viernes, 23 de junio de 2017

Tortura



Un torero ha muerto. La verdadera noticia es que una persona, una figura pública ha muerto. Lo que debe hacer un periodista es contar qué ha pasado, dónde, cómo, cuándo, etc. Si quieren ampliar la información lo normal es hablar de quién era el torero, cuando tomó la alternativa, cuántas orejas ha cortado, qué familia deja.

Últimamente no pasa esto, no se informa. Los principales medios de comunicación se olvidan de la noticia y -bajo una aparente sorpresa- se dedican a publicar los insultos que cibernautas, famosos o políticos infringen al torero, a la familia, a la fiesta nacional o a los aficionados. La muerte de un torero en vez de ser duelo por la desaparición de un valiente, pasa a ser un espectáculo interesado de falso debate sobre la idoneidad de los toros, haciendo de altavoz de desalmados que utilizan las redes sociales o los micrófonos de malos periodistas para insultar y vejar al torero muerto. Y todo ello es por una cuestión ideológica: están en contra de lo que desde su ignorancia consideran un espectáculo de tortura.

Usar la muerte de una persona, buscando polémica con el único fin de lograr más comentarios, visitas y "likes" es evidentemente una práctica antiperiodística y alejada de toda ética, pero -para mi escándalo- casi ningún medio español se escapa de estas prácticas que consisten en publicar los comentarios más aberrantes, insultantes, carentes de gusto, difamatorios, calumniosos de animalistas anónimos, o alguna declaración de un miembro de la farándula o la política (que cada vez se aproximan más). 

Para dejar clara la bajeza moral de los responsables de los principales medios, dejan abiertos los comentarios en las redes sociales y en las propias páginas web, llevando el debate sobre si 'toros sí' o 'toros no', donde la mayoría dice algo así como "yo pienso que está mal, pero..." y detrás del pero aparecen barbaridades. Aunque sea normal, no se puede sacar partido de la desgracia ajena. No es correcto utilizar la desgracia de una familia para debatir si su trabajo, su arte, es moral, aceptado o reprobado por la sociedad. La falta de ética periodística es flagrante.

Por otro lado el supuesto debate que se organiza alrededor de la muerte del torero es de una pésima calidad. Más o menos la idea viene a ser que los toreros son torturadores y que por tanto si se mueren a nadie le debe importar o hay que alegrarse por ello. Y eso es de una indigencia intelectual que no tiene nombre.

El toreo, te gusten o no los toros, es un arte milenario que tiene su raíz en el dominio de la naturaleza a través de la razón. Nada tiene que ver con la tortura o el daño a los animales. Los toreros -les guste o no a los animalistas- aman, conocen y cuidan a los toros. La incapacidad para verlo es propia de una sociedad que ha abandonado la Naturaleza y por lo tanto no entiende la grandeza del arte de convertir el dominio en algo sublime. En enfrentarse a la bestia poniendo en riesgo su vida. No puedo entrar a explicar esto, simplemente quiero mostrar que los que insultan al torero en Twitter, o los que venden más periódicos a costa de su muerte, tienen una tara: han abandonado la Naturaleza, viven en un mundo urbano y no pueden comprender lo que ocurre en una plaza o en el campo. Viven en un mundo tecnológico y urbano, donde el dominio es aparente, falso, y en todo caso carente de poesía y arte.

Los amantes de los toros y los toreros son gente que les gusta el campo, la Naturaleza, que disfrutan de las puestas de sol y de los animales en libertad. Que conocen la esencia de los animales y que saben lo que es el dolor y el sufrimiento de éstos y están pendientes de que el animal viva en perfecta salud. Los minutos en los que el toro está en la plaza tiene que mostrar la perfección de la naturaleza: brava, amenazante, perfecta, sin mácula. Y el torero tiene que mostrar la capacidad humana para el dominio real de esa naturaleza sublime. Y lo hace de igual a igual, desarmado durante toda la faena, excepto al final, cuando ya está dominado, cuando solo espera la muerte rápida.

Nada tiene que ver con la tortura. La tortura es algo entre humanos y sirve para ejercer el dominio moral de uno contra el otro, por eso tienen ambos que ser humanos. No hay arte en la tortura porque se produce contra la dignidad humana y produce no solo dolor, sino también sufrimiento. Es imposible torturar a un animal, a un animal se le puede infringir daño, y ese daño puede ser carente de sentido o con sentido. Si es sin sentido es reprobable moralmente, más bien porque delata una mente criminal. Pero ningún torero, y hay muchos, tiene una mente criminal. El daño que se ejerce en los animales (industrial, farmacéutico, alimentario) es natural y forma parte de la vida. Es imposible ser humano y no causar daño a los animales. Lo que ocurre es que personifican a los animales (quizá Walt Disney ha tenido parte de culpa) y se cree que son como humanos. Y se animaliza a los humanos confundiéndolo todo. De hecho los argumentos, las imágenes que quieren mostrarnos para que veamos lo malo que es el toreo lo son de humanos disfrazados de toros y llenos de sangre.  

La confusión viene por la personificación. Los urbanitas, los que no comprenden la Naturaleza y menos la naturaleza de los animales, piensan que los animales son como sus mascotas. Y sus mascotas son productos creados por el hombre durante siglos, no son en rigor animales, están personificados. Las mascotas son fruto de una selección artificial que se ha practicado durante más de 100.000 años. Esto quiere decir que hemos matado e impedido su reproducción a millones de perros para lograr los mejores para guardar la casa, cazar o luchar (precisamente contra toros). 

La ignorancia sobre la naturaleza del dolor también es escandalosa. El dolor animal se queda en la naturaleza, es un maravilloso mecanismo de la naturaleza que alerta de que algo no va bien. Un ciervo que es mordido por un lobo y -si logra escaparse- siente un dolor que le obliga a pararse y esperar a que se cure naturalmente o se muera. Imaginen el dolor de una herida gangrenada. Es lo que pasa, pasa siempre, siempre ha pasado. En todo caso a nadie le importa que el ciervo sufra dolor. Le duele hasta llegar a un umbral en el que deja de doler. El dolor animal es como una alarma: suena el tiempo suficiente como para que el organismo reaccione; luego se para. Si muere otros aprovecharán sus proteínas. La muerte y el dolor es propia de la Naturaleza, es necesaria, es natural. Hay que desconocer profundamente el funcionamiento de la biosfera y el de la biología como para ver un problema en el dolor de un animal durante media hora. Lo habitual en los animales es que su final sea largo y doloroso, porque por si no lo saben los animalistas, los animales no tienen en el bosque veterinarios ni han inventado sistemas sanitarios.

