viernes, 8 de enero de 2016

Mensaje de Benedicto XVI a los estudiantes de la Pontificia Universidad Urbaniana


Quisiera en primer lugar expresar mi cordial agradecimiento al Rector Magnífico y a las autoridades académicas de la Pontificia Universidad Urbaniana, a los oficiales mayores, y a los representantes de los estudiantes por su propuesta de titular en mi nombre el Aula Magna reestructurada. Quisiera agradecer de modo particular al Gran Canciller de la Universidad, el Cardenal Fernando Filoni, por haber acogido esta iniciativa. Es motivo de gran alegría para mí poder estar siempre así presente en el trabajo de la Pontificia Universidad Urbaniana.
En el curso de las diversas visitas que he podido hacer como Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, siempre me ha impresionado la atmosfera de la universalidad que se respira en esta universidad, en la cual jóvenes provenientes prácticamente de todos los países de la tierra se preparan para el servicio al Evangelio en el mundo de hoy. También hoy veo interiormente ante mí, en este aula, una comunidad formada por muchos jóvenes que nos hacen percibir de modo vivo la estupenda realidad de la Iglesia Católica.
«Católica»: Esta definición de la Iglesia, que pertenece a la profesión de fe desde los tiempos antiguos, lleva consigo algo del Pentecostés. Nos recuerda que la Iglesia de Jesucristo no miró a un solo pueblo o a una sola cultura, sino que estaba destinada a la entera humanidad. Las últimas palabras que Jesús dice a sus discípulos fueron: ‘Id y haced discípulos a todos los pueblos’. Y en el momento del Pentecostés los apóstoles hablaron en todas las lenguas, manifestando por la fuerza del Espíritu Santo, toda la amplitud de su fe.
Desde entonces la Iglesia ha crecido realmente en todos los continentes. Vuestra presencia, queridos estudiantes, refleja el rostro universal de la Iglesia. El profeta Zacarías anunció un reino mesiánico que habría ido de mar a mar y sería un reino de paz. Y en efecto, allá donde es celebrada la Eucaristía y los hombres, a partir del Señor, se convierten entre ellos un solo cuerpo, se hace presente algo de aquella paz que Jesucristo había prometido dar a sus discípulos. Vosotros, queridos amigos, sed cooperadores de esta paz que, en un mundo rasgado y violento, hace cada vez más urgente edificar y custodiar. Por eso es tan importante el trabajo de vuestra universidad, en la cual queréis aprender a conocer más de cerca de Jesucristo para poder convertiros en sus testigos.
El Señor Resucitado encargó a sus discípulos, y a través de ellos a los discípulos de todos los tiempos, que llevaran su palabra hasta los confines de la tierra y que hicieran a los hombres sus discípulos. El Concilio Vaticano II, retomando en el decreto Ad Gentes una tradición constante, sacó a la luz las profundas razones de esta tarea misionera y la confió con fuerza renovada a la Iglesia de hoy.
¿Pero todavía sirve? Se preguntan muchos hoy dentro y fuera de la Iglesia ¿de verdad la misión sigue siendo algo de actualidad? ¿No sería más apropiado encontrarse en el diálogo entre las religiones y servir junto las causa de la paz en el mundo? La contra-pregunta es: ¿El diálogo puede sustituir a la misión? Hoy muchos, en efecto, son de la idea de que las religiones deberían respetarse y, en el diálogo entre ellos, hacerse una fuerza común de paz. En este modo de pensar, la mayoría de las veces se presupone que las distintas religiones sean una variante de una única y misma realidad, que ‘religión’ sea un género común que asume formas diferentes según las diferentes culturas, pero que expresa una misma realidad. La cuestión de la verdad, que al comienzo movió a los cristianos más que a todos los demás, es aquí puesta entre paréntesis. Se presupone que la auténtica verdad sobre Dios, en último término, es inalcanzable y que, como mucho, lo que es inefable sólo puede hacerse presente con una variedad de símbolos. Esta renuncia a la verdad parece realista y útil para la paz entre las religiones del mundo. Y, sin embargo, es letal para la fe. En efecto, la fe pierde su carácter vinculante y su seriedad si todo se reduce a símbolos intercambiables en el fondo, capaces de remitirse sólo de lejos al inaccesible misterio de lo divino.
Queridos amigos, veis que la cuestión de la misión nos pone no solamente frente a las preguntas fundamentales de la fe, sino también frente a la pregunta de qué es el hombre. En el ámbito de un breve saludo, evidentemente no puedo intentar analizar de modo exhaustivo esta problemática que hoy se refiere a todos nosotros. Quisiera al menos hacer mención a la dirección que debería invocar nuestro pensamiento. Lo hago desde dos puntos de partida.


PRIMER PUNTO DE PARTIDA

1. La opinión común es que las religiones estén por así decirlo, una junto a otra, como los continentes y los países en el mapa geográfico. Todavía esto no es exacto. Las religiones están en movimiento a nivel histórico, así como están en movimiento los pueblos y las culturas. Existen religiones que esperan. Las religiones tribales son de este tipo: tienen su momento histórico y todavía están esperando un encuentro mayor que les lleve a la plenitud.
"La opinión común es que las religiones estén por así decirlo, una junto a otra, como los continentes y los países en el mapa geográfico"

Nosotros como cristianos, estamos convencidos que, en el silencio, estas esperan el encuentro con Jesucristo, la luz que viene de Él, que sola puede conducirles completamente a su verdad. Y Cristo les espera. El encuentro con Él no es la irrupción de un extraño que destruye su propia cultura o su historia. Es, en cambio, el ingreso en algo más grande, hacia el que están en camino. Por eso, este encuentro es siempre, al mismo tiempo, purificación y maduración. Por otro lado, el encuentro es siempre recíproco. Cristo espera su historia, su sabiduría, su visión de las cosas.
Hoy vemos cada vez más nítido otro aspecto: mientras en los países de su gran historia, el cristianismo se convirtió en algo cansado y algunas ramas del gran árbol nacido del grano de mostaza del Evangelio se secan y caen a la tierra, del encuentro con Cristo de las religiones en espera brota nueva vida. Donde antes solo había cansancio, se manifiestan y llevan alegría las nuevas dimensiones de la fe.
2. La religiones en sí mismas no son un fenómeno unitario. En ellas siempre van distintas dimensiones. Por un lado está la grandeza del sobresalir, más allá del mundo, hacia Dios eterno. Pero por otro lado, en esta se encuentran elementos surgidos de la historia de los hombres y de la práctica de las religiones. Donde pueden volver sin lugar a dudas cosas hermosas y nobles, pero también bajas y destructivas, allí donde el egoísmo del hombre se ha apoderado de la religión y, en lugar de estar en apertura, la ha transformado en un encerrarse en el propio espacio.
Por eso, la religión nunca es un simple fenómeno solo positivo o solo negativo: en ella los dos aspectos se mezclan. En sus inicios, la misión cristina percibió de modo muy fuerte sobretodo los elementos negativos de las religiones paganas que encontró. Por esta razón, el anuncio cristiano fue en un primer momento estrechamente critico con las religiones. Solo superando sus tradiciones que en parte consideraba también demoníacas, la fe pudo desarrollar su fuerza renovadora. En base a elementos de este tipo, el teólogo evangélico Karl Barth puso en contraposición religión y fe, juzgando la primera en modo absolutamente negativo como comportamiento arbitrario del hombre que trata, a partir de sí mismo, de apoderarse de Dios. Dietrich Bonhoeffer retomó esta impostación pronunciándose a favor de un cristianismo sin religión. Se trata sin duda de una visión unilateral que no puede aceptarse. Y todavía es correcto afirmar que cada religión, para permanecer en el sitio debido, al mismo tiempo debe también ser siempre crítica de la religión. Claramente esto vale, desde sus orígenes y en base a su naturaleza, para la fe cristiana, que, por un lado mira con gran respeto a la profunda espera y la profunda riqueza de las religiones, pero, por otro lado, ve en modo crítico también lo que es negativo. Sin decir que la fe cristiana debe siempre desarrollar de nuevo esta fuerza crítica respecto a su propia historia religiosa.
Para nosotros los cristianos, Jesucristo es el Logos de Dios, la luz que nos ayuda a distinguir entre la naturaleza de las religiones y su distorsión.
3. En nuestro tiempo se hace cada vez más fuerte la voz de los que quieren convencernos de que la religión como tal está superada. Solo la razón crítica debería orientar el actuar del hombre. Detrás de símiles concepciones está la convicción de que con el pensamiento positivista la razón en toda su pureza se ha apoderado del dominio. En realidad, también este modo de pensar y de vivir está históricamente condicionado y ligado a determinadas culturas históricas. Considerarlo como el único válido disminuiría al hombre, sustrayéndole dimensiones esenciales de su existencia. El hombre se hace más pequeño, no más grande, cuando no hay espacio para un ethos que, en base a su naturaleza auténtica retorna más allá del pragmatismo, cuando no hay espacio para la mirada dirigida a Dios. El lugar de la razón positivista está en los grandes campos de acción de la técnica y de la economía, y todavía esta no llega a todo lo humano. Así, nos toca a nosotros que creamos abrir de nuevo las puertas que, más allá de la mera técnica y el puro pragmatismo, conducen a toda la grandeza de nuestra existencia, al encuentro con Dios vivo.

