miércoles, 3 de septiembre de 2014

Podemos

Imagen de Periodista Digital


Jorge Verstrynge me contaba en el contexto del curso de Liderazgo que estábamos preparando para la Universidad Complutense cómo hizo para convertir a Alianza Popular (que era un partido con el 6% de los votos)  en un partido con posibilidad de tocar poder. 

La estrategia es la que se conoce como "Guerra Total", y consiste que que cada miembro del partido, cada sección, cada recurso, se movilice durante el periodo NO electoral como si se fuese a votar mañana. Hay que estar todos los días en los medios, en las redes sociales, en la calle por una cosa u otra. Hay que tener imaginación para hacerlo. Hay que inventarse un debate, hablar de cualquier cosa, decir que te gusta la música clásica o los Rollings, ir al fútbol. Lo que sea. También vale meterse con el Papa o cometer alguna falta. Decir que van a fusilar a todos. O decir que van a cerrar los conventos. Insultar o usar lenguaje inapropiado. La cosa es estar. Salir por La Tele. Y sobre todo seleccionar a los voceros de la derecha que apoyarán a Podemos con sus réplicas.

Así tenemos a Intereconomía, a la 13TV, a El Mundo y La Razón atacando todo el día a Podemos y colaborando en su ascenso. No hay día que abra mi Facebook y me encuentre tres o cuatro amigos indignados con las cosas que hace esta formación*.

Y el efecto que se logra es evidente: aparece como posibilidad de gobierno. Hasta Esperanza Aguirre les dice: "cuando ustedes gobiernen (...) lo que van a hacer es...". Y es entonces el éxito del vendedor: cuando logra que su cliente imagine que ya ha comprado. En política solo tiene posibilidades de tomar el poder el partido que logre que mucha gente lo imagine gobernando, y no sienta miedo.

Lo que quiere Podemos es un absurdo, una dictadura comunista en la Europa comunitaria tiene muy poca cabida, y menos en plena recuperación económica, con las amenazas de Rusia y del Islam.... Pero fieles al lema del capitalismo: "pase lo que pase, nunca pasa nada", todos esperamos que se lo coma el sistema, como siempre se ha comido a sus depredadores. Aunque a mi me da que no va a ser así de fácil... y quizá los servicios secretos tengan que simular un accidente, como ya lo han hecho otras veces. 


* Fíjense, siguiendo los enlaces, que no hay noticia, es decir, que solo son declaraciones contra declaraciones, palabras, sin datos.

lunes, 4 de agosto de 2014

Fiat voluntas tua

Choléramorbus
Dios que es suma bondad
Y aquí bebiendo nos tiene
¡Será porque nos conviene!
¡Hágase su voluntad!

Es curioso que muchas personas religiosas estén convencidas de que lo que Dios quiere y les pide hacer es precisamente lo que ellos quieren y ya están haciendo... Encuentro al menos tres razones que explican la coincidencia entre la voluntad del Todopoderoso y del Todovolente humano:

1. Esos hombres que descubren que Dios les pide hacer lo que ellos ya querían hacer, tienen una mente perfecta y con clarividencia infinita, y -como es lógico- coincide siempre su idea con la de Dios.
2. Los que en un momento dado dicen hacer la voluntad de Dios hacen en realidad lo que quieren, actúan y luego se dan razones teológicas si sale bien y, si no, callan y olvidan.
3. Los hombres que creen así, cuando dicen "dios" no hablan de Dios, sino de un δαίμων, un dios de andar por casa, un ser creado a imagen y semejanza del hombre, que cree y piensa lo que él cree y piensa.

Me consta que al menos algunos de los que creen hacer la voluntad de Dios no son precisamente de una clarividencia infinita y también puedo constatar que lo que se dice que Dios quiere está alejadísimo de lo que es lo bueno, por lo que debemos descartar la primera razón por razones circunstanciales, sin entrar en la esencia de Dios y del hombre ni dada de nada.

La segunda, la idea del apriorismo, puede ser considerada desde la psicología: olvidamos con facilidad las cosas negativas y las que no nos sirven para actuar, por lo que es más fácil que se nos olviden las falsas intuiciones y las falsas claridades que tuvimos para optar por los fracasos. Es más fácil que nos hagamos una idea de lo que tenemos es lo que Dios quiso para nosotros y que creamos recordar que "lo vimos claro". Sobre esta peculiaridad es habitual achacar a Dios los triunfos y los fracasos a los hombres (al menos en público). En todo caso no vale para todos los casos y necesitamos la tercera razón, porque esto no es más que una fenomenología de la creencia.

