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jueves, 20 de noviembre de 2014

Podemos y la Falange


Parece que últimamente el deporte nacional  es meterse con Podemos. Parece que es Pablo Iglesias el peor de los enemigos de la patria, de la Iglesia y de los ahorros del ciudadano medio. Vemos todos los días a la nueva estrella mediática: Pablo iglesias borracho, Pablo iglesias defendiendo a Chávez, Pablo Iglesias cantando la internacional, Pablo Iglesias afirmando su estado totalitario, etc. Ya cansa. 

Demasiada atención a esta súpernova y poca atención a lo que verdaderamente pasa. Los verdaderos enemigos de España, de la cordura y, por lo tanto, de los valores permanentes y de la regeneración de la cosa pública son los que gobiernan, es decir, los que tienen y han tenido en sus manos el destino de España, desde hace 39 años, es decir, el PP y el PSOE.

Podemos es un síntoma de decadencia, existe porque estamos en una época de crisis similar, muy similar, a la que se vivió en España entre 1931 y 1939. En aquél tiempo también le salieron al Estado español síntomas de su enfermedad, con un resultado lamentable: una guerra fraticida, un millón de muertos. Y todo para volver a caer en otra crisis.

La crisis es el tiempo sin ideales. El tiempo de la falta de norte, de la falta de coherencia de la realidad política o personal. Está en crisis el adolescente que no se encuentra a sí mismo o el cuarentón que se apercibe de que el rumbo que ha tomado su vida, pese a ser correcto, es absurdo o no sacia sus expectativas vitales. Está en crisis también un grupo humano que pierde su idea fundacional, y que solo se mueve por intereses y por soberbia. 

De las crisis, de todas, se sale de tres posibles maneras: deprimiéndose y/o suicidándose, dando una patada grande a todo lo que causa la crisis y salirse de madre, salirse del mundo rompiéndolo todo o reilusionándose con lo que un día hizo vivir. 

La primera postura es la burguesa, la que adoptó gran parte de la CEDA, de la Iglesia y de los propietarios: "dejemos que España languidezca, ya habrá tiempos mejores", se decían. Y hacían tertulias y actos, congresos, mítines y juegos florales donde competían en ingenio, conocimiento y gracia. Es cierto que intentaron tímidamente reaccionar, pero ya era tarde.

La segunda, la de la patada, es la postura del rupturismo del Frente Popular, (era un tiempo en el que los partidos principales eran distintos y el PSOE no era lo mismo que el PP). Una postura ante la crisis que consistía en dar la vuelta a todo, hacer de España un país ateo y sin historia, sin clases y sin españoles. Un país de rusos. Y para ellos había que eliminar sistemáticamente a toda oposición. Es  decir, había que ejercer un cierto grado de violencia para lograr que "el pueblo" fuese el protagonista de la Historia: devolver los bienes de producción al pueblo, acabar con las discriminaciones, acabar con el capitalismo extranjero, etc. 

La tercera vía de respuesta a las crisis es la restauración del ideal inicial, pasado, el ideal que llevó a la unidad. Piensen en un matrimonio a punto de romperse ¿qué le puede hacer volver? Precisamente revivir  lo que un día descubrieron el uno en el otro, es decir, volver a lo que les unía. Pues en política lo único que une son los ideales. Y así Falange encarnó la tercera vía; ni morirse ni romper con todo: volver a los tiempos del imperio, a los tiempos en los que todos los españoles estaban orgullosos de serlo, a los tiempos donde España era la que llevaba los destinos del mundo. Una revolución, pero española.

Ahora 

La cuestión es que ahora, ante la crisis está claro que el PP y el PSOE la niegan, la crisis de valores, de credibilidad, de falta de rumbo. Siguen con la ilusión de que lo que tiene España es un catarro mal curado y esperan que con buenas palabras se solucione. Y lo que tiene es un cáncer. Y ellos son la causa, no la solución.

Podemos pretende hacernos creer que es un partido moderado que viene a reconducir la situación. No. Es un partido rupturista del mismo corte que lo fue el Frente Popular: "¡a las barricadas!, ¡A por ellos! ¡Vamos a limpiar el país de fascistas! etc, etc. son los ideólogos antiglobalización, los marxistas de toda la vida que han descubierto que la lucha de clases es ahora una lucha por la hegemonía de los anormales, de los que siempre han estado en la retaguardia de la historia.

La única diferencia con el 11M y con todo ese movimiento que se formó (tras el cual ganó con mayoría absoluta el Partido Popular) es que ahora han conectado con el pueblo, con el hartazgo de todos, y se ilusionan con ganar el poder.