SEGUNDO PUNTO DE PARTIDA

1. Estas reflexiones, quizá un poco difíciles, deberían mostrar que hoy, en un modo profundamente mutuo, sigue siendo razonable el deber de comunicar a los otros el Evangelio de Jesucristo.
Todavía hay un segundo modo, más simple, para justificar hoy esta tarea. La alegría exige ser comunicada. El amor exige ser comunicado. La verdad exige ser comunicada. Quien ha recibido una gran alegría, no puede guardársela solo para sí mismo, debe transmitirla. Lo mismo vale para el don del amor, para el don del reconocimiento de la verdad que se manifiesta.
Cuando Andrés encontró a Cristo, no pudo hacer otra cosa que decirle a su hermano: ‘Hemos encontrado al Mesías’. Y Felipe, al cual se le donó el mismo encuentro, no pudo hacer otra cosa que decir a Bartolomé que había encontrado a aquél sobre el cual habían escrito Moisés y los profetas. No anunciamos a Jesucristo para que nuestra comunidad tenga el máximo de miembros posibles, y mucho menos por el poder. Hablamos de Él porque sentimos el deber de transmitir la alegría que nos ha sido donada.
Seremos anunciadores creíbles de Jesucristo cuando lo encontremos realmente en lo profundo de nuestra existencia, cuando, a través del encuentro con Él, nos sea donada la gran experiencia de la verdad, del amor y de la alegría.
2. Forma parte de la naturaleza de la religión la profunda tensión entre la ofrenda mística de Dios, en la que se nos entrega totalmente a Él, y la responsabilidad para el prójimo y para el mundo por Él creado. Marta y María son siempre inseparables, también si, de vez en cuando, el acento puede recaer sobre la una o la otra. El punto de encuentro entre los dos polos es el amor con el cual tocamos al mismo tiempo a Dios y a sus Criaturas. ‘Hemos conocido y creído al amor’: esta frase expresa la auténtica naturaleza del cristianismo. El amor, que se realiza y se refleja de muchas maneras en los santos de todos los tiempos, es la auténtica prueba de la verdad del cristianismo.
Benedicto XVI.

martes, 29 de diciembre de 2015

Podemos al poder


Estoy admirado de lo bien que Pablo Iglesias juega sus cartas, en muy poco tiempo un grupito de antisistema están viendo la posibilidad de romper el sistema liberal desde dentro. Un sueño imposible hace bien poco. Lo que está pasando es que sus enemigos, es decir, los ciudadanos, en cada escalón que suben, les aúpan y con sus acciones les catapultan al siguiente. Es inconcebible porque realmente no es mérito de Pablo, es demérito de todos los demás.

Los medios, los partidos, los activistas esteparios: todos parecen haberse vuelto ciegos o, al menos, actúan como tales. ¿Es que nadie ve lo que está pasando? ¿Es que no saben cómo actuar? 

Yael Farache, una periodista española, judía de religión y con un gracioso acento de culebrón venezolano, lo dice, con toda claridad en sus vídeos: Podemos sigue la estrategia de los populismos de ultramar. Si Yael Farache y muchos más se dan cuenta ¿cómo los periodistas, los partidos, los centros de poder no lo ven? ¡Pero si la estrategia comienza en 2012!

No entiendo a los políticos. Les pagamos para que gasten el dinero en lo que de verdad importa, tienen unos servicios de inteligencia que deberían funcionar para alertar y sin embargo ven el ascenso de este predictador y nadie hace nada antes de que adquiera más poder. 

Lo que pasa es que en vez de plantarle cara dejamos que ellos, los de Podemos, marquen el ritmo de la información y los tiempos de la democracia. Tanto en Cataluña como en el resto de España son los antisistema los que deciden cuándo y cómo habrá elecciones. Y el resto, los que han sacado el 80% de los votos válidos esperan a que los neocomunistas hablen para contestar airados. ¿No se dan cuenta de la polarización del discurso? ¿Es que nadie sabe lo que ha pasado en la historia reciente de Europa y América?

A los políticos les pagamos para que nos marquen el rumbo con ideales grandes. Porque para gobernar para el día a día, siguiendo el ritmo que marca Europa, vale cualquiera.

(Es una de las grandes enseñanzas del neocomunismo es que cualquiera vale para el gobierno: Maduro, conductor de autobús ahora conduce un país hacia la ruina; o los concejales del Ayuntamiento de Madrid, pasan del paro y de animar socioculturalmente a su distrito, a gobernar -cinco concejales nunca han trabajado y otros tantos que tienen un nivel de administrativo, con lo que se da la paradoja de que secretaria y conserjes del Ayuntamiento tienen más categoría y experiencia que los propios concejales. Por si alguien quiere echar un vistazo a sus curricula brevis puede ver la web del Ayuntamiento).

Lo difícil es adelantarse a los acontecimientos, prever el futuro, tomar medidas hoy para el día de mañana, aunque sean impopulares. Tener claro el proyecto de ciudad, de Comunidad, de Estado a cinco, diez y veinte años vista.

Para eso les pagamos, para que con su sabiduría (y la de sus asesores, subsecretarios, Directores Generales y demás) tengan claro no solo el gobierno actual, sino cosas como cómo pagaremos nuestras pensiones en 2040; o cómo vamos a beber agua y a regar en 2050 si el cambio climático se acentúa; o cómo vamos a cambiar el petróleo terrorista por otro tipo de energía más democrática.

Me hubiese gustado que en plena burbuja inmobiliaria, cuando éramos ricos, el Gobierno hubiese diseñado un plan de exportaciones o de industrialización adelantándose a la crisis. Pero no, el ministro Rodrigo Rato andaba en otras cosas y su jefe, Aznar, miraba para otro lado. Los servicios de inteligencia españoles no se enteraban de nada, los grandes economistas que cobraban 6000 al mes por asesorar a Rato tampoco lo veían….