Pero el dolor en el ser humano es diferente por varias razones. La primera y principal es que en el ser humano el dolor va acompañado de sufrimiento. El sufrimiento es dolor espiritual. Me explico: un ser humano que está siendo torturado sufre porque ve que su dolor es innecesario, porque duda si revelar el secreto, porque se acuerda de su familia o de cualquier otra consideración y - sobre todo- porque siente que tiene cosas que hacer, que desarrollar y sabe que su vida se va a acabar y con ella todas las posibilidades que tenía abiertas. Por eso la tortura va acompañada de palabras hirientes, de tortura psicológica. De lo contrario no hay tortura. Cuando un ser humano hace daño a otro sin querer sacar nada del otro lo que ocurre es que está enfermo, es un psicópata. Si tortura en busca de doblegar la voluntad es simplemente un criminal. 

Pero los toreros no son criminales ni torturadores: son amantes de la naturaleza que se enfrentan a la verdadera realidad del ser humano en un arte milenario que refleja una lucha que tenemos perdida de antemano. La verdadera realidad del ser humano es que está expuesto a la naturaleza en una lucha que tiene perdida, y mientras vive tiene que dominarla, porque en cualquier momento la biología se va a volver contra nosotros y nos puede sorprender una fiera, o un cáncer, y entonces tenemos que comportarnos con valor, con señorío, enfrentándonos a la muerte sin miedo y sin complejos. 

Pero claro, en una sociedad que desprecia lo natural y quiere vivir como si la muerte no existiera, choca frontalmente el valor y el arte del torero.

martes, 13 de junio de 2017

Cinco horas con Mariano: análisis de la corrupción



Decía Irene Montero, en su monólogo ante el teatro-parlamento "Cinco horas con Mariano", hoy, 13 de junio del 17, lo siguiente:
"Comentan que la corrupción es un problema de manzanas podridas, dando a entender dos cosas (que nada tienen que ver): La primera que es un fenómeno natural o inevitable como que salga el sol o que caiga la lluvia, la segunda es que la corrupción es un problema moral o individual, que roban las personas maleducadas con moralidad débil o pocos escrúpulos.  Pero no señorías, la corrupción no es un problema natural ni tampoco es un problema individual o moral Es un problema económico y político, estructural"
Esta señora sabe lo justo, lo superficial... a ver, lo pregunto en plan socrático ¿cree de verdad que no es inevitable la corrupción? O sea, ¿que el ser humano es naturalmente bueno? Vamos a ver ¿es que Irene María no vive en el mundo real? ¿No ves a la gente queriendo lo mejor y haciendo lo peor? ¿O es cuestión solo de la estructura? ¿Crees de verdad que la política puede acabar con el pecado? ¿Crees que con estructuras adecuadas no habría violencia, robo y mentira? Pues andas muy mal de la vista. 

¿Hay algún fenómeno "estructural" que no venga de la moralidad? ¿O es que la moralidad, la fortaleza, la templanza son irrelevantes para el desempeño de la vida pública? ¿Puedes establecer estructuras morales y garantizarte que no van a corromperse? 

Evidentemente no y este monólogo solo puede darse por dos situaciones, o una mezcla de ambas: o no se entera de lo que es la naturaleza humana y cree que el delincuente lo es siempre por el ambiente; o lo sabe muy bien y lanza este discurso con idea partidista, de mera estrategia política.

Esta inocencia falsa sobre la naturaleza humana es la raíz de todos los males del comunismo en particular y de todo totalitarismo en general. Es evidente que bajo las mismas estructuras se producen conductas diferentes y -a no ser que nos vayamos a inconscientes freudianos- es la moralidad de cada uno la que mancha o dignifica la estructura. No existe ni puede existir una estructura perfecta. La utopía es interesante como motor del cambio, pero no es lugar de llegada, porque si llegas a ella es un espejismo, porque llegas a otra realidad donde la naturaleza humana tiene que seguir siendo, con su libertad y sus carencias. 

Sí tiene razón en la descripción del problema, pero no en la causa. El corrupto genera la estructura corrupta y no al revés. No me cabe duda de que el PP es una estructura corrupta, como lo es cualquier partido; la única diferencia es que el PP durante años ha tenido mucho poder, y el poder no corrompe, pero atrae a los corruptos como la miel a las moscas.

Pero vamos al tema. Mi tesis es que la corrupción es el resultado de muchos años de mermas del espíritu. No es corrupción sacar dinero con una tarjeta de crédito sin límite que te deja un banco, de unos fondos reservados, amañar un contrato para un amigo o cobrar en negro de gobiernos extranjeros. Estas cosas son delitos. Y puede uno cometer un delito y no ser corrupto. Y se puede ser corrupto sin cometer delitos. 

El corrupto es corrupto aunque no le imputen/investiguen, aunque nunca le condenen, aunque no se dedique a la política. Hay profesores, albañiles, comerciales, curas y barberos corruptos. El corrupto es corrupto no por lo que hace, sino por lo que es: un ser con el espíritu mermado, un enano espiritual. Y eso de ser enano espiritual, a falta de un aparato que mida el espíritu (cosa que no estaría mal inventar), se puede intuir por una frase, un tono en una conversación, o una acción u omisión que solo un corrupto puede tener. Aunque la justicia no puede entrar en estas sutilidades y solo puede dedicarse a perseguir delitos, los ciudadanos pueden y deben descubrir al corrupto y compadecerse y/o guardarse de él. 

Saber si su vecino, compañero, amigo es corrupto basta ver estas señales (ojo, si se dan el 50% es corrupto seguro):

- Cómo mira y disfruta de las novedades, de los objetos de consumo
- Cómo disfruta contando sus relaciones sociales con gente conocida
- Tiene un coche de alta gama y lo mantiene siempre limpio y sin mácula
- Hace colas para tener el nuevo Iphone o va al concierto de los Rolling
- Tiene abono de la plaza de toros o del equipo de fútbol
- Viaja lejos, muy lejos, y lo cuenta siempre
- Ve en las personas del otro sexo: cuerpo, dinero y apariencia externa
- Solo ve a las personas de poder y a los demás ni les siente
- Tiene amigos, muchos amigos íntimos, que trabajan con él
- Sabe estar y adaptarse a las circunstancias, París bien vale una misa
- Tiene un pronto, que solo saca con quien puede, "es el carácter"
- Sabe mentir sin que se note
- Es campechano y sencillo en los gustos culinarios, nada de nueva cocina
- Al portero le habla de fútbol y le llama "campeón"
- Dice tacos en privado para ser más campechano: "joder", "cabrón", "joputa"
- El reloj delata al corrupto más que cualquier otra cosa(1)

Con este perfil habrán reconocido a algún corrupto en sus conocidos. Vigilen bien, no les vaya a pasar lo que le pasó a Esperanza Aguirre, que dice que pecó, "in vigilando", pero pecó de ignorancia, puesto que si hubiese leído esto habría tenido herramientas para detectar a los corruptos apadrinados. 

