Friedrich Nietzsche (1844-1900)




“Un día mi nombre irá unido a algo formidable:
al recuerdo de una crisis como jamás ha habido en la tierra…
yo no soy un hombre, soy dinamita”

F. NIETZSCHE: Ecce homo


1 INTRODUCCIÓN.
1.1 Primera aproximación


La filosofía de Nietzsche tiene una idea central: la VIDA. Desde sus comienzos, con el estudio de la tragedia griega, descubre dos actitudes ante la vida: la de los que la niegan y la de los que la afirman. Su filosofía será una oposición a todo lo que niegue la vida, se aparte de ella o la debilite.

No es exactamente (aunque puede decirse) que ser=vida, sino más bien que LO ÚNICO QUE EXISTE ES LA VIDA y que toda otra determinación del ser como algo quieto o algo asible, medible o determinable es errónea dentro del sistema nietzschano.
De esta concepción de la vida tenemos tres consecuencias:

1. El IRRACIONALISMO: Nietzsche no parte de la creencia (como todos los filósofos del temario) de que el mundo pueda captarse por la razón, es decir, que exista un orden en el ser, puesto que no hay ser. Hay sólo vida.
2. El descubrimiento de que los VALORES de Occidente no se fundamentan en la vida.
3. La DIVISIÓN de todo pensamiento, obra, época o persona en dos grupos enfrentados en función de su actitud ante la vida: los que la afirman y los que la niegan.

1.2 Nietzsche y su tiempo

La filosofía de Nietzsche pretende ser atemporal o extemporánea, pues pretende salirse de la historia, romper con el hilo conductor de Occidente y marcar un nuevo rumbo a la humanidad. Pero, aún así, Nietzsche es un filósofo de su tiempo: preocupado por el curso de la historia, por las manifestaciones culturales de su época, por la ciencia moderna y por la filosofía.

Acoge las ideas centrales del siglo XIX, tales como el positivismo, el evolucionismo, el determinismo, el ateísmo y el materialismo.
Junto con Freud y Marx forma el trío de la “sospecha”, ya que sus filosofías estaban en función a ciertos mecanismos ocultos que explican la realidad.


1.3 Apunte biobibliográfico

Friedrich Nietzsche nace en Röcken, junto a Leipzig, el 15 de octubre de 1844. Estudió filología clásica y teología en Bonn y en Leipzig. Desde un primer momento, entiende la antigüedad bajo la tónica típica del siglo: el romanticismo, es decir, bajo la distorsión de una mirada entusiástica por un pasado idílico. En Leipzig conoce la obra de Schopenhauer y la música de Wagner .

Ocupa a los 24 años la cátedra de filología clásica de la Universidad de Basilea. Publica su primera obra en 1872: El origen de la tragedia, que no es bien recibida en círculos académicos.

Rompe su amistad con Wagner al sentirse defraudado por el acercamiento de éste a círculos burgueses, cristianos y de poder.

En 1879 renuncia a la cátedra por razones de salud. En 1881 cambia radicalmente su obra y su vida, desligándose definitivamente de Wagner, Schopenhauer y su tiempo. Tras un desengaño amoroso e intelectual se prepara para la monumental tarea de ser guía de Occidente y escribe Así habló Zaratustra y Más allá del bien y del mal.

En una vida solitaria, nómada y –quizá– resentida, continua escribiendo. En este periodo crea sus obras más importantes: La genealogía de la moral (1887), El ocaso de los ídolos (1888), El Anticristo (1888), La voluntad de poder (1901) y Ecce homo (1888).

Se instala definitivamente en Turín, pero en febrero de 1889 sufre un colapso y es ingresado en un psiquiátrico, donde muere diez años más tarde, con el siglo.

(Tradicionalmente se distinguen cuatro periodos:


a. Filosofía de la noche o periodo romántico,
b. Filosofía de la mañana o periodo positivista,
c. Filosofía del mediodía o el mensaje de Zaratustra y
d. Filosofía del atardecer o periodo crítico.