La tercera es la más compleja, aunque creo que es la más correcta: los humanos nos creamos un dios particular, un dios que es mediador entre el mundo real de lo trascendente y nuestro mundo. El dios-particular-personal tiene la primera característica en que no es capaz de llevar la contraria al dueño. Porque aquí el dueño es el hombre, el que tiene primacía ontológica. 

En la religión vulgar (muy respetable, pero vulgar) se confunde este dios con Dios (y también el dios de cada nación, el dios cultural, pero eso lo dejamos para otro momento) y se pasa de uno a otro sin demasiado complejo. Por eso es compatible el Dios-de-la-Justicia absoluta con el dios-que-te-ayuda-a-aparcar-un-sábado en el centro de Madrid. O el dios al que no le importa en absoluto tus faltas, pero castiga a los demás; o el dios que por unas cuántas avemarías te aprueba una asignatura de 6 ECTS, o hace que tu jefe se vaya a otra empresa. Un dios aliado de tus debilidades, que quiere a quien quieres y cuando dejas de quererlo también lo abandona. 

El dios particular se usa muy a menudo para atacar al contrario en ambientes religiosos. "Mi facción (grupo, secta, casta, clase) es la que Dios prefiere"; "si Dios con nosotros ¿Quién contra nosotros?"; "somos el pueblo elegido"; "Gott mit uns", "¡Que sea la voluntad de Dios!" (es decir, ¡que ganemos!). 

Este dios particular de cada uno puede ser muy peligroso si no se sabe tratar, pues es el que justifica la traición, el robo, o incluso el odio entre cristianos. Y está muy ligado a la intolerancia religiosa, pues si confundimos a Dios con nuestra idea de Dios, cualquiera que la ponga en duda pasa a ser un hereje. 

Esta confusión nos lleva muchas veces a errores teológicos graves, porque si achacas a la ayuda de Dios la batalla ganada, la perdida la debes achacar también a Él, y se daría la paradoja de que Dios quiere o permite el mal, cosa que es contradictoria o, peor aún, que Dios no pudiese hacer nada por solucionar tu problema. La tradición popular ya cantaba en la guerra de la Independencia eso de: 
Vinieron los sarracenos
Y nos molieron a palos
Que Dios ayuda a los malos
Cuando son más que los buenos
Este falso dios, es el objeto del chantaje emocional (voy de rodillas a Lourdes si me curas, si no que vaya otro), o como la rabieta: si Dios me ha hecho este daño ya no es mi dios, etc. etc.

Y además entraríamos en cuestiones prácticas de difícil solución: si hacemos la voluntad de Dios y perdemos es que no era la voluntad de Dios (con lo que no hay responsabilidad).

Aunque me tengo que meter un poco a teólogo no quiero ni mucho menos sentar cátedra,  y renuncio de antemano a cualquier idea expuesta si es contraria a algún dogma, solo aplicar un poco la racionalidad a algo tan simple y claro que genera demasiadas confusiones en personas de bien. Y crisis de conciencia:

1. La voluntad de Dios no es cognoscible
  • Nadie sabe para qué fue creado y qué le espera. Y no solo hablo de "vocaciones".
  • Ya que la voluntad de Dios es incognoscible, aquí solo podemos aspirar a la rectitud de espíritu
  • Hacer la voluntad de Dios, salvo excepciones, consiste en hacer lo que uno tiene encomendado de la mejor de las maneras.
2. Hay, al menos, dos planos que distinguir
  • Un plano de "lo trascendente" y otro de "lo práctico"
  • De Dios son las cosas trascendentes (unidad, bien, verdad, belleza), no las inmanentes, por dar una pista, las cosas trascendentales no se pueden explicar con palabras ni se les aplica relaciones causales. 
  • Las cosas trascendentes tienen sus leyes de comportamiento, no muy lógicas, pero leyes
  • Las cosas del mundo tienen también sus leyes causales y lógicas. No conviene mezclarlas.