Como pueden ver por la descripción, el corrupto es quien vive a tope en la cresta de la ola, dispuesto a vender a su madre a cambio de un poco de apariencia, de poder, de dinero o de novedades. Por eso el corrupto es siempre inocente de los cargos que se le imputan, porque es un enfermo espiritual, se irá a la cárcel -o a algún Consejo de Administración, o a la Secretaría General de algún partido-  creyendo que era inocente y que hizo una gran labor social haciendo lo que hacía. 

La enfermedad del corrupto es de percepción: no ve lo que nosotros vemos; su culpabilidad no es del presente, es del pasado, de un pasado lejano cuando poco a poco fue cegándose y perdiendo la noción de la realidad. El corrupto es como el drogadicto, el sicario mafioso, el agresor sexual. No se les puede culpar, independientemente de que la justicia les culpe y les condene, no tienen posibilidad de reinserción ni de arrepentimiento, porque su realidad es distinta al resto. Su realidad es nada vale si uno no es el victorioso macho alfa de la manada, el elegido, el mejor y por lo tanto su moral es distinta al resto de los mortales, sus valores están transmutados. 

El corrupto se genera una imagen del triunfador, de valioso directivo, de sobrado, que se retroalimenta porque a su alrededor generan una amalgama de mediocres aduladores en espera de las migajas del corrupto. Consejeros, Secretarios, Testaferros, Asesores, Sicarios, que poseen dos características innatas: su discreción, y su capacidad para adular sin ser demasiado empalagosos. Esta capa de aduladores es necesaria para que exista el corrupto y contribuye de manera decisiva para que éste siga siendo corrupto, pues son los que se encargan del trabajo sucio y les va la vida en que su jefe siga allá arriba, donde nada le salpica. El corrupto y sus aduladores empiezan a crear esa estructura de la que hablaba Montero. 

Cuando la trama cae, normalmente por luchas internas (porque el Estado casi nunca descubre nada "de oficio"), lo que ocurre es un desvelamiento: el juez (y las filtraciones sobre todo) deja ver la cara verdadera del corrupto, la que ha estado ocultándose durante años. Este desenmascaramiento lo que produce es, al principio, estupefacción. Acostumbrados a ver una imagen positiva del corrupto, descubrimos una realidad contraria, una realidad que indica que nuestra idea previa estaba equivocada. Y entonces se produce una crisis: el relato cambia y vemos que todo lo que habíamos visto tiene una doble visión, una explicación por la corrupción y no por la imagen pública manipulada.

Como todo cambio de ideas cuesta e imaginamos que no es así, que hay algo que no sabemos, que se nos escapa: ¿Cómo el fundador de un movimiento religioso era un corrupto? ¿Cómo ese político tan autosuficiente era un ladrón compulsivo? ¿Cómo el cuñado del rey puede ser corrupto? La gente piensa -equivocadamente- que quieren más dinero o más poder, pero no es cierto; más bien al contrario: la corrupción apetece del poder para esconder el espíritu en merma.  

La pregunta que parece evidente es: ¿Cómo alguien que "lo tiene todo" arriesga su vida por dinero o poder? Pero la pregunta está mal formulada, porque ese "lo tiene todo" es pura apariencia, fruto de una enfermedad espiritual del corrupto, que se ha esforzado en la apariencia de tenerlo todo, realmente "todo" le tiene a él, y está cegado para el Todo verdadero, que es lo que realmente merece la pena. El pobre corrupto no ve belleza, verdad y bondad en la realidad; la belleza la transforma en objetos de consumo, coches de lujo, decoraciones estridentes, operaciones de estética, viajes a la otra punta del mundo, trajes, bolsos y zapatos. No hay realmente belleza, sino la belleza en sí mismos y la belleza de los suyos al estar en tan caros, queridos, escenarios y con tan exquisitos disfraces de poder. La verdad es postverdad: la verdad transformada en instrumento de manipulación de masas o en arma arrojadiza contra alguien o contra algo. La bondad tiene que ver con la eficiencia y la acción correcta, sin importar las consideraciones éticas.

El corrupto es pues un ser que ha transformado la verdadera realidad en una caricatura de ella misma. Se alimenta de un poder falso y vive intentando mantenerlo. No es que el poder corrompa, sino que el poder es apetecido por el que comienza en el vértigo de la corrupción, y cada vez que acapara más poder se vuelve más corrupto, más ciego.

La corrupción es el resultado de un vértigo, una atracción por la propia destrucción espiritual, que como todo vértigo destruye el espíritu y se queda en los superficial, en una realidad deformada. Por eso hay que agradecer a la justicia que de vez en cuando nos desenmascare a algún corrupto público, porque así podemos saber que es la corrupción una amenaza real para toda persona.

La corrupción no es enfermedad de la política ni de la vida pública, está en todos los lados, en todos los estratos sociales, no es cosa de estructuras ni tramas, como dice la primera dama de la oposición, es cosa del espíritu en destrucción constante, en un vértigo.


(1) Pueden complementarse con las nueve señales del hijoputa, que C.J. Cela expuso magistralmente en Mazurca para dos muertos (El pelo ralo, la frente buída, la cara pálida, la barba por parroquias, las manos blandas, húmedas y frías, la mirada torba, la voz de flauta, el pito flácido y doméstico y la avaricia). Pero no todos los hijoputas son corruptos.

miércoles, 7 de junio de 2017

Cómo formar a los líderes del futuro


Hoy he tenido que dar una sesión de veinte minutos para participar en los cursos que capacitan para ser formador CCL (Centro para el liderazgo creativo) que ofrece el CEU, esto es lo que he dicho:

Cómo formar a los líderes del futuro.

