viernes, 1 de mayo de 2015

Cobardía y ateísmo



El fantasma de la cobardía recorre Europa como una plaga bíblica que se extiende por todos los rincones del espíritu y amenaza con deshacer el alma de los europeos. Creo que la viene de la mano de nuestra democracia globalizante y masonizante. El miedo es consecuencia de la falta de fe. Con fe la cobardía existe, claro, pero está localizada en unos pocos y es percibida como una tara o un problema, incluso por los propios cobardes. El cobarde ahora se mira al espejo y sonríe satisfecho. 

Pero no es cosa de buenos y malos porque la cobardía está en el ambiente y afecta por igual a ateos que a creyentes, a buenos y malos. Lo respira cualquiera en la televisión, el el parque o en el psicólogo, adentrándose en el alma pensamientos nihilizantes que anidan en el cerebro: "solo se vive una vez", "disfruta de la vida mientras puedas", "eres muy valioso", "nadie puede contigo"...

La afirmación de la vida y del yo como única fuerza es la negación de la vida eterna y de Dios: el miedo no es cristiano, porque todo miedo tiene su raíz en la muerte y Cristo venció a la muerte. Sí hubo varios casos de cobardía en la Iglesia primera. Y hubo un cobarde que se lavó las manos. Todo esto es lógico, porque en el mundo antiguo solo importaba esta vida. Pero desde entonces el mundo va cristianizándose (a pesar de que hay más pilatianos que cristianos). 

El ambiente de inmanencia, pilatiano, hace que el miedo sea valorado como algo positivo. A la cobardía la llaman estrategia, prudencia o inteligencia; y a la valentía locura. Hay un calculo ético, de hasta dónde puedo hacer el bien sin mojarme demasiado. Ya nadie se enfrenta al agresor: se llama a la policía. Los jóvenes no irían a la guerra ni por todo el oro del mundo. Ya nadie planta cara, se mira para otro lado. Y se convive y colabora con el mal pensando en males mayores si no se hace. Como el miedo a la muerte es la raíz de todos los miedos, entonces hay miedo a perder el puesto de trabajo, o el de dirección ("¡tanto has luchado porque te tomaran en serio!"), miedo a no alcanzar lo que se desea, a comprometerse... y termina con un miedo a vivir o haciendo cualquier cosa por seguir haciendo cualquier cosa (lo cual no deja de ser paradójico). Y la vida consiste en estar alerta y tomar precauciones. hay que tener cuidado, dicen, si escribes esto o lo otro, si dices A o B, si alabas a X o denigras a Y. Tienes que andar con cuidado porque puedes perder lo que tienes. Pero realmente eso que tanto guardamos no es tan valioso, no merece la pena.

martes, 28 de abril de 2015

Las buenas palabras

Los lirios del campo, improductivos

Hay una corriente orientalizante en esencia -y anglosajona en la forma- que cambia de nombre a las cosas, colocando muchos en inglés y otros en mal español, para decir lo mismo de manera más suave y más "in", más modernas, más a la vanguardia (pero en Power Point). 

No vamos a entrar en ejemplos. Pongan palabras que terminan en -ing e intente traducirlas. Verá como en el fondo no es más que lo de siempre con otro nombre, porque a las cosas les importa poco cómo las llamemos. Quizá el poder de las palabras pueda horadar la mente de las personas, cambiar su actitud y todo eso. Viktor Frankl demostró que realmente hay cambios, pero esos cambios son sobre lo proyectado, no sobre lo que existe ahora o lo que fue. El intento de cambio usando solo palabras, de la realidad o del pasado es propio de psicópatas. Lo sano es proyectar con palabras adecuadas, para cambiar actitudes futuras, pero hay que cambiar primero el presente.

Quizá sea una explicación a muchos fracasos... querer llegar de golpe y cambiarlo todo sin tener en cuenta lo más importante: la realidad, las personas.

Las cosas no cambian, y la comunicación con las personas tampoco, es la misma hoy y siempre, a pesar de las tecnologías de la información, a pesar de los medios para comunicarse en todo el mundo. Pueden cambiar los procesos, los medios o los códigos, pero los humanos somos iguales, aspiramos a lo mismo aquí y en el cuerno de África, queremos que no nos mientan, que confíen en nosotros, que no guarden cartas en la manga y que vayan de frente, sin tapujos. Hoy y en el siglo XII; buscamos las mismas cosas que hace cien años, tenemos los mismos anhelos y las mismas preocupaciones. No hace falta que venga ningún gurú a dar nombres extranjeros a la traición a los propios valores, al engaño o la cobardía.

Dirigir personas es fácil: consiste simplemente en ponerse en el lugar del otro e imaginar qué es lo que querrías si estuvieses en su puesto. Consiste también en preguntar, hablar con la gente, tener buena disposición y generar la confianza necesaria para trabajar. Es fácil. Hay que hacer más cambios que declaraciones. Dirigir personas no es estar al día en la nueva técnica virtualizada, solo hace falta que te preocupe de verdad el bienestar de las personas a las que diriges y no el resultado económico o la productividad. 