3. Las cuestiones prácticas dependen de nuestras fuerzas
  • Las cuestiones prácticas no dependen primeramente de Dios, no forman parte de su "negociado" (1)
  • En el plano práctico podemos hacer las cosas bien o mal. Si las hacemos bien y controlamos todas las variables, por lo general, salen; si no no salen. Eso explica que tengan más o menos el mismo éxito en las cosas prácticas los creyentes que los no creyentes.  
  • Confiar en las fuerzas del hombre, en las capacidades, tratar al ser humano como una criatura digna que tiene su pequeña parcela de decisión, de poder, en la realidad es la pura realidad. Somos seres absolutos y relativos. Absolutos porque somos capaces de vivir, en cosas prácticas, como si Dios no existiese y relativos porque esa visión es pura fantasía: debemos nuestro ser a Dios. Fantasía o no, poder delegado o no, el hecho es que tenemos poder para actuar en el plano práctico y debemos ser juzgados por ello. 
4. Las cuestiones trascendentales dependen de Dios
  • La opción fundamental de nuestra vida depende de Dios 
  • Los proyectos que traen Unidad al mundo
  • La unidad, por ejemplo, de una asociación depende de Dios, pero si cumple o no con los fines depende de la capacidad de sus miembros para el éxito.
  • El traer ideas transformadoras al mundo depende de Dios
  • El arte, la creación, el amor, la genialidad... depende de Dios.
  • Solo dependen de Dios las cosas que no podemos transmitir, las que no sabemos explicar. 
5. Hay espacios donde se mezcla lo trascendente y lo inmanente

Espacios donde la administración está, por ejemplo al servicio de la Iglesia, la Iglesia misma tiene que dar de comer a sus sacerdotes, un museo o una institución de justicia tienen planos superiores e inferiores. En estos casos lo trascendente prevalece, pero lo práctico sigue actuando y debe hacerlo de forma independiente. 

La corrupción es cuando en estos espacios dedicados a servir a los trascendente lo práctico se hace primero, se convierte en rector, y no se pone al servicio de lo verdaderamente importante.



(1)  Sí, ya sé que todo depende de Dios, etc. pero al igual que no decimos que el electrón está unido al protón por la gracia de Dios, las cuestiones prácticas dependen de nosotros. Si no estudio suspendo, y si se me para el corazón me muero. Si llega la ambulancia a tiempo y me salva pues perfecto, ya moriré más tarde. Dios modifica las percepciones, pero los hechos, creados por él, son cosa nuestra. Por ejemplo, ante la muerte o ante la vida tomamos distintas actitudes los creyentes que los no creyentes, pero todos nos accidentamos y nos morimos.

jueves, 31 de julio de 2014

Israel 5 Palestina 1


Últimamente veo noticias escandalosas sobre lo malos que son los judíos. Otras sobre lo malos que son los palestinos. Unos y otros se encargan de mostrar al mundo, de mostrarnos, las atrocidades de una guerra desproporcionada. En las redes sociales. los medios de comunicación y en el mundo tradicional es muy significativa esta bipolaridad futbolera entre los partidarios de exterminar a unos o a otros.
Tengo amigos de extrema derecha que defienden a Palestina (frente al "sionismo") o a Israel (contra los "moros"), algunos de izquierdas defienden a Palestina (contra EEUU y el capital) y otros a Israel (por las libertades); los moderados de izquierda y derecha defienden cada uno lo suyo por razones opuestas. No he encontrado aún la regla que hace que unos sean antisemitas y otros antipalestinos. En las guerras mundiales los germanófilos eran gente con más carácter, más marcial y militar; y los francófilos más amanerados. Pero ahora no. Me encuentro a gente muy blandita, pacifista, partidaria de todas las liberaciones imaginables y de la igualdad entre sexos que apoyan a los palestinos sin pestañear. Y a tipos de dos metros paramilitares que deberían estar con la fuerza judía convertidos también en defensores de esos pobrecitos terroristas que con el dinero que les mandamos no tienen ni para lanzaderas.

Y yo veo las barbaridades de un lado y del otro y procuro no tomar partido. O para ser más exacto, mis simpatías están más con los franciscanos de Jerusalén que con todo lo que les rodea.  