1.     Dos formas de Liderazgo:

1.1.   Liderazgo natural.
Como el hombre es un animal gregario en todo grupo destaca un líder. El líder es quien tiene que tomar las mejores decisiones y para ello:
1.1.1.     Tiene que tener más inteligencia que el resto, esto es, tener una capacidad de visión amplia
1.1.2.     Tiene que tener atractivo, capacidad de atraer personas a su causa
1.1.3.     James C. Hunter en La paradoja (1998) –en inglés The servant– nos dice que “la verdadera esencia del  liderazgo” es una “gran paradoja”: consiste en que para liderar equipos humanos hay que saber servir.
1.2.   Liderazgo adquirido.
Partiendo de una base de liderazgo natural, que todo el mundo tiene en algún momento y grado, podemos aprender a ser líderes. En este caso un líder tiene que tener:
1.2.1.     Una visión más amplia que el resto de las personas. Estamos en un mundo en cambio que se caracteriza por la introducción de nuevas formas de vida, principalmente propiciadas por nuevas tecnologías, que exigen la toma de decisiones para saber dónde queremos llegar. Si no hubiese líderes bien formados la tecnología, por ejemplo, nos llevaría ciegamente, a veces con resultados negativos.
1.2.2.     Una apuesta por lo más elevado.  Si el líder está movido por intereses personales, por intereses económicos o de poder, deja de ser líder y se convierte en el antilíder. El antilíder es quien tiene la apariencia externa de líder pero en realidad esconde un corrupto o un ser humano defectuoso, lleno de complejos. Los intereses del líder deben ser los de la comunidad que lidera.
1.2.3.     La capacidad de imaginar el futuro y diseñar las estructuras que mejorarán la vida a la comunidad que lidera. Por ejemplo, la introducción de sistemas informáticos determinados en una empresa, la vigilancia con videocámaras, la organización empresarial no son neutras, exigen la toma de decisiones hoy que hacen cambiar las estructuras del mañana.
1.2.4.     Una capacidad de resolución práctica de problemas teniendo en cuenta la visión amplia y la humanidad
1.2.5.     La apuesta por el bien común. Sin esta idea previa el líder se convierte en antilíder: puede crear estructuras favorables a su comunidad a corto plazo pero que degraden a otras, puede hacer acciones que a corto plazo den beneficio pero a largo sean significativamente destructivas.

2.     Definición:

Liderazgo es pues la disposición natural o adquirida para mover a grupos humanos hacia su felicidad, para ello se necesitan de partida una inteligencia viva, un atractivo indiscutible y una capacidad de servir. Si esto se desarrolla el líder es entonces un ser humano con capacidad amplia de visión, que apuesta por lo más elevado de la realidad y que por lo tanto es capaz de imaginar un futuro mejor para su organización y solventar los problemas o impedimentos que puedan darse para lograrlo, sin desestimar el bien común o el bien de las comunidades  mayores en las que está inmerso.

3.     ¿Y la educación de líderes?

Debe enfocarse en tres direcciones:

3.1.   Formación de esa visión amplia. Estamos en un mundo técnico y de conocimientos especializados donde los trabajadores mejor valorados y pagados saben mucho de poco y casi nada de todo lo demás. Este perfil laboral es correcto para un mundo tecnológico, económico y político cada vez más complejo donde hay que solucionar cosas de manera rápida y sin complicaciones.
La visión amplia se logra con un desarrollo de la capacidad creativa del ser humano, y esta capacidad se logra por medio de la lectura y del conocimiento del arte, de la historia, de la filosofía, de la política, de la literatura. Es decir, en la formación del líder es necesario introducir una buena dosis de humanidades que permitan el desarrollo de una mentalidad abierta y de grandes miras.
3.2.   Debe tener el líder en su formación filosofía práctica:
3.2.1.     La formación amplia además debe complementarse con una visión ética de la realidad. Estamos aquí para hacer el bien y debemos conocer los procesos que nos llevan a lo mejor de nosotros mismos, por ello es muy importante en la formación del líder la apuesta clara por el bien, por la mejora y felicidad de la humanidad.
3.2.2.     Además es necesario una visión estética que descubra lo simbólico más allá de lo fenomenológico, que sepa percibir la belleza de la realidad y la belleza de la vida humana actuando. Una visión estética da la posibilidad de ver más allá de la realidad cotidiana y, por lo tanto, favorecerá la creación de estructuras que mejoren la comunicación y la relación de sus comunidades.
3.2.3.     La formación en una visión política de la actividad empresarial es también necesaria. Entiéndase política en sentido griego: la polis, el bien común en la sociedad. Por ello el líder del futuro debe estar al tanto de las estructuras sociales, de las diversas ideologías y cosmovisiones que conviven en Occidente, para guiar a la sociedad, desde su liderazgo, hacia formas mejores de existencia.
3.3.   Por último el líder debe conocer las técnicas de desarrollo personal, liderazgo, comunicación, etc. de forma que se agilice en la toma de decisiones y en el día a día de su actividad. Debe conocer la estrategia en sentido amplio y moverse por objetivos a corto medio y largo plazo.

En definitiva: la formación del líder debe contener un alto contenido de humanidades y el desarrollo de un pensamiento filosófico práctico en ética estética y política, además de conocer las técnicas de desarrollo humano y estrategia.


Javier Borrego, junio de 2017


lunes, 29 de mayo de 2017

Sobre el Ensayo sobre la tolerancia de John Locke

He leído el Ensayo sobre la tolerancia de Locke, que consiste en un opúsculo de reflexiones sobre si se debe tolerar a los católicos en un Estado como el inglés que tenía su propia religión estatal y que se veía amenazada por el imperio católico español. La tesis principal es que se debe tolerar todo menos lo que puede hacer caer al Estado. 

Locke parte de una idea previa: "Que toda la confianza, toda la fuerza y toda la autoridad que se depositan en el magistrado [el Estado, el gobernante] le son concedidas con el solo propósito de que las use para el bienestar, la preservación y la paz de la sociedad que tiene a su cargo" (Ensayo..., p.23). Como idea de mínimos no está mal, aunque yo pienso que el Estado debe promocionar, mejorar la sociedad y no simplemente ser un conservador de la paz y de la economía (ya, Rajoy no piensa lo mismo).

El origen del gobierno, para Locke, como buen liberal, es proteger a los hombres del fraude y la violencia que entre ellos tendrían naturalmente, por lo que el Estado debe cumplir su misión de pacificador y no debe meterse nunca en cuestiones especulativas -es decir, ideas y culto- ni en las cosas que no afectan al Estado, que no son ni buenas ni malas para la sociedad. 

Ojalá los liberales actuales respetasen esto y nos dejasen en paz con las imposiciones de ideologías que no afectan a la paz pública, tales como la ideología de género, el feminismo, el multiculturalismo, el animalismo, el ecologismo, etc. Pero no, ahora el Estado se mete en todo: en la educación de mis hijos, en mis ideas, en mi forma de hablar, en los contratos privados, en las asociaciones privadas, en las empresas, en las iglesias y hasta en las cofradías. Todo debe ser democrático, igualitario, multicultural, ecológico y políticamente correcto, sin dejar espacio a quienes no pensamos de ese modo ¿Por qué no puedo hacer yo una asociación hereditaria? ¿Por qué no puedo crear un espacio público solo para hombres? (para mujeres sí se puede, oh contradicciones), ¿O solo para españoles? ¿Por qué yo no puedo contratar a quien quiera y como quiera? 

