viernes, 22 de diciembre de 2017

La mitad de la mitad de los catalanes

Pero también la inteligencia tiene su manera de amar...


Dos millones (2.063.361) de catalanes han elegido un camino que -en el mejor de los casos - no les va a solucionar nada y que lo más probable es que les lleve a una mayor pobreza, una pérdida de libertades y un aislamiento internacional como no hemos conocido desde el fin de la segunda guerra mundial. Eso de la utopía, de la construcción de Estados nacionales, de la Arcadia feliz que se opone radicalmente a la convivencia, a la fraternidad y a la coherencia más vulgar,

La verdad es que parece incomprensible que la mitad de un pueblo civilizado se olvide de lo bonito que es ir por la calle sin miedo a que te maten, que se olviden de que buena parte del mundo está pasando hambre mientras ellos brindan con cava y que en una masa de dos millones de personas antepongan la utopía a su propio bienestar queriendo separarse de quienes les compran el 80% de lo que producen.

Que haya lunáticos no es ningún misterio, más o menos debe haber un 10% en cada población para que el mundo funcione. El independentismo radical, republicano y comunista, ERC, obtenía siempre eso, entre un 5 y un 10%, y el resto eran moderados, (moderados corruptos, pero moderados).

La pregunta es ¿Qué ha pasado para que la mitad de los catalanes decida apoyar con su voto a un imposible que les traerá la ruina? El análisis facilón es que dominan los medios de comunicación y la educación, pero eso no explica el paso de cien mil votos a un millón en ocho años.

Mi tesis es que nos han llevado a esta situación no la mitad de los catalanes, sino que es la mitad de cada uno de ellos la que ha decidido. Me explico: dicen que el hombre es sentimiento y razón (es mucho más), pues pienso que lo que ha ocurrido es que ha decidido el sentimiento y no la razón en un espacio donde debe primar ésta última. La razón –que busca el orden, la paz, la economía, la serenidad- ha perdido en las elecciones internas de esos dos millones de catalanes, ha ganado el sentimiento, que no es malo que gane a veces, sobre todo en los espacios donde debe ganar, por ejemplo, en el amor es más propio que el sentimiento tome decisiones y no la razón. Cuando es el sentimiento y no la razón  la que domina en casi todos los ámbitos estamos ante un adolescente, ante alguien que hace tonterías “porque lo siente”.

Es posible que el ser humano haga tonterías cuando es adolescente, o en la edad adulta cuando está bajo presión, cuando no tiene lo suficiente para vivir, cuando sus derechos están amenazados, pero no es nada explicable que el sentido común no aflore en momentos como este, en los que una clase política se decide a esa aventura incierta de la independencia cuando otros dos millones no la quieren ni de cerca.

Ha fracasado Kant, la ilustración, la civilización y ha ganado el campo, la barbarie, la tierra y el baile tribal, los lazos de sangre y el sentimiento paleolítico de amenaza exterior.

Si los catalanes estuviesen en la miseria y en el resto de España se viviese a lo grande; si hubiese cientos de detenciones arbitrarias cada día; si tuviesen miedo de salir a la calle; si les prohibiesen hablar su idioma, bailar la sardana, hacer torres humanas o hacer calçotadas; si hubiese inspectores de una policía política en busca de disidentes de un Estado totalitario y en constante guerra contra los enemigos internos... en ese caso sí entendería que votasen liberarse del enemigo opresor y lanzarse por la senda tenebrosa de la independencia y de esos años de búsqueda progresiva del reconocimiento internacional, del aislamiento, de la apertura de nuevos mercados mientras la miseria y el paro crecen, las fronteras de la UE se cierran, se les expulsa del euro y la cae empicada la competitividad. 

Pero nada de esto se da ni se ha dado. En Cataluña no hay ninguna persecución, y si la hay son los independentistas los que persiguen a la mitad no independentista, y no al revés. La Generalidad ha puesto más de mil multas lingüísticas (¡multa por hablar como te dé la gana!) y muchos catalanes han tenido que recurrir a los tribunales para exigir su derecho a ser escolarizados en castellano. La represión siempre viene del  lado independentista y solo una vez, el 1º de octubre, el Estado reaccionó, tras cuarenta años de olvidarse de los derechos de los catalanes que quieren hablar castellano o rotular su negocio en la lengua que les venga en gana, por ejemplo. 

La Generalidad tiene el control de los funcionarios, de la policía, de la televisión, de la educación, de la universidad y de la cultura; millones de euros se van a la promoción del idioma y de la cultura catalana marcando la diferencia de la cultura del resto de España, y sin embargo, no se sienten del todo independientes. Y a mí me parece bien, es un sentimiento, quizá uno pueda pensar que estarían mejor sin el resto de España, pero me parece una demencia hacer de esto un "proceso" o poner en peligro aquellas cosas que han costado sangre sudor y lágrimas por ese sentimiento de querer ser más independientes.


Pero está claro que visto el problema solo queda enfrentarse a él con sentimientos y no con razones, de ahí el acierto de Ciudadanos: un corazón con tres banderas (deberían haber sido dos, a mi juicio sobraba la europea), pero les ha faltado el relato de todo lo que nos une: las vacaciones en Madrid, o en Mallorca, o en Galicia, las cañas, la alegría de ser españoles, la selección, el orgullo de nuestra historia en común, el recuerdo de los abuelos andaluces o extremeños, las montañas de Aragón, Cuéntame, la EGB y el flamenco de Peret.

Y el fracaso del PP estaba cantado: no se puede oponer al sentimiento razones, ley, orden. Y si lo quieres hacer debes antes hacer que la gente se olvide del sentimiento, es decir, gobernar un año dos o los que hagan falta hasta que los ánimos se calmen.

martes, 3 de octubre de 2017

Mensaje del Rey. Resumen


Sin Ley nada, todo lo puede la Ley... pero los nacionalistas que gobiernan Cataluña...


  1. Han incumplido la Constitución y su Estatuto de Autonomía.
  2. Han vulnerado de manera sistemática las normas aprobadas legal y legítimamente.
  3. Han quebrantado los principios democráticos de todo Estado de Derecho
  4. Han menospreciado los afectos y los sentimientos de solidaridad que han unido y unirán al conjunto de los españoles
  5. Se han apropiado de las instituciones históricas de Cataluña.
  6. Se han situado totalmente al margen del derecho y de la democracia.
  7. Han pretendido quebrar la unidad de España y la soberanía nacional, que es el derecho de todos los españoles a decidir democráticamente su vida en común.


Por ello… ¡¡¡que vuelva todo a la normalidad!!!! ¡¡¡Por favor!!!