Esto quiere decir dos cosas: 

1. Que mientras los palestinos estén aliados con el Islam (retroceso económico, imposición de ley religiosa a la sociedad civil, castas, ataque a otras religiones, pérdida de derechos de las mujeres) será absurdo defenderlos en nombre del derecho de los pueblos a su independencia y libertad, porque los pueblos no tienen derechos, sí las personas que viven en ellos.

Retirarse de Irak, Siria o Afganistán y no proceder a un gobierno colonial es un error que deja a los moderados, a las mujeres, a los miembros de otras religiones, entre ellas las cristianas, en la más clara indefensión, como está ocurriendo en Irak.

2. Que mientras los judíos ocupen territorio aduciendo razones históricas y raciales, mientras no permitan la libertad de culto, los derechos de los palestinos (uno a uno, no del pueblo) a vivir en su territorio y a trabajar en igualdad de condiciones que un judío, etc. No debemos aceptar que la guerra que presentan es una guerra justa. No lo es. Pero no por la desproporción, ni por el número de víctimas, simplemente porque las ideas que llevan a la formación de Israel son contrarias a la razón y a la naturaleza humana. 



En definitiva. Todas las barbaridades que veamos en la guerra son la lógica de las ideologías cerradas del islamismo y el sionismo. Las lágrimas y la desolación no son producto de los judíos / palestinos [táchese lo que no proceda], sino de las ideas destructoras nacionalistas de un lado y del otro, de la intolerancia religiosa, de la falta de desarrollo moral.

miércoles, 9 de julio de 2014

¿De quién son las cuentas de las redes sociales?



¿Las cuentas de Facebook o Twitter son propiedad de la empresa que la diseña, las pone en marcha y las cuida o son propiedad del que las lleva y alimenta? ¿No son "relaciones" humanas? ¿Tienen el mismo valor que los clientes para un comercial?

Yo creo que la respuesta está clara si la iniciativa de crearlas viene de parte de la empresa y se realiza con los recursos de la empresa. Pero hay caraduras que pretenden quedarse con ellas para traficar, o chantajear su antigua empresa, o exigir una mordida sudamericana o montar otra empresa similar. O vaya usted a saber qué, los caminos de la perdición son infinitos. 

Antes de empezar conviene recordar tres cosas, tres:

1. Que una empresa es una organización que pone en marcha unos recursos para lograr algún fin. Cuando una empresa quiere entrar en Internet, crea un plan de comunicación que será guía en redes sociales, lo encarga a una persona, a un departamento o a una empresa externa. Y dedica durante un tiempo horas de sus empleados, o dinero, a realizar el trabajo de "Community Manager", o gestor de esas redes. 

A medio plazo, van ganando seguidores gracias al Plan de Medios Digitales, a la/las persona/s, a los ordenadores, etc. Partiendo de unos conocimientos técnicos, las redes son sobre todo tiempo, las redes cuestan dinero, es decir, el tiempo que se ha invertido en ellas.  

Evolución de clientes de Twitter del Máster de Bioética URJC. Latapadera.org

2. Pasado un tiempo, la empresa empieza a rentabilizar la inversión, por lo general en un año. Y las acciones de marketing son más fáciles (y baratas) si se ha hecho bien el trabajo. La empresa puede comunicar a sus clientes la existencia de nuevos productos o servicios. Y esta comunicación, que supone un ahorro, va incrementando la cartera mes a mes, fideliza antiguos y recluta nuevos. Además una buena estrategia de redes cuida todo el ecosistema digital, dando consistencia a la imagen de marca.

3. El Community o la empresa de servicios de Internet puede cambiar pero la cuenta persiste, y sigue creciendo, porque forma parte del plan de la empresa. De hecho lo normal es que una estrategia digital en Internet sea movida por varias personas que actúan de administradores. Todo lo que hacemos en las empresas, las asociaciones, los grupos humanos lo hacemos para la empresa, el grupo, la asociación. Y prueba de ello es que a nadie se le ocurre ponerse a representar a una empresa en la que no trabaja, por ejemplo.



Con estas tres cosas evidentes, podemos lanzar ahora la todavía más evidente afirmación de que: 


No es lícito por no decir otra cosa usar las cuentas de redes (Facebook, Twitter, Linkedin, Youtube, Instagram...) de tu empresa para beneficio propio.