Pero yo entiendo que con dos sobran: tenemos un periodo de formación/tanteo, una “iluminación” y las consecuencias de ésta).

2 FILOSOFÍA

La filosofía de Nietzsche tiene dos niveles:


a. la destrucción de todo lo existente y
b. la construcción de una nueva forma de ver el mundo.

2.1 Filosofía del martillo

Por Filosofía del martillo entendemos la filosofía DESTRUCTORA que pretende no dejar ninguna de las verdades de la filosofía en pié. NO es, como en Descartes o Kant, un programa de trabajo para depurar la filosofía ni un intento de acabar con ella, sino más bien una labor de voladura controlada de algo que –según Nietzsche– se montó sobre una base falsa: la creencia en que la razón podía conocer el mundo.

Nietzsche parte de este supuesto: la cultura occidental está viciada desde su origen. Es una cultura DECADENTE PORQUE SE OPONE A LA VIDA, a los instintos, empeñada en instaurar la racionalidad a toda costa.

Este pensamiento viene por el pensamiento socrático-platónico. Por ello el pensamiento de Nietzsche está presidido por una profunda actitud crítica y demoledora de los viejos cimientos de la cultura occidental europea, cuyo origen puede situarse en el idealismo platónico, que pone patas arriba la vida en favor del “la idea” y el “bien en sí”, entidades abstractas alejadas de la vida real, y retomadas y "judaizadas" por el cristianismo medieval y (luego) burgués.

2.1.1 Nihilismo

Que la cultura occidental ha sido montada sobre bases falsas lleva inevitablemente al nihilismo. EL NIHILISMO ES LA AUSENCIA DE FINALIDAD, meta y sentido, no es más que apercibirse de que LOS VALORES SUPREMOS HAN PERDIDO SU CRÉDITO.

Pero el nihilismo de Nietzsche no es el nihilismo estúpido-poético de quien no sabe qué hacer. Nietzsche no se declara nihilista, sino que descubre que LA SOCIEDAD en la que vivimos TIENE SU RAÍZ EN LA NADA (la afirmación de abstracciones distintas a la vida real) y va hacia la nada, hacia su propia negación (pues la decadencia continúa).

La única forma que plantea Nietzsche de superar este nihilismo endémico de la sociedad occidental es destruyendo todo lo andado y reorganizando la realidad en función de la vida. Desde el lenguaje hasta la moral: todo tiene que cambiar para salir de este nihilismo que, a la vez, saque al hombre de la decadencia y de paso a una nueva “especie” de humanos .

El objetivo de la filosofía de Nietzsche es CAMBIAR LA FORMA DE MIRAR DE LA HUMANIDAD, superar el nihilismo y hacer que el nuevo hombre abrace la vida.

El nihilismo tiene su expresión en la tan mentada (e incomprendida) frase “dios ha muerto”. El anuncio de la muerte de dios significará que el hombre (occidental) tiene que asumir que la sociedad y la vida humana en general está montada sobre estas bases falsas y tendrá entonces que asumir la vida. El nihilismo no es simplemente una teoría filosófica, es la consecuencia de la historia de nuestra cultura occidental, por tanto el nihilismo se presenta de DOS FORMAS:

a. Como expresión de la decadencia y retroceso del poder de la vida: el NIHILISMO PASIVO, y
b. Como signo del creciente poder de la vida: NIHILISMO ACTIVO. Pues la voluntad de poder, activamente nihilista, crea valores nuevos que afirman la vida de forma creciente, hasta la llegada del superhombre en el marco del eterno retorno de lo idéntico .


2.1.2 Crítica a la civilización occidental: Apolo vs. Dionisio

La crítica a la civilización occidental se inicia ya en su primera obra: El origen de la tragedia.


En ella cuanta cómo la imagen que tenemos de la cultura griega es una imagen falseada por el cristianismo: la imagen de una sociedad calmada, decorosa, democrática, artística, armónica, perfecta, proporcionada y racional, es fruto, según Nietzsche, de una Grecia decadente.
Todos estos adjetivos se pueden aplicar a lo APOLÍNEO.