No es que no importe el resultado económico, sí importa, sobre todo a los financieros, pero el orden de importancia es menor que el bienestar, porque sin éste no hay beneficio, o si lo hay es a corto plazo, generando la ruina de todos en poco tiempo. El buen ambiente, el rendimiento económico (si el producto / servicio es adecuado) y la productividad vendrán por sí solas (Mt, 6.34, Lc. 12.31). 




miércoles, 22 de abril de 2015

Brotes verdes psicopatológicos

El protagonista


Nos conmociona que en cualquier momento nuestra tranquilidad y falsa seguridad que nos brinda papá Estado pueda ser rota de golpe por un loco o un terrorista. Eso nos conmueve y nos lleva a consumir telediarios y noticias de Internet, algunos compulsivamente, hasta que dan con una explicación lógica y podemos exclamar: "era mahometano", "iba a dejar de volar", "le desahuciaban", "veía videojuegos"... cualquier cosa será válida (siempre y cuando sea políticamente correcta, claro, y no asocie la orientación sexual, nacionalidad, raza, por ejemplo, del asesino, con la matanza). Y entonces, ya tranquilos, la noticia pasa a un segundo plano y podemos seguir viviendo.

Hay ya un género de cine americano que va de eso: de una familia feliz de contribuyentes americanos que convierten sus vacaciones en un infierno al ser atacados por uno o varios locos que aparentan inicialmente ser una buenas personas.  El resto es sencillo: un camping, las montañas de Alaska, un bosque o el mar. Cualquier sitio donde la civilización no llegue inmediatamente. En este género, como en el televisivo, el loco siempre tiene un motivo (quizá Funny Games sea una excepción). Sangre y muertos por una causa del pasado, una mala acción, un descuido que "hundió" la vida del que se vuelve loco. Al fin y al cabo, lógica.

Esto si el agresor es un hombre a una mujer. Entonces resulta que es un criminal producido por no sé qué historia ancestral que lleva a los hombres a ser machistas y por tanto asesinos en potencia, nada de brote psicótico. Si es un piloto alemán, entonces es que trabajaba mucho y tenía el síndrome del burn off. Pero si es el chaval no ha cumplido los 16 entonces no, entonces la culpa es de todos menos del chico. 

A nadie le gusta hablar de responsabilidad del alumno. Los periodistas están tan judicializados que no entienden la diferencia entre responsabilidad penal y moral. Un joven de 13 años es capaz de distinguir el bien del mal y por ello responsable moral. Y el culpable es él (y sus circunstancias). Otra cosa es que la causa de su incapacidad moral la coloquemos en la sociedad, en los profesores, en los compañeros o en los padres (en orden inverso), pero el chico que no tiene ningún problema más que su propia estupidez y su vida anodina, es responsable de sí mismo, para lo bueno y lo malo. Si en vez de un "brote psicótico" tuviese un alarde de heroísmo y se jugase la vida por rescatar a un gatito en apuros, todos lo aplaudiríamos y nadie diría que no tiene ningún valor, porque es menor.

Esto de las responsabilidades no caen de golpe con los 16 años, está claro que es un proceso de maduración lento, que ya está bastante avanzado a los 13 años. A esa edad muchos jóvenes deciden qué estudiar o a qué se van a dedicar. Otros están descubriendo su sexualidad y matando marcianitos. 

En segundo lugar son responsables los padres que no supieron educar correctamente. Porque evidentemente hay negligencia en la educación del chico, esto no le pasa a cualquiera, por mucho que se diga. Es un asunto muy grave abandonar a los niños y dejar que los cuide y eduque La Tele. (Sí, ya sé que la vida moderna es eso, que hay que trabajar, bla, bla, bla. La mayoría de los padres pasan ampliamente de sus hijos cuando toman decisiones como divorciarse o liarse de nuevo, o salir de cenitas un día sí y otro también y sobre todo, cuando están en casa, idiotizados por La Tele, no les hacen ni caso).

En tercer lugar los profesores (no el muerto, que el pobre era un interino que acababa de llegar) me refiero a los profesores que le despreciaron y no le atendieron lo suficiente porque con los recortes habían quitado al de prácticas, o los que no les importaba para nada el chico en cuestión. 

En cuarto lugar sus compañeros, porque algo tienen que decir el abandono o el trato humano y de amistad creativa que se debe tener a esos años.

En quinto lugar está la sociedad, los políticos que pagan a los que diseñan esa cantidad de basura que los niños compran o ven en La Tele con los euros de los papis y bajo la mirada cómplice de los profesores.

En definitiva, otra vez más una muestra de un fracaso social: no pasó nada del otro mundo ni ocurrió algo extraño, lo que hizo este chico fue lo normal. Cuando se cierran las puertas a lo grande entran por la ventana las quimeras. Ocurren estas cosas porque a gran parte de la juventud se le cierran todas las puertas de la verdad y se les dice que todo es relativo, que lo importante es estar a gusto con uno mismo. Cuando se les dice que la vida humana es relativa y que no tiene más valor que la de los gibones...

Es cierto que fue un brote psicótico, fue un brote verde, en forma psicótica, de una sociedad corrupta donde los perversores de la juventud están al mando de las instituciones que deberían protegerlos.



El artículo de ABC, firmado por J. Guil, es de lo más divertido: arsenal de escopetas de juguete, dos libros que son "pruebas", por ejemplo, Manual de supervivencia Zoombie ¿?

lunes, 20 de abril de 2015

Las mezquindades de la política


El padre Ángel Ayala avisó de los peligros que podían acechar a la Asociación que él mismo había fundado junto con Ángel Herrera.

Estos peligros valen para cualquier empresa espiritual y son de plena actualidad en cualquier ámbito; la solución pasa por volver a la idea que la puso en marcha. 

El Peligro: 

 “...se pueden despertar dentro de la Asociación pasiones que pueden hacer que el espíritu sobrenatural que debe reinar dentro de la Asociación vaya decayendo, y "en el momento en que vosotros os dejéis llevar de las pasiones y de las mezquindades que lleva consigo la política", desde ese momento estáis perdidos."