¿Nadie podía haber calculado que la corrupción iba a estallar por todos los lados? ¿Ni siquiera ellos que estaban corruptos hasta las cejas?¿Nadie se enteró de la fortuna de los Pujol, de los Rato, de los Granados, de los Urdangarín? ¿Nadie sabía nada de nada?

Lo propio es que los políticos se pregunten cosas que no todos se preguntan, como por ejemplo ¿qué pasa si dejamos la educación en manos de los nacionalistas? ¿No tendremos un problema creciente de separatismo en diez años? O ¿Es de recibo que dejemos crecer a movimientos ultraizquieristas como Podemos que pueden acabar con nuestra democracia? Si siguen creciendo ¿No nos llevarán a un enfrentamiento cívico en un futuro? O si dejamos entrar a miles de musulmanes que además se reproducen el doble que nosotros ¿No tendremos un problema de identidad europeo en un futuro próximo?

Yo creo que un político debe pensar estas cosas y actuar en consecuencia, es decir, debe poner freno al nacionalismo, al islamismo y al neocomunismo independientemente de su posicionamiento a la izquierda o a la derecha, porque los valores que están en juego son –o deberían ser- transversales. 

Y por eso es necesario un recambio de toda la clase política, es necesario que se regenere la democracia por este lado, que impida que oportunistas como Aznar, González, Zapatero o Rajoy lleguen a ocupar cargos públicos. Porque no solo han gobernado de espaldas al pueblo, sino que además han causado los graves problemas que ahora sufrimos y no han previsto nada.

Pero parece que todo seguirá igual y Pablito seguirá jugando contra aficionados. 

Por si alguno de esos asesores que cobran 6000 euros por no hacer nada quiere unas ideas aquí van 10 consejos para aniquilar a Podemos:

  1. No contesten a sus provocaciones o “Carmenadas”. Ignórenles.
  2. Dejen de compartir en sus redes vídeos y memes con los malos que son los de Podemos y no hagan más columnas y entradas blogueras diciendo que son comunistas, que ya lo sabemos.
  3. Si tienen que hablar de ellos coloquen delante el adjetivo: el partido neocomunista Podemos; o el antisistema Pablo Iglesias.
  4. No les inviten a los debates, no representan a casi nadie, a un 20%, pero realmente a un 10% si sacamos las candidaturas conjuntas.
  5. No pacten con ellos, liberen –señores del PSOE- Madrid o de lo contrario se verán fagocitados por ellos (Bolcheviques que se comen a mencheviques, las SA y las SS ¿les suena?)
  6. Apoyen a Izquierda Unida y a los disidentes del soviet supremo. Entrevistas a Monedero y a los que fueron expulsados del partido, y a los auténticos 11M, primeras víctimas del afán devorador del antisistema Iglesias.
  7. No les copien, no jueguen los del sistema a ver quién es más antisistema. Pónganse corbata. Dejen de hablar de sueldos a los que no trabajan y de subsidios y hablen de trabajo e industria.
  8. Y hagan hincapié en lo que funciona: la noticia no es el desahucio, la noticia es que el sistema les da casa al día siguiente.
  9. Y monten un Podemos de derechas, tipo Le Pen, capaz de aunar el voto descontento desde el otro lado, pero que enfrente a un extremismo con el otro.
  10. Y, por último, ahonden en las noticias sobre Grecia y Venezuela.

lunes, 7 de diciembre de 2015

Otra vez el Islam



Sobre el Islam y el terrorismo entramos en un diálogo en Facebook con personas que me constan bien informadas, racionales y con criterio, pero con una preferencia clara y definida por los musulmanes y, por ende, contra el sionismo, EEUU y Europa. 

Mi tesis es que la religión musulmana genera el odio. Pero eso no supone para mi tomar partido por uno de los contendientes de la tercera guerra. No creo que sea una cuestión de buenos y malos. Tomar partido por unos o por otros no es mi tarea porque los valores de occidente son universales y los valores del Islam particulares. Lo que trajo el cristianismo al mundo fue precisamente esa llamada a la universalidad, a la unidad de todos y a la creencia en que hay una verdad, un bien y una belleza a la que todos (incluidos  los terroristas, Putin, los americanos y Bin Landen) tendemos. Si en la guerra hay dos bandos (los del petroleo y los yijadistas) en el plano de las ideas solo hay razón y sinrazón. 

Pero no se asusten, no identifico la razón con Occidente y la sinrazón con Oriente. No. Identifico solo la idea generadora del cristianismo con la razón y la idea generadora del islamismo con la sinrazón. Esto, evidentemente no es afirmar que todos los musulmanes son unos descerebrados, no es así, los hay por millones buenos. No se trata tampoco de decir que en Occidente todos son racionales, no. Occidente creó el barroco y el fútbol. Los Derechos Humanos y las cámaras de gas. Los grandes santos que se fueron (y se van) por el mundo a predicar y los que matan por petróleo. Todo está mezclado, claro, pero creo que la idea cristiana conviene al hombre, le hace mejor, le eleva, le hace artista y filósofo, le hace bueno. Y sin embargo creo que la idea musulmana hace al hombre peor, mantiene la sociedad dividida y empobrecida, genera odio y luchas, impide el crecimiento de los pueblos. 

Efectivamente si usted está contento de leer estas líneas o terriblemente enfadado es normal, estamos ante un tema donde los sentimientos priman sobre la razón. No hay razones para hacer ciertas preguntas, o dicho de otro modo,  cualquier razón que se dé es siempre inferior a la experiencia previa. Poco o nada se puede hacer desde el plano intelectual, porque si esas ideas son defendidas rápidamente se asocia a una enfermedad mental ("islamófobo"), a un problema de ignorancia y hasta se puede pensar que te pagan por defender ideas (cosa que -por otro lado- no estaría mal). 

Los temas sentimentales no se pueden solventar así por las buenas, entran a través de la experiencia y forman parte de la vida de las personas. Por eso es imposible acabar con el nacionalismo por muchos programas políticos que se impongan. La única manera es sembrar en la escuela y esperar treinta años a que la educación dé sus frutos. En España, que somos más chulos que nadie permitimos que se cree ese sentimiento nacionalista desde el Estado, pero este es otro cantar. No hay palabra que pueda decir que cambie lo más mínimo lo que se piensa del Islam, del puesto de las mujeres en la sociedad o de la necesidad o no de un Estado de Israel. 

Tampoco se trata de débiles y fuertes. Los débiles están en todos los lados, son los que reciben las bombas terroristas y las bombas del ejército ruso. Los poderosos son los jequecillos e imanes y los políticos europeos.

Internet no es lugar para el pensamiento racional. Es el reino de taifas del relativismo. Un reino (red) donde todo es posible. Para defender el buenismo del islam se pueden ver vídeos y webs en las que se ve cómo los americanos volaron las torres gemelas o cómo los americanos montaron el ISIS o los atentados de París. Facebook tampoco es lugar para debatir, les contesto a todos por aquí, dejando claro que es imposible el diálogo y por lo tanto no queda más que el monólogo a dos voces.

Volvamos a la tesis. Yo afirmo que el islam solo ha traído sangre, pobreza y división y que lo que tiene de bueno (esa moral hacia el grupo) es lo que pudo entender Mahoma del cristianismo que conoció a través de las conversaciones con un cristiano antes de comenzar todas sus aventuras como jefe militar.

