

Para que algo sea "injusto" o "cruel" es necesario que haya un responsable. Es decir, Alguien (y no Algo) con capacidad para hacer o no hacer algo a su antojo, es decir, un sujeto libre que fuese repartiendo desgracias por todo el planeta. Si fuese así, ese ser sería claramente un ser cruel. 

Pero no es así. No puede existir un ser libre que vaya haciendo el mal a la gente. Es contradictorio. El mal solo lo puede hacer alguien defectuoso, que no sabe lo que es el bien  y si lo sabe no es capaz de moverse por falta de voluntad. Nadie puede pensar que Dios es defectuoso o que no puede hacer el bien. 

Si pensamos que es cruel e injusto podemos pensar que a Charlotte el cáncer le ha sido entregado como un castigo... Es realmente un absurdo pensar así. El cáncer es un proceso de sus células. Nada más. No es ningún castigo ni ha sido enviado por nadie. Es simplemente como es un catarro o una rotura de un brazo. Es. 

Es porque estamos sujetos a las normas de la biología, que están perfectamente diseñadas para que esto ruede y funciones a las mil maravillas. Solo hay que mirar un poco a distancia y ver la maravilla de la vida trabajando: intercambios de materia y energía, vueltas y vueltas de las moléculas, de los átomos, de las partículas elementales: todo perfecto, todo en movimiento, e incluso lo que nos parecen defectos realmente son variedades necesarias para que todo funcione.


Hay una visión de la Providencia que se inmiscuye por la vida de todos y en todas las cosas, que le hace responsable a Dios de las desgracias y las gracias, como si Dios no tuviese otra cosa que hacer que andar apretando al hombre en su camino. O dando premios aquí y allá como el duende de la Lotería... Realmente no es así. Lo único que hay que ver es a la Providencia actuando en toda la realidad, pero con las leyes de la realidad,  y no rompiéndolas a cada rato. 



Parece que el bien o el mal no es cosa de la naturaleza, como no lo es la verdad o la belleza. Son cosas humanas. Y aquí es precisamente donde Charlotte tiene una intuición magnífica que le da sentido a todo, a su vida y a la de los demás, escuchen:
Así que, en mi ausencia, por favor, por favor, disfrutad de la vida. Cogedla con las dos manos, agarradla, agitadla y creed en ella cada instante. Adorad a vuestros hijos. No tenéis ni idea de lo privilegiados que sois por poder gritarles cada mañana para que se den prisa y se laven los dientes.
Abrazad a esa persona que queréis y si no os devuelve el abrazo, encontrad a alguien que sí lo haga. Todo el mundo se merece querer y ser querido. No aceptéis menos. Buscad un trabajo que os guste, pero no os hagáis esclavos de ello. Al final, en la lápida no pondrá "ojalá hubiera trabajado más". Bailad, reiros y comed con amigos. Las amistades verdaderas, fuertes y sinceras son un privilegio y una elección que tenemos que hacer, no como la lealtad que debemos mostrar por un vínculo sanguíneo. Elegid sabiamente a vuestros amigos y queredlos con todo vuestro amor. Rodeaos de cosas bonitas. En la vida hay muchas sombras y mucha tristeza; buscad ese arcoiris y enmarcadlo. Hay belleza en todo. A veces sólo hay que esforzarse un poco más para verlo.
Es decir, como esto que vivimos pasa y aunque a ella que se lo han negado (realmente se nos niega a todos, porque estos son dos días) afirma la vida en cuatro ideas:
1. Creed en la vida (o en Dios, que es la forma laica de decirlo) 
2. Amad verdaderamente 
3. No trabajéis demasiado 
4. Rodearos de Belleza
O como dice la periodista Pepa Echánove en El Imparcial: "Solamente el amor grande de los cuidadores, su valiente humanidad y su generosa dedicación perdura y traspasa todas las generaciones en todas las familias, más allá de las casas, las residencias, los hospitales, los cementerios y las ciudades"

La idea es la misma: traspasar, trascender, negarse a morir. 

Y eso se hace solo con lo Trascendente: hacer el Bien, rodearse de Belleza, buscar la Verdad y la Unidad... Y el resto es tontería. 