Y la solución: 

"Por eso no hay más remedio a cada paso que renovar el espíritu, teniendo en cuenta que el espíritu sobrenatural ha de manifestarse en intenciones sobrenaturales;  de manera que debéis trabajar por la gloria de Dios y nada más

Boletín de la ACdP nº 555, de enero del año 55
02/12/34, en la conmemoración del 25 aniversario de la fundación de la ACNdP


domingo, 19 de abril de 2015

Vótame

Los habituales de Internet sufrimos silenciosamente un atropello más o menos constante de amigos y conocidos para que apoyemos a alguien o a algo con nuestro voto. Es una técnica de marketing online ya muy usada, tanto que llega a ser molesta. Consiste en movilizar a mucha gente para que vea algo apoyándose en la amistad que se pueda tener. Se organiza un concurso en el que el primer premio se lo dan a quien consiga más votos positivos. ¡¡¡Porfa, profa, que es solo un momento y depende de ello la felicidad de mi hijo!!! 

Es todo un engaño: los organizadores y los participantes saben que consigue más votos quien sea capaz de lograr más idiotas que voten a ciegas, es decir, que engañen a la gente y que hagan creer que esa es su voluntad. Los que lo organizan consiguen tráfico, es decir, gente que va y viene a su página web, que eso es dinero.

Constantemente madres y padres desesperados quieren hacerme que vote por los dibujos / vídeos / fotos de sus hijos. Incluso me dicen que no es necesario que lo vea y que valore, que solo me va a llevar un minuto y que debo darle al click de su hijo y así podrá ganar. Incluso llega en los mismos mensajes las formas de fraude: "puedes votar dos veces si le das a actualizar, si reinicias, etc...." Y lo peor es que los mensajes llegan de parte de gente muy normal, sin apariencias de timadores profesionales.

Yo sé que toda elección por medio de votos es fraudulenta. Toda elección parte de la base de que la gente no sabe lo que vota. Nadie ha leído los programas, nadie ha visto los tratados ni puede valorar las consecuencias de una u otra política, toda votación es un fraude porque se vota por algo sentimental y se pide algo racional. 

jueves, 9 de abril de 2015

Podemos y Baroja


Oímos con relativa frecuencia eso de que el pueblo quiere "un cambio"... pero, puestos a poner ideas propias en boca del pueblo, afirmo aquí de manera tajante que el pueblo quiere vacaciones. Así como masa, no quiere nada ni a nadie. Quiere como Meursault, ponerse una bandera en el ombligo y ver para qué lugar va el viento. No quiere a los señoritos de Podemos ni quiere a la casta del PP PSOE. Quiere a quien le deje en paz. Que vuelvan a poner fútbol en abierto y que le devuelvan al País de de los Juguetes electrónicos, de las Wii y de los Smartphones "gratis". 

Pensando que el pueblo quiere cambios surge Podemos y el viejo comunismo tiene la oportunidad de oro, para escándalo de la intelectualidad. Es de libro, la verdad: crisis, pasividad de la burguesía, líder carismático, estructuras locales, partidos que se fagocitan... pero de libro de historia del siglo XIX. 

Los bienpensantes les han hecho la campaña, como siempre, para demostrar al pueblo que si llega a mandar Podemos esto es el acabose... que son comunistas y corruptos y de ETA. Pero esa no es la cuestión: Podemos no engaña a nadie, todo el mundo sabe lo que son, no creo que haya que indagar mucho más. No se han preocupado de autocensurarse. Hemos visto a cada uno de los de jefes Podemos cantar la Internacional, apoyar a Cuba o a Venezuela, recibir dinero en maletines, o tambalearse borrachos en una fiesta de ultraizquierda. 

El error está en creer en que solo con denunciar eso, con que “el pueblo” los identifique con "los comunistas" o con los de “la casta”, se lo pensarán dos veces y no les votarán. Y este es el error.

No hay evidencia de racionalidad en el pueblo. La suma de millones de racionalidades da irracionalidad. Esto lo explica a la perfección Unamuno en Vida de Don Quijote y Sancho (*): a no ser que esté bien dirigida hacia un fin. Piensen en un naufragio: todo se hunde y cada uno cuida por sí mismo, pero si hay una salida, todos se dirigen a ella. Es ley: las reacciones de la masa son irracionales cuando falta un ideal, un destino compartido. 

Se supone que si el pueblo sabe que los de Podemos son Hitler o algo peor, votará a los de siempre, al PPSOE, y asunto zanjado. Para entonces, ya habremos salido de la crisis, la prima de riesgo estará ya muy bajita y tendremos la calificación de la triple A. Podremos volver a consumir en la jauja que PP y PSOE nos han creado y volveremos a tener una sola preocupación: seguir ganando dinero para poder seguir disfrutando de la orgía continua. Bien cebados y bien cuidados por papá Estado hasta que la muerte nos impida votar. 

El pueblo se ha cogido una rabieta, y como niño malcriado le reprocha a Papá/mamá Estado que no velase por sus inversiones, que no le avisase de que eso de vivir del crédito era peligroso y –sobre todo- que ya no le pueda producir de nuevo ese espejismo en el que vivía. Ese ideal de vivir como animales bien cebados, ligados a La Tele y cuidados por el Estado se ha desmoronado.

Hay que volver a recuperar la confianza, se dicen unos, y otros -los emergentes- centran su campaña en decir que no nos recuperaremos nunca etc. Ambos con sentimientos: 
1. Rabieta de hijo único: Podemos. 
2. Rabieta pero de niño bueno: Ciudadanos/Vox/UPyD-Rosa. 
3. PP. Padre que todo lo arregla. 
4. PSOE. Madre que todo lo comprende.
Pero hay que salir de este círculo sentimental. Hay que volver a la realidad y no al consumo. Ya no se debe buscar otra vez el país de Nunca Jamás. El Estado ni es -ni debe ser- el garante del consumismo, el Estado solo tiene que proporcionar una cosa: ideales. El resto, gracias, lo buscamos nosotros, nos basta con que no se meta. 