Si solo se hace por el valor de los SEGUIDORES es una apropiación indebida desde el punto de vista jurídico porque las redes son propiedad de la empresa; desde el punto de vista moral es un hurto, que solo se resarce devolviéndolas; desde el punto de vista empresarial es una deslealtad a quienes te han acogido y enseñado; y desde el punto de vista personal una traición a los valores que te llevan a aceptar el cargo o el encargo.

Eso solo atendiendo a los seguidores, al valor de la red como comunidad fundada para un fin, y que tiene un valor de mercado, porque si entramos en la propiedad de las imágenes, logotipos, grafías, comentarios, etc. entraríamos en otro asunto de propiedad intelectual. 

Y si pensamos que las redes sociales van a veces emparejadas con una web y BASE DE DATOS DE CLIENTES que es propiedad de la empresa, y así lo hacen constar al darse de alta, entraríamos de lleno en confrontación con la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal (ésa que algunos presumen de conocer mucho y no saben ni qué protege), ya que se vulneran los derechos de los ciudadanos que dan sus datos a esa empresa y no a un community manager que ni conocen (en ese caso debería informar por escrito a cada uno de los seguidores de que ya no responde a la empresa, etc.). En todo caso, aunque no hubiese ley está muy mal contrariar la voluntad de las personas con las que interaccionas todos los días por una historia tuya personal.

Claro, que si pensamos en la PROPIEDAD INTELECTUAL de las imágenes, las informaciones, las notas de prensa, los comunicados, los productos o servicios, está claro que el community maneja una información que no le corresponde más que a la empresa propietaria. La empresa le cede el uso para un fin determinado, pero no se lo regala. Incluso los productos subidos por el que hurta no son suyos si los ha obtenido durante las horas de trabajo. (En todo caso puede solicitar que no se usen, pero no quedarse con todos).

En definitiva, las páginas web, incluidos los nombres de dominio, las redes sociales y todo lo contenido en ellas son propiedad de la empresa que las manda poner en marcha, diga lo que diga el registrador de los dominios o las empresas que las gestionan.

Consejos Gratis: 

- Hacer firmar una cláusula de propiedad antes de iniciar los trabajos.
- Mantener los nombres de dominio a nombre de la empresa.
- Crear siempre una copia de seguridad y un usuario en todas las redes y webs.
- Estar alerta, pues los campeones del fraude surgen cuando menos te lo esperas.


miércoles, 21 de mayo de 2014

Los obispos, la moral y las elecciones

La Nota de la Conferencia Episcopal Española sobre las elecciones europeas [1] me ha dejado perplejo. No entiendo nada y quiero compartirlo con uds. por si alguno de mis improbables lectores, más capaz que yo, le encuentra algo de sentido.
La nota está llena de curiosos llamamientos al voto, como si los Obispos tuviesen la obligación de colaborar con el poder civil en esta forma de elección que en nada favorece a la Iglesia. No quiero decir que la Iglesia sea, o deba ser, antidemócrata, pero tampoco puede ser demócrata: realmente la Iglesia no debe pronunciarse sobre si se debe votar o no, a no ser que se vote una ley que le afecte directamente. Si hay un 20% de votos o un 60% a la Iglesia le trae al pairo ¿o sacan algo los obispos?
La razón es muy sencilla, las cosas de Dios son las cosas de Dios, las de los eurodiputados no son de Dios (tampoco del diablo). Si los obispos deciden hoy que "es esencial que los ciudadanos de la UE participen en el proceso democrático emitiendo su voto en dicha jornada electoral", quizá mañana tenga que pedir la abstención, el voto en blanco o el voto a un partido y no a otro. Si se entra en el juego político, se juega, y no veo la necesidad de jugar a un juego que no es el suyo.
No imagino al Presidente del Gobierno exhortando a los cardenales a votar en la elección del papa, ni veo al alcalde del pueblo dando consejos sobre qué abad debe ser elegido en el monasterio de su término municipal. Y mucho menos reclamar que los cargos eclesiásticos electos sean de una determinada manera.
Los Obispos de la CEE nos enseñan que "a mayor participación, mayor fortaleza del nuevo Parlamento" y yo me pregunto ¿y qué les importa? ¿Por qué razón los señores obispos deciden que es bueno que el Parlamento Europeo sea fuerte? ¿Eso va a salvar más almas? ¿Van a cumplir mejor su misión apostólica con una eurocámara "fuerte" o será más o menos lo contrario?
No tengo ni idea, de verdad, porque que yo sepa estamos en un Estado no confesional (la aconfesionalidad del Estado siempre se usa para atentar contra la Iglesia, pero debería ser su fuerza, su independencia) y aún suponiendo que la CEE sea un órgano político y sirva a dos señores (o tres), cosa que podría ser, los obispos se sienten en el deber de dar "orientación al votante (...)  a través del prisma de la Doctrina Social Católica".
Pero antes de entrar en los temas estrella de la DSI, temas que los parlamentarios se los pasan democráticamente por el arco del triunfo, y legislan en sentido totalmente contrario, se les ocurre hacer unas "consideraciones generales" que, con todo el respeto, no son de recibo: "Votar es un derecho y un deber de todo ciudadano de la UE. (...) Instamos a nuestros jóvenes a hacer oír su voz participando en el debate político y, sobre todo, votando".
Pues bien, votar no es un deber. Es un deber participar en la vida pública, incendiar con ideas las calles, los colegios, las redes. Es un deber luchar contra la pobredumbre del parlamento europeo y contra el pacto tácito que ha hecho que todo el espectro parlamentario vaya directamente contra la dignidad de las personas, contra los derechos de la infancia o contra las raíces cristianas de Europa. Es un deber ir contracorriente, es un deber hacer el bien. Pero votar no lo es.
Ya que "como obispos" instan "a que se vote siguiendo los criterios de una conciencia informada", les informo:
  • Todos los partidos que pueden salir elegidos son abortistas
  • Todos los partidos que pueden salir elegidos tienen una idea de la familia equivocada
  • Todos los partidos que pueden salir elegidos están dispuestos a que los niños sean adoptados por parejas inmorales
  • Todos los partidos que pueden ser elegidos anteponen el dinero a las personas