Por otro lado, está la Grecia que Nietzsche estudia y añora, la Grecia que da origen a la tragedia: el héroe que lucha contra la muerte, que se despersonaliza en el coro de bacantes, que se sumerge en el caos de la existencia y no usa a los dioses de salvavidas. Es decir, lo DIONISÍACO.

En lo apolíneo y lo dionisíaco está la IMAGEN de la que se sirve Nietzsche para referirse a lo decadente y lo vital, aplicando esta imagen a cuestiones metafísicas, éticas y estéticas.

Descifra el mundo desde el ARTE, elaborando una especie de metafísica del artista. Sólo desde el ojo de arte se puede penetrar en el corazón del mundo.

EL ARTE ES LA METAFÍSICA DE LA VIDA. Es el resultado del espíritu dionisíaco y apolíneo, como los opuestos que engendran la vida. El arte griego permanece oculto a las nociones del pensador teórico y sólo es accesible mediante figuras simbólicas: Apolo y Dionisio, en este caso. Apolo representa el arte plástico y Dionisio la música.

Ambos suponen DOS INSTINTOS QUE SE COMPLEMENTAN, que caminan parejos. DOS MUNDOS ESTÉTICOS: el ensueño y la fantasía de Apolo frente a la embriaguez y el goce sensual de Dionisio. De un lado, Apolo: las formas de los escultores y creadores, los sueños, pero también la luz y la serena sabiduría de la belleza; del otro, la magia dionisíaca, el canto, la danza. Dos espíritus, dos fuerzas que brotan directamente de la naturaleza, pero que configuran una unidad primordial en la esencia del mundo. Luz y noche, figura y sombra, nacimiento y decadencia son los opuestos que forman el vaivén de la vida, de la tragedia. La antítesis, la oposición necesaria, la DIALÉCTICA de la vida. Lo limitado y lo ilimitado, el control y el exceso, el orden y el caos, la luz y la oscuridad, la medida y la desmesura, el sueño y la embriaguez, formas y música: Apolo y Dionisio. Apolo es dios de las formas y Dionisio el de las figuras.

2.1.3 Crítica a la filosofía

Nietzsche va a mantener una DESCONFIANZA permanente HACIA LA RAZÓN, representada en un inicio por Sócrates. Como ya hemos visto, el error de Sócrates fue pensar que la vida era conceptualizable, un error que se repite en todos los pensadores occidentales hasta Nietzsche.


El problema clave de la gnoseología es el problema de LA ADECUACIÓN DEL INTELECTO CON LA COSA , problema que se transmite por la creencia en que el lenguaje expresa la realidad, es decir, con la creencia en que la verdad existe y puede ser trasmitida.

Para Nietzsche las palabras nacen de una experiencia vital, pero con el tiempo pierden su veracidad, se hacen conceptos y dejan de servir a la vida. El concepto lo que pretende es expresar y significar una multitud de cosas o realidades individuales, rigurosamente hablando, no idénticas.

Lo que Nietzsche no acepta es la existencia de un ser detrás de las cosas individuales, para él NO HAY CONCEPTOS ESTÁTICOS, sólo existe el devenir. Sólo existe el mundo de las apariencias, los fenómenos.

2.1.4 Crítica a la religión

Todo el siglo XX fue un restituir los errores del siglo XIX, y el principal error del XIX fue su reduccionismo . Es el siglo en que la religión sufre más ataques y donde existe la figura del ateo militante. Nietzsche fue uno de estos ateos y sus esfuerzos, al igual que Feuerbach, Freud o Marx, van encaminados a DESTRUIR LA RELIGIÓN, es decir, siguiendo el ateísmo inaugurado por Hume, entienden no sólo que Dios no existe (o que si existiese no podríamos conocerlo), sino que también la religión es algo contraproducente para el hombre y que, en supuestos estadios futuros, los hombres no creerán más que en lo que ven y se “liberarán” de las religiones.

Siguiendo esta línea atea y uniéndola a su vitalismo, Nietzsche atacará a la religión acusándola de tener una ACTITUD CONTRARIA ANTE LA VIDA.