La gente, el pueblo, la ciudadanía necesita un ideal para vivir, un ideal que le una al vecino, que le dé alas y fuerza para luchar y afrontar el día a día. Un ideal trascendente. 

Esto lo sabían los revolucionarios de antaño: la revolución francesa o la rusa quisieron una religión estatal y ofrecían al pueblo todo lo que da la religión, los actuales gobernantes ya no pueden ofrecer más que sentimiento. 

Pero el pueblo vive de ideales y no de comida y sentimientos. Si el político es capaz de dar forma a los ideales del pueblo, de crear un ideal, aunque sea falso (como el ideal comunista o el nacionalista), o de reavivar un ideal dormido, obtendrá el poder.

Esto explica esa ley de nuestra democracia que dice que “la corrupción no es castigada en  las urnas”. Felipe González lo probó: dejó un país arruinado, con varios ministros en la cárcel, con  una pésima idea del Estado de Derecho, que pagaba a mercenarios para que fuesen a matar a terroristas, etc.. Y sin embargo seguía ganando alimentando el ideal del cambio y del pueblo.

Gobernar es hacer que los de abajo se crean de verdad su papel. Es tomar las decisiones para que nadie cuestione lo de arriba. Arriba y abajo no son cuestiones de casta, es necesario que haya alguien por arriba alguien que lidere, que marque una dirección. 

Pío Baroja en el microrrelato: Nihil (Baroja, P.: Nihil en “Vidas sombrías”. Ed. Afrodisio Aguado, Madrid 1955, pp. 102-113) tiene un diálogo estumpendo entre un desheredado (es decir cualquiera del pueblo, de los desahuciados, de los que protestan) y “los del castillo” (o del congreso). En ella uno ofrece recuperación económica y salida de la crisis, pero el paisano se niega:

No. No esperaba nada de eso. A lo que aspiro es a un ideal. Ya sabéis. Los del castillo necesitáis comer, nosotros os proporcionamos alimentos; necesitáis vestidos, nosotros os tejemos ricas y hermosas telas; necesitáis entreteneos, os damos histriones; necesitáis saciar vuestra sensualidad, os damos mujeres; necesitáis guardar vuestros territorios, os damos soldados. Y ¿A cambio de esto ¿Qué os pedimos a vosotros los inteligentes, a vosotros lo elegidos? Una ilusión para protegerte, una esperanza para consolarnos, un ideal nada más.


(*) "La manera de expresarse colectivamente un pueblo es un a modo de rebuzno, aunque cada uno de los que lo componen use de lenguaje articulado para sus menesteres individuales, pues sabido es cuan a menudo ocurre que al juntarse hombres racionales, o semirracionales siquiera, formen Un pueblo asno" (Unamuno, Vida de Don Quijote y Sancho, Espasa Calpe (Austral), Madrid 1961, p.139).

miércoles, 8 de abril de 2015

El Estado de Bienrobar

Votantes andaluces
Si Podemos es un peligro, es más peligroso que sigan mandando “los mismos”. Podemos no puede salvar nada porque es lo mismo, con el agravante de que no tiene aún una estructura corrupta (y tendría que generarla). En todo caso no va a sacar votos,  no va a ninguna parte, Pablo Iglesias no va a tener un hueco en la historia de España. No va a representar más que un pequeño temblor, una anécdota, del estilo de aquella que sacudió a España un 23 de febrero de 1981. Lo realmente triste es que todo va a seguir igual. Y esa es una mala noticia.

Quizá el bipartidismo termine y se tenga más colorido el arco parlamentario. El bipartidismo de unidad (este que sufrimos en el que no hay diferencias entre uno y otro) es un largo estado de agotamiento de un régimen, pero cuando se acaba se parte en cuatro (o diez) y vuelven a formarse los dos polos que se disocian. Esto ya lo explica Platón en el Timeo

Es un movimiento natural el surgimiento de Podemos y debería haber un Frente Nacional a la derecha y no el descafeinado Ciudadanos. Estas corrientes que surgen por los extremos solo arrastran a unos pocos. Esos pocos rara vez se hacen con el poder. Sobre todo cuando el Estado es fuerte, como es el caso de España: un Estado de corrupción asentada es casi imbatible, y aquí los de siempre, los que se han repartido el poder desvergonzadamente durante 40 años, han creado una estructura corrupta que es muy complicada de desmontar.  

Una estructura corrupta no es un caso de corrupción, ni diez, ni mil. Es un sistema retroalimentado que genera sus propios recursos, y tiende a que todos participen (o crean participar) de ello: aeropuertos sin aviones, cursos de formación sin alumnos, universidades locales, centros culturales populares, cine estatal, paseos marítimos, glorietas quilométricas, tranvías sin pasajeros, fuentes secas, estaciones de metro moscovitas vacías, televisiones que nadie ve, etc., etc. como si hubiese dinero de sobra, como si el saco de lo público no tuviese fondo... eso todo con su comisión y sus beneficiarios. Con todo lo que hay que hacer para que este gasto sea posible: altos impuestos, por un lado y una alianza entre políticos, empresarios y votantes corruptos (*). 