Luego es inmoral votar a un partido con posibilidades de salir elegido, aquí les dejo la lista de los partidos a los que es moral votar, puesto que no van a salir ni con milagro, y votarles a ellos produce los mismos efectos que tocarse la nariz o lanzar una gorra al aire.
Cualquier elección a esta lista de partidos, así como no votar o hacerlo en blanco es moral. Es inmoral votar a los que faltan:
  1. Iniciativa Feminista (I.FEM)
  2. Partido Animalista contra el Maltrato Animal (PACMA)
  3. L' Esquerra pel dret a decidir (ERC y Nova Esquerra Catalana)
  4. Impulso Social (IMPULSOCIAL)
  5. Agrupación de Electores Recortes Cero (RECORTES CERO)
  6. Primavera Europea (Compromís, Equo y Chunta Aragonesista)
  7. Extremadura Unida
  8. Partido Humanista (PH)
  9. Vox
  10. Partido de la Libertad Individual (P-LIB)
  11. Falange Española de las J.O.N.S. (Fe de la Jons)
  12. Partido Comunista de los Pueblos de España (PCPE)
  13. Partido X, Partido del Futuro (Partido X)
  14. Agrupación de Electores D.E.R. (Discapacitados y Enfermedades Raras)
  15. Salamanca-Zamora-León Prepal (PREPAL)
  16. Los Pueblos Deciden (Bildu-BNG)
  17. Extremeños por Europa (IPEX-PREX-CREX)
  18. Partido Andalucista (PA)
  19. Movimiento Corriente Roja (MCR)
  20. Escaños en Blanco (EB)
  21. Por la República, Por la Ruptura con la Unión Europea (RRUE)
  22. Alternativa Republicana (ALTER)
  23. Partido da Terra (PT)
  24. Solidaridad y Autogestión Internacionalista (SAIN)
  25. La España en Marcha (LEM)
  26. Confederación Piratas (Piratas)
  27. Democracia Nacional (DN)
  28. Proyete Europa/ Proyecto Europa (ANV-BAR-PRAO-REPO-UNIO)
  29. Movimiento de Renovación Democrática (Movimiento Red)
  30. Movimiento Social Republicano (MSR)
  31. Ciudadanos Libres Unidos (CILUS)
  32. Movimiento por la Unidad del Pueblo Canario (MPUC)
  33. Los Verdes-Ecopacifistas (Centro Moderado)



[1] Nota de la Comisión Permanente de  la Conferencia Episcopal Española  ante las elecciones Europeas. de 11 de abril de 2014.ver


martes, 20 de mayo de 2014

El Fútbol y la Universidad


Quizá jugar al fútbol pueda ser una buena vía de escape tras largas horas de estudio. Quizá el fútbol practicado sea lo más adecuado para un joven si la otra opción es la borrachera, y quizá por eso en el mundo anglosajón el fútbol y la universidad conviven de manera más o menos digna, y hasta armoniosa. Quizá el deporte pueda ser sano para un organismo en crecimiento y haya valores como la camaradería, la superación, etc. 