Mensajes sentimentales de autoayuda (la aportación de Letizia):


  1.       Si estás preocupado o inquieto… no estás solo
  2.       Si vives con desasosiego y tristeza… tranquilidad, confianza y esperanza.
  3.       Son momentos difíciles… pero lo superaremos.
  4.       Son momentos muy complejos…  pero saldremos adelante.



domingo, 20 de agosto de 2017

¿Qué pasaría si Cataluña se independizara?

Los Pujol en un paraíso natural... y fiscal
Sé que espera que le diga qué hacemos con el Barça o si permanecerían en la UE o no. Pero no va a ser así, si eso espera deje de leer, porque no va a encontrar un diagrama de consecuencias. 

Mi tesis: la pregunta es improcedente porque “Cataluña” no es una entidad diferente de España, es esencialmente España. La pregunta es tan absurda que no puede contestarse ¿Qué pasaría si a Jordi le cortamos la cabeza? Evidentemente, la pregunta no tendría sentido porque ya no sería Jordi, estaría muerto. Pues eso mismo pasa con Cataluña.

No es que haya habido dos países, dos naciones,  que se han unido en algún momento de su historia, España es una unidad desde antes de formarse siquiera los términos 'Cataluña' y 'España'. Lo que lo correcto es decir que algunos (algunos catalanes, vascos, andaluces o castellanos) quieren destruir España, y la quieren destruir por una razón: el poder.

España, como toda nación, ha tenido sus enemigos y los tendrá siempre, porque una nación es una forma de poder frente al mundo, es una unidad de poder, una forma de ser natural que quiere seguir existiendo y como tal pueden salirle enemigos exteriores o interiores, como a todo organismo vivo. En un tiempo  pasado fue Inglaterra la que quería ver a España sumida en el desastre para apropiarse de sus territorios o mercados. En otro tiempo el mal estaba dentro y los reyezuelos de taifas o los señores feudales querían un Estado débil para hacerse con un poder absoluto en un territorio pequeño. En ambos casos es el ansia de arrebatar el poder  a la nación el que mueve al ataque contra la misma. Pero España siempre soluciona sus problemas temporales, porque es una unidad metafísica, va más allá de lo temporal y es superior a los elementos que la componen.

En Cataluña lo que ocurre es lo segundo: unos señores feudales se cansan de tener que someterse a la ley para hacer lo que quieran. Y lo hacen en dos movimientos que se superponen:

Por un lado se crea una casta de corruptos representados por CiU y el PSC que va acaparando poder a costa de la retirada progresiva del Estado Español. Más poder significa presupuestos más amplios, muchos más altos cargos, muchos más enchufes, más mordidas y demás… y sobre todo más impunidad, cada vez son más los catalanes que viven de una u otra forma de la Autonomía o del catalanismo.  

Por otro lado se difunde el sentimiento nacionalista que consiste en crear un país desde arriba. Normalmente los nacionalismos funcionan al revés: un pueblo con una identidad y una historia, sometido a otro pueblo, genera políticos que lo llevan a la independencia. En Cataluña, no hay ni historia diferente, ni dos pueblos, ni ningún sometimiento. No hay ninguna ley española, de ninguna época, que limite los derechos de los catalanes. No hay ningún hecho diferencial. Por eso el nacionalismo se organiza de arriba abajo: son los políticos los que crean la identidad y el problema. 

Decía Ortega, que el nacionalismo necesita además de un sentimiento, un territorio que reivindicar y un enemigo al que hacer frente, por eso en el diseño nacionalista se basa en crear artificialmente el sentimiento, organizar campañas de odio a lo español (que en este caso es un odio hacia sí mismo de carácter freudiano en el que no me puedo detener) y reivindicar territorios españoles.


Siendo así las cosas (como ante cualquier problema) tenemos tres opciones: dejar que el grupo de los corruptos y corruptores sigan creando desde arriba su estado catalán, creando una nación artificial para satisfacer sus deseos de poder; plantarles cara de forma contundente y definitiva; o aplazar el problema (que es lo que suelen hacer los gobiernos democráticos).

Evidentemente la primera opción no tiene ningún sentido: ¿les dejamos? ¿qué pasaría si les dejásemos? La respuesta es evidente. Esto no puede pasar, no se trata de que yo no quiera, sino que es imposible. No se puede romper una nación así con una ley, porque una nación es un intercambio constante de todo, de bienes, de servicios, de gentes, valores, esperanzas, historia y genes. Es muy difícil determinar qué es catalán y qué andaluz, qué castellano y qué catalán. 

En los momentos difíciles, como en los atentados terroristas, sentimos que somos una nación. No importa el lugar de la geografía en la que suceden los hechos, porque simplemente han atacado a españoles, a todos los españoles, en este caso es un ataque extranjero, pero si a cualquier español se le le ataca por el hecho de serlo, toda la nación se pone en guardia.

Cuando las naciones no estaban delimitadas ni territorialmente ni espiritualmente sí podían unidades destinadas a ser lo mismo romperse en dos, como ocurrió entre España y Portugal o entre Alemania y Austria. Pero el andar de los tiempos ya hace imposible la ruptura de unidades históricas naturales. Cuando Alemania fue partida en dos tras la Segunda Guerra Mundial, todo el mundo sabía que esa situación era momentánea.

Es cierto que la política a veces no corresponde con lo natural: irlandeses, serbios, estonios, saben perfectamente quiénes son, porque tienen una raza, una religión, una historia diferente, y han estado sometidos, pero en España no existe ningún tipo étnico o cultural puro, somos todos lo mismo, la misma historia, los mismos genes, el mismo futuro, el mismo sentir ante la adversidad.

Por esto, porque somos en realidad lo mismo, los políticos catalanes plantean el problema como algo sentimental, en tiempos de la postverdad la realidad importa poco, solo el sentimiento –el poder de la voluntad- de la gente: es catalán el que se siente catalán… pero claro el sentimiento es manipulable, si en el colegio, en la radio y en la televisión, si en el Ayuntamiento y en la calle solo se habla de Cataluña como nación, buscando hechos diferenciales e historias inventadas sobre un previo reino catalán independiente…

Somos una nación, en lo económico ¿Es la Caixa una empresa catalana?, ¿De dónde sacan las materias primas, la mano de obra o los clientes las empresas catalanas?, ¿De dónde sacan las materias primas, la mano de obra o los clientes las empresas de Zaragoza?, en la historia ¿No había catalanes en la corte de los Reyes Católicos? ¿No participamos juntos en la conquista de América? ¿No luchamos juntos por el catolicismo en Europa? ¿No tuvimos la misma invasión francesa y la misma reacción en 1812? ¿No tuvimos la misma guerra civil? ¿No trabajamos juntos por la reconstrucción tras la guerra? ¿No eran catalanes los 18 ministros catalanes de Franco?; en lo personal ¿los hijos de los andaluces que fueron después de la guerra son catalanes? ¿Son catalanes los Puig que llevan tres generaciones en Valladolid? ¿Son catalanes los que se fueron a América? ¿Son catalanes los zamoranos del Barça? ¿Y los inmigrantes africanos afincados en Cataluña? ¿son catalanes?; en los valores ¿No somos todos mediterráneos? ¿No tenemos una misma forma de rezar, de cuidar, de vivir?