Constantemente se enarbolan derechos de colectivos, seguridad general, salubridad o simplemente ideologías que se han hecho confesionales de un Estado que ha dejado de ser liberal para ser totalitario. 

Locke: plantea la libertad de la siguiente manera: "todo hombre tiene perfecta e incontrolable libertad, de la cual puede hacer uso como le venga en gana, sin seguir las órdenes del magistrado [gobernante, magistrate], o incluso contrariándolas, sin incurrir en culpa o en pecado en absoluto, siempre y cuando lo haga sinceramente y en buena conciencia para con Dios, según su conocimiento y persuasión" (p. 30).

Pero, y tiene que haber un pero, porque si no no sería liberal, no puede aceptar las ideas de la religión Católica porque antes que nada la considera peligrosa para Inglaterra. Si nos fijamos, siguiendo las dos premisas primeras debería tolerarse todo culto... pero todo el que esgrime la tolerancia, todo liberal, guarda dentro de sí un germen de intolerancia. Así distingue ideas perniciosas para el Estado e ideas aceptables

Los liberales posteriores solo incrementarán el número de ideas perniciosas hasta llega a un punto de inflexión, donde las ideas perniciosas son todas y el Estado se convierte entonces en confesional, es decir, afirmando el Estado las ideas que pueden defenderse en público, enseñarse en las escuelas y familias y dejando fuera de la Ley cualquier idea no consagrada en las Constituciones y las leyes inferiores. Así si el Estado liberal proclama la igualdad, por ejemplo, no se queda ahí, sino que hace que cualquier idea contraria a la igualdad sea ilegal y por lo tanto perseguida. 

El propio Locke plantea ya esta persecución en tres niveles de imposición de ideas, que es todo un avance, ya que estamos en 1689 y aún no se había inventado Twitter ni el grupo Prisa:

  1. Prohibir que una opinión se publique y difunda
  2. Forzar a renunciar a una opinión o abjurar de ella
  3. Obligar a profesar y dar asentimiento a la opinión contraria


¿No les suena? ¿No vemos leyes que nos impiden tener una idea determinada? ¿No vemos a políticos, artistas e intelectuales atacados por las redes sociales y los medios de comunicación en busca de su retractación pública? ¿No vemos caza de brujas en busca de que alguien, sospechoso de desafección con alguna idea sacralizada por el Estado, afirme lo contrario de lo que piensa de manera pública y notoria? 

Pero aún así, Locke afirma que hay libre conciencia: quien piense lo contrario a lo que piensa el Estado que lo diga y que pague la multa. "Porque la libertad de conciencia, al ser el gran privilegio del súbdito, lo mismo que el derecho a imponer leyes es el gran privilegio del magistrado, son prerrogativas que deben ser analizadas muy de cerca para que no se extravíe ni al magistrado ni al súbdito en sus justas demandas" (p.35). 

Ya entrando en harina, con un estilo maquiavélico, aconseja sin más que adorar a Dios en una u otra postura y la forma de rezo es indiferente al Estado pero (siempre el pero liberal) "ambas cosas pueden ser una nota distintiva que da a los hombres la oportunidad de numerar sus fuerzas, ser conscientes de su poder, confiar los unos en los otros, y estar prontos a unirse cuando la ocasión se presente. De modo que no se les reprime por ser de tal o cual opinión o por practicar tal o cual culto, sino porque cualquier grupo numeroso de disidentes, sea cual fuere su opinión, es peligroso"(p.41).

Y concluye que a los papistas, es decir, a los católicos hay que reprimirlos hasta donde sea necesario, porque si se les deja crecen y pueden hacer tambalear al Estado, ya que responden a consignas y obediencias extranjeras.

¿Y ese grupo de disidentes no es ahora el islamismo? ¿No ocurre hoy esto mismo con los musulmanes en Europa? ¿No sería lo más liberal del mundo prohibir en nuestras fronteras las asociaciones islámicas? Pues no, hoy, a pesar de que los católicos ya no siguen a ninguna autoridad extranjera, a pesar de que las ideas que propugnan no son contrarias al Estado, Europa sigue persiguiendo a los católicos y celebrando el ramadán.

Recordemos: Cualquier grupo numeroso de disidentes, sea cual fuere su opinión, es peligroso...

viernes, 24 de marzo de 2017

El fin de Antemio: primavera de 472



Si recordamos, Mayoriano fue proclamado emperador con la ayuda de Ricimer, o Ricimero, y de algunos miembros del ejército y elegido por el Senado en el 457, el plan era que Mayoriano gobernase, pero la desmesurada ambición del suevo Ricimer, o Ricimero, hizo éste tomase las riendas del Imperio y no Mayoriano, que se convirtió en un títere de Ricimero, a pesar de que le había ayudado a llegar al poder.

Mayoriano quiso actuar por su cuenta, intentando devolver al imperio su brío inicial, pero vimos cómo fracasó completamente, y aprovechó Ricimero para quitárselo de en medio. Ya casi nadie duda que su fin fue un asesinato, y no la disentería, como se dijo oficialmente, la que acabó con la vida de Mayoriano.

Pese a su triste final, Mayoriano había realizado importantes reformas en materia fiscal para contener los abusos de senadores y patricios con las clases medias y bajas y había luchado contra el cristianismo más ortodoxo, intentando eliminar el voto de castidad de las jóvenes romanas cristianas, quiso restaurar el imperio de siempre haciendo homenajes y levantando monumentos a los fundadores de Roma, pero sin la grandeza ni la fe de los primeros emperadores.

Ricimer, o Ricimero, no solo asesinó a Mayoriano, sino que además tuvo que ir eliminando a la oposición, a los magistri militum de la Galia y de Hispania que Mayoriano había nombrado durante su reinado, Egidio y Nepociano, entre otros.

Tras el breve reinado de Severo (que también fue asesinado), Antemio llegó al poder por designación de Ricimer, o Ricimero, y el Senado, y en los cinco años que estuvo al frente del Imperio intentó modernizarlo y dotarlo de una administración ágil y poderosa, puesto que se había formado entre los mejores y estaba puesto en las nuevas formas de dirección del imperio. Aunque le faltaba conocimiento de la estructura política, que Ricimer, o Ricimero, dominaba, tenía voluntad para hacer cambios que se le volvieron en contra, pues los bárbaros le iban venciendo en casi todos los frentes que abría. 

Los problemas que Antemio tuvo que afrontar eran los mismos que estaban arruinando Occidente desde hacía décadas: los vándalos, que eran los dueños de África y no paraban de arremeter contra las costas italianas, y los visigodos, que una vez propietarios de Hispania insistían en conquistar toda la Galia, junto con la oposición interna de los partidarios de Mayoriano y, al final, con la oposición del propio Ricimer, o Ricimero.