Según Nietzsche, la religión cristiana asume la herencia desvalorizadora de la vida que la filosofía griega había introducido (el racionalismo). El cristianismo, al afirmar que la vida ultraterrena tiene más valor que ésta, desvaloriza la vida y convierte al mundo en un valle de lágrimas.

El Dios del Antiguo testamento, se constituyó en el "vampiro de la vida humana" exigiéndole la renuncia a la tierra y "haciéndoles vivir de tal forma que ya no tenga sentido vivir". Esta concepción religiosa del mundo está en la base de la decadencia occidental, es la expresión del nihilismo pasivo o reactivo y por eso hace una crítica tan radical de ellas.

2.1.5 Crítica a la moral tradicional

El pensamiento de Nietzsche está siempre en función de la filosofía práctica, es decir, de la aplicación práctica de lo especulativo. ÉTICA, ESTÉTICA Y POLÍTICA serán las claves de la última interpretación nietzschana.

Siendo así, Nietzsche se hace nombrar como "el primer inmoralista", pues su primer nivel de filosofía va a ser un ataque a la moral al uso de la sociedad de su tiempo.

El principal error a destruir que encuentra Nietzsche en la moral será su "antinaturalidad", es decir, el ir contra la naturaleza, CONTRA LA VIDA. Es aquella moral que, en virtud de leyes, decálogos, normas e imperativos se opone a la vida, a los instintos primordiales de la vida.

Lo que ocurrió con la aparición del cristianismo es, a juicio de Nietzsche, que ha hecho prevalecer los valores de los débiles: la compasión, la misericordia, el sacrificio.... en los que se ve el predominio de los instintos de decadencia sobre los de superación. Por esto critica a la moral occidental, porque es moral de RESENTIMIENTO y mata a la vida. La vida por el contrario descansa en unas bases que están en contra de la moral tradicional. Pero la vida es lo único real; la moral es ficción y falsedad.

Por esto frente a "la MORAL DE ESCLAVOS, de resentidos, de vengativos, de débiles, de impotentes" hay que situarse "más allá de lo bueno y lo malo" analizando en profundidad su génesis y el proceso de esa deformación, esa TRANSVALORACIÓN DE LOS VALORES originarios e inocentes.

La existencia ha sido interpretada de manera moral y religiosa desde el pensamiento griego, base de toda la historia de la filosofía. Los términos de "culpa, sufrimiento, expiación, redención" están presentes en todas las interpretaciones. Al interpretar la existencia como culpable (se habla de un "pecado original" en la base de la humanidad) se añade la cuestión de si esa CULPA originaria implica o no responsabilidad. Si embargo, la actitud dionisíaca es la afirmación de la existencia trágica pero inocente, sin culpa.

En la génesis de esta moral judeo cristiana, que ha transvalorado los valores de la vida, en la que bueno/malo correspondería a fuerte/débil, trastocando lo malo (débil) en bueno, y lo bueno (fuerte) en malvado, están una serio de categorías: EL RESENTIMIENTO, LA MALA CONCIENCIA, Y EL IDEAL ASCÉTICO constituyen las principales formas del nihilismo pasivo, negador de la vida, base de la decadencia europea.

Pero rápidamente Nietzsche plantea la necesidad de crear una nueva moral basada en lo real, es decir, en la vida, para ello distingue entre:

a. Moral de señores, que es una moral caballeresca, propia de los espíritus elevados, la que ama la vida, el poder, la grandeza, el placer. Es la moral propia del superhombre, la del que es capaz de vivir sabiendo que dios ha muerto y queriendo repetir una y otra vez su vida (es decir: quien acepta el eterno retorno).
b. Moral de esclavos, que es la inversión de los valores: el dolor, la pequeñez, la humildad, la amabilidad, la compasión, la resignación, la paciencia... El esclavo no crea estos valores, sino que los encuentra en sí mismo, por eso es una moral pasiva. Representa la subversión de los valores que nace con el judaísmo y hereda el cristianismo.