Los votantes se alinean con la corrupción de un lado o del otro. Y, peor aún, quieren corrupción porque así tienen su parte: viajes, pagas extras, salarios sin trabajar, pisitos más baratos,  sanidad de lujo, operaciones de cambio de sexo y lo que haga falta. Ya no saben vivir de otro modo. El ciudadano disfruta de las nuevas marquesinas, de los autobuses movidos por hidrógeno, de las vacías estaciones de metro del tamaño de catedrales subterráneas. (Y se cree al político cuando dice que sale gratis). Llama a la policía pñor cualquier cosa, como quien llama a un criado, y espera que esté en cinco minutos. Denuncia y exige que se legisle hasta la saciedad. Y quiere que haya tres médicos más, y no esperar, y dos maestros de apoyo, y guardería, y paga para las madres, y paga para que se independice el niño, y que el abuelo vaya a Benidorm. Y nadie se pregunta al votar de dónde sale el dinero. Todos silban, critican al otro corrupto y votan corrupción.

Por eso no va a cambiar nada. Los votantes esperan que todo siga igual, que les den trabajo y que les sigan subvencionando y brindando esa falsa seguridad de la que disfrutamos. El resto** da igual. Se han acostumbrado a la corrupción y no quieren que el Estado de bienrobar desaparezca
Estación de Paco de Lucía, Ana Botella, alcaldesa de Madrid, ya con las maletas hechas, "invierte" 191.000.000 €  en una zona residencial, después de gastarse 150.000.000 € en cambiar todas las marquesinas marrones por unas grises
(*) Solo unos pocos políticos o unos pocos ciudadanos deciden no participar conscientemente. Cuando éstos lleguen a más del 30% estaremos ante un cambio. No los que votan a Podemos, Vox, Ciudadanos o UPyD. No los políticos que se cambian de chaqueta y se van a los minoritarios. Solo cuando den portazo al sistema podrá salir otro sistema, pero costará cien años.
(*) El resto es la ideología, la religión, los valores, la proyección histórica de la nación, etc. Todo esto pasa a segunda posición, lo importante es el estado de bienrobar.

jueves, 12 de marzo de 2015

Manifestaciones y elecciones

Me cuenta mi amigo César que había muchísima gente en la manifestación de Podemos y que eso es que van a sacar muchos más escaños de los que imaginamos. 

Nada de Argumentos. Comparemos imágenes.


Foto 1: Manifestación en conmemoración de las muertes de Franco y José Antonio Primo de Rivera de 1981. Ganó el PSOE por mayoría absoluta.

Foto 2. Manifestación de Podemos de 31 de enero de 2015

Conclusión: son cosas distintas las calles y las urnas....



miércoles, 11 de marzo de 2015

La Ola, o el experimento de Werger


El profesor Reiner Werger experimenta con sus alumnos la seducción de las dictaduras. 

¿Podría usted ser nazi? ¿Eran los alemanes extraterrestres? ¿Cómo es posible que todos los alemanes se dispusiesen a apoyar al socialista Hitler? Había una gran crisis, Alemania había quedado muy malparada tras la primera guerra mundial, el paro era altísimo y había un señor, con bigote y no con coleta, que era capaz de atraer el voto y la voluntad de muchos con ideas nuevas que acabasen de una vez con la vieja política, con "la casta". ¿Pero cómo lograron que personas de bien, la mayoría cristianos, asimilasen tan rápido esa estética, ética y política socialista?  

El profesor Werger consigue con un experimento que los alumnos puedan contestar a esas preguntas solos. Aunque el experimento le costó el puesto.









¿Puede el vértigo ser social?

La Ola fue un estudio que se convirtió en novela, película y obra de teatro.






El experimento de Stanford


El Experimento de Stanford. Se analiza la capacidad de ser inmorales cuando las circunstancias lo favorecen.

¿Qué sucede cuando se pone a personas buenas en un sitio malo? ¿La humanidad gana al mal, o el mal triunfa? Éstas son algunas de las preguntas que nos planteamos en esta dramática simulación de la vida en la cárcel, realizada durante el verano de 1971 en la Universidad de Stanford.

El modo en que experimentamos estas cuestiones y lo que descubrimos tal vez os deje atónitos. Nuestra investigación de la psicología de la vida en la cárcel, planeada para dos semanas, tuvo que acabar prematuramente sólo seis días después de iniciarse a causa de cómo afectó la situación a los estudiantes universitarios que participaron en el experimento. Al cabo de pocos días, los guardas se volvieron sádicos y los reclusos depresivos, mostrando síntomas de estrés agudo. A continuación podéis seguir el itinerario de fotos y vídeos que describen este experimento, descubriendo lo que nos dice sobre la naturaleza de los seres humanos.





¿Hasta qué punto somos buenas personas?
¿Qué es el vértigo?




Zimbardo sigue viviendo del experimento que realizó en el 71: 
http://www.prisonexp.org/espanol/


viernes, 6 de marzo de 2015

Lealtad


La definición de lealtad de la Real Academia está llena de interesantísimos conceptos para la ética, ya que para el DRAE lealtad es el "cumplimiento de lo que exigen las leyes de la fidelidad y las del honor y hombría de bien"

Tres conceptos que darían para tres interesantes títulos: "Las leyes de la fidelidad", "Las leyes del honor" y "La hombría de bien".

¿Hay leyes de la fidelidad? Es curiosos que la Real Academia dé por descontado que hay leyes de la fidelidad, como si la fidelidad fuese cuestión de seguir unas normas y no un sentimiento o una disposición del ánimo hacia, como dice Chesterton, "una obligación no definida". La fidelidad, es cierto que es esto, un sentimiento que nos guía... pero como todos los sentimientos tienen unas leyes internas.

Esto no es poner puertas al campo, es simplemente anunciar que no se puede ser fiel y a la vez mentir, por ejemplo, o que no se puede ser leal y a la vez huir de las responsabilidades. En todo caso los de la RAE, ya desde 1734, quieren servir a dos señores, ya que por la etimología leal es derivado directamente de legal, y por lo funcional, lealtad es fidelidad. 