Entre tanto, Antemio, como Mayoriano, se dispuso una expedición por el mar Mediterráneo contra los vándalos con la ayuda de Oriente. Es una práctica habitual, aunque nada recomendable, que cuando los planes de reforma interna no salen, organizar una batalla a ver si sale bien y lograr así el prestigio interno, si la guerra va bien se pueden presentar números positivos al Senado, que estará encantado de que todo vaya bien, pero si se pierde.... 

Se organizaron dos frentes: el de Occidente comandada por Marcelino y el de Oriente por Flavio Basilisco; la armada occidental de Marcelino tuvo un relativo éxito en el litoral italiano llegando, incluso, a apoderarse de Sicilia, que estaba bajo el control vándalo, aunque Marcelino murió sospechosamente y los mentideros dijeron que fue un asesinato propiciado por Ricimer, o Ricimero; y es que la enemistad entre Marcelino y Ricimero era cada día más patente. La embestida oriental contra el Norte de África capitaneada por Basilisco fue un desastre. Esta derrota obligó al Emperador a firmar un desventajoso armisticio con el rey vándalo Genserico.

Antemio siguió con su plan de defensa, como si nada hubiese pasado en el sur, y entabló combate en el norte con el rey visigodo Eurico que se había proclamado señor de toda la Galia, había que ganar a toda costa, porque así justificaría reformas, pero también fue derrotado.

La decepción sufrida en los trances contra vándalos y visigodos minaron la reputación de la que venía precedido Antemio, coyuntura que utilizó Ricimero para desprestigiar y desbancar al Emperador con la esperanza de salvarse él mismo de la derrota (como había hecho previamente con Mayoriano y Severo), e intentó sin más destituir a Antemio, cosa que no logró porque Antemio se había hecho fuerte nombrando en puestos clave a una serie de amigos y una clientela suficiente como para hacer frente hasta al propio Ricimer, o Ricimero, que ya estaba suficientemente tocado por todo lo anterior.

En primavera de 472, se hizo pública su enemistad y se inició una guerra entre ambos. Ricimero marchó hacia Roma con la ayuda del que nombró su segundo, Flavio Anicio Olibrio, protegido del bárbaro Genserico. Antemio, con sus leales, aguantó el ataque durante un par de meses hasta que finalmente fue destituido, decapitado y su cabeza entregada a Ricimer, o Ricimero, el 12 de julio de 472.

Pero todos las intrigas, conspiraciones, mentiras y tejemanejes de Ricimer, o Ricimero no sirvieron para nada, mors omnia aequat, murió el 18 de agosto de ese mismo año. El Imperio ya estaba en tal decadencia que no aguantó más que dos años con emperadorcillos que no estaban a la altura y que lo único que hacían era favorecer a los suyos (Glicerio, Nepote y finalmente Rómulo Augústulo).

Y yo me pregunto ¿mereció la pena tanta sangre y tanta conspiración? Sin una idea trascendente no es posible mantener el poder, y si se mantiene el tiempo te devuelve a tu sitio, porque el poder, cuando no viene acompañado de grandeza, termina corrompiendo a cualquiera.

DM
Sit tibi terra levis

miércoles, 8 de marzo de 2017

Ley de Género Totalitaria Popular (LGTP)



Cristina Cifuentes, la Presidente de la Comunidad de Madrid, nos presenta una Ley de Género que sacraliza una ideología determinada, y la convierte en ideología oficial del Estado, cosa que es contraria a derecho porque el Estado es aconfesional de acuerdo con la Constitución, que proclama, en el Artículo 16:

  1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
  2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
  3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
Sin embargo la Ley de Cristina Cifuentes dice: 
"La definición del sexo-género de una persona va mucho más allá de la apreciación visual de sus órganos genitales externos en el momento del nacimiento" (Preámbulo)
Y eso es una ideología determinada que no coincide con la opinión de la mayoría ni con la realidad, es más, la Ley pretende imponerla y desarrolla una serie de medidas de propaganda de la ideología en cuestión.

La realidad, sin teorías, es que la definición del sexo-género es dada por la genética, los órganos sexuales, el cerebro y -consecuentemente- por el rol social, en escalones sucesivos que pueden fallar dando lugar a trastornos y disfuncionalidades perfectamente estudiadas y descritas por la literatura especializada. 

Afirmar que la instalación sexuada de la persona humana, constitutiva de la misma, es cuestión de elección y no de naturaleza es como decir que las personas no tienen dos manos o dos pies, dado que algunos nacen sin extremidades. Si alguien defendiese algo así me parecería una tontería, pero tendría todo el derecho a decirlo. Pero que una Ley pretenda decir cómo es la realidad humana es un ataque a la libertad incompatible con la democracia, porque las leyes en un sistema democrático y plural no están para imponer una única forma de ver la realidad. 

Una ley puede (y debe) luchar contra la discriminación de las personas, pero no puede entrar en el derecho a que yo, que no discrimino a nadie, tenga que pensar que es lo mismo ser transexual que una persona normal. No es lo mismo ni lo será. Tampoco es propio de la democracia imponer todo un sistema de propaganda en todos los niveles (ocio, cultura, tercera edad, colegios, universidades, cooperación, etc.), convirtiendo la ideología en una confesión estatal a la que hay que ser sumiso o proscrito. Y menos prever sanciones para quien se niegue o impida que el Estado entre en espacios que debería respetar, tales como la familia o el ideario de la escuela pública o privada (que elige la familia). 

La legislación está para preservar derechos y obligar al cumplimiento de deberes, la legislación en un estado democrático no puede proclamar el Dogma de la Inmaculada, ni sancionar sobre la verdad de las leyes de Plank. Si esto hiciese el Estado dejaría de ser democrático pasando a ser totalitario, y en esta ley hay dogmas y hay presiones a la comunidad científica para que dejen de considerar una enfermedad la transexualidad (aunque luego proclamen en el Título II de la LGTP el derecho a ser atendidos por la sanidad pública ¿pero no quedamos en que no es una enfermedad? ¿Qué necesidad hay entonces de médico?).

Yo pienso que un psiquiatra, tras años de estudio, puede opinar que la homosexualidad es una enfermedad, y también pienso que otro puede opinar lo contrario. Ambos tendrán que presentar datos y debatir, así de fácil. Así se dialoga y se avanza. Una teoría no denigra, no incita al odio, no es contrario a derecho, es simplemente una teoría, que está ahí para ser criticada, no para encarcelar, multar o vejar al pensador. Si la transexualidad es o no una enfermedad no afecta al transexual, no debe producir rechazo ni discriminación ¿o discriminamos a los enfermos? Es simplemente una realidad personal que puede ser tratada y por tanto produce una mejor autopercepción del paciente y una posible mejor adaptación. Nada tiene que ver con el que no es transexual. 