Establecida esta distinción, Nietzsche examina la historia de la cultura occidental y constata un creciente ascenso de los valores de los débiles frente a los fuertes. Los débiles han tenido fuerza para imponer su criterio a los fuertes Para superar esta decadencia de los valores cristianos.

2.1.6 Crítica a la ciencia moderna.

Las ciencias positivas, valoradas hasta el absurdo en su época, tampoco se libran de la crítica. De ellas ataca su mecanicismo y la matematización.


Al mecanicismo le critica su metodología científica que se basa en el número, en la cantidad. La pura determinación cuantitativa de las cosas tiende a anular las diferencias que realmente existen entre ellas, ya que el modelo matemático de la naturaleza se basa en la cantidad no en la cualidad propia de cada cosa, y tiende a la igualación de todas ellas.

Para Nietzsche, el querer reducir todas las cualidades a cantidades es un error y una locura. Así, si alguien quiere apreciar una pieza musical según lo que de ella pudiera ser pesado, contado, calculado; semejante apreciación científica sería absurda. Lo mismo sucede con la relación dogmática entre el devenir del ser y el modelo matemático de la naturaleza.

Aquí Nietzsche plantea la existencia de relaciones en vez de cosas y objetos medibles y pesables, entiende claramente que la realidad es un devenir y que las ciencias no explican más que una pequeña parte del universo y, para más inri, esa pequeña parte está montada sobre falsedades (la existencia de objetos) y no sirve para nada ni al hombre concreto ni a la vida.

2.2 Filosofía constructiva: resultado del conocimiento del eterno retorno

Todo lo que hemos visto hasta ahora es el Nietzsche negativo, ahora veremos el constructivo.

2.2.1 El eterno retorno

El eterno retorno lo descubre Nietzsche por una iluminación transcendente que él mismo cuenta así:

Es agosto de 1881. (…) Ese día bordeaba yo el lago Silvaplana a través del bosque, y me detuve junto a una roca formidable que se alza en forma de pirámide, no lejos de Surlei. Fue entonces cuando me vino esa idea. ,


Un momento decisivo de la vida de Nietzsche que le lleva a repensar toda su filosofía en clave positiva. Le lleva a pensar en una superación del nihilismo que supondría un cambio esencial en el género humano.

El eterno retorno esté expresado con el siguiente texto:


¿Qué ocurriría si un día o una noche un demonio se deslizara furtivamente en la más solitaria de tus soledades y te dijese: «Esta vida, como tú ahora la vives y como la has vivido, deberías vivirla aún otra vez e innumerables veces, y no habrá en ella nada nuevo; sino que cada dolor y cada placer, y cada pensamiento, y cada suspiro, y cada cosa indeciblemente pequeña y grande de tu vida deberá retornar a ti, y todas en la misma secuencia y sucesión -y así también esta araña y esta luz de luna entre las ramas y así también este instante y yo mismo-. ¡La eterna clepsidra de la existencia se invierte siempre de nuevo y tú con ella, granito de polvo!?»


No es más que esto. No es la interpretación vulgar que supone un tiempo circular, o la creencia en un volver y volver sobre lo mismo, sino que es una suposición (Nietzsche no necesita ciencia) sobre lo que sería esta vida eternamente repetida. Nietzsche explica el eterno retorno como una necesidad de que una combinación infinita de cosas en un tiempo infinito ha de repetirse infinitamente. (Cierto es que el propio Nietzsche buscó en la ciencia de su tiempo la posibilidad de tener cabida el eterno retorno en la física, pero esto sólo es una anécdota que pretende apoyar la idea ética que esconde el eterno retorno).


Tanto la muerte de dios como el advenimiento del superhombre, comparten con el eterno retorno el carácter de eventualidad, es un hecho al igual, o en el mismo estilo que las Escrituras.

2.2.2 Primera consecuencia del eterno retorno: división

Lo primero que hace el eterno retorno es dividir la humanidad en dos grupos: los que aman la vida y los que la rechazan.