La carta en español, en inglés y en francés:


Todo llega a su fin
Siempre he planificado bien las cosas. Me gustan las listas y las planillas, las notas con lo que etngo que hacer y los objetivos. Soy muy buena emprendiendo, pero, sinceramente, también me aburro con facilidad y pierdo el interés cuando la emoción inicial se pasa.
No he tenido el privilegio de poder aburrirme del cáncer. No es algo que puedas dejar sin más si no te apetece ese día. No existe un botón que puedas apagar de un día para otro. Al menos, no para mí. Desde mi primer día como paciente de cáncer he asistido a todas las pruebas, citas y consultas. He probado todos los tratamientos posibles, desde las terapias médicas habituales hasta el requesón con aceite, la acupuntura y el zumo de col. El cáncer se ha convertido en nuestra vida. Vacaciones, cortes de pelo, clases de helicóptero... Todo ha estado planeado en torno a fines de semana buenos o malos por la quimioterapia. Danny y Lu, inocentes e inconscientes espectadores, han pasado su infancia protegidos, pero también dictados por mis diversos regímenes. Esto es lo único que han llegado a saber, pero espero que se las apañen para seguir siendo unos niños tan buenos, satisfechos y amados.
La inocencia de la que les hemos protegido se ha tenido que manifestar ahora. Después de mi cumpleaños, empecé a sentirme indispuesta. Fuimos al hospital que lleva mi seguimiento. Por desgracia, al hacerme un nuevo escáner, los resultados fueron devastadores. Ya no contábamos con el plan de acción mes a mes con un par de meses de regalo al final. Me dieron unos días de vida, con suerte un par de semanas. Se suponía que no podía irme del hospital, pero, de algún modo, me las arreglé para salir de ahí en el último momento y volver a casa a pasar el poco tiempo que me queda con mis queridos hijos y marido.
Mientras escribo esto, estoy sentada en el sofá, relativamente sin dolor, y ocupada con mis pequeños proyectos, arreglando el funeral y vendiendo mi coche. Cada mañana nos despertamos agradecidos porque puedo achuchar y besar a mis bebés.
Cuando leáis esto, yo ya no estaré aquí. Rich estará intentando mantenerse en pie, intentando comprender algún día en algún momento que yo no volveré a despertarme a su lado. Me verá en sueños, pero con la brutal luz de la mañana descubrirá que la cama está vacía. Sacará dos tazas del armario, pero se dará cuenta de que sólo tiene que preparar un café. Lucy pedirá que alguien le alcance la caja de los coleteros, pero no habrá nadie que le trence el pelo. Danny habrá perdido uno de sus policías Lego, pero nadie sabrá exactamente ni dónde está ni dónde buscarlo. Vosotros iréis a ver la última actualización del blog, pero no habrá ninguna más. Éste es el último capítulo.
De este modo, voy dejando un agujero injusto, cruel y sin sentido, no sólo en Halliford Road, sino en todas las casas, pensamientos y recuerdos de otros seres queridos, amigos y familias. Lo siento mucho. Me encantaría estar con vosotros, riendo, probando un nuevo alimento milagroso, diciendo tonterías de las mías. Tengo mucha vida por vivir, pero sé que no podré. Quiero estar presente para mis amigos y saber cómo les va la vida, quiero ver a mis hijos crecer, y quiero hacerme vieja y gruñona con Rich. Pero todas estas cosas se me niegan.
No obstante, a vosotros no os las están negando. Así que, en mi ausencia, por favor, por favor, disfrutad de la vida. Cogedla con las dos manos, agarradla, agitadla y creed en ella cada instante. Adorad a vuestros hijos. No tenéis ni idea de lo privilegiados que sois por poder gritarles cada mañana para que se den prisa y se laven los dientes.
Abrazad a esa persona que queréis y si no os devuelve el abrazo, encontrad a alguien que sí lo haga. Todo el mundo se merece querer y ser querido. No aceptéis menos. Buscad un trabajo que os guste, pero no os hagáis esclavos de ello. Al final, en la lápida no pondrá "ojalá hubiera trabajado más". Bailad, reíros y comed con amigos. Las amistades verdaderas, fuertes y sinceras son un privilegio y una elección que tenemos que hacer, no como la lealtad que debemos mostrar por un vínculo sanguíneo. Elegid sabiamente a vuestros amigos y queredlos con todo vuestro amor. Rodearos de cosas bonitas. En la vida hay muchas sombras y mucha tristeza; buscad ese arco iris y enmarcadlo. Hay belleza en todo. A veces sólo hay que esforzarse un poco más para verlo.
Esto es todo por mi parte. Muchas gracias por el amor y la simpatía que me habéis mostrado con pequeños gestos en los últimos 36 años. Desde las niñas que, con seis años, me empujaron a las ortigas, hasta los viudos que en la última semana me han contado lo que sus mujeres hicieron para preparar a sus hijos y a todo el mundo. Ellos, y todos vosotros, me habéis ayudado de alguna forma a convertirme en la persona que he sido.
Por favor, haced que todo este amor por mí pase ahora a Rich, a mis hijos, a mi familia y a mis amigos íntimos. Y cuando cerréis las cortinas esta noche, buscad una estrella: seré yo, mirando hacia abajo, con una piña colada y una caja de bombones (de los caros) en la mano.
Buenas noches. 
Se despide,