Puede ser un trastorno momentáneo o crónico (que alguien piense que lo es y no serlo en realidad, especialmente en niños y en púberes) que podría reconducirse si no hubiese una Ley que impida al profesional planteárselo, En todo caso no se discrimina a los enfermos, o no debe discriminarse. La orientación sexual puede ser aceptada y vivida con normalidad, al igual que la diabetes puede ser vivida con normalidad, pero eso no hace que el diabético esté sano. 

Si una persona estudia las religiones y cree descubrir que Dios no existe, está en su derecho. Pero si a continuación entra con violencia en una Iglesia o ataca a los sentimientos religiosos de las personas disfrazado de mujer y con iconografía cristiana; está cometiendo un delito que debería ser sancionado. Para evitarlo no hay que hacer una Ley contra el ateísmo. Como es lógico nos opondríamos a una ley que prohibiese los estudios sobre el ateísmo, o tildase de enfermos ("teofobos") a los ateos y más todavía si en ella se diseñase una batería de medidas de propagación de la fe. Diríamos entonces que el Estado es confesional.

La Ley Cifuentes es confesional, es el culmen de años de trabajo de una ideología que es totalitaria y abarca todos los ámbitos de la vida: la ciencia, la política y las relaciones sociales. Durante años todas las universidades occidentales han tenido su departamento, cátedra o grado de "Gender Studies" que pretenden -entre otras- dos grandes cambios:

1. La transmutación de los valores

La transmutación de la sexualidad, que viene a ser algo así como dar la vuelta a todos nuestros conceptos morales sobre el sexo. La transmutación consiste en afirmar lo contrario de lo que había: lo normal es lo anormal, los hombres son mujeres, las mujeres son hombres, lo desviado es normal, lo normal es desviado, los enfermos están sanos, los sanos están enfermos, etc. 

Con esta lógica nietzscheana, el enfermo no es el minoritario con identidad sexual conflictiva, es el ser humano que rechaza la equiparación moral entre la conducta correcta humana (monógama y heterosexual) y con el abanico de variantes sexuales que se pueden imaginar, aceptadas unas y otras no, tales como la homosexualidad, la promiscuidad,  la pederastía, el onanismo, la sodomía, el fetichismo, el sadomasoquismo, etc. 

La normalización de conductas anormales es parte del trabajo de la ideología de género en esta línea de transmutación de los valores. De hecho la mayoría de estos trastornos antes mencionados se piensa, generalmente, que son más comunes de lo que en realidad son, y el objetivo es que pasen a ser considerados "normales", frecuentes e incluso deseables y -consecuentemente- se extiende la sospecha de que los normales de que en algún lugar del inconsciente freudiano, albergan estos comportamientos reprimidos.

Digan lo que digan, la familia: un hombre y una mujer, abiertos a la vida y con voluntad de eternidad, es lo correcto, lo que da más felicidad, lo que evita trastornos y enfermedades, crea riqueza y garantiza un correcto desarrollo social. 

2. El triunfo de la voluntad sobre la realidad

Otra herencia de Nietzsche, traída por Shopenhauer, y mezclada recientemente con ideas de Foucault. 

Como todo el mundo sabe una cosa es una cosa, A=A. Y las cosas son lo que son... pues ahora es la voluntad la que decide: si A quiere ser B, es B y como no hay nada por encima de B que permita pensar lo contrario. Cualquier impedimento: la naturaleza, la ley, la tradición, los usos y costumbres, las creencias, los otros... todo debe doblegarse a "la nueva realidad", donde A (ahora) es B. Debemos someternos, ser sumisos a la voluntad de A que -por querer ser B- ya es B. El triunfo de la voluntad lo sanciona la Ley Cifuentes en su Preámbulo (declaración de intenciones) con esta sentencia: 


"Se ha de otorgar soberanía a la voluntad humana sobre cualquier otra consideración física".
Y en el articulado (Art. 3.3.), se otorga el "derecho" "a ser tratado de conformidad a su identidad de género en los ámbitos públicos y privados". Es decir, que si alguien que es hombre decide ser mujer y tú le dices que es un hombre que quiere ser mujer, estás actuando en contra de la Ley, que sanciona que la voluntad va por delante de la realidad. Que una ley me obligue a tratar a la gente de una manera me parece de mal gusto. 

La idea es que ante una realidad-querida todos tenemos que hacer como si fuese realidad-dada, y quien se niegue será considerado primero un atacante, un ser que fomenta el odio. En el caso de la llamada transexualidad, la ciencia efectivamente dice lo contrario, que un hombre es un hombre y una mujer una mujer, pero quien quiera negarlo será proscrito, el problema recae sobre el que niega lo que es real, y no sobre el que afirma que la realidad-deseada sea la realidad-dada.

Nietzsche, lo percibió de forma clara:

“Todo lo que imagine un individuo deberá valer para todos los demás, inaugurando en este punto una nueva y gran tolerancia, por mucho que nos contraríe nuestros gustos”
F. Nietzsche: Así habló Zaratustra

Esto genera un problema, puesto que no solo la transexualidad, sino que cualquier otra actitud personal puede ser sobrepasada. Este mensaje cala profundamente en la mente de la gente, que le dicen al oído: "tú puedes ser lo que quieras"; "llegarás tan lejos como quieras", etc. El sueño y la realidad desdibujan sus fronteras y los otros son enemigos si se empeñan en afirmar la realidad. Una pareja estéril, si quiere, tiene que poder tener hijos (aunque sea alquilando una mujer); las Parejas de Hecho pasan a ser de derecho y de ahí a ser tratadas como si estuviesen casadas.

La voluntad sacralizada en la Ley, llevada a todos los órdenes puede generar un caos importante ¿Y si un español no se siente español? ¿No estaríamos haciéndole una ofensa si nos empeñamos en decir que es español? ¿Y si una persona se cree pájaro? Evidentemente es el poder el que debe poner los límites a los deseos, como luego veremos. 