Siendo lo mismo, el Estado debe mantener su integridad y lo debe hacer no solo por no abandonar a la mayoría de los catalanes que sufren constantemente los envites del nacionalismo, sino por preservar el poder nacional, exactamente igual que si España sufriese una invasión, debería reaccionar con todo su poderío, político y militar, si amenaza una división debe reaccionar.

Urgentemente hay que cambiar la Constitución y crear eso que Rosa Díez llamaba el techo competencial, es decir, blindar las competencias autonómicas para todos, sin excepciones, y evitar de una vez por todas este sistema de representación que permite negociar la gobernabilidad de España a cambio de pérdida de soberanía o transferencias de poder a las autonomías, que como decimos son trocitos de poder que se reparten unos pocos.

Urge retirar las competencias en Educación y Sanidad, y garantizar los derechos de los españoles en Cataluña, es decir, de los catalanes. Y por supuesto evitar las duplicidades, por ejemplo, las policías locales, autonómicas, Guardia Civil y Nacional no tiene ningún sentido. 

Una Constitución que garantice el bilingüismo, único hecho diferencial catalán, pero que en caso de conflicto prevalezca el idioma común, pues es el único que garantiza la igualdad de oportunidades y la movilidad nacional e internacional. Que cada uno utilice el idioma que quiera, claro está, en cualquier parte de España, pero que a la hora de elegir u obligar solo sea el castellano el idioma de todos.

Una nueva Constitución que garantice la movilidad interna en la nación, que permita a los funcionarios pasar de una comunidad a otra sin problemas, que cualquier funcionario pueda usar la lengua que le apetezca en cada momento, sin que sea un derecho el ser atendido en una o en otra, y en todo caso la primacía del castellano, que es idioma común y que todos tenemos el deber de conocer.

Una nueva Constitución que llame como llame a las regiones, deje claro que la sedición o el intento de ruptura de la nación es delito y debe ser castigado de la misma manera que lo sería la invasión de un país extranjero. La apología del separatismo debería estar tipificada en el código penal equiparándola a la conspiración golpista.


Entonces queda contestada la pregunta: ¿qué pasaría si un grupo de corruptos quiere romper España? Que tendríamos que reformular las reglas del juego para que la pregunta sea impensable.

viernes, 23 de junio de 2017

Tortura



Un torero ha muerto. La verdadera noticia es que una persona, una figura pública ha muerto. Lo que debe hacer un periodista es contar qué ha pasado, dónde, cómo, cuándo, etc. Si quieren ampliar la información lo normal es hablar de quién era el torero, cuando tomó la alternativa, cuántas orejas ha cortado, qué familia deja.

Últimamente no pasa esto, no se informa. Los principales medios de comunicación se olvidan de la noticia y -bajo una aparente sorpresa- se dedican a publicar los insultos que cibernautas, famosos o políticos infringen al torero, a la familia, a la fiesta nacional o a los aficionados. La muerte de un torero en vez de ser duelo por la desaparición de un valiente, pasa a ser un espectáculo interesado de falso debate sobre la idoneidad de los toros, haciendo de altavoz de desalmados que utilizan las redes sociales o los micrófonos de malos periodistas para insultar y vejar al torero muerto. Y todo ello es por una cuestión ideológica: están en contra de lo que desde su ignorancia consideran un espectáculo de tortura.

Usar la muerte de una persona, buscando polémica con el único fin de lograr más comentarios, visitas y "likes" es evidentemente una práctica antiperiodística y alejada de toda ética, pero -para mi escándalo- casi ningún medio español se escapa de estas prácticas que consisten en publicar los comentarios más aberrantes, insultantes, carentes de gusto, difamatorios, calumniosos de animalistas anónimos, o alguna declaración de un miembro de la farándula o la política (que cada vez se aproximan más). 

Para dejar clara la bajeza moral de los responsables de los principales medios, dejan abiertos los comentarios en las redes sociales y en las propias páginas web, llevando el debate sobre si 'toros sí' o 'toros no', donde la mayoría dice algo así como "yo pienso que está mal, pero..." y detrás del pero aparecen barbaridades. Aunque sea normal, no se puede sacar partido de la desgracia ajena. No es correcto utilizar la desgracia de una familia para debatir si su trabajo, su arte, es moral, aceptado o reprobado por la sociedad. La falta de ética periodística es flagrante.

Por otro lado el supuesto debate que se organiza alrededor de la muerte del torero es de una pésima calidad. Más o menos la idea viene a ser que los toreros son torturadores y que por tanto si se mueren a nadie le debe importar o hay que alegrarse por ello. Y eso es de una indigencia intelectual que no tiene nombre.

El toreo, te gusten o no los toros, es un arte milenario que tiene su raíz en el dominio de la naturaleza a través de la razón. Nada tiene que ver con la tortura o el daño a los animales. Los toreros -les guste o no a los animalistas- aman, conocen y cuidan a los toros. La incapacidad para verlo es propia de una sociedad que ha abandonado la Naturaleza y por lo tanto no entiende la grandeza del arte de convertir el dominio en algo sublime. En enfrentarse a la bestia poniendo en riesgo su vida. No puedo entrar a explicar esto, simplemente quiero mostrar que los que insultan al torero en Twitter, o los que venden más periódicos a costa de su muerte, tienen una tara: han abandonado la Naturaleza, viven en un mundo urbano y no pueden comprender lo que ocurre en una plaza o en el campo. Viven en un mundo tecnológico y urbano, donde el dominio es aparente, falso, y en todo caso carente de poesía y arte.

Los amantes de los toros y los toreros son gente que les gusta el campo, la Naturaleza, que disfrutan de las puestas de sol y de los animales en libertad. Que conocen la esencia de los animales y que saben lo que es el dolor y el sufrimiento de éstos y están pendientes de que el animal viva en perfecta salud. Los minutos en los que el toro está en la plaza tiene que mostrar la perfección de la naturaleza: brava, amenazante, perfecta, sin mácula. Y el torero tiene que mostrar la capacidad humana para el dominio real de esa naturaleza sublime. Y lo hace de igual a igual, desarmado durante toda la faena, excepto al final, cuando ya está dominado, cuando solo espera la muerte rápida.