El texto continúa así:

¿No te arrojarías al suelo, rechinando los dientes y maldiciendo al demonio que te ha hablado de esta forma? ¿O quizás has vivido una vez un instante infinito, en que tu respuesta habría sido la siguiente: «Tú eres un dios y jamás oí nada más divino»? Si ese pensamiento se apoderase de ti te haría experimentar, tal y como eres ahora, una transformación y tal vez te trituraría; la pregunta sobre cualquier cosa: «¿Quieres esto otra vez e innumerables veces más?» pesaría sobre tu obrar como el peso más grande. O también, ¿cuánto deberías amarte a ti mismo y a la vida para no desear ya otra cosa que esta última, eterna sanción, este sello?

Es decir. Hágase cada uno la pregunta, valórese la vida tal y como se está viviendo y respóndase sí o no.


Los que contesten sí (ninguno) están en el camino vitalista, cerca del superhombre, los que digan no (todos), serán “demasiado humanos”.

El eterno retorno es un sí a la vida tan fuerte que no solamente afirma los valores de esta tierra, sino su deseo de que se repitan eternamente.

No se resigna a que se termine esta vida: "Toda alegría quiere eternidad de las cosas, quiere profunda eternidad".

Muerto dios, el tiempo lineal no fluye de. No habiendo autoridad de dios, no hay providencia. Pero Nietzsche quiere recobrar la eternidad desde la tierra desde lo inmanente: lo real no perece. Pasado y futuro son una ilusión de la visión lineal, que debe transformarse. Sólo el instante que se desvanece es, y hay que amarlo. El universo no está en un estado de equilibrio, sino que deviene.

2.2.3 Segunda consecuencia del eterno retorno: dios ha muerto

La muerte de dios suele ser tratada en el apartado de crítica a la religión, pero no es una crítica solo sino que supone también la afirmación de la vida en lo inmanente, es decir, en el mundo.

El materialismo positivista, en cuanto reduccionismo, deja mucho que desear . Corta las alas al hombre y lo deja sin posibilidad de trascendencia acabando, tarde o temprano, en un nihilismo. ¿Porqué vivir si vamos a morir? Es la pregunta existencial de Unamuno y de todo aquél que pretenda tomar la vida en sí, sin trascendencia, sin Dios.

En un mundo cerrado materialista no hay ninguna razón para obrar, daría igual, en el sistema nietzschano, afirmar o negar la vida, en cualquier otro sistema ético daría igual obrar de acuerdo con la ley o contrariamente a ésta, pues el hombre, y sus actos, desaparecen.

Dios ha muerto no es una provocación. Es un anuncio similar al del eterno retorno: quien al recibir la noticia huya despavorido será un humano (todos) más, quien se alegre, porque le entregan la llave de su vida (nadie) estará en el camino del superhombre y vivirá en clave vitalista.

Dios es el gran obstáculo para que se llegue el superhombre. Por eso piensa que para que viva el superhombre ha de morir dios y el hombre.
La muerte de Dios significa que nos hemos quedado sin brújula, sin sentido que darle a esta vida.
Dios ha muerto es el punto de inflexión del nihilismo. Con la muerte de Dios se han derrumbado los pilares que sostenían la tradición, la historia y la cultura de Occidente.

Dios ha muerto significa que no hay lugar para Dios en la cultura moderna. Este es el pensamiento que recoge Nietzsche. Por fin, la cultura occidental se ha liberado del peso de Dios: "nosotros hemos matado a dios". Dios había sido el pilar que había sostenido toda la cultura Occidental y por fin el hombre es capaz de destruirlo. La muerte de dios también significa que se han subvertido todos los valores de la vieja humanidad para que pueda nacer el superhombre.

Con la muerte de dios se acaba la vieja humanidad y nace la verdadera historia. En ella, el superhombre, liberado de mitologías y supersticiones, se puede convertir en creador de su propio destino. El gran pregonero de la muerte de dios es Zaratustra cuyos dos anuncios son: "Dios ha muerto. Viva el superhombre".