En todo se me ocurre que podrían ser leyes de la fidelidad y el honor (o sea de la lealtad) las siguientes:

1. Ser leal es serlo a una idea, no a un cargo o a una persona (eso es ser canalla).
2. Ser leal supone dar un palabra y cumplirla. A pesar de que el precio por cumplirla sea muy alto.
3. Ser leal es no tener cartas en la manga ni decir medias verdades para lograr premios.
4. Ser leal es negar que en los negocios y en la vida haya que vivir con la estrategia militar: a Maquiavelo y a Sun Tzu hay que dejarlos a un lado si uno quiere ser leal.
5. Ser leal significa que tu palabra en un despacho, por correo electrónico, por carta o en un convenio o tratado es sagrada.
6. Ser leal significa aceptar lo que has hecho, asumir las culpas, contestar y no meter la cabeza debajo de la tierra.
7. Ser leal significa poder ir con la cabeza alta por la calle, sin temor.
8. Ser leal es sobre todo poder dar cuenta de cada uno de tus actos.

Lo que pasa es que la gente, en tiempos de crisis, cuando las lealtades solo se tienen a uno mismo, se confunde la lealtad con el servilismo. Y se justifica la deslealtad por el miedo a perder algo (sueldo, puesto, posición...). Aunque ya desde el primer diccionario de autoridades se decía eso de "de los leales se hinchen los hospitales", aduciendo a lo mal que paga el mundo la lealtad.

Y dejo lo de la hombría de bien para otro de éstos, porque el término me parece muy sustancioso.

Vale.

lunes, 23 de febrero de 2015

La Responsabilidad

¿Yo? ¡Yo no tengo nada que ver!
Recordemos que estamos con la serie de las superideas corporativas. Queremos (¿quien no?) "un entorno que fomente la excelenciael liderazgoel respeto por la personala transparenciala meritocracia, la objetividad, la responsabilidad, la innovación y el impacto en la sociedad". 

Pues bien, de todas ellas es la responsabilidad que más me gusta. Hace tiempo la serie de artículos sobre la Responsabilidad me trajo algún quebradero de cabeza, simplemente por decir que el ser responsable significa asumir las propias acciones, ser dueño de las mismas (y no descargar culpas en los políticos o en los demás).

La polémica de antaño vino porque la palabra responsabilidad se ha estropeado (la han estropeado, como tantas otras) los políticos y leguleyos metidos a política, convirtiéndola en una especie de culpa pública, política o judicial. Pero no es eso. 

Tampoco es asumir culpas personales y fustigarse sin motivo.  Vivimos en una sociedad un poco traumatizada con aquello de cargar con la culpa como si fuese una losa. Quizá sea Freud quien nos ha inculcado que ese miedo a las culpas, porque el sentimiento de culpa del psicoanálisis es producto de alguna cosa negra de nuestro inconsciente y no de hacer las cosas mal. 

Puede ser también (aunque pueden ser ambas cosas a la vez) que no se sepa pedir perdón adecuadamente y por lo tanto la culpa nos acompaña siempre impidiéndonos avanzar. No lo sé. Pero en todo caso asumir responsabilidades no es ni dimitir ni asumir las culpas, ni pedir perdón estúpidamente como el rey ("no lo volveré a hacer"). Asumir responsabilidades es precisamente lo contrario, no ponerte en situación de que te saquen los colores. 

La responsabilidad tiene que ver con la persona íntegra, que es la que asume sus decisiones y puede dar cuenta de ellas. De todas las decisiones, en todo momento, ante cualquiera. Hay quien se escuda en instituciones, tradiciones, imágenes corporativas y demás para ocultar sus malas acciones con el próximo. Hay quien elude la responsabilidad escudándose en los demás, en terceros, en circunstancias. Y luego viene el coaching a explicar que lo importante son los objetivos de la empresa y los tuyos propios y que no debes preocuparte si causas daño, que lo importante es avanzar y sentirte bien, etc. etc. 

Daría un consejo así general: menos coaching, mindfudness y demás chorradas (perdonen la expresión, es que no tengo término en español) y más ser una persona íntegra, como Dios manda, sin doble cara, sin la cara dura como para esconderte de lo que sabes que está mal.  

Estas son las ocho características de la persona responsable.


  1. Responsabilidad supone aceptar tus propias acciones, porque están motivadas por razones perfectamente comprensibles y claras y no por intereses ocultos, servidumbres inconfesables o voluntades mantequillosas. 
  2. Ser responsable es ser racional: ratio y pondere son la misma cosa, dar razón, ponderar. Es no dejarse llevar por el sentimiento.
  3. Ser responsable supone mostrarse públicamente. La persona responsable no se escuda en una institución, ni en una jerarquía, ni en una ley o en una excusa barata. Ni manda a su segundo o a su tercero a dar las noticias que debería dar él. Cuando tiene algo con alguien coge el teléfono y llama. 
  4. Ser responsable es no tener miedo al ridículo. La persona responsable no tiene que mentir, ni disimular y por lo tanto es libre y tiene la conciencia tranquila.
  5. La persona responsable es la que asume las cosas que hace. El que puede decir: "sí, estaba allí porque quise"; "Sí, he hecho esto por esta razón", "sí, soy yo quien tomó la decisión". Para bien o para mal.
  6. Ser responsable significa ser valiente, ser capaz de asumir las cosas que uno hace, ser capaz de decirle al jefe que no, si hace falta poner el puesto a disposición. 
  7. Ser responsable es cumplir con la palabra dada, porque la palabra es una declaración libremente asumida, algo que tiene un valor en sí. 
  8. Ser responsable es, por último, ser coherente. No se puede ser responsable siendo masón y obispo, por ejemplo. 