Agrupo los argumentos en tres:

1. Por un lado lo personal frente a lo científico: vivir con musulmanes, compartir su techo, disfrutar de su hospitalidad no aclara nada sobre un juicio al islam, al contrario, te llena de pre-juicios sobre la cultura. Creo que la ciencia no se puede hacer con estos presupuestos. A la experiencia de convivencia pacífica con musulmanes puede oponerse otra experiencia similar de otra convivencia con judíos, por ejemplo, que están todos los días sometidos al terrorismo de baja intensidad; o con la experiencia de quienes sufren directamente el terrorismo islámico. No es argumento a favor del PP decir que uno conoce a políticos de éste partido honrados, ni ser del PP te da derecho a juzgarlo mejor, creo que lo ideal es no tomar partido para juzgarlo. Creo que si queremos hacernos un juicio de algo debemos hacer una epojé (ἐποχή) de las experiencias positivas y negativas y ver el cuadro en su conjunto. 

Lo particular es justo lo contrario, Maribel: hay que tomar distancia para hacer juicios: leer de todo, no solo lo que apoya nuestra idea y si se convive, con todos, no solo con una parte del conflicto.

He visto la película (El fundamentalista reticente) que me recomendabas y vuelvo a decir que eso no dice nada de la realidad del islam. Dice que personas particulares que inician una guerra política por la defensa de un país. En la película, es verdad, hay frases lapidarias, cuando el editor turco que ha hecho quebrar su editorial le compara con los jenífaros... "cuando decidas cuál es tu posición el color volverá a tu mundo". O "muchos musulmanes pueden participar de forma pasiva, pero un muyaidin actua. Nuestra única esperanza son las verdades fundamentales que nos dieron en el Corán"... Está claro: así se hace un terrorista.

Otra idea previa precientífica es creer que demostrando el origen corrupto de algo se ataca a todos los miembros actuales. Por ejemplo, demostrando el origen antipersona del Islam no se dice nada de los musulmanes actuales; o demostrando el origen americano del ISIS tampoco se dice nada de su barbarie actual. O el origen franquista de nuestra democracia. Pero creo que es correcto tenerlo presente para juzgar y cambiar algo.

2. Por otro lo político. Si enfrentamos a las ideas sobre la religión ideas políticas no podemos tampoco tener un diálogo fructífero. La política es como el fútbol: a unos le gusta un equipo y a otros otro, todo el mundo opina y nunca puede darse un cambio de posiciones. La política así entendida demoniza a una parte del mundo y diviniza a otra. En este caso si el islam es siempre bueno por definición todo mal que hace el islam es bueno y si hacen algo malo es consecuencia directa de "Los Otros", los malos, los americanos, los occidentales, el petroleo, la industria armamentística, Israel y la trilateral, como poco tendrán la culpa de la miseria, de las lapidaciones, de las ablaciones, de los homosexuales colgados en grúas, de los talibanes, el ISIS, las gargantas cortadas y hasta de los atentados de Madrid. Si nada de esto tiene que ver con Mahoma será que sus enemigos manejan muy bien la propaganda, y resulta que quizá sean santos Almanzor Solimán, Bin Laden y Jomeini.

Yo creo que el que empuña un arma y se lanza contra sus hermanos a acribillarlos a tiros, el que pone una mochila llena de bombas en un tren, el que se lanza contra las torres llenas de personas es un criminal y luego podemos buscar causas, pero el criminal es el criminal. Las causas de los conflictos hay que buscarlas en la historia de las ideas y no en esas teorías de ricos y pobres, moros y cristianos.

Si tenemos la idea previa, el pre-juicio, de que el islam es paz y amor, por ejemplo, no hay posibilidad de pensamiento recto si los que matan en nombre del Islam resulta que no son más que "malos musulmanes", "armados por los servicios secretos de los países occidentales" , o simplemente agentes secretos disfrazados... mal andamos. La prueba de realidad que debe tener cualquier idea política es simple: si uno mata en nombre de una idea no pasa nada pero si en todas las latitudes, en todos los momentos históricos en todas las clases sociales hay musulmanes que matan en nombre de Alá, y los que le rodean no le denuncian y anulan.. quizá -solo quizá- sea el islam favorable al crimen político / religioso. 

Otro tanto ocurre con el comunismo: como existe la creencia casi religiosa de que el comunismo es bueno y el capitalismo malo, todos los crímenes (los 80.000.000 según su libro negro) son justificados en pro del progreso. 

3. Por otro lado lo religioso. Se dice que todos los libros religiosos tienen incitación a la guerra y a la violencia. No es cierto. En el Nuevo Testamento no hay ninguna incitación al asesinato o a la violencia. En el Tao Te King tampoco. La religión cristiana se funda bajo el signo del amor. En los primeros años del cristianismo el número de mártires es directamente proporcional a su expansión por el mundo. No hubo batallas ni guerras ni violencias. El cristianismo avanzó y se hizo religión oficial del Estado. Entonces sí, cuando se mezcló lo político comienza el lado oscuro del cristianismo, que por otro lado no hacía más que defenderse para llegar al estadio actual en el que ningún cristiano querría matar por expandir el cristianismo; Cristo predicó justo lo contrario, por lo que es fácil inferir que el cristianismo que mata es una deformación del mismo. El cristianismo avanzó sobre territorio de barbarie, templando el espíritu y haciéndolo más refinado. Allá donde triunfó el progreso, la unidad y la paz se instauraron. Eso sí, esta unidad costó muchos años de sufrimiento y de guerra, sobre todo para frenar el avance de la barbarie en los primeros años y del Islam después.

Discrepo profundamente con Rafa Millán (obviando los argumentos ad hominem) cuando dice que si identifico el cortar cuellos, hacer explotar personas o lapidar adúlteras como barbarie tenga que decir, a continuación que hay que aniquilarlos a todos. Pues no, lo que hay que hacer es civilizarlos. Como hicimos con los alemanes del norte a lo largo de 1000 años (es cierto que el espíritu de barbarie afloró con el nazismo, pero en todo caso ahora parece que ya están civilizados). Civilización y barbarie son dos vórtices de la acción humana que están en todos, dependiendo de qué alentemos tendremos una sociedad bárbara o una sociedad civilizada.  Mi crítica a la religión musulmana es que hace poco, muy poco, por aniquilar la barbarie. Que si hiciese más habría movimientos de masas contra el terrorismo en Siria, Gaza o Libia y realmente estos movimientos brillan por su ausencia. Cuando hay elecciones salen elegidos los partidos más radicales, cuando hay bombas contra Israel no hay ni un musulmán que lo denuncie. Por ejemplo, en la Mezquita de la M30 se recogían fondos para mandar a yijadistas a Siria ¿Cuántos musulmanes pacíficos lo denunciaron? 

Los datos dicen que algunos de los musulmanes, muy pocos, son terroristas, un 4% los apoya moral o logísticamente y un 20% ve bien que se mate, aunque no harían nada por los terroristas. Si el 80% de los musulmanes quisiese acabar con la violencia acabarían en dos días. Lo que ocurre y esto es tesis y no dato, es que en la propia religión está la violencia. 