2.2.4 Tercera consecuencia del eterno retorno: la voluntad de poder

La esencia del mundo o de la vida es la voluntad de poder. Éste es el descubrimiento que hace Nietzsche parejo al eterno retorno. Pues en el eterno retorno se deja ver qué es el hombre y cómo tiene que guiarse, CREANDO VALORES, creando mundo… pero no un mundo cualquiera, sino un mundo que se pueda desear vivirlo infinitas veces.

La voluntad de poder es un ímpetu que va siempre más allá, que no se detiene nunca. La voluntad de poder tiene siempre una referencia a lo vital, a lo orgánico y biológico.

Frente a toda filosofía idealizante, a toda religión, a toda ciencia mecanicista y reduccionista, a toda moral castrante, hay que afirmar la vida. Nietzsche está otra vez volcado en la afirmación de la vida, enfrentado a todo pensamiento filosófico o valoración moral que reniegue de ella.

La voluntad de poder es la lucha de la vida, que tiene que superarse a sí misma continuamente, que determina todo lo existente. Facultad del impulso vital, de lo que llamó Nietzsche "dionisiaco", como fuerza de la vida inconsciente que está en el fondo de la realidad.

El imperativo interno de la voluntad de poder es "ser más", que plantea al hombre la alternativa entre la superación o la decadencia. Unido al otro imperativo: actuar sabiendo que una y otra vez se va a repetir esa acción. Esta es la verdadera ética: ¿cuántas cosas haríamos, cuántas dejaríamos de hacer, si nuestras acciones tuviesen que ser vividas eternamente? El sentido ético del eterno retorno sería la supervaloración de la acción, además de encontrarse, por casualidad, con la felicidad como posibilidad.

2.2.5 Cuarta consecuencia del eterno retorno: la nueva moral. Transmutación de la transvaloración moral

Transvaloración significa transmutación de los valores, cambiar el sentido de esos valores hasta convertirse éstos en sus contrarios. La mentalidad judeo cristiana desde el resentimiento impotente y el espíritu de venganza destruyó los valores del espíritu aristocrático, los valores de la vida y la voluntad de poder, y con su triunfo ha ido conduciendo a los pueblos de Europa a la decadencia nihilista.

Ha llegado el momento (dios ha muerto) de martillear sobre esos falsos ídolos sobre esa transvaloración y volverla del revés. Hay que recuperar, mejor aún, hay que crear un nuevo mundo de nuevos valores en la afirmación de la vida, que vaya abriendo caminos hacia el superhombre.

Esta nueva moral que nos propone Nietzsche está basada en este deseo apasionado de vivir, apoyada en la exaltación por la vida sin traba alguna. LA VIDA tiene valor por sí y no hay que buscarle otra explicación. ES EL VALOR ABSOLUTO AL QUE SE SUBORDINAN TODOS LOS DEMÁS. No hay que imponer ninguna norma a la vida, sino gozar de ella. La nueva moral se traducirá en la exaltación de las fuerzas primarias de la vida (lo dionisiaco): hay que valorar la moral de los señores frente a la moral de los esclavos. Frente a la resignación y la humildad, la fuerza, el poder, la pasión, el placer. Esto es lo que piden los instintos, y en estos instintos se debe basar la moral.

La transvaloración sólo se entiende bajo el marco del eterno retorno, pues sin él no hay posibilidad de ética.

2.2.6 Objetivo de la filosofía: el advenimiento del superhombre

Toda la inmensa tarea del nihilismo activo, creando una nueva moral que supone la transvaloración de la moral judeo cristiana, se anuncia en el advenimiento del "hombre superior", el superhombre. Nietzsche con esta misteriosa metáfora va a proponer llevar al hombre más allá de sí mismo.

El superhombre se supone que ES LA ENCARNACIÓN PODEROSA DEL ESPÍRITU ARISTOCRÁTICO, la realización plena del mensaje nietzscheano, el horizonte al que tiene que caminar, con voluntad de poder creadora, la humanidad de los que afirman la vida.