Nada tiene que ver con la tortura. La tortura es algo entre humanos y sirve para ejercer el dominio moral de uno contra el otro, por eso tienen ambos que ser humanos. No hay arte en la tortura porque se produce contra la dignidad humana y produce no solo dolor, sino también sufrimiento. Es imposible torturar a un animal, a un animal se le puede infringir daño, y ese daño puede ser carente de sentido o con sentido. Si es sin sentido es reprobable moralmente, más bien porque delata una mente criminal. Pero ningún torero, y hay muchos, tiene una mente criminal. El daño que se ejerce en los animales (industrial, farmacéutico, alimentario) es natural y forma parte de la vida. Es imposible ser humano y no causar daño a los animales. Lo que ocurre es que personifican a los animales (quizá Walt Disney ha tenido parte de culpa) y se cree que son como humanos. Y se animaliza a los humanos confundiéndolo todo. De hecho los argumentos, las imágenes que quieren mostrarnos para que veamos lo malo que es el toreo lo son de humanos disfrazados de toros y llenos de sangre.  

La confusión viene por la personificación. Los urbanitas, los que no comprenden la Naturaleza y menos la naturaleza de los animales, piensan que los animales son como sus mascotas. Y sus mascotas son productos creados por el hombre durante siglos, no son en rigor animales, están personificados. Las mascotas son fruto de una selección artificial que se ha practicado durante más de 100.000 años. Esto quiere decir que hemos matado e impedido su reproducción a millones de perros para lograr los mejores para guardar la casa, cazar o luchar (precisamente contra toros). 

La ignorancia sobre la naturaleza del dolor también es escandalosa. El dolor animal se queda en la naturaleza, es un maravilloso mecanismo de la naturaleza que alerta de que algo no va bien. Un ciervo que es mordido por un lobo y -si logra escaparse- siente un dolor que le obliga a pararse y esperar a que se cure naturalmente o se muera. Imaginen el dolor de una herida gangrenada. Es lo que pasa, pasa siempre, siempre ha pasado. En todo caso a nadie le importa que el ciervo sufra dolor. Le duele hasta llegar a un umbral en el que deja de doler. El dolor animal es como una alarma: suena el tiempo suficiente como para que el organismo reaccione; luego se para. Si muere otros aprovecharán sus proteínas. La muerte y el dolor es propia de la Naturaleza, es necesaria, es natural. Hay que desconocer profundamente el funcionamiento de la biosfera y el de la biología como para ver un problema en el dolor de un animal durante media hora. Lo habitual en los animales es que su final sea largo y doloroso, porque por si no lo saben los animalistas, los animales no tienen en el bosque veterinarios ni han inventado sistemas sanitarios.

Pero el dolor en el ser humano es diferente por varias razones. La primera y principal es que en el ser humano el dolor va acompañado de sufrimiento. El sufrimiento es dolor espiritual. Me explico: un ser humano que está siendo torturado sufre porque ve que su dolor es innecesario, porque duda si revelar el secreto, porque se acuerda de su familia o de cualquier otra consideración y - sobre todo- porque siente que tiene cosas que hacer, que desarrollar y sabe que su vida se va a acabar y con ella todas las posibilidades que tenía abiertas. Por eso la tortura va acompañada de palabras hirientes, de tortura psicológica. De lo contrario no hay tortura. Cuando un ser humano hace daño a otro sin querer sacar nada del otro lo que ocurre es que está enfermo, es un psicópata. Si tortura en busca de doblegar la voluntad es simplemente un criminal. 

Pero los toreros no son criminales ni torturadores: son amantes de la naturaleza que se enfrentan a la verdadera realidad del ser humano en un arte milenario que refleja una lucha que tenemos perdida de antemano. La verdadera realidad del ser humano es que está expuesto a la naturaleza en una lucha que tiene perdida, y mientras vive tiene que dominarla, porque en cualquier momento la biología se va a volver contra nosotros y nos puede sorprender una fiera, o un cáncer, y entonces tenemos que comportarnos con valor, con señorío, enfrentándonos a la muerte sin miedo y sin complejos. 

Pero claro, en una sociedad que desprecia lo natural y quiere vivir como si la muerte no existiera, choca frontalmente el valor y el arte del torero.

martes, 13 de junio de 2017

Cinco horas con Mariano: análisis de la corrupción



Decía Irene Montero, en su monólogo ante el teatro-parlamento "Cinco horas con Mariano", hoy, 13 de junio del 17, lo siguiente:
"Comentan que la corrupción es un problema de manzanas podridas, dando a entender dos cosas (que nada tienen que ver): La primera que es un fenómeno natural o inevitable como que salga el sol o que caiga la lluvia, la segunda es que la corrupción es un problema moral o individual, que roban las personas maleducadas con moralidad débil o pocos escrúpulos.  Pero no señorías, la corrupción no es un problema natural ni tampoco es un problema individual o moral Es un problema económico y político, estructural"
Esta señora sabe lo justo, lo superficial... a ver, lo pregunto en plan socrático ¿cree de verdad que no es inevitable la corrupción? O sea, ¿que el ser humano es naturalmente bueno? Vamos a ver ¿es que Irene María no vive en el mundo real? ¿No ves a la gente queriendo lo mejor y haciendo lo peor? ¿O es cuestión solo de la estructura? ¿Crees de verdad que la política puede acabar con el pecado? ¿Crees que con estructuras adecuadas no habría violencia, robo y mentira? Pues andas muy mal de la vista. 

¿Hay algún fenómeno "estructural" que no venga de la moralidad? ¿O es que la moralidad, la fortaleza, la templanza son irrelevantes para el desempeño de la vida pública? ¿Puedes establecer estructuras morales y garantizarte que no van a corromperse? 

Evidentemente no y este monólogo solo puede darse por dos situaciones, o una mezcla de ambas: o no se entera de lo que es la naturaleza humana y cree que el delincuente lo es siempre por el ambiente; o lo sabe muy bien y lanza este discurso con idea partidista, de mera estrategia política.

Esta inocencia falsa sobre la naturaleza humana es la raíz de todos los males del comunismo en particular y de todo totalitarismo en general. Es evidente que bajo las mismas estructuras se producen conductas diferentes y -a no ser que nos vayamos a inconscientes freudianos- es la moralidad de cada uno la que mancha o dignifica la estructura. No existe ni puede existir una estructura perfecta. La utopía es interesante como motor del cambio, pero no es lugar de llegada, porque si llegas a ella es un espejismo, porque llegas a otra realidad donde la naturaleza humana tiene que seguir siendo, con su libertad y sus carencias. 