Charley xx

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En su versión original, o sea, en Inglés:


And so there must come an end


I've always been a good planner. I like lists and tick sheets, to-do notes and objectives. I'm very good at starting things, but honestly, I am also easily bored and quickly lose interest once the original excitement passes.
I haven't had the luxury of being allowed to be bored of having cancer. It isn't something you can just give up if you don't fancy doing it that day. There isn't a switch you can chose to turn off one day from the next. At least not for me. From my first day as a cancer patient, I have attended every test, scan and appointment. I have tried every treatment offered, from the standard medical therapies, to eating oiled cottage cheese, having acupuncture and juicing kale. Cancer has become our life. Holidays, haircuts and helicopter lessons have all been timed around good or bad chemo weekends. Danny and Lu, unwittingly as innocent by-standers have had their childhoods protected but also dictated by my various regimes. This is all they have ever known and, I hope, have still managed to turn out to be pretty good, well-rounded, loved and treasured children.
The innocence that we have protected them from has now had to be revealed. Following my birthday, I started to feel 'unwell'. We 'popped' to hospital where the usual set of tests were carried out. Unfortunately, when combined with a recent scan, the results were nothing short of devastating. We were no longer looking at a month by month action plan with a couple of months buffer at the end. I was given days, perhaps a couple of weeks to live. I wasn't expected to leave the hospital, but somehow, have managed to pull it out of the bag at the last moment and return home, to spend what little time I have with my darling children and loving husband.
As I write this, I am sat on the sofa, relatively pain-free and busy doing my little projects, sorting out the funeral and selling my car. We wake up every morning, grateful I can have a cuddle and kiss my babies.
As you read this, I will no longer be here. Rich will be trying to put one foot in front of the other, to get by, a day at a time, knowing I will no longer awake next to him. He will see me in the luxury of a dream, but in the harsh morning sun, the bed will be empty. He will get two cups from the cupboard, but realise there is only one coffee to make. Lucy will need someone to reach for her hairband box, but there won't be anyone to plait her hair. Danny will have lost one of his Lego policeman, but no one will know exactly which one it is or where to look. You will look for the latest update on the blog. There won't be one, this is the final chapter.
And so I leave a gaping, unjust, cruel and pointless hole, not just in Halliford Road, but in all the homes, thoughts and memories of other loved ones, friends and families. For that I am sorry. I would love to still be with you, laughing, eating my weird and latest miracle food, chatting rubbish 'Charleyisms'. I have so much life I still want to live, but know I won't have that. I want to be there for my friends as they move with their lives, see my children grow up and become old and grumpy with Rich. All these things are to be denied of me.
But, they are not to be denied of you. So, in my absence, please, please, enjoy life. Take it by both hands, grab it, shake it and believe in every second of it. Adore your children. You have literally no idea how blessed you are to shout at them in the morning to hurry up and clean their teeth.
Embrace your loved one and if they cannot embrace you back, find someone who will. Everyone deserves to love and be loved in return. Don't settle for less. Find a job you enjoy, but don't become a slave to it. You will not have 'I wish I'd worked more' on your headstone. Dance, laugh and eat with your friends. True, honest, strong friendships are an utter blessing and a choice we get to make, rather than have to share a loyalty with because there happens to be link through blood. Choose wisely then treasure them with all the love you can muster. Surround yourself with beautiful things. Life has a lot of grey and sadness - look for that rainbow and frame it. There is beauty in everything, sometimes you just have to look a little harder to see it.
So, that's it from me. Thank you so much for the love and kindness you've shown in your own little ways over the last 36 years. From the mean girls in the playing fields who pushed me into the stinging nettles aged six to the bereaved husbands who in the last week have told me what their wives did to help prepare their young children and everyone in between. They and you have all, in some small way helped me become the person I have been.
Please, now use that love for me and pass it to Rich, my children, family and close friends. And when you close your curtains tonight, look out for a star, it will be me, looking down, sipping a pina colada, enjoying a box of (very expensive) chocolates.
Good night, Good bye and God bless.
Charley xx