Pero en todo caso entendido como un deporte comunitario de competición, como lo era en sus inicios. Esto significa que el fútbol servía para unir comunidad, para fortalecer a la naturaleza, para eliminar el estrés, etc. Y si además le acompañaban estas animadoras de la foto mejor que mejor.

Pero el Fútbol de La Tele es otra cosa: 

1. En primer lugar ya no es un deporte. Los futbolistas son lo de menos en todo el negocio del fútbol. Importan las primas, los contratos, la publicidad, las retransmisiones y las retribuciones. 

2. En segundo lugar ver el fútbol es una pérdida de tiempo que genera personas menos inteligentes que no se preguntan cosas complejas o de respuesta incómoda. Por lo tanto no puede ser para universitarios que necesitan ese tiempo para pensar. 

(Aunque respeto profundamente a los que han decidido renunciar a pensar y a vivir a lo grande, a los que quieren no crecer y prefieren encender La Tele a diario para ver el Fútbol antes que conversar, leer o salir a dar una vuelta. Están en su libertad y creo que son necesarios, que son los "silencios en la sinfonía de la vida", Nietzsche dixit, necesarios, sí, pero sin gracia).

3. El Fútbol es, en tercer lugar, el escenario de las peores pasiones, donde aflora el nacionalismo más bajo, el espíritu tribal y violento, el patrioterismo de pandereta. Por ello en el escudo de la FIFA se puede leer, el que sepa, aquello de "No rebuznaron en balde / el uno y el otro alcalde".

Efectivamente el fútbol no encaja en la Universidad de ninguna de las maneras: la Universidad es el espacio donde se enseña la más alta cultura, elaborada a lo largo de unos 6000 años, donde se transmite, se experimenta y se descubre poco a poco la verdad. 

Efectivamente la Universidad debe vibrar con el descubrimiento de una verdad y debe entusiasmarse al ver a sus egresados alcanzar las más altas cotas de humanidad, debe sentirse satisfecha al ver cómo sus alumnos ascienden por el camino del conocimiento, convertidos en ciudadanos ejemplares y mejores cristianos, etc. 


En definitiva, el Fútbol y Universidad, como el aceite y el agua, no pueden ni deben mezclarse 


jueves, 1 de mayo de 2014

El proyecto, no la persona.

Los valores solo valen en la jerarquía adecuada
1. 
La vida humana tiene una estructura narrativa: una acción lleva inevitablemente a otra, el pasado condiciona el futuro imprimiéndole una dirección. Ser libre consiste en ir guiando nuestras vidas a pesar de los impulsos del pasado, sin dejarnos avasallar.

El ser humano es un ser proyectivo, su ser está en el futuro, descansa en el futuro más que en el presente o en el pasado. Realmente lo pasado no tiene consistencia ni importancia, solo la tiene si modifica el presente, si nos a-porta algo en el presente. El pasado no existe como tal, existe solo como recuerdo y dirección. Como recuerdo es un renovarse constante, volver a hacer pasar por nuestra vida lo que ya ha sucedido, para re-crearlo. Como dirección es codeterminante, pero -como decimos- no debe impedir la libertad. No eres lo que has sido, sino lo que quieres ser, por mucho que pese el pasado siempre hay posibilidad de conversión, de refundación.

Por eso todo el mundo tiene un proyecto, implícito o explícito. Es más si no lo tuviésemos desapareceríamos, pues la falta absoluta de proyecto es el suicidio. Pero no, en condiciones de salud todo el mundo tiene proyectos vitales que le mantienen vivo. Hasta los "ninis" y "perroflautas" tienen proyecto, malo pero proyecto. 