Y no es una cosa que me invente, es fruto del propio pensamiento de Mahoma y de lo supuestamente dictado. Me decía Rafa Millán que el Islam nació en un contexto de guerra. Pues no. Cuando nació el Islam no había guerra en Arabia, fue el islam el que empezó la guerra que casi dura hasta nuestros días. Que Mahoma organizó asesinatos políticos (¿Quien quiere desembarazarme de Kaab ibn ´Asraf?) no hay duda, que Mahoma inició guerras y persecuciones tampoco, y que sus seguidores continuaron no es tampoco algo que haya que demostrar ¿Decir esto es incitar al odio? Pues yo creo que no, que el odio surge de la ignorancia ¿Qué tenemos que hacer? ¿Mirar para otro lado? ¿Saltarnos las suras que hablan de odio y hacer un cortapega de Islam moderado? ¿No quedamos en que el Corán es un libro dictado por el Arcángel? Entonces no hay interpretación. La cosa es si el arcángel manda matar cristianos o si no. 

Yo creo que si queremos pensar y desentrañar el problema tendremos que ir a la raíz, a la religión, y más en concreto al fundador. Hágase lo mismo con la religión cristiana, vayan al Fundador, vayan a Cristo.

Creo que el debate no da para más. 
Saludos y gracias.





viernes, 27 de noviembre de 2015

Europa, el cristianismo y Berdiaeff


La idea cristiana de la unidad ha presidido toda la historia de Occidente. Cualquiera de las facetas humanas de las que estamos más orgullosos es fruto de lo que el cristianismo ha realizado en el espíritu de barbarie. 

Los derechos humanos, la ciencia, la química, la física, la matemática, la biología, la tecnología, la pintura, la escultura, la arquitectura, la música, la literatura, la democracia, el ecumenismo, la secularización, la libertad, la igualdad, la fraternidad, la caridad, la universalización, las universidades, la justicia, el comercio, etcétera, etcétera.

Basta ver los países islámicos, animistas o budistas cómo viven en un estado de letargo, de pobreza, de insalubridad y división. Y no es culpa de occidente, de la colonización y esas cosas. No, puesto que el cristianismo se extiende por países ricos y pobres, con riquezas naturales o sin ellas, con climas fríos y desérticos... y allí donde se implanta florece la medicina, el arte, la caridad. 

Berdiaeff lo vio claro: la religión auténtica es la que ha estado obrado en Europa a lo largo de los siglos en un doble movimiento: por un lado elimina paulatinamente la barbarie y la desigualdad social, por otro, actúa en cada hombre como una fuerza civilizadora interior. Al igual que el hombre de naturaleza recibe el espíritu y da comienzo al proceso de humanización desde dentro, el cristianismo actúa exactamente igual: desde dentro acaba con el hombre primitivo, tribal, nacionalista, y lo va convirtiendo, poco a poco, siglo a siglo, en un ser civilizado.

Pero vayamos al texto (¡escrito en 1924!): 

"A juzgar por numerosos síntomas, nos aproximamos a una nueva época histórica, a una época que se  parecería a la primera Edad Media, esa edad todavía oscura de los siglos VII, VIII Y IX que precedió el Renacimiento medieval. Y muchos de nosotros no pueden sino sentir afinidad con los últimos romanos. Es éste un noble sentimiento. ¿No se desperté algo semejante en la nueva alma cristiana de san Agustín cuando amenazaba a Roma el peligro de la irrupción del mundo bárbaro? Así, muchos de nosotros pueden considerarse a sí mismos como los últimos y fieles representantes de la vieja cultura cristiana de Europa, amenazada por muy grandes peligros exteriores e interiores. 

A lo largo de esta época de barbarie nueva, aunque civilizada, que nosotros presentimos, será urgente llevar la luz inextinguible como otrora fue llevada por la Iglesia cristiana. Sólo en el cristianismo se revela y se conserva la imagen dél hombre, el rostro del hombre. El cristianismo ha librado al hombre de los demonios de la naturaleza que lo desgarraban en el universo pagano; me refiero a la demonolatría. Sólo la Redención cristiana ha dado al hombre el poder para erguirse y, espiritualmente, mantenerse derecho; ella arrancó al hombre del imperio de las fuerzas elementales de la naturaleza bajo las cuales el hombre había caído, de las que se había hecho esclavo. El mundo antiguo elaboró la forma del hombre. En él apareció la energía creadora del hombre, pero la personalidad humana no se había liberado aún del dominio de las fuerzas elementales de la naturaleza; el hombre espiritual no había nacido aún.

El segundo nacimiento del hombre, que no es ya natural sino espiritual, tuvo lugar en el cristianismo. El propio humanismo recibe su verdadera humanidad de manos del cristianismo: la Antigüedad no era suficiente para dársela. Pero el humanismo, en el curso de su desarrollo, separó a la humanidad de sus fundamentos divinos y he aquí cómo el humanismo, cuando finalmente desgajó al hombre de la Divinidad, se volvió simultáneamente contra el hombre y se puso a destruir la imagen de éste, porque el hombre es la imagen y la semejanza de Dios. Cuando el hombre no quiso ser más que la imagen y la semejanza de la naturaleza, un hombre meramente natural, se sometió por ello mismo a fuerzas elementales interiores y alienó su imagen. El hombre vuelve a ser desplazado por los demonios, es impotente para resistirles y defenderse. El centro espiritual de la personalidad humana se ha perdido. La tragedia de los tiempos modernos comiste en que el humanismo se ha vuelto contra el hombre. Ésta es la causa de la derrota fatal del Renacimiento y de su ruina inevitable. La gente de nuestra época se complace en decir que el cristianismo no ha triunfado, que no ha cumplido sus promesas, y sacan de allí la conclusión de que es inverosímil y absurdo tornarse hacia él. Pero el hecho de que la humanidad europea no haya realizado el cristianismo, que lo haya desfigurado y traicionado, no podría constituir un argumento válido contra su verdad y autenticidad. Porque el Cristo no prometió la realización de su reino de aquí abajo; él decía que su reino no era de este mundo, predecía para el final el desnudamiento de fe y de amor. La no-verdad de la humanidad cristiana es una no-verdad humana, una traición y una caída humana, es una debilidad y una falta humana, no una no-verdad cristiana, no una no-verdad divina. Toda la indignación que suscitó el catolicismo no hubiera sido injusta si se hubiera dirigido contra la humanidad católica, pero no contra las cosas auténticamente santas de la Iglesia católica. Sólo el hombre, desde el comienzo, alteraba el cristianismo, lo desfiguraba mediante sus caídas. Finalmente, se levanta contra él y lo traiciona, responsabilizando a la vida cristiana de sus propios pecados y sus propias caídas"

Berdiaeff, N.: Una nueva Edad Media, Ediciones Carlos Lohlé,  
Buenos Aires 1979, pág. 47-49.
 (Traducción de la versión francesa de Un Nouveau Moyen  Âge por Ramón Alcalde)



¿Vamos a mejor? ¡Compruébelo ud. mismo!

martes, 17 de noviembre de 2015

La odiologías terroristas


Aquí propongo un tema que puede ser interesante para un trabajo de investigación. Se trata de calcular el número del caldo de cultivo del terrorista. para ello, por cercanía he tomado las dos ideologías que han generado más terroristas: el nacionalismo y el islamismo, dejando, por obsoletas el comunismo y el anarquismo, aunque también azotaron bien la Europa del XIX. En realidad son las dos caras de una misma moneda, como veremos.

Las "odiologías" (patento desde ahora el término) son ideologías que promueven el odio y generan terrorismo y estados totalitarios, porque son en su raíz y fundamento ideologías antipersona. Ser antipersona no quiere decir ser misántropo (es decir se puede ser buena persona dentro de un grupo antipersona) solo consiste en no aceptar al otro como es, sino como un ser que solo tiene importancia si es de determinada manera. De este modo se genera una especie de amor universal, similar al cristiano, pero reducido al universo en el que viven: la solidaridad, el amor, la caridad -entonces- se dan solo en el grupo y fuera el odio, la aversión y la discriminación.

El islam


El Islam desde su inicio se dedicó a extorsionar, robar y matar (no necesariamente por este orden) a todo aquél que no se hiciese musulmán. Eso le llevó a una rápida expansión, el ejército islámico creció asimilando a los acomodaticios árabes y demás pueblos de Oriente hasta que se encontró con una oposición armada lo suficientemente fuerte como para frenar la invasión. Y esto no es historia pasada, esto es la raíz del Islam actual, la verdadera esencia.

Que el Islam es una ideología de odio y guerra no es necesario justificarlo. Quien sepa leer que lea lo siguiente y luego vemos cómo encajar esto en una interpretación pacífica:


  • Corán 9: 38-39: ¡Creyentes! ¿Qué os pasa? ¿Por qué, cuando se os dice: "Id a la guerra por la causa de Alá" permanecéis clavados en tierra? ¿Preferís la vida de acá a la otra? Y qué es el breve disfrute de la vida de acá comparado con la otra, sino bien poco...? . Si no vais a la guerra, os infligirá un doloroso castigo. Hará que otro pueblo os sustituya, sin que podáis causarle ningún daño. Alá es omnipotente.
  • Corán 9:41: Id a la guerra, tanto si os es fácil como si os es difícil! Luchad por Alá con vuestra hacienda y vuestras personas! Es mejor para vosotros. Si supierais...
  • Corán 9:86: Creed en Alá y combatid junto a du enviado.
  • Corán 9:123: ¡Creyentes! ¡Combatid contra los infieles que tengáis cerca! Que os encuentren duros! ¡Sabed que Alá está con los que le temen!
  • Corán 17:16: Cuando queremos destruir una ciudad, ordenamos a sus ricos y ellos se entregan en ella a la iniquidad. Entonces, la sentencia contra ella se cumple y la aniquilamos.
  • Corán 8:39: Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda todo el culto a Alá. Si cesan, Alá ve bien lo que hacen.
  • Corán 8:65: ¡Profeta! ¡Anima a los creyentes al combate! Si hay entre vosotros veinte hombres tenaces, vencerán a doscientos. Y si cien, vencerán a mil infieles, pues éstos son gente que no comprende.
  • Corán 9:5: Matad a los asociadores [los cristianos] dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas por todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz!
  • Corán 2:193: Combatid contra ellos hasta que dejen de induciros a apostatar y se rinda culto a Alá.
  • Corán 8:12: Cuando vuestro Señor inspiró a los ángeles: «Yo estoy con vosotros. ¡Confirmad, pues, a los que creen! Infundiré el terror en los corazones de quienes no crean. ¡Cortadles del cuello, pegadles en todos los dedos!»" 
  • Corán 5:33: Retribución de quienes hacen la guerra a Alá y a Su Enviado y se dan a corromper en la tierra: serán muertos sin piedad, o crucificados, o amputados de manos y pies opuestos, o desterrados del país. Sufrirán ignominia en la vida de acá y terrible castigo en la otra.
  • Corán 5:51: ¡Creyentes! No toméis como amigos a los judíos y a los cristianos! Son amigos unos de otros. Quien de vosotros trabe amistad con ellos, se hace uno de ellos. Alá no guía al pueblo impío.


Si piensan que estas frases están sacadas de contexto, vayan al Corán o lean una biografía de Mahoma . Esto es así. Podría ser de otro modo, pero es así. Si ud. es musulmán y no siente el odio al judío, al cristiano o al americano es mal musulmán, o un musulmán que se acerca a lo cristiano.

El nacionalismo


Por otro lado, el nacionalismo, la otra "odiologia", surge en el siglo XIX para afirmar una raza, una lengua, una cultura o un mero "hecho diferencial" frente a los otros. Los 'Otros' (gentiles, charnegos, maketos, infieles...) son el mal del pueblo o de la raza y y el pueblo está oprimido desde tiempo inmemorial, desean por tanto librarse de su yugo opresor. Los políticos nacionalistas engañan al pueblo haciéndoles creer que sus males lo son por los otros y no por ellos mismos y creen que con la liberación se creará un paraíso en la tierra: un paraíso nazi, vasco, catalán, judío o gallego. 

Con estos presupuestos es lógico que una parte de la población, la más briosa, se dedique a combatir para la liberación, como esa misma parte del pueblo musulmán combate por el nacionalismo mahometano, un nacionalismo del siglo VII basado en el hecho diferencial de la religión y no en la raza o en la lengua (realmente un "avance" para la época).

Y lo mismo, si es usted nacionalista periférico y no siente odio a España, a la Guardia Civil o a la bandera, quizá se le haya pasado ya el virus. 

Pero vayamos a los datos...

Datos

1. En Francia hay 66.000.000 personas, de las cuales 6.000.000 son musulmanes, un 9%
2. Un 4% de la población musulmana ve adecuada la violencia terrorista, es decir, 240.000.
3. El número de islamistas detenidos sospechosos de terrorismo es de 1.100, un 0,02%, es decir,  en Francia para lograr un terrorista se necesitan 6.000 musulmanes. Y solo 240 radicales para lograr un activista.

1. En España hay 40.000.000 de personas, 1.800.000 musulmanes, un 3% de la población
2. Un 4% de la población musulmana ve adecuada la violencia terrorista, es decir, 72.000
3. El número de islamistas radicales juzgados es de 1.200, un 0,06%, en España para lograr un terrorista hacen falta solo 1.500 musulmanes. O de cada 70 radicales sale un terrorista.

Esto no quiere decir que haya una correlación entre terrorismo e Islam, puesto que hay muchos más datos que me dejo fuera, tales como la pobreza, la falta de educación, la cultura, etc. Pero si quiere decir que hay una relación directa entre odio e islam.

Otro dato significativo es que ocho de cada diez terroristas en el mundo son musulmanes y que en ninguna ideología (porque el islam es una ideología y no una religión) se ha dado un porcentaje tan alto de terroristas por creyente.

Sobre el nacionalismo valdría el irlandés, el judío o el español, vamos al español. En España hay 2.189.000 vascos, de los cuales el 46% se declara nacionalista (1.006.940). Hay condenadas 10.000 personas por terrorismo en 40 años (si extrapolamos a los últimos cinco, (que es la horquilla de fechas que manejamos para el terrorismo islamista) tenemos que han sido condenados 250, un 0.02%, la mitad porcentaje de islamistas, es decir, para crear un terrorista necesitan unos 4.000 nacionalistas. 

Vayamos a mi conclusión aproximada y sin garantías de verdad: las ideologías que generan odio al vecino, que alientan la exclusión social tales como el islamismo, el nacionalismo generan cerca de un 4% de partidarios de la violencia y éstos a su vez traen un terrorista por cada 3.800.

De este modo sería una estupenda investigación hacer estos cálculos en todo el mundo y descubrir si hay una constante en este dato y ver cómo se desvía una sociedad determinada de dicha constante.

Así, sin mucha elaboración podríamos decir que en España lo estamos haciendo mal con el Islam  puesto que solo necesitamos 1/1500 y en Francia, en cambio, lo hacen bastante bien 1/6000.

Si alguien se anima a realizar esta investigación que no dude enviarme un cheque, o al menos, citarme en agradecimientos. 

viernes, 6 de noviembre de 2015

50 años de Gravíssimum Educationis

Han pasado ya 50 años de la Declaración Gravissimum Educationis, de Pablo VI, donde se puede leer, entre otras cosas lo siguiente:

Facultades y universidades católicas

10. La Iglesia tiene también sumo cuidado de las escuelas superiores, sobre todo de las universidades y facultades. E incluso en las que dependen de ella pretende sistemáticamente que cada disciplina se cultive según sus principios, sus métodos y la libertad propia de la investigación científica, de manera que cada día sea más profunda la comprensión de las mismas disciplinas, y considerando con toda atención los problemas y los hallazgos de los últimos tiempos se vea con más exactitud cómo la fe y la razón van armónicamente encaminadas a la verdad, que es una, siguiendo las enseñanzas de los doctores de la Iglesia, sobre todo de Santo Tomás de Aquino. De esta forma, ha de hacerse como pública, estable y universal la presencia del pensamiento cristiano en el empeño de promover la cultura superior y que los alumnos de estos institutos se formen hombres prestigiosos por su doctrina, preparados para el desempeño de las funciones más importantes en la sociedad y testigos de la fe en el mundo.

En las universidades católicas en que no exista ninguna Facultad de Sagrada Teología, haya un instituto o cátedra de la misma en que se explique convenientemente, incluso a los alumnos seglares. Puesto que las ciencias avanzan, sobre todo, por las investigaciones especializadas de más alto nivel científico, ha de fomentarse ésta en las universidades y facultades católicas por los institutos que se dediquen principalmente a la investigación científica.

El Santo Concilio recomienda con interés que se promuevan universidades y facultades católicas convenientemente distribuidas en todas las partes de la tierra, de suerte, sin embargo, que no sobresalgan por su número, sino por el prestigio de la ciencia, y que su acceso esté abierto a los alumnos que ofrezcan mayores esperanzas, aunque de escasa fortuna, sobre todo a los que vienen de naciones recién formadas.

Puesto que la suerte de la sociedad y de la misma Iglesia está íntimamente unida con el progreso de los jóvenes dedicados a estudios superiores, los pastores de la Iglesia no sólo han de tener sumo cuidado de la vida espiritual de los alumnos que frecuentan las universidades católicas, sino que, solícitos de la formación espiritual de todos sus hijos, consultando oportunamente con otros obispos, procuren que también en las universidades no católicas existan residencias y centros universitarios católicos, en que sacerdotes, religiosos y seglares, bien preparados y convenientemente elegidos, presten una ayuda permanente espiritual e intelectual a la juventud universitaria. A los jóvenes de mayor ingenio, tanto de las universidades católicas como de las otras, que ofrezcan aptitudes para la enseñanza y para la investigación, hay que prepararlos cuidadosamente e incorporarlos al ejercicio de la enseñanza.

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Despidos


Seguimos con el curso gratuito de dirección moral de empresas. Hoy hablamos de los despidos, que parece que era cosa del pasado y que ahora estábamos en recuperación, en contrataciones, etc.,  pero se sigue despidiendo y se seguirá.

El problema no son los despidos, claro, el problema es el modo. No voy a hacer un discurso tipo sindicalista de defensa de los puestos de trabajo por encima de los intereses de la empresa. Creo que los empresarios están en su derecho de despedir a la gente siempre y cuando tenga un motivo suficiente. Creo que también los empresarios pueden despedir si simplemente le cogen manía a un trabajador o deciden contratar a un sobrino suyo. Pueden hacerlo, pero debe hacerlo bien.

Bien aquí no significa con buena técnica, sino que tiene un significado ético. El empresario (o el directivo) tiene una obligación moral con el que trabaja en tanto que persona con la que convive, en tanto que prójimo. Pero también tiene obligación moral en tanto que forma parte de una institución jerárquica, donde el que despide está por encima del despedido y por tanto tiene la obligación moral añadida de cuidar y promocionar a los subordinados. Solo con estas dos obligaciones ya tenemos cómo debe un empresario tratar a sus trabajadores, en todo momento y también en el momento del despido. Y esto vale para cualquier institución o empresa, con ánimo de lucro o sin él, estatal o privada, etc.

Es cierto que hay situaciones donde la obligación moral de cuidado se duplica, me refiero a casos como mujeres embarazadas, personas con cargas familiares, con problemas de salud o con edades que dificultan o impiden la reinserción laboral. En general la norma es la misma pero a estas personas se le añade una obligación moral mayor. También aumenta la responsabilidad si la titularidad de la empresa es pública o si se trata de una asociación sin ánimo de lucro, una fundación o una obra de la Iglesia. Entonces se debe cuidar mucho más la forma del despido. 

Esto de las obligaciones éticas no se debe estudiar en ningún sitio, y eso explica que en Recursos Humanos (o "Área de personas", como quiera llamarse*) no tengan ni idea de esto. Creo sinceramente que si lo hacen mal es porque no saben o creen que no forma parte de sus competencias. Hay gente que cree que eso de ser buena persona o ser un buen cristiano es algo que se hace fuera del horario laboral, que forma parte del ocio o de la vida "personal" enfrentada a la laboral, donde los criterios no son éticos sino prácticos. 

Pero si no lo saben es por tres motivos no excluyentes: 1. Porque en la Universidad que estudiaron no se lo enseñaron, cosa que me lo creo porque me consta que en las universidades españolas se prima lo práctico antes que lo ético, y en algunas universidades españolas los alumnos no tienen ninguna asignatura de antropología y/o ética. 2. Porque en las escuelas de negocios no se enseñan estas cosas, pero sí las técnicas y las formas de control y de dirección de los empleados basada en el miedo y en la arbitrariedad del directivo, haciendo plegar a los trabajadores al "plan estratégico" y tratándolos como meros ejecutores de dicho plan y no al revés, es decir, colocando a los trabajadores en el punto central y el plan estratégico en sus manos. 3. Porque en su vida laboral no hayan topado con personas que les hayan parado los pies ante el atropello, la arbitrariedad y la prepotencia, y sin embargo hayan aprendido porque en su vida laboral han sido premiados por ello.


Pero vayamos a los siete consejos:

1. La regla de oro de la ética, que es muy anterior a Kant, dice que "no hagas a otro lo que no quieras que te hagan a ti". Así de sencillo. El directivo debe preguntarse ¿Cómo me gustaría que me despidieran (a mi o a una persona querida) si estuviese en su situación? 
2. Cara a cara, sin miedo, que no pasa nada: el que toma la decisión debe decírselo al interesado; de todo lo que hace en su día a día es lo más importante, porque el paro es un problema muy serio para una familia, y en muchos casos es un daño irreparable a la autoestima. Hay que hablar y contárselo directamente, por ejemplo: "mira, Fulanita, te voy a despedir porque la hija de mi vecina se ha quedado en paro y va a trabajar con nosotros" ¿Que no lo entenderá? Por lo menos nunca pensará que es un problema suyo... ¿que pensará que eres un desgraciado? Si, pero lo eres.
3. Es muy importante dar tiempo al trabajador para que se haga la idea, busque trabajo o se organice su vida. No se puede despedir de la noche a la mañana, hay que hacer un plan con él. Incluso negociar, se pude despedir con a un año vista, para que termine estudios o se presente a oposiciones. Lo que nunca debe pasar es que el empresario pase del empleado como si su vida no le interesase y se planteen despidos en trabajos estacionales justo al iniciarse la temporada. O que simplemente un día cualquiera uno llegue a casa con la carta de despido en la mano ¿Pero no entienden que las personas tienen proyectos?
4. No amenazar con el despido. Si se tiene que hacer, se hace, sin vuelta atrás, si no se deja en paz al trabajador. Las personas no pueden funcionar adecuadamente en un sitio que saben que no les acepta. No puede haber trabajadores en la cuerda floja, deben conocer siempre su futuro, incluso las posibilidades de que el proyecto caiga y que tengan que ser despedidos. Nunca deben funcionar los rumores.
5. Pagar lo que se debe. Sin regatear. Es la única partida de la empresa que no puede ser escatimada. ¿Por qué? Primero porque está en su derecho. Segundo porque si no lo haces toda la empresa se entera y generas muy mal ambiente. Tercero porque los de fuera (los "stakeholders") se entran al ver que los trabajadores denuncian a la empresa. 
6. Explicar al resto de los trabajadores las causas objetivas del despido de alguien. Y a ser posible con él delante. O por medio de un escrito pactado. Es decir, transparencia en su máxima expresión. No se debe ocultar nada, no debe uno esconderse en la burocracia. No pueden desaparecer compañeros y que reine el silencio institucional.
7. Agradecer. El mayor error del directivo de Recursos Humanos es pensar que la empresa la hace un favor al trabajador por contratarlo. No es así. Las empresas tienen la suerte de contar con personas que son excepcionales que se dejan su vida por cumplir los objetivos y enriquecer a sus dueños o directivos. Si por alguna razón dejan de hacerlo hay que dar las gracias por ello, por el tiempo en el que sí formaban parte del proyecto. 



* Eso de jugar con las palabras y no con los hechos es una cosa que siempre me sorprende. ¿No será mejor llamar al departamento "Recursos humanos" y tratar a los trabajadores como se merecen que llamarlo "Área de personas" y desentenderse de ellos?

jueves, 9 de julio de 2015

"Es muy buen director pero no sabe comunicar..."


Últimamente he oído esto de tres personas distintas. Y no estoy de acuerdo: si no sabes comunicar no eres buen director, es más, si parece que no sabes comunicar y eres director, eres un trepa. Lo justifico enseguida.

Primero vamos al retrato, en diez características, para saber de quién estamos hablando:

1. Estos personajes parecen no tener eso que llaman "don de gentes"2. Tienen manías y obsesiones3. Generan a su alrededor falta de confianza. 4. Creen que lo personal no tiene que ver con su trabajo e intentan actuar como si no trabajasen con personas sino con currículos, resultados o reportes.5. Son gente muy meticulosa, capaces de estar horas y horas estudiando tablas con los datos que les interesan. 6. Son desconfiados.7. Les encanta la burocracia. Son capaces de pedirte por escrito, con sello y firma, que cierres la puerta.8. Saben pregonar sus éxitos y tapar sus errores. 9. Distinguen claramente la jerarquía: saben a quién adular y a quién pisar.10. Les gusta el poder 

Si se fijan hay una contradicción, puesto que nadie llega a director de nada si no tiene eso que se llama "don de gentes" con quien quienes tienen que auparles. Es decir, son seres que su "virtud" está en haber generado una especie de fobia a lo inferior y filia al poderoso. 

Quizá por un complejo de inferioridad mal curado o por una falta de autoestima general se comporten así, en busca de un reconocimiento falso a pesar de (y contra) la mayoría. 

Este tipo de personas son perfectos segundos y malos primeros, pero no se conforman con ser segundos... siempre hay alguien que cae en sus redes y acepta la amistad falsa a cambio de esas adulaciones (punto 9) y lo promociona, lo coloca de primero de algo. 

Consejo (gratis) para la dirección adecuada: encuentre al trepa de su organización y degrádelo un poquito (y verá entonces su ira contra usted). 
Pregunte de vez en cuando a sus subordinados y verá... 

lunes, 15 de junio de 2015

Aceituneros marxistas


¿Es que nadie tiene conciencia para ver las manipulaciones? ¿Cómo pueden poner a niños de primaria de colegio católico a cantar barbaridades marxistas? No entiendo ese empeño de dar cancha al marxismo más sectario y criminal.  

O los directores no se enteran de nada y creen que eso es la realidad (que los olivos son de los que los trabajan) o no tienen eso que la LOGSE llamaba "espíritu crítico" y por lo tanto no están capacitados para el puesto que ocupan. 

No entiendo que se les enseñe a los niños este himno lleno de mentiras y de mala baba: "andaluces de Jaén", que fue sectariamente elevado a la oficialidad por el socialista Francisco Reyes... 

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma, ¿quién,
quién levantó los olivos?

No los levantó la nada,
ni el dinero, ni el señor,
sino la tierra callada,
el trabajo y el sudor.

-¿Quién, quién levantó los olivos?
- Pues depende por qué preguntes, si el Quién lo dices con mayúscula, es verdad que los olivos, como toda la creación viene de Dios; si no, si es con minúscula, los olivos los mandó levantar el propietario del terreno, compró las plantas y lo mandó plantar. Los levantó él, igual que tú levantaste tu casa o ¿quién levantó tu casa tú o los obreros que trabajaron en ella? Dime ¿de quién es tu ordenador, tu coche o tu casa? ¿Del chino que lo montó? ¡Anda demagogo! Las cosas son de quien paga por ellas. Y punto. Sin el dinero del señor, ni su tierra, no habría olivos ni aceitunas ni trabajo, ni sudor. 

Unidos al agua pura
y a los planetas unidos,
los tres dieron la hermosura
de los troncos retorcidos.

Levántate, olivo cano,
dijeron al pie del viento.
Y el olivo alzó una mano
poderosa de cimiento.

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
decidme en el alma ¿quién
quién amamantó los olivos?

Vuestra sangre, vuestra vida,
no la del explotador
que se enriqueció en la herida
generosa del sudor.

No la del terrateniente
que os sepultó en la pobreza,
que os pisoteó la frente,
que os redujo la cabeza.


No, Miguel Hernández. No, director. No hay explotadores y explotados, no, y aquí el único que pisa la frente de los niños es un director de colegio católico que se empeña en meter marxismo entre col y col. El director que reduce la cabeza de los niños con materialismos histéricos del siglo pasado en vez de entusiasmarles con la poesía verdadera, es decir, de la poesía que promete un nuevo hombre, educativa, noble, generosa. virtuosa..., 

Puestos a obligar a los pobres niños aprenderse mala poesía del siglo pasado, al menos utilice la de Pemán, que entre otras cosas era miembro de la ACNdP y no uno de los que azuzaban a los asesinos de los mártires de la propia institución.

Árboles que vuestro afán
consagró al centro del día
eran principio de un pan
que sólo el otro comía.

¡Cuántos siglos de aceituna,
los pies y las manos presos,
sol a sol y luna a luna,
pesan sobre vuestros huesos!

Andaluces de Jaén,
aceituneros altivos,
pregunta mi alma: ¿de quién,
de quién son estos olivos?

-Eran de su legítimo dueño. Hasta que una panda de desalmados republicanos lo asesinaron, junto con su familia y ya no hubo ni olivos, ni olivares, ni terratenientes.

Jaén, levántate brava
sobre tus piedras lunares,
no vayas a ser esclava
con todos tus olivares.

Dentro de la claridad
del aceite y sus aromas,
indican tu libertad
la libertad de tus lomas.

La libertad, sí, la que le llegó a Jaén después de la barbarie comunista. 

En definitiva. Un consejo gratis para dirigir centros católicos:  elimina del currículo y de los espectáculos públicos los autores que hicieron apología de los asesinos de los mártires a los que veneran los propietarios de tu colegio.