Sí tiene razón en la descripción del problema, pero no en la causa. El corrupto genera la estructura corrupta y no al revés. No me cabe duda de que el PP es una estructura corrupta, como lo es cualquier partido; la única diferencia es que el PP durante años ha tenido mucho poder, y el poder no corrompe, pero atrae a los corruptos como la miel a las moscas.

Pero vamos al tema. Mi tesis es que la corrupción es el resultado de muchos años de mermas del espíritu. No es corrupción sacar dinero con una tarjeta de crédito sin límite que te deja un banco, de unos fondos reservados, amañar un contrato para un amigo o cobrar en negro de gobiernos extranjeros. Estas cosas son delitos. Y puede uno cometer un delito y no ser corrupto. Y se puede ser corrupto sin cometer delitos. 

El corrupto es corrupto aunque no le imputen/investiguen, aunque nunca le condenen, aunque no se dedique a la política. Hay profesores, albañiles, comerciales, curas y barberos corruptos. El corrupto es corrupto no por lo que hace, sino por lo que es: un ser con el espíritu mermado, un enano espiritual. Y eso de ser enano espiritual, a falta de un aparato que mida el espíritu (cosa que no estaría mal inventar), se puede intuir por una frase, un tono en una conversación, o una acción u omisión que solo un corrupto puede tener. Aunque la justicia no puede entrar en estas sutilidades y solo puede dedicarse a perseguir delitos, los ciudadanos pueden y deben descubrir al corrupto y compadecerse y/o guardarse de él. 

Saber si su vecino, compañero, amigo es corrupto basta ver estas señales (ojo, si se dan el 50% es corrupto seguro):

- Cómo mira y disfruta de las novedades, de los objetos de consumo
- Cómo disfruta contando sus relaciones sociales con gente conocida
- Tiene un coche de alta gama y lo mantiene siempre limpio y sin mácula
- Hace colas para tener el nuevo Iphone o va al concierto de los Rolling
- Tiene abono de la plaza de toros o del equipo de fútbol
- Viaja lejos, muy lejos, y lo cuenta siempre
- Ve en las personas del otro sexo: cuerpo, dinero y apariencia externa
- Solo ve a las personas de poder y a los demás ni les siente
- Tiene amigos, muchos amigos íntimos, que trabajan con él
- Sabe estar y adaptarse a las circunstancias, París bien vale una misa
- Tiene un pronto, que solo saca con quien puede, "es el carácter"
- Sabe mentir sin que se note
- Es campechano y sencillo en los gustos culinarios, nada de nueva cocina
- Al portero le habla de fútbol y le llama "campeón"
- Dice tacos en privado para ser más campechano: "joder", "cabrón", "joputa"
- El reloj delata al corrupto más que cualquier otra cosa(1)

Con este perfil habrán reconocido a algún corrupto en sus conocidos. Vigilen bien, no les vaya a pasar lo que le pasó a Esperanza Aguirre, que dice que pecó, "in vigilando", pero pecó de ignorancia, puesto que si hubiese leído esto habría tenido herramientas para detectar a los corruptos apadrinados. 

Como pueden ver por la descripción, el corrupto es quien vive a tope en la cresta de la ola, dispuesto a vender a su madre a cambio de un poco de apariencia, de poder, de dinero o de novedades. Por eso el corrupto es siempre inocente de los cargos que se le imputan, porque es un enfermo espiritual, se irá a la cárcel -o a algún Consejo de Administración, o a la Secretaría General de algún partido-  creyendo que era inocente y que hizo una gran labor social haciendo lo que hacía. 

La enfermedad del corrupto es de percepción: no ve lo que nosotros vemos; su culpabilidad no es del presente, es del pasado, de un pasado lejano cuando poco a poco fue cegándose y perdiendo la noción de la realidad. El corrupto es como el drogadicto, el sicario mafioso, el agresor sexual. No se les puede culpar, independientemente de que la justicia les culpe y les condene, no tienen posibilidad de reinserción ni de arrepentimiento, porque su realidad es distinta al resto. Su realidad es nada vale si uno no es el victorioso macho alfa de la manada, el elegido, el mejor y por lo tanto su moral es distinta al resto de los mortales, sus valores están transmutados. 

El corrupto se genera una imagen del triunfador, de valioso directivo, de sobrado, que se retroalimenta porque a su alrededor generan una amalgama de mediocres aduladores en espera de las migajas del corrupto. Consejeros, Secretarios, Testaferros, Asesores, Sicarios, que poseen dos características innatas: su discreción, y su capacidad para adular sin ser demasiado empalagosos. Esta capa de aduladores es necesaria para que exista el corrupto y contribuye de manera decisiva para que éste siga siendo corrupto, pues son los que se encargan del trabajo sucio y les va la vida en que su jefe siga allá arriba, donde nada le salpica. El corrupto y sus aduladores empiezan a crear esa estructura de la que hablaba Montero. 

Cuando la trama cae, normalmente por luchas internas (porque el Estado casi nunca descubre nada "de oficio"), lo que ocurre es un desvelamiento: el juez (y las filtraciones sobre todo) deja ver la cara verdadera del corrupto, la que ha estado ocultándose durante años. Este desenmascaramiento lo que produce es, al principio, estupefacción. Acostumbrados a ver una imagen positiva del corrupto, descubrimos una realidad contraria, una realidad que indica que nuestra idea previa estaba equivocada. Y entonces se produce una crisis: el relato cambia y vemos que todo lo que habíamos visto tiene una doble visión, una explicación por la corrupción y no por la imagen pública manipulada.

Como todo cambio de ideas cuesta e imaginamos que no es así, que hay algo que no sabemos, que se nos escapa: ¿Cómo el fundador de un movimiento religioso era un corrupto? ¿Cómo ese político tan autosuficiente era un ladrón compulsivo? ¿Cómo el cuñado del rey puede ser corrupto? La gente piensa -equivocadamente- que quieren más dinero o más poder, pero no es cierto; más bien al contrario: la corrupción apetece del poder para esconder el espíritu en merma.  