Los niños se hacen proyectos cada día, proyectos que olvidan y vuelven a crearlos; los jóvenes proyectos poco fundados en la realidad, que luego pueden convertirse en verdaderos proyectos vitales.... Pero los proyectos de verdad son de las personas adultas: los proyectos que se llevan a la práctica. Un síntoma del envejecimiento es precisamente la desgana ante los proyectos nuevos y el amor desmesurado por los antiguos. 

2. 
Cuando salimos de lo personal y entramos en lo comunitario debemos explicitar los proyectos, por ejemplo, en una empresa si se quiere hacer un proyecto grande, por ejemplo, la internacionalización, debe explicitarse por escrito, hacer un plan, asignar recursos, repartir trabajo, etc. De lo contrario será el proyecto del jefe y no de la empresa. El proyecto escrito, transformado en plan, entonces compromete a varios y puede comprometer a toda la organización. Comprometer es precisamente proyectar (cum pro mitto, es decir, hacia adelante con una misión que cumplir viene a ser lo mismo que pro iectum, esto es, llevar algo hacia adelante). Comprometer consiste en hacerse responsable, consiste en ser parte de ello.  

El proyecto compromete voluntades, hace que un proyecto personal ("quiero lograr esto en mi vida, en mi empresa") se convierta en un proyecto colectivo ("quiero que los que las personas se comprometan con el proyecto que presento, y no conmigo"). El proyecto es un documento de ideas generales que tiene unos valores detrás. Los valores se concretan en la realidad a través de ideas que generan proyectos que ponen en marcha planes de acción. 

Está claro que a vec es no salen las cosas como se proyectan, por eso se escribe, para volver sobre él: el proyecto es la hoja de ruta y los valores la reserva de energía para lograrlo. 


La fuerza de un proyecto está en que siempre puede sumar a gente, mientras que las personas solas restan e impiden el diálogo. Al proyecto, a las ideas, se adhiere uno, y entonces puede haber debate sobre el mismo, porque se pone en común la manera de llevarlas a la práctica. 

2.1.
Hay dos maneras de manipular, es decir, de lograr adhesiones falsas: 

A. Pedir la adhesión por arriba, a una nube de valores. Es manipulación porque los valores (unidad, caridad, religiosidad, rigor, excelencia...) son siempre queridos, siempre compartidos en mayor o menor medida (¿hay alguien contra la unidad, el amor, o la excelencia?). Precisamente lo que tienen los valores es que valen. Pero valen para todo. Solo cobran sentido cuando se concretan en ideales, entonces se jerarquizan, se convierten en una escala de valores. 

B. Pedir la adhesión por abajo, por el plan que pone en marcha una persona, hurtándonos las verdaderas ideas que le mueven. Si se pide adhesión a una persona, y no a un proyecto, no hay posibilidad de diálogo, porque todo dependerá del criterio (cambiante) de la persona en cuestión. 

2.2.
Sin embargo si se pide adhesión a las ideas concretadas en un proyecto, en un programa, podemos pedir explicaciones. Por ejemplo, si la persona que quiere ser presidente de una asociación tendrá que llevar un proyecto que ponga en marcha los valores de la asociación transformados en ideas. Si por lo que sea hace cosas contrarias al proyecto, puede demandarse. La persona que está al mando lo está para llevar el proyecto a término, su función es de servicio y no de poder. Por eso no es traumático que se le releve cuando no es capaz por lo que sea (por motivos externos, internos, de liderazgo, de complejidad de la tarea, etc.), es más lo pide él renunciando antes de tiempo, como hizo Benedicto XVI, pues sabía que el proyecto era mayor que él. 

De esta manera los que nos adherimos a un proyecto no lo hacemos a un señor distinto al que ya servimos, no se puede servir a dos señores, lo hacemos a un proyecto que pone en práctica los valores trascendentes. 

De esta manera la lucha no es personal, es una lucha de proyectos, de maneras de traer las ideas al mundo. Cuando queremos que gobierne uno y no otro, no lo hacemos por él ni contra los otros; esto permite que se respete a las personas que llevan una proyecto equivocado, y permite también tender la mano y ponerlos a trabajar en otro proyecto más adecuado a los valores que nos unen.


(-¿Y si no nos unen los mismos valores? 
-Eso lo dejamos para otro momento...)