No van a ganar. No estamos tan locos como para votar mayoritariamente a un partido marxista; el mismo marxismo que ha eliminado a ochenta millones de opositores, que ha arruinado a todos los países que ha esclavizado, etc. El mismo comunismo que pone muros por todo el planeta para que no se les escapen las personas (si fuese tal paraíso y funcionase tan bien los guardias fronterizos mirarían en la otra dirección).

Muchos han querido comparar a Pablo Iglesias con José Antonio Primo de Rivera. Se parecen, sí, físicamente, jóvenes, dicen las cosas directamente, sus discursos son similares.... pero no nos engañemos: José Antonio no quería una ruptura con España, quería justo lo contrario de lo que quiere Pablo Iglesias: una revolución nacional, un resurgimiento. 

¿Y la tercera vía ahora? la de la renovada ilusión en busca de lo que verdaderamente queremos, de lo que verdaderamente somos? ¿Dónde están los que defienden que esto tiene sentido, que España es una nación y que merece un puesto en la historia? ¿dónde se han metido aquellos que creen que lo normal y lo recto vuelva a ser reivindicado, y se vuelva a afear la conducta moral mala? ¿Dónde se han metido los que quieren una educación íntegra para todos, los que quieren que la educación superior sea de verdad superior? 

Yo creo que están impotentes y paralizados viendo vídeos de Podemos, reconociendo el discurso de la regeneración, con el que están plenamente de acuerdo sin poder decirlo. Eso sí: muy quietos y afirmando que no van a votar a nadie... y ¿entonces? ¿Podemos?

viernes, 26 de agosto de 2011

Guerra de vídeos

Curiosas las reacciones de la prensa, en especial de El Mundo con la polémica artificial sobre si la polícía cargó más de la cuenta en la manifestación anticatólica.

Es el mundo alrevés: los agredidos no son los ciudadanos de todas las nacionalidades que fueron insultados en Madrid. Los agredidos no son los policías que recibieron piedras e insultos. Los agredidos no son los ciudadanos de Madrid que no pueden pasear por la calle. No. Ahora los agredidos son los intransigentes los que organizan una manifestación ilegal, los que se dedican a insultar a las personas por sus creencias religiosas y a insultar a las fuerzas del orden por cumplir su trabajo, los que desafían a la autoridad democrática y se pasan los derechos humanos por el arco del triunfo  (hay que recordar que la libertad religiosa está recogida en la Declaración de Derechos).

¡Pobres víctimas los periodistas que no ven las cosas claras!

lunes, 22 de agosto de 2011

Los indignados se indignan

Tras la JMJ los indignados están más indignados que nunca:
  • Indignados con su vida, indignados de ver que muy buena parte de la juventud pasa olímpicamente de su movida trasnochada.
  • Indignados porque no tuvieron agresiones de los peregrinos, sólo indiferencia y oraciones.
  • Indignados porque los doscientos que se juntaron para la foto de Público no lograron acallar a los dos millones de jóvenes.
  • Indignados con la policía, que no permitió la disolución de la "contramanifestación convocada por el Papa".
  • Indignados porque su política aprendida de ETA no funcionó: "primero le mato y si usted se defiende aquí lo que hay es un conflicto que hay que arreglar, eso sí, de igual a igual"
  • Indignados al fin porque su ideología agoniza con los Castro y los Chavez, y Madrid se llenó de banderas de las exrepúblicas liberadas del comunismo.
  • Indignados por las palabras del Papa, que retumban todavía en su conciencia
Y la gente de la calle indignada con los indignados, que han convertido la protesta popular contra la pobredumbre moral de nuestra democracia en un grupo de ultraizquierda con el reloj parado hace 50 años.

miércoles, 17 de agosto de 2011

JMJ

Hemos visto a los medios entusiasmados con los jóvenes "indignados". Jóvenes que tenían serios problemas para no hacer botellón en la Puerta del  Sol por miedo a que los medios les retratasen bebiendo. Jóvenes que tuvieron que poner mil carteles en los que se prohibía casi todo y que no supieron garantizar la integridad de las jóvenes que se quedaban a dormir en la Acampada.

Ya el "Movimiento" 15-M se decantó como un movimiento de izquierdas que topó con la alargada sombra de Rubalcaba y perdió las simpatías mediáticas.