La pregunta que parece evidente es: ¿Cómo alguien que "lo tiene todo" arriesga su vida por dinero o poder? Pero la pregunta está mal formulada, porque ese "lo tiene todo" es pura apariencia, fruto de una enfermedad espiritual del corrupto, que se ha esforzado en la apariencia de tenerlo todo, realmente "todo" le tiene a él, y está cegado para el Todo verdadero, que es lo que realmente merece la pena. El pobre corrupto no ve belleza, verdad y bondad en la realidad; la belleza la transforma en objetos de consumo, coches de lujo, decoraciones estridentes, operaciones de estética, viajes a la otra punta del mundo, trajes, bolsos y zapatos. No hay realmente belleza, sino la belleza en sí mismos y la belleza de los suyos al estar en tan caros, queridos, escenarios y con tan exquisitos disfraces de poder. La verdad es postverdad: la verdad transformada en instrumento de manipulación de masas o en arma arrojadiza contra alguien o contra algo. La bondad tiene que ver con la eficiencia y la acción correcta, sin importar las consideraciones éticas.

El corrupto es pues un ser que ha transformado la verdadera realidad en una caricatura de ella misma. Se alimenta de un poder falso y vive intentando mantenerlo. No es que el poder corrompa, sino que el poder es apetecido por el que comienza en el vértigo de la corrupción, y cada vez que acapara más poder se vuelve más corrupto, más ciego.

La corrupción es el resultado de un vértigo, una atracción por la propia destrucción espiritual, que como todo vértigo destruye el espíritu y se queda en los superficial, en una realidad deformada. Por eso hay que agradecer a la justicia que de vez en cuando nos desenmascare a algún corrupto público, porque así podemos saber que es la corrupción una amenaza real para toda persona.

La corrupción no es enfermedad de la política ni de la vida pública, está en todos los lados, en todos los estratos sociales, no es cosa de estructuras ni tramas, como dice la primera dama de la oposición, es cosa del espíritu en destrucción constante, en un vértigo.


(1) Pueden complementarse con las nueve señales del hijoputa, que C.J. Cela expuso magistralmente en Mazurca para dos muertos (El pelo ralo, la frente buída, la cara pálida, la barba por parroquias, las manos blandas, húmedas y frías, la mirada torba, la voz de flauta, el pito flácido y doméstico y la avaricia). Pero no todos los hijoputas son corruptos.

miércoles, 7 de junio de 2017

Cómo formar a los líderes del futuro


Hoy he tenido que dar una sesión de veinte minutos para participar en los cursos que capacitan para ser formador en "liderazgo creativo", aunque quizá se lleve esta temporada un estilo de liderazgo más enfocado a lo superficial que a lo profundo, más a la creación de técnicos que a la de personas comprometidas, más al uso de presentaciones que al discurso y el diálogo... en fin, es lo que hay, aún así esto es lo que he dicho:

Cómo formar a los líderes del futuro.

1.     Dos formas de Liderazgo:

1.1.   Liderazgo natural.
Como el hombre es un animal gregario en todo grupo destaca un líder. El líder es quien tiene que tomar las mejores decisiones y para ello:
1.1.1.     Tiene que tener más inteligencia que el resto, esto es, tener una capacidad de visión amplia
1.1.2.     Tiene que tener atractivo, capacidad de atraer personas a su causa
1.1.3.     James C. Hunter en La paradoja (1998) –en inglés The servant– nos dice que “la verdadera esencia del  liderazgo” es una “gran paradoja”: consiste en que para liderar equipos humanos hay que saber servir.
1.2.   Liderazgo adquirido.
Partiendo de una base de liderazgo natural, que todo el mundo tiene en algún momento y grado, podemos aprender a ser líderes. En este caso un líder tiene que tener:
1.2.1.     Una visión más amplia que el resto de las personas. Estamos en un mundo en cambio que se caracteriza por la introducción de nuevas formas de vida, principalmente propiciadas por nuevas tecnologías, que exigen la toma de decisiones para saber dónde queremos llegar. Si no hubiese líderes bien formados la tecnología, por ejemplo, nos llevaría ciegamente, a veces con resultados negativos.
1.2.2.     Una apuesta por lo más elevado.  Si el líder está movido por intereses personales, por intereses económicos o de poder, deja de ser líder y se convierte en el antilíder. El antilíder es quien tiene la apariencia externa de líder pero en realidad esconde un corrupto o un ser humano defectuoso, lleno de complejos. Los intereses del líder deben ser los de la comunidad que lidera.
1.2.3.     La capacidad de imaginar el futuro y diseñar las estructuras que mejorarán la vida a la comunidad que lidera. Por ejemplo, la introducción de sistemas informáticos determinados en una empresa, la vigilancia con videocámaras, la organización empresarial no son neutras, exigen la toma de decisiones hoy que hacen cambiar las estructuras del mañana.
1.2.4.     Una capacidad de resolución práctica de problemas teniendo en cuenta la visión amplia y la humanidad
1.2.5.     La apuesta por el bien común. Sin esta idea previa el líder se convierte en antilíder: puede crear estructuras favorables a su comunidad a corto plazo pero que degraden a otras, puede hacer acciones que a corto plazo den beneficio pero a largo sean significativamente destructivas.

2.     Definición:

Liderazgo es pues la disposición natural o adquirida para mover a grupos humanos hacia su felicidad, para ello se necesitan de partida una inteligencia viva, un atractivo indiscutible y una capacidad de servir. Si esto se desarrolla el líder es entonces un ser humano con capacidad amplia de visión, que apuesta por lo más elevado de la realidad y que por lo tanto es capaz de imaginar un futuro mejor para su organización y solventar los problemas o impedimentos que puedan darse para lograrlo, sin desestimar el bien común o el bien de las comunidades  mayores en las que está inmerso.

3.     ¿Y la educación de líderes?

Debe enfocarse en tres direcciones:

3.1.   Formación de esa visión amplia. Estamos en un mundo técnico y de conocimientos especializados donde los trabajadores mejor valorados y pagados saben mucho de poco y casi nada de todo lo demás. Este perfil laboral es correcto para un mundo tecnológico, económico y político cada vez más complejo donde hay que solucionar cosas de manera rápida y sin complicaciones.
La visión amplia se logra con un desarrollo de la capacidad creativa del ser humano, y esta capacidad se logra por medio de la lectura y del conocimiento del arte, de la historia, de la filosofía, de la política, de la literatura. Es decir, en la formación del líder es necesario introducir una buena dosis de humanidades que permitan el desarrollo de una mentalidad abierta y de grandes miras.
3.2.   Debe tener el líder en su formación filosofía práctica:
3.2.1.     La formación amplia además debe complementarse con una visión ética de la realidad. Estamos aquí para hacer el bien y debemos conocer los procesos que nos llevan a lo mejor de nosotros mismos, por ello es muy importante en la formación del líder la apuesta clara por el bien, por la mejora y felicidad de la humanidad.
3.2.2.     Además es necesario una visión estética que descubra lo simbólico más allá de lo fenomenológico, que sepa percibir la belleza de la realidad y la belleza de la vida humana actuando. Una visión estética da la posibilidad de ver más allá de la realidad cotidiana y, por lo tanto, favorecerá la creación de estructuras que mejoren la comunicación y la relación de sus comunidades.
3.2.3.     La formación en una visión política de la actividad empresarial es también necesaria. Entiéndase política en sentido griego: la polis, el bien común en la sociedad. Por ello el líder del futuro debe estar al tanto de las estructuras sociales, de las diversas ideologías y cosmovisiones que conviven en Occidente, para guiar a la sociedad, desde su liderazgo, hacia formas mejores de existencia.
3.3.   Por último el líder debe conocer las técnicas de desarrollo personal, liderazgo, comunicación, etc. de forma que se agilice en la toma de decisiones y en el día a día de su actividad. Debe conocer la estrategia en sentido amplio y moverse por objetivos a corto medio y largo plazo.