Pero decía que en la transexualidad hay un error de base científico, la ciencia dice que no, que un hombre es un hombre y una mujer una mujer. En el desarrollo humano hay tres niveles que se van sumando uno a otro:

  • En el nivel genético, donde es incontestable que los hombres y las mujeres tienen cromosomas distintos: xx, xy. Esto es innegable y se da en otras especies. 
  • En el plano corporal, donde el sexo de los xx y xy genera un cuerpo masculino o femenino. En este proceso es cierto que hay errores, que la medicina, los afeites y las ropas han intentado siempre solucionar. Es decir, la mujer barbuda, el hombre con pechos, el hombre que no tiene desarrollado el pene o los síndromes cercanos al hermafroditismo, que existen y son un porcentaje ínfimo de la población. La mujer barbuda, o sin pechos, se afeita o se opera, el hombre con un pene ridículo hace lo que puede. La naturaleza no es matemática, a veces genera seres raros, extraños, que debemos comprender, mejorar y cuidar. Llamamos, en ciencia, raro, lo que no es común, lo que no pasa casi nunca y además llamamos raro y catalogamos como enfermedad lo que además de ser escaso es un problema para el desarrollo de la persona. Por ejemplo, la transexualidad es uno de los trastornos de la identidad sexual que recoge el manual de la Asociación Psiquiátrica Americana que se da en uno de cada 50.000 personas, exactamente el número que se utiliza para considerarlo una enfermedad rara.
  • En el tercer nivel un cuerpo masculino se socializa como varón y el femenino como mujer. Es decir, color azul, pelo corto, pantalones y balones. Si sus cromosomas son xy y tiene caracteres femeninos se les viste de rosa, se deja el pelo largo y se le adorna con pendientes y lazos.
Esto es lo que dice la ciencia. No hay, para la ciencia y para ninguna religión almas masculinas o femeninas. Es ridícula la expresión de "un alma femenina atrapada en un cuerpo masculino", lo que sí hay es una transcripción errónea de la genética que genera cerebros sexuados hacia el otro sexo y órganos sexuales deformes. No puede haber ninguna normalidad en esto, ni puede ser, como dice Cifuentes "una más de las manifestaciones de la diversidad sexual del ser humano". La diversidad, como su propio nombre indica, es la doble instalación sexuada: como hombre o como mujer.

Esta es la realidad, pese a que algunos extremistas de género proponen que esto todo es una construcción social aunque todos los experimentos que se han hecho dicen que esto no es real, que el sexo está arraigado en la naturaleza y no en la naturaleza social. De vez en cuando algún investigador de segunda de una universidad de tercera lanza la idea de que se prohiba el fútbol en los colegios o que se les den muñecas a los niños, para que no haya tantas diferencias, y algún Consejero de Educación o Director de colegio lo pone en práctica y el experimento solo genera frustración entre niños y niñas.

Si la sexualidad fuese una construcción social, entonces la voluntad puede cambiarla, es algo por lo tanto que pertenece a la ética, que pretende, con la voluntad, mejorar la realidad en la que vivimos, porque la justicia quiere cambiar la realidad para hacerla más humana. Si todo, absolutamente todo, es una construcción humana y que por lo tanto es la voluntad la que decide qué es cada cosa, tenemos la puerta abierta a la reconceptualización del mundo. Pero si llega una ley y sanciona esto en una dirección solo y en un ámbito solo entramos en una nueva dictadura. Porque el problema que se planteó ya después de Kant era precisamente este: si es la voluntad del sujeto el único legislador ¿qué voluntad se impone? ¿la mía?, ¿la de la mayoría?, ¿la de los poderosos?, ¿la de los pueblos?, ¿la de "la gente"?, ¿la de La Tele? ¿la del colectivo LGTB? ¿La de la LGTP?

En todo caso la ideología de género-Cifuentes proclama que la voluntad del individuo, respaldada por el Poder es la que es el criterio de realidad. Así yo no puedo ser pingüino porque el Estado todopoderoso no me ampara, pero puedo ser mujer, o puedo casarme con un hombre porque el Estado todopoderoso me da el visto bueno para ello. Y como el Estado es todopoderoso, el Estado decide lo que se puede ser. 

Pero hemos dado un paso más, estamos en la ética social. Ya no se trata de que cada uno sea lo que quiere ser, ahora se trata de que todos debemos aceptarlo. Este paso es crucial, porque el debemos aquí no significa que sea bueno para nuestra felicidad, sino que es bueno para el Estado todopoderoso (el pecado es ofensa a Dios, además de que te haga daño) que asume la voluntad del transexual como suya y la sagrada voluntad no admite ofensas.

La pregunta, claro está es ¿quién le ha dado al Estado la potestad de crear y defender una ética social que ataca el principio básico de libertad de pensamiento? El Estado normal, no el totalitario, puede permitir o prohibir que la gente se cambie de sexo, o que tengan relaciones con personas del mismo sexo, animales, menores o lo que quieran, pero en democracia nadie le ha dado al Estado la potestad de crear una ética social que doblegue la voluntad y el pensamiento de aquellos que no lo ven bien.

En este intento de resistir a la voluntad de los poderosos quedan pequeños grupos de resistencia: la Iglesia, que por tener la visión en la salvación de las almas, que no es de este mundo, se somete mal al poder; la escuela, que es el lugar donde se educa a las nuevas generaciones de acuerdo a las convicciones morales de las familias; los científicos, que en busca de la verdad no se doblegan fácilmente a las presiones del poder. 

A todos les da la ley y les amenaza con graves daños si osan oponerse, pero a los científicos les atacan especialmente pidiéndoles que dejen a un lado la verdad y se dobleguen a lo que manda la política, y en especial el Nuevo Orden Mundial de la ONU, es decir que dejen de tratar como enfermedad lo que realmente es enfermedad: los trastornos de los transexuales y, de paso, pasar el síndrome a los que nos oponemos a hacer normal.

Así, la Ley Cifuentes sanciona contra la ciencia que:

Durante cerca de setenta años la transexualidad ha figurado como enfermedad en los principales manuales de diagnóstico y en las principales clasificaciones de enfermedades como la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-IO) de la Organización Mundial de la Salud o el Manual de diagnóstico de enfermedades psiquiátricas DMS-R de la American Psychiatric Association (APA) bajo los calificativos de "trastorno de la identidad sexual" o "desorden de la identidad de género" cuyo diagnóstico médico asociado era la "disforia de género". (...) Recientemente, la propia APA ha retirado su diagnóstico de trastorno de la identidad de género y son muchas las voces que abogan en los terrenos científicos y sociales por la definitiva despatologización de la transexualidad y por la consideración de la misma como una más de las manifestaciones de la diversidad sexual del ser humano, ya que aunque la APA lo ha retirado como trastorno de la identidad de género sigue permaneciendo en el mismo manual de trastornos con el epígrafe de "disforia de género".

Es decir, el poder político se opone a la ciencia y quiere influir sobre lo que se considera científicamente una enfermedad que hasta ahora se trata, logrando mejorar la vida de los pacientes. Si esto llega a término, que llegará, se prohibirá tratar a un transexual (como ha ocurrido con la homosexualidad), lo que generará sin duda más sufrimiento para las personas con dicha enfermedad. 


En fin, ante esta ley no queda más que la resistencia, el recurso de inconstitucionalidad y su paralización preventiva.