Hay que resaltar que el superhombre ES UN CONCEPTO BIOLÓGICO, es producto de la evolución, entre el mono y el superhombre está el hombre. Pero cómo se pasa de uno a otro es un problema de filosofía de alto nivel: la caracterización de lo humano sólo se puede hacer en función de la percepción. La filosofía actual afirma que el hombre es animal de realidades, es decir, que el hombre es hombre por tener la capacidad de ver realidad. Pues bien, Nietzsche está planteando algo parecido: cuando el hombre se libere de la carga de la vida, asuma la muerte de dios, asuma una repetición eterna de sus actos, etc. habrá cambiado la especie. EL HOMBRE ES EL ÚNICO SER QUE PUEDE RECREARSE A SÍ MISMO.


Al superhombre Nietzsche lo caracteriza por:


a. ANSIA DE VIVIR. El superhombre se ocupa (y no pre-ocupa) de la vida, sin traba alguna. Valora en particular la vida corporal, la salud, el placer, las pasiones, la violencia, la victoria, el éxito. Las virtudes que ama son la fuerza física, el poder, la rebeldía del fuerte y del poderoso. Sin olvidar la espiritualidad no contemplativa, la bondad del espíritu fuerte, pues sólo con fortaleza se llega a triunfar en la vida.
b. SUPERACIÓN. Superación en especial de la moral tradicional occidental cristiana. No está sometido a ningún precepto moral, porque se sitúa por encima del bien y del mal. Su conciencia es la conciencia de la naturaleza: lo que favorece la naturaleza es bueno y lo que la perjudica es malo. El superhombre es la máxima posibilidad del ser humano.
c. SUPERIOR. El superhombre es un ser superior, que dice sí a las jerarquías entre los hombres: la igualdad sólo lleva a la moral de rebaño, de esclavos. El superhombre debe practicar la moral de los señores que dominan por la fuerza.
d. VALORES. El superhombre ha roto con la jerarquía de valores tradicional; ha cambiado no sólo los valores, sino la misma forma de valorar, es decir, la forma de vivir.
e. TIERRA. Vive la fidelidad a la tierra, lejos de la trascendencia metafísica de los filósofos, lejos de la idea de Dios. Es fiel a lo terreno, a lo que pisa, olvidando las elucubraciones espirituales. No es el más allá sino el más acá lo que le preocupa.
f. PODER. El superhombre vive la voluntad de poder, que es la consecuencia de las ansias de vivir. Es la voluntad de dominar (dominus) y recrear el mundo y sus valores. Se debe dejar llevar por el deseo de dominar, de ser señor y no esclavo.
g. RETORNO. Es el que quiere vivir el eterno retorno.

La transformación del hombre en superhombre pasa por tres cambios sucesivos o tres estadios:

1) Camello: el espíritu del hombre es, en primer lugar, un camello, un ANIMAL DE CARGA, que obedece a su amo sin quejarse. Éste le manda y él obedece. Es la etapa de la historia de la cultura donde el hombre ha cargado resignadamente con todo el peso de la vida, los duros trabajos y sometimientos, todas las imposiciones de la religión y la moral negadora de la vida. Parece ser el símbolo de la moral de esclavos, centrada en la paciencia y en la renuncia.

2) León: El hombre camello, cansado por el peso de las cargas, se rebela contra su amo y lo derriba. Entonces se convierte en el hombre león, crítico y dueño de sí mismo, que dice "yo quiero" e impone su voluntad. Este espíritu convertido en león es un ESPÍRITU LIBRE, que conquista su libertad y se hace señor y dice no a los viejos valores (nihilismo activo). Ya no acepta el "tú debes”. Es el símbolo del acceso a la "moral de los señores" de la transvaloración liberadora, de la rebeldía que entierra al dios muerto.

3) Niño: A medida que se van quitando las cargas, se va haciendo creador de sus propios valores, convirtiéndose en el hombre niño que busca la afirmación de sí mismo. Es la etapa de la creación de los nuevos valores, de la afirmación, de la INOCENCIA, del nuevo comienzo. Este niño que juega a crear, es el superhombre.

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