En definitiva: la formación del líder debe contener un alto contenido de humanidades y el desarrollo de un pensamiento filosófico práctico en ética estética y política, además de conocer las técnicas de desarrollo humano y estrategia.


Javier Borrego, junio de 2017



lunes, 29 de mayo de 2017

Sobre el Ensayo sobre la tolerancia de John Locke

He leído el Ensayo sobre la tolerancia de Locke, que consiste en un opúsculo de reflexiones sobre si se debe tolerar a los católicos en un Estado como el inglés que tenía su propia religión estatal y que se veía amenazada por el imperio católico español. La tesis principal es que se debe tolerar todo menos lo que puede hacer caer al Estado. 

Locke parte de una idea previa: "Que toda la confianza, toda la fuerza y toda la autoridad que se depositan en el magistrado [el Estado, el gobernante] le son concedidas con el solo propósito de que las use para el bienestar, la preservación y la paz de la sociedad que tiene a su cargo" (Ensayo..., p.23). Como idea de mínimos no está mal, aunque yo pienso que el Estado debe promocionar, mejorar la sociedad y no simplemente ser un conservador de la paz y de la economía (ya, Rajoy no piensa lo mismo).

El origen del gobierno, para Locke, como buen liberal, es proteger a los hombres del fraude y la violencia que entre ellos tendrían naturalmente, por lo que el Estado debe cumplir su misión de pacificador y no debe meterse nunca en cuestiones especulativas -es decir, ideas y culto- ni en las cosas que no afectan al Estado, que no son ni buenas ni malas para la sociedad. 

Ojalá los liberales actuales respetasen esto y nos dejasen en paz con las imposiciones de ideologías que no afectan a la paz pública, tales como la ideología de género, el feminismo, el multiculturalismo, el animalismo, el ecologismo, etc. Pero no, ahora el Estado se mete en todo: en la educación de mis hijos, en mis ideas, en mi forma de hablar, en los contratos privados, en las asociaciones privadas, en las empresas, en las iglesias y hasta en las cofradías. Todo debe ser democrático, igualitario, multicultural, ecológico y políticamente correcto, sin dejar espacio a quienes no pensamos de ese modo ¿Por qué no puedo hacer yo una asociación hereditaria? ¿Por qué no puedo crear un espacio público solo para hombres? (para mujeres sí se puede, oh contradicciones), ¿O solo para españoles? ¿Por qué yo no puedo contratar a quien quiera y como quiera? 

Constantemente se enarbolan derechos de colectivos, seguridad general, salubridad o simplemente ideologías que se han hecho confesionales de un Estado que ha dejado de ser liberal para ser totalitario. 

Locke: plantea la libertad de la siguiente manera: "todo hombre tiene perfecta e incontrolable libertad, de la cual puede hacer uso como le venga en gana, sin seguir las órdenes del magistrado [gobernante, magistrate], o incluso contrariándolas, sin incurrir en culpa o en pecado en absoluto, siempre y cuando lo haga sinceramente y en buena conciencia para con Dios, según su conocimiento y persuasión" (p. 30).

Pero, y tiene que haber un pero, porque si no no sería liberal, no puede aceptar las ideas de la religión Católica porque antes que nada la considera peligrosa para Inglaterra. Si nos fijamos, siguiendo las dos premisas primeras debería tolerarse todo culto... pero todo el que esgrime la tolerancia, todo liberal, guarda dentro de sí un germen de intolerancia. Así distingue ideas perniciosas para el Estado e ideas aceptables

Los liberales posteriores solo incrementarán el número de ideas perniciosas hasta llega a un punto de inflexión, donde las ideas perniciosas son todas y el Estado se convierte entonces en confesional, es decir, afirmando el Estado las ideas que pueden defenderse en público, enseñarse en las escuelas y familias y dejando fuera de la Ley cualquier idea no consagrada en las Constituciones y las leyes inferiores. Así si el Estado liberal proclama la igualdad, por ejemplo, no se queda ahí, sino que hace que cualquier idea contraria a la igualdad sea ilegal y por lo tanto perseguida. 

El propio Locke plantea ya esta persecución en tres niveles de imposición de ideas, que es todo un avance, ya que estamos en 1689 y aún no se había inventado Twitter ni el grupo Prisa:

  1. Prohibir que una opinión se publique y difunda
  2. Forzar a renunciar a una opinión o abjurar de ella
  3. Obligar a profesar y dar asentimiento a la opinión contraria


¿No les suena? ¿No vemos leyes que nos impiden tener una idea determinada? ¿No vemos a políticos, artistas e intelectuales atacados por las redes sociales y los medios de comunicación en busca de su retractación pública? ¿No vemos caza de brujas en busca de que alguien, sospechoso de desafección con alguna idea sacralizada por el Estado, afirme lo contrario de lo que piensa de manera pública y notoria? 

Pero aún así, Locke afirma que hay libre conciencia: quien piense lo contrario a lo que piensa el Estado que lo diga y que pague la multa. "Porque la libertad de conciencia, al ser el gran privilegio del súbdito, lo mismo que el derecho a imponer leyes es el gran privilegio del magistrado, son prerrogativas que deben ser analizadas muy de cerca para que no se extravíe ni al magistrado ni al súbdito en sus justas demandas" (p.35). 

Ya entrando en harina, con un estilo maquiavélico, aconseja sin más que adorar a Dios en una u otra postura y la forma de rezo es indiferente al Estado pero (siempre el pero liberal) "ambas cosas pueden ser una nota distintiva que da a los hombres la oportunidad de numerar sus fuerzas, ser conscientes de su poder, confiar los unos en los otros, y estar prontos a unirse cuando la ocasión se presente. De modo que no se les reprime por ser de tal o cual opinión o por practicar tal o cual culto, sino porque cualquier grupo numeroso de disidentes, sea cual fuere su opinión, es peligroso"(p.41).