Se me ocurren unos cuantos ejemplos más, pero los dejaremos para próximas entregas, pues falta aún el impacto en la sociedad, que esa sí tiene su miga.

viernes, 30 de enero de 2015

La meritocracia y el Principio de Peters

El padre Ayala, creador de la verdadera meritocracia


Llegó el día de la meritocracia. Ganas tenía, he de confesarlo. Evidentemente la palabra meritocracia tiene un resalte especial entre el resto de ideas corporativas que estudiamos, no es habitual, parece ser puesta deliberadamente: "un entorno que fomente la excelenciael liderazgoel respeto por la personala transparenciala meritocracia, la objetividad, la responsabilidad, la innovación y el impacto en la sociedad". 

Lo que no tengo muy claro es la razón por la que se afirma tal cosa, es decir, ¿por qué una dirección estratégica envía el mensaje este de que "el mérito" va a ser la principal característica de los puestos directivos? Lo entendería a la perfección si dijese -en lugar de "mérito"- "valor", "capacidad", "talento", "preparación"... virtudes que debe tener el que va a dirigir algo (D. Ángel Ayala dixit)... pero ¿mérito? 


Podemos encontrar el origen del término en un viejo libro de de Young. Pero sospecho que el sentido de la palabra meritocracia de esta declaración no es el de Young, ya que no puede funcionar en entornos abiertos, actuales, y solo es aplicable en instituciones no competitivas, cerradas y jerárquicas donde no importa especialmente el talento, y sí la realización de tareas protocolarias programadas en equipo desde tiempo inmemorial (funcionarios, religiosos, etc.). Estas instituciones ancestrales se caracterizan por premiar lo repetitivo, ordenado y obediente frente a lo eficaz, creativo y libre porque es la manera demostrada sobradamente de hacer bien su trabajo 

Más bien me inclino a pensar que se haya tomado el término en un sentido laso, y que se quiera decir algo así como que se quiere premiar el mérito independientemente de los enchufes, la cuna de cada uno o la cantidad de amigos que se tenga en la organización. 

Además, junto a la meritocracia de Young , que pretende "que todos asciendan de acuerdo con sus capacidades" (Young:1958), tenemos el Principio de Peters, que -aceptando el principio meritocrático de que "cuando alguien sabe hacer algo y lo hace bien, se le asciende"- "toda persona competente en una jerarquía subiría hasta el umbral de su incompetencia" (Peters: 1969), generando estructuras jerárquicas con incompetentes a la cabeza de cada escalón. 

Pero creo que la historiografía del término no nos aporta demasiada luz, dejémosla a un lado  y vayamos a lo etimológico, que siempre tiene más jugo: el sufijo "-cratos", Κράτος, significa poder. Y meritus, mérito, que significa precio, salario en sus inicios (lo que se merecía cobrar, prix, salaire, dice Oudin en 1607; y el diccionario de Autoridades de 1734 decía "la acción o derecho que uno tiene tiene al premio por lo bien hecho..."). Con lo que nos encontramos con una contradicción un tanto curiosa: mérito implica una desigualdad, porque es un premio que se da al que se lo ha ganado... pero si le sumamos el cratos, tenemos que deseamos deseamos que tengan poder los que tengan o se hagan merecedores de premio.  Es decir, premiar con poder... 

¿Que el poder lo detenten quienes hagan méritos o quienes tengan mérito?  

Mérito es segundo, primero viene la acción buena, después uno se hace merecedor del premio. El mérito, por tanto debe ser el resultado de las buenas acciones, que hacen a una persona benemérita (bene-meritus), aunque en la jerga actual, mérito pierde su ligazón al bien y se convierte en un sinónimo de eficacia o exigencia cuantificable.

El mayor peligro que corre el mérito es precisamente ese: que como mérito es hacer algo... ante alguien (para ser reconocido, de lo contrario no sería meritoso), puede convertirse la mentada meritocracia en el premio a quienes saben simular que hacen algo, o quienes cuentan a quien tienen que contar lo maravillosos que son, etc. 

Corremos el riesgo de crear una jerarquía de hipócritas, donde el límite esté en la capacidad de engañar al de arriba (de ese modo, uniéndolo al Principio de Peters, al mirar a los escalones intermedios encontraríamos hipócritas e incompetentes en su grado sumo). 

Pero eso no es lo que se quiere con la meritocracia. El mérito debe estar ligado al bien y así, el poder para los beneméritos es algo así como el poder para los aristocráticos. porque los beneméritos son "los mejores en sí" (los mejores seres humanos), como decía Aristóteles: los aristócratas ( ἄριστος - kράτος). Solo falta definir quiénes son "los mejores seres humanos" [pero para eso habría que saber antropología filosófica].

Parece que ya vamos aclarando algo: hay dos formas de entender esto del mérito: (1) meritocracia es, entonces, el gobierno de los mejores seres humanos... con lo que llegaríamos a Platón con su República buscando que gobiernen los más sabios, los mejores hombres, los que no tienen intereses terrenos y solo buscan la justicia... y por otro lado, (2) meritocracia con un toque relativista anglosajón, puede ser que gobiernen los mejores para realizar un cometido determinado. En este sentido podemos afirmar que siempre, en todo momento y lugar gobiernan los mejores, por definición. Porque los mejores en este sentido son los que han sabido hacerse con el poder, los que han logrado los méritos necesarios ante los de arriba. 