miércoles, 6 de noviembre de 2013

¿Qué hacer con los disidentes?

Hay uno que no mira

Hace un tiempo hablé en este espacio sobre el miedo y sobre la toxicidad del ambiente, que son los recursos que los malos gobernantes tienen más a mano para creer que controlan la situación. Ahora toca hablar sobre la tercera pata de la mediocridad al mando: de la destrucción de la disidencia.

Esa manía de disparar al disidente debe ser borrada de la mente de quien quiera gobernar algo. El disidente es bueno que exista y que disienta todo lo que quiera, hay que mantenerlo, entablar relaciones con él, hacerle caso y atraerle. Sólo así se le tiene controlado. Al líder le surgirán deseos de eliminarlo. Sólo el que se reprime y es capaz de mantenerlo, sobrevive. Es un suicidio intentar eliminarlo: surgirán cientos de ellos por todos los lados y generarás sin duda un estado tóxico insoportable. 

Esta regla sólo vale en sociedades civilizadas y abiertas. No se puede aplicar en sociedades cerradas o sin comunicación con el exterior, por ejemplo, en un barco, en la mafia o en una tribu africana es correcto eliminar la disidencia, porque su propia existencia genera miedo, en cambio su eliminación produce en la población tranquilidad. Pero en estos casos -casos extremos- de la unidad moral del grupo depende su supervivencia.

En situaciones "normales", abiertas, occidentales, el disidente es un valor para la comunidad, porque genera diálogo, señala los errores y da esperanza al pueblo en caso de fracaso del líder. (No confundamos nunca las situaciones extremas donde la supervivencia del grupo está amenazada con las situaciones en las que la amenazada es la supervivencia del líder, en cuyo caso es una ordinariez la destrucción del disidente).

El líder necio piensa que con la eliminación del disidente acaba con el problema; y tiene razón, se acabó ese problema, pero en dos días comienzan otros nuevos problemas. Porque a poco que se sepa de psicología de grupos se sabe que si en un grupo siempre hay un líder y que cuando desaparece rápidamente ocupan su espacio uno o más de los que antes ni se lo planteaban. 

El líder expulsado, además, se puede convertir en mártir o en ausente. Si es lo primero, un nuevo líder encarna su papel y su venganza. Si es un ausente, tiene la propiedad de estar, como dice Silvia Laforet, "en la habitación de al lado", es decir, presente sin estar presente: muerto, pero con la facultad de volver en cualquier momento.  

Además de una insensatez es una cobardía, porque el disidente tiene, por lógica, menos poder y lo propio es dejarlo ahí, para mostrar la grandeza del líder. Eliminar al débil deja ver la propia debilidad, porque deja en evidencia la incapacidad del jefe para reprimirse a la hora de ejercer su poder y, a la vez, deja ver el miedo a la pérdida del sillón.

Sólo tiran al disidente los que tienen miedo a perder su sitio y no sienten ningún respeto por la comunidad que lideran, los que, en el fondo, se saben amenazados y no son capaces de obtener el liderazgo más que generando miedo y destrucción. Aquellos dictadores contra naturam que en el fondo odian a su pueblo.

A este tipo de antilíderes se les debe dejar hacer. Su simple acción es la muestra de su incapacidad; la ejecución de sus ideas es su desgaste. Y pronto, muy pronto, después de los disidentes intentan recuperarse con la expulsión de sus segundos, en espera de que el pueblo acepte la sangre de éstos por la de los mártires. Pero el pueblo es el que, poco a poco, se convierte en disidente.

martes, 14 de febrero de 2012