Y concluye que a los papistas, es decir, a los católicos hay que reprimirlos hasta donde sea necesario, porque si se les deja crecen y pueden hacer tambalear al Estado, ya que responden a consignas y obediencias extranjeras.

¿Y ese grupo de disidentes no es ahora el islamismo? ¿No ocurre hoy esto mismo con los musulmanes en Europa? ¿No sería lo más liberal del mundo prohibir en nuestras fronteras las asociaciones islámicas? Pues no, hoy, a pesar de que los católicos ya no siguen a ninguna autoridad extranjera, a pesar de que las ideas que propugnan no son contrarias al Estado, Europa sigue persiguiendo a los católicos y celebrando el ramadán.

Recordemos: Cualquier grupo numeroso de disidentes, sea cual fuere su opinión, es peligroso...

viernes, 24 de marzo de 2017

El fin de Antemio: primavera de 472



Si recordamos, Mayoriano fue proclamado emperador con la ayuda de Ricimer, o Ricimero, y de algunos miembros del ejército y elegido por el Senado en el 457, el plan era que Mayoriano gobernase, pero la desmesurada ambición del suevo Ricimer, o Ricimero, hizo éste tomase las riendas del Imperio y no Mayoriano, que se convirtió en un títere de Ricimero, a pesar de que le había ayudado a llegar al poder.

Mayoriano quiso actuar por su cuenta, intentando devolver al imperio su brío inicial, pero vimos cómo fracasó completamente, y aprovechó Ricimero para quitárselo de en medio. Ya casi nadie duda que su fin fue un asesinato, y no la disentería, como se dijo oficialmente, la que acabó con la vida de Mayoriano.

Pese a su triste final, Mayoriano había realizado importantes reformas en materia fiscal para contener los abusos de senadores y patricios con las clases medias y bajas y había luchado contra el cristianismo más ortodoxo, intentando eliminar el voto de castidad de las jóvenes romanas cristianas, quiso restaurar el imperio de siempre haciendo homenajes y levantando monumentos a los fundadores de Roma, pero sin la grandeza ni la fe de los primeros emperadores.

Ricimer, o Ricimero, no solo asesinó a Mayoriano, sino que además tuvo que ir eliminando a la oposición, a los magistri militum de la Galia y de Hispania que Mayoriano había nombrado durante su reinado, Egidio y Nepociano, entre otros.

Tras el breve reinado de Severo (que también fue asesinado), Antemio llegó al poder por designación de Ricimer, o Ricimero, y el Senado, y en los cinco años que estuvo al frente del Imperio intentó modernizarlo y dotarlo de una administración ágil y poderosa, puesto que se había formado entre los mejores y estaba puesto en las nuevas formas de dirección del imperio. Aunque le faltaba conocimiento de la estructura política, que Ricimer, o Ricimero, dominaba, tenía voluntad para hacer cambios que se le volvieron en contra, pues los bárbaros le iban venciendo en casi todos los frentes que abría. 

Los problemas que Antemio tuvo que afrontar eran los mismos que estaban arruinando Occidente desde hacía décadas: los vándalos, que eran los dueños de África y no paraban de arremeter contra las costas italianas, y los visigodos, que una vez propietarios de Hispania insistían en conquistar toda la Galia, junto con la oposición interna de los partidarios de Mayoriano y, al final, con la oposición del propio Ricimer, o Ricimero.

Entre tanto, Antemio, como Mayoriano, se dispuso una expedición por el mar Mediterráneo contra los vándalos con la ayuda de Oriente. Es una práctica habitual, aunque nada recomendable, que cuando los planes de reforma interna no salen, organizar una batalla a ver si sale bien y lograr así el prestigio interno, si la guerra va bien se pueden presentar números positivos al Senado, que estará encantado de que todo vaya bien, pero si se pierde.... 

Se organizaron dos frentes: el de Occidente comandada por Marcelino y el de Oriente por Flavio Basilisco; la armada occidental de Marcelino tuvo un relativo éxito en el litoral italiano llegando, incluso, a apoderarse de Sicilia, que estaba bajo el control vándalo, aunque Marcelino murió sospechosamente y los mentideros dijeron que fue un asesinato propiciado por Ricimer, o Ricimero; y es que la enemistad entre Marcelino y Ricimero era cada día más patente. La embestida oriental contra el Norte de África capitaneada por Basilisco fue un desastre. Esta derrota obligó al Emperador a firmar un desventajoso armisticio con el rey vándalo Genserico.

Antemio siguió con su plan de defensa, como si nada hubiese pasado en el sur, y entabló combate en el norte con el rey visigodo Eurico que se había proclamado señor de toda la Galia, había que ganar a toda costa, porque así justificaría reformas, pero también fue derrotado.

La decepción sufrida en los trances contra vándalos y visigodos minaron la reputación de la que venía precedido Antemio, coyuntura que utilizó Ricimero para desprestigiar y desbancar al Emperador con la esperanza de salvarse él mismo de la derrota (como había hecho previamente con Mayoriano y Severo), e intentó sin más destituir a Antemio, cosa que no logró porque Antemio se había hecho fuerte nombrando en puestos clave a una serie de amigos y una clientela suficiente como para hacer frente hasta al propio Ricimer, o Ricimero, que ya estaba suficientemente tocado por todo lo anterior.

En primavera de 472, se hizo pública su enemistad y se inició una guerra entre ambos. Ricimero marchó hacia Roma con la ayuda del que nombró su segundo, Flavio Anicio Olibrio, protegido del bárbaro Genserico. Antemio, con sus leales, aguantó el ataque durante un par de meses hasta que finalmente fue destituido, decapitado y su cabeza entregada a Ricimer, o Ricimero, el 12 de julio de 472.

Pero todos las intrigas, conspiraciones, mentiras y tejemanejes de Ricimer, o Ricimero no sirvieron para nada, mors omnia aequat, murió el 18 de agosto de ese mismo año. El Imperio ya estaba en tal decadencia que no aguantó más que dos años con emperadorcillos que no estaban a la altura y que lo único que hacían era favorecer a los suyos (Glicerio, Nepote y finalmente Rómulo Augústulo).

Y yo me pregunto ¿mereció la pena tanta sangre y tanta conspiración? Sin una idea trascendente no es posible mantener el poder, y si se mantiene el tiempo te devuelve a tu sitio, porque el poder, cuando no viene acompañado de grandeza, termina corrompiendo a cualquiera.

DM
Sit tibi terra levis