Entonces nos tienen que decir en las declaraciones institucionales qué tipo de organización se quiere: si la meritocrática o la aristocrática. En decir, si se desea que gobiernen los mejores o los que hagan méritos.

La meritocracia así, sin adjetivos, no es más que eso: un palabro que viene a decir que si se esfuerza uno en una organización se le darán prebendas, pero no poder. Por eso es mejor llamarlo "cultura" del mérito, o de la excelencia. Y no meritocracia... 

martes, 27 de enero de 2015

Transparencia


Seguimos con la serie de visión corporativa, recordemos que queremos "un entorno que fomente la excelenciael liderazgoel respeto por la personala transparenciala meritocracia, la objetividad, la responsabilidad, la innovación y el impacto en la sociedad"

Hoy, por orden de aparición hablamos de transparencia, que es la propiedad de algunos cuerpos que permite ver con claridad a través de ellos. Eso quiere decir que dentro de una organización transparente todo el mundo sabe lo que cobra el compañero, por ejemplo. Que cuando despiden a alguien o cuando toman una decisión que afecta a las personas, nadie se sorprende. La normalidad en la transparencia hace que las personas se impliquen de manera personal. Lo contrario, la opacidad, distancia. 

La transparencia, hablando de personas es una propiedad envidiable, ligada a la veracidad y a la valentía. Es transparente la persona que no tiene nada que ocultar, que se muestra como es y que dice las cosas como le parecen, a pesar de que eso traiga consecuencias negativas en muchos casos. 

Desde el punto de vista de las instituciones la transparencia es la que permite asumir la verdad sobre las cosas de una manera natural y sin complejos. La empresa transparente asume que las personas no son perfectas, que tienen sus errores y sus aciertos. Asume también que las empresas causan daño y a la vez hacen cosas buenas. Hacia fuera comunican los daños y los logros, hacia dentro se premian los aciertos y los errores se archivan. De esta manera las personas son capaces de hablar de sus faltas en público y los medios se toman en serio sus mensajes. 

En una empresa transparente no hay anónimos, hay cauces públicos de comunicación vertical. En una empresa transparente no hay miedo: ni miedo a denunciar algo ni miedo a ser denunciado haciendo las cosas bien. Los anónimos solo generan miedo e indefensión. Les pongo un ejemplo: 
En la empresa A todos los años realizan una encuesta en la que los clientes valoran a los vendedores. Año tras año se les pregunta lo mismo, para saber qué vendedor saca mejor nota etc. El vendedor que mejor nota saca es recompensado con un complemento en su nómina. Hasta ahí casi perfecto (porque no se mide la satisfacción del cliente con el producto, sino con el vendedor). Pero el cliente tiene la posibilidad de escribir en un apartado de observaciones lo que quiera. De hecho se pueden leer frases como esta: "me trató mal", "es un excelente vendedor", "no he visto patán mayor", "se insinuó", "me vendió cosas que no necesitaba" etc. Con esta pregunta la empresa está dando importancia al anónimo. Una persona descontenta puede sembrar las dudas sobre la valía o la adecuación de un vendedor determinado. Lo peor es que la empresa A se niega a dar las observaciones a los vendedores y solo sus jefes tienen acceso a eso. Aunque afirman que no lo toman en cuenta, muchos mandos intermedios de la empresa toma en serio las observaciones anónimas de los clientes a la hora de valorar, promocionar o despedir a sus vendedores

Como ven es claro ejemplo de falta de transparencia. Es lícito hacer encuestas, claro, que lo es, pero no es lícito favorecer anónimos. 


Cualquier información que ser tenga sobre una persona debe hacerse pública, o al menos debe conocerla el interesado. La transparencia no consiste en la muestra de los ingresos y gastos, sino en mostrar información relevante a los trabajadores y a su entorno. 

Consiste en que el trabajador está tranquilo sabiendo que no hay planes ocultos diseñados para despidos en masa, remodelaciones, o simplemente cambios estructurales. El trabajador de una empresa transparente descansa sabiendo que sus jefes, si estuviesen maquinando algo así se lo dirían primero. 


En otra empresa, llamémosla C, se da una situación similar: en cualquier momento los mandos intermedios pueden impedir que un trabajador ejerza sus funciones en esa planta sin tener que dar una explicación a nadie. Arbitrariamente los mandos, desprovistos de la más mínima ética profesional, deciden "este no", "este sí" y la dirección debe hacerles caso y mandarles a otra área o a la calle. Los trabajadores tienen que ver cómo son vetados de zonas de la empresa sin saber la razón y sin saber si mañana otro jefecillo le va a vetar y a lograr su despido. Esta situación es evidentemente contraria a la transparencia, porque oculta información clave a los trabajadores, información que afecta a su persona y a su futuro profesional. El error, en este caso está en quien permite estas normas tan obsoletas, tan fuera de lugar.  

Estas actitudes son contrarias a cualquier forma de liderazgo y su primera consecuencia es la pérdida progresiva de capital humano. Poco a poco los que pueden (que suelen ser los mejores) se van y son reemplazados por mediocres. 

La empresa transparente no tiene nada que temer. No tiene miedo a las reacciones adversas. No genera estos climas de miedo y crispación. Porque el miedo engendra miedo. Si se oculta la información de arriba a abajo, se ocultará también de abajo a arriba. Y cuando los canales naturales de información (los verticales) no funcionan surgen miles de canales horizontales con rumores verdaderos y falsos circulando en todas las direcciones. 

Esos canales del rumor, junto con las actitudes del disimulo, la ocultación, la apariencia, son propios de empresas ruinosas. 

El secreto, la ocultación, la confidencialidad es propio de tiempo de guerra, de luchas de clases, de separaciones. Acabada la guerra fría, no tienen sentido.