Con el movimiento languideciendo y los jóvenes ni- ni de vacaciones (porque una cosa es no dar palo al agua y otra quedarse sin la playa), Madrid se llena de miles de jóvenes que vienen a oir a los mayores hablándoles de filosofía, de teología y de moral. Y vienen también a rezar. Y estudian y tienen trabajos y hacen grandes cosas en la vida.

Ellos se han organizado: miles de voluntarios, puestos de información, carteles, patrocinadores, guías... horas y horas de trabajo para lograr una impecable organización...

Son muchos los jóvenes que saben lo que quieren y que lo buscan con ahínco, un ejemplo palpable de liderazgo.

Estos jóvenes dominarán el mundo.

viernes, 3 de junio de 2011

¡A por ellos!

Dos cosas me mueven a este mensaje. El artículo del prof. Fernando Hernández Sánchez (UAM), y los comentarios de los tertulianos de la Ser contra la Academia de Historia ayer.

Es facil reinventar la historia, al fin los que la vivieron están muertos y si no muy viejos. Con unas series de tv, unos cuantos librillos, unas leyes acompañando y muchos euros podemos convertir la dictadura de Franco en una especie de holocausto general peor que el de Hitler y Stalin juntos. Es facil.

Lo más dificil es callar a los intelectuales. Lo único que puede hacerse con ellos es no prestarles atención, y si se empeñan el medio es oponer una mentira frente a una verdad, siempre la misma, así el vulgo entiende que "unos piensan una cosa y otros otra". La realidad la inventamos, que para eso mandamos.

Ya no hay Historia, los historiadores, como los jueces, ya son historiadores de un "bando" o del otro, perdón, historiadores-historiadores-de-verdad, legítiomos o historiadores "rebeldes" "fascistas"...Y quizá sólo fascistas.

Lo mejor del artículo, y tomen nota los editores de libros de texto, quemar iglesias es "pirotecnia anticlerical" ¡manda narices!

lunes, 23 de mayo de 2011

¡Indignaos!

Este fin de semana he leído el libelo ¡Indignaos! de Stéphane Hessel (Destino, Barcelona 2011) y ciertamente cumple con el objetivo: produce indignación, es un insulto a la inteligencia. En sus 27 páginas (el resto, hasta las 60 son el prólogo de José Luis Sampedro, las notas y demás) nos lleva el autor por un mundo de ensueño de la lucha de los "buenos" contra los "malos", pero en su análisis se olvida de que detrás de los buenos y los malos tiene que estar la lucha entre bien y el mal.


Podríamos resumir el libro así:


1. Los malos: los nazis, Busch, los banqueros, los judíos sionistas, los capitalistas y los consumistas... Irak

2. Los buenos: los libertadores de la Francia ocupada, los socialistas, la banca pública (las Cajas), los palestinos, los gudaris de Bildu, los perro-flauta y esos majetes oprimidos que se lanzaron contra las Torres Gemelas en busca de liberación.... Afganistán.


Las fronteras del bien y del mal las marca la ideología, con lo que tenemos terrorismo bueno y malo, guerras buenas y malas; la democracia es buena o es mala dependiendo de quién mande...


Sigue la consigna de ZP: " la libertad os hará verdaderos", es decir, que todo vale siempre y cuando sea efectivamente “liberador” (¿pero liberador de qué? ¿de uno mismo? ¿de la opresión externa? ¿de Bush?).


Por ejemplo, toca el terrorismo de refilón (pp. 38-39), asegurando que no estaba mal como respuesta pero que es una mala herramienta. Los comprende (a los terroristas) pero no los apoya, no por ser intrínsecamente malo (el terrorismo) sino por ser poco útil.

Me gustaría resaltar prólogo para españoles (p. 17), propio de lo mejor del Movimiento: “La España rebelde y valiente de siempre puede favorecer este impulso hacia una Europa cultural, fraternal, y no una Europa al servicio de una finaciarización [sic] del mundo” (Es decir, los valores hispánicos contra la conspiración judeomasónica).


Para indignarse siempre hay tiempo, pero ahora toca alegrarse: el mundo está mejor sin los totalitarismos y estaría mejor aún sin las ideologías socialistas que los sustentaron. El mundo sería mejor si acabásemos con el fanatismo de judíos y mahometanos. Y muchísimo mejor sin nacionalismos. Con Castro en la cárcel, llevado por Garzón, iríamos por el buen camino.


El mundo en el que vivimos, el mundo que estamos haciendo es así. Con el tiempo, poco a poco, iremos limando esas asperezas totalitarias y poco a poco también recuperaremos la democracia perdida técnicamente en España, logrando de nuevo la división de poderes y la anulación de los nacionalismos.