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domingo, 8 de abril de 2018

Conspiranoicos


Los conspiraniocos crecen de manera desmesurada gracias a Internet, a la rebelión de las masas y a la conjura de los necios. La cibersociedad, al dar cabida a todos sin excepción no es espacio de racionalidad, es espacio de la opinión infundada, manipulada en muchos casos, y en casi todos no pasada por el filtro de la razón. Cualquier idiota puede ser youtuber y en cualquier foro un estudiante de bachillerato puede discutir con un catedrático sobre su materia. 

Sin duda estamos ante una crisis de credibilidad, que es aprovechada por profesionales del fake, de la mentira, de la mentira que vende y esto hace que cualquier teoría, por absurda que parezca, pueda ser vox pópuli o trending topic.

En la red la opinión es defendida como si fuese una verdad absoluta, la opinión, que por su propia naturaleza debería ser cambiante y depurada por la realidad y la razón, para dar nacimiento a una creencia, en Internet se convierte en una especie de cosa sagrada, por encima de cualquier otra idea o pensamiento. Siendo sagrada la opinión, todo vale para defenderla y ponerla en valor: la repetición de los mismos mensajes, la unanimidad pretendida, la presión contra el disidente, el insulto, el uso de falacias, la saturación del medio, etc, hacen de una opinión una verdad compartida. Y de esta forma la opinión se enquista, se convierte en una idea única, verdad-verdadera antes de toda experiencia, y lo que es peor, a pesar de toda experiencia. 

Pero esto es lo que pasa visiblemente, vamos al tipo humano, al personaje que está detrás de los ataques, el que repite hasta la saciedad una "verdad" y no admite réplica. Este tipo de persona, a mi juicio, padece un vértigo, es decir, una pasión desordenada y destructiva, en este caso puede terminar en un fanatismo exacerbado.

Surge el conspiranoico de una idea, la que sea, que se repite como un lema. "España nos roba", "la tierra es plana", "el cáncer es producto de experiencias infantiles negativas", "el agua de Valencia está contaminada", "el azúcar es un veneno", "Bildelber domina el mundo" etc., etc. Una idea aislada se comporta como un virus y va generando todo un estado mental de alerta que se retroalimenta en comunidades de Internet y de la realidad exterior y crea un cuadro completo obsesivo. Hay gente, créanme, que empieza por dejar de tomar azúcar (un veneno) y termina defensor de la libertad de las gallinas de granja. Hay quien parte de una conspiración masónica del siglo XIX y termina pensando que en su ordenador han instalado un software espía los Iluminatis.

El conspiranoico es un fanático. Un fanático es, etimológicamente,  quien se coloca fuera del templo. Ojo, no dentro del templo, el fanático está a las puertas de la religión, de la iglesia, de la política o de la ciencia y gritan a través de las redes sociales avisando a la gente de grandes peligros.

Pero hay algo de verdad en las conspiraciones. Espero no parecer conspiranoico si digo que hay un interés político y social porque crezcan los conspiranoicos, o dicho de una manera más racional: hay un grupo de personas que se aprovechan de los conspiranoicos para lanzar sus mensajes. Por ejemplo, corren imágenes de esqueletos de gigantes encontrados en algún lugar de áfrica, un burdo montaje, claro. No hay gigantes. Y es que el Corán habla de gigantes y algunos musulmanes necesitan pruebas de que es verdad. Lo mismo ocurre con la “teoría” de la Tierra plana, una tesis doctoral no aceptada que responde también a una historia coránica. También Rusia se ha sumado a la creación en serie de fakes o noticias falsas, a veces increíbles, pero esto no quita para que los conspiranoicos crezcan de manera desmesurada.

Sin ánimo de ser exhaustivo, podemos plantear ocho tipos de conspiranoicos, aunque en muchos casos se entrecruzan.

1. Conspiranoico religioso: si la religión busca la salvación de las almas y la unión con Dios, los conspiranoicos religiosos buscan conspiraciones satánicas, mensajes ocultos en la Biblia, profecías terribles, mensajes en clave de los santos, mensajes de la Virgen comentando la actualidad. Amantes del agua bendita viven obsesionados por el diablo, el pecado y la herejía. Su religión es hamártica y el género humano está condenado a priori y debe sanarse constantemente por medio de acciones humanas para acceder a una salvación segura. "Si repites tres veces x obtendrás y".

El conspiranoico religioso se olvida de la verdadera fe y cree que está cerca el juicio final, el milenio o la apostasía general. Incluso hay católicos que afirman que Francisco es el Anticristo y tras él vendrá de nuevo Pedro. Ven masones en el Vaticano, asesinatos oscuros, poderes ocultos de Satanás que hace que la gente se aleje de las buenas costumbres. 

2. Conspiranoico finmileniarista. Muy ligado al anterior. Buscan mensajes de iluminados, de apariciones, de la biblia o de profetas clásicos como Nostradamus o san Malaquías. No paran con anuncios de la catástrofe que ponen en boca de la virgen o de los santos. Se caracterizan por las "señales" que ven en el cielo en la naturaleza o en la sociedad humana. Guerras, hambrunas, pestes, persecuciones, martirios, escándalos, odios, discordias, falsos profetas o engaños. Fieles a las noticias, ven estas señales (¿cuándo el mundo ha estado en paz, sin martirios, ni falsos profetas?) y las comparten en las redes sociales. Algunos no son ni religiosos, afirman la llegada de extraterrestres, desastres naturales, meteoritos, etc. Tienen en común el miedo al final. Pero no llega nunca. El Apophis siempre pasa justo rozando. Cuando llegó el año 2000 muchos pensaban que tocaba ya, pero pasó y no pasó nada. Pero da igual, cualquier día de estos, cuando se alineen ciertos planetas...  

3. Conspiranoico político. Nada es lo que parece, grupos de oscuros seres grises manipulan toda la información en todo momento. Oligarquías internacionales lo controlan todo. Desde la ONU hasta Bildelberg controlan los gobiernos y las oposiciones. Todo el poder del mundo lo controlan ellos. Nuestros ordenadores y nuestras vidas están en sus manos, cualquier líder mundial es o un miembro oculto de la masonería y todas las leyes, las cosas que pasan se mueven desde despachos grises, fumando habanos y bebiendo bourbon. Hoy hacen una revolución en África y mañana una guerra en Asia, montan y desmontan grupos terroristas, etc.

 
Dentro de estos conspiranoicos hay unos muy graciosos que afirman que los atentados que hace el Islam en todo el mundo son atentados "de falsa bandera", es decir, que son los malos, grises del Club de Roma o de Bildelberg que hacen el atentado para culpar a los pacíficos seguidores de Mahoma. Sí, esos que ponen vídeos de las torres gemelas que afirman que fueron los judíos.

4. Conspiranoico macrobiótico. Nada de lo que comemos es sano, el cáncer, las enfermedades degenerativas y casi todas las enfermedades son producto de venenos que nos dan para controlar a la población y ganar dinero. El agua está envenenada. Nos fumigan desde el cielo creando infertilidad y cáncer. Los transgénicos, los conservantes y producción industrial crean veneno.

Pero no todo es malo. A pesar de que los grandes laboratorios quieren ocultarlo, la Curcumina, la Espelta, el Kalanchoe, la Equinácea o el Jenjibre se puede curar el cáncer, el alzheimer, los tumores cerebrales y cualquier cosa que el paciente decida. 

5. Conspiranoico informático. La CIA y agencias secretas controlan todos los ordenadores, todos los mensajes, todos los teléfonos. Imponen su ley y no dejan el software libre. Algunas empresas implantan michrochips a sus empleados, en el futuro los tendremos todos. Cualquier persona es escuchada a través del móvil y nos espían hasta en la ducha. 

6. Conspiranoico social. Hay una conspiración también en Bildelberg y los iluminati que diseña la sociedad desde arriba. Aborto, matrimonio gay, divorcio, etc. se reúnen y buscan a dónde va la sociedad. Nada tienen que ver los ciudadanos con sus votos, con sus libros, con sus ideas, es todo de arriba a abajo.

7. Conspiranoico interestelar. Reptilianos, rahelianos, teorías de la evolución o de una especie de matrix o show de Truman dominado por extraterrestres. Los grandes poderes ocultos realmente son reptiles disfrazados, Obama es reptiliano.

8. Conspiranoicos científicos. Teoría de la Tierra plana, homeópatas, curanderos del cáncer basándose en experiencias de la infancia y regresiones, la medicina alemana.  
La teoría de la conspiración se alimenta desde posiciones interesadas, pero caerían en saco roto sin conspiranoicos.

En definitiva, creo que la razón debe abrirse paso entre tanta conspiración y que sin duda el gran motor oculto de la historia es la estupidez, la dejadez de los buenos y la pérdida de valores. 

martes, 13 de junio de 2017

Cinco horas con Mariano: análisis de la corrupción



Decía Irene Montero, en su monólogo ante el teatro-parlamento "Cinco horas con Mariano", hoy, 13 de junio del 17, lo siguiente:
"Comentan que la corrupción es un problema de manzanas podridas, dando a entender dos cosas (que nada tienen que ver): La primera que es un fenómeno natural o inevitable como que salga el sol o que caiga la lluvia, la segunda es que la corrupción es un problema moral o individual, que roban las personas maleducadas con moralidad débil o pocos escrúpulos.  Pero no señorías, la corrupción no es un problema natural ni tampoco es un problema individual o moral Es un problema económico y político, estructural"
Esta señora sabe lo justo, lo superficial... a ver, lo pregunto en plan socrático ¿cree de verdad que no es inevitable la corrupción? O sea, ¿que el ser humano es naturalmente bueno? Vamos a ver ¿es que Irene María no vive en el mundo real? ¿No ves a la gente queriendo lo mejor y haciendo lo peor? ¿O es cuestión solo de la estructura? ¿Crees de verdad que la política puede acabar con el pecado? ¿Crees que con estructuras adecuadas no habría violencia, robo y mentira? Pues andas muy mal de la vista. 

¿Hay algún fenómeno "estructural" que no venga de la moralidad? ¿O es que la moralidad, la fortaleza, la templanza son irrelevantes para el desempeño de la vida pública? ¿Puedes establecer estructuras morales y garantizarte que no van a corromperse? 

Evidentemente no y este monólogo solo puede darse por dos situaciones, o una mezcla de ambas: o no se entera de lo que es la naturaleza humana y cree que el delincuente lo es siempre por el ambiente; o lo sabe muy bien y lanza este discurso con idea partidista, de mera estrategia política.

Esta inocencia falsa sobre la naturaleza humana es la raíz de todos los males del comunismo en particular y de todo totalitarismo en general. Es evidente que bajo las mismas estructuras se producen conductas diferentes y -a no ser que nos vayamos a inconscientes freudianos- es la moralidad de cada uno la que mancha o dignifica la estructura. No existe ni puede existir una estructura perfecta. La utopía es interesante como motor del cambio, pero no es lugar de llegada, porque si llegas a ella es un espejismo, porque llegas a otra realidad donde la naturaleza humana tiene que seguir siendo, con su libertad y sus carencias. 

Sí tiene razón en la descripción del problema, pero no en la causa. El corrupto genera la estructura corrupta y no al revés. No me cabe duda de que el PP es una estructura corrupta, como lo es cualquier partido; la única diferencia es que el PP durante años ha tenido mucho poder, y el poder no corrompe, pero atrae a los corruptos como la miel a las moscas.

Pero vamos al tema. Mi tesis es que la corrupción es el resultado de muchos años de mermas del espíritu. No es corrupción sacar dinero con una tarjeta de crédito sin límite que te deja un banco, de unos fondos reservados, amañar un contrato para un amigo o cobrar en negro de gobiernos extranjeros. Estas cosas son delitos. Y puede uno cometer un delito y no ser corrupto. Y se puede ser corrupto sin cometer delitos. 

El corrupto es corrupto aunque no le imputen/investiguen, aunque nunca le condenen, aunque no se dedique a la política. Hay profesores, albañiles, comerciales, curas y barberos corruptos. El corrupto es corrupto no por lo que hace, sino por lo que es: un ser con el espíritu mermado, un enano espiritual. Y eso de ser enano espiritual, a falta de un aparato que mida el espíritu (cosa que no estaría mal inventar), se puede intuir por una frase, un tono en una conversación, o una acción u omisión que solo un corrupto puede tener. Aunque la justicia no puede entrar en estas sutilidades y solo puede dedicarse a perseguir delitos, los ciudadanos pueden y deben descubrir al corrupto y compadecerse y/o guardarse de él. 

Saber si su vecino, compañero, amigo es corrupto basta ver estas señales (ojo, si se dan el 50% es corrupto seguro):

- Cómo mira y disfruta de las novedades, de los objetos de consumo
- Cómo disfruta contando sus relaciones sociales con gente conocida
- Tiene un coche de alta gama y lo mantiene siempre limpio y sin mácula
- Hace colas para tener el nuevo Iphone o va al concierto de los Rolling
- Tiene abono de la plaza de toros o del equipo de fútbol
- Viaja lejos, muy lejos, y lo cuenta siempre
- Ve en las personas del otro sexo: cuerpo, dinero y apariencia externa
- Solo ve a las personas de poder y a los demás ni les siente
- Tiene amigos, muchos amigos íntimos, que trabajan con él
- Sabe estar y adaptarse a las circunstancias, París bien vale una misa
- Tiene un pronto, que solo saca con quien puede, "es el carácter"
- Sabe mentir sin que se note
- Es campechano y sencillo en los gustos culinarios, nada de nueva cocina
- Al portero le habla de fútbol y le llama "campeón"
- Dice tacos en privado para ser más campechano: "joder", "cabrón", "joputa"
- El reloj delata al corrupto más que cualquier otra cosa(1)

Con este perfil habrán reconocido a algún corrupto en sus conocidos. Vigilen bien, no les vaya a pasar lo que le pasó a Esperanza Aguirre, que dice que pecó, "in vigilando", pero pecó de ignorancia, puesto que si hubiese leído esto habría tenido herramientas para detectar a los corruptos apadrinados. 

Como pueden ver por la descripción, el corrupto es quien vive a tope en la cresta de la ola, dispuesto a vender a su madre a cambio de un poco de apariencia, de poder, de dinero o de novedades. Por eso el corrupto es siempre inocente de los cargos que se le imputan, porque es un enfermo espiritual, se irá a la cárcel -o a algún Consejo de Administración, o a la Secretaría General de algún partido-  creyendo que era inocente y que hizo una gran labor social haciendo lo que hacía. 

La enfermedad del corrupto es de percepción: no ve lo que nosotros vemos; su culpabilidad no es del presente, es del pasado, de un pasado lejano cuando poco a poco fue cegándose y perdiendo la noción de la realidad. El corrupto es como el drogadicto, el sicario mafioso, el agresor sexual. No se les puede culpar, independientemente de que la justicia les culpe y les condene, no tienen posibilidad de reinserción ni de arrepentimiento, porque su realidad es distinta al resto. Su realidad es nada vale si uno no es el victorioso macho alfa de la manada, el elegido, el mejor y por lo tanto su moral es distinta al resto de los mortales, sus valores están transmutados. 

El corrupto se genera una imagen del triunfador, de valioso directivo, de sobrado, que se retroalimenta porque a su alrededor generan una amalgama de mediocres aduladores en espera de las migajas del corrupto. Consejeros, Secretarios, Testaferros, Asesores, Sicarios, que poseen dos características innatas: su discreción, y su capacidad para adular sin ser demasiado empalagosos. Esta capa de aduladores es necesaria para que exista el corrupto y contribuye de manera decisiva para que éste siga siendo corrupto, pues son los que se encargan del trabajo sucio y les va la vida en que su jefe siga allá arriba, donde nada le salpica. El corrupto y sus aduladores empiezan a crear esa estructura de la que hablaba Montero. 

Cuando la trama cae, normalmente por luchas internas (porque el Estado casi nunca descubre nada "de oficio"), lo que ocurre es un desvelamiento: el juez (y las filtraciones sobre todo) deja ver la cara verdadera del corrupto, la que ha estado ocultándose durante años. Este desenmascaramiento lo que produce es, al principio, estupefacción. Acostumbrados a ver una imagen positiva del corrupto, descubrimos una realidad contraria, una realidad que indica que nuestra idea previa estaba equivocada. Y entonces se produce una crisis: el relato cambia y vemos que todo lo que habíamos visto tiene una doble visión, una explicación por la corrupción y no por la imagen pública manipulada.

Como todo cambio de ideas cuesta e imaginamos que no es así, que hay algo que no sabemos, que se nos escapa: ¿Cómo el fundador de un movimiento religioso era un corrupto? ¿Cómo ese político tan autosuficiente era un ladrón compulsivo? ¿Cómo el cuñado del rey puede ser corrupto? La gente piensa -equivocadamente- que quieren más dinero o más poder, pero no es cierto; más bien al contrario: la corrupción apetece del poder para esconder el espíritu en merma.  

La pregunta que parece evidente es: ¿Cómo alguien que "lo tiene todo" arriesga su vida por dinero o poder? Pero la pregunta está mal formulada, porque ese "lo tiene todo" es pura apariencia, fruto de una enfermedad espiritual del corrupto, que se ha esforzado en la apariencia de tenerlo todo, realmente "todo" le tiene a él, y está cegado para el Todo verdadero, que es lo que realmente merece la pena. El pobre corrupto no ve belleza, verdad y bondad en la realidad; la belleza la transforma en objetos de consumo, coches de lujo, decoraciones estridentes, operaciones de estética, viajes a la otra punta del mundo, trajes, bolsos y zapatos. No hay realmente belleza, sino la belleza en sí mismos y la belleza de los suyos al estar en tan caros, queridos, escenarios y con tan exquisitos disfraces de poder. La verdad es postverdad: la verdad transformada en instrumento de manipulación de masas o en arma arrojadiza contra alguien o contra algo. La bondad tiene que ver con la eficiencia y la acción correcta, sin importar las consideraciones éticas.

El corrupto es pues un ser que ha transformado la verdadera realidad en una caricatura de ella misma. Se alimenta de un poder falso y vive intentando mantenerlo. No es que el poder corrompa, sino que el poder es apetecido por el que comienza en el vértigo de la corrupción, y cada vez que acapara más poder se vuelve más corrupto, más ciego.

La corrupción es el resultado de un vértigo, una atracción por la propia destrucción espiritual, que como todo vértigo destruye el espíritu y se queda en los superficial, en una realidad deformada. Por eso hay que agradecer a la justicia que de vez en cuando nos desenmascare a algún corrupto público, porque así podemos saber que es la corrupción una amenaza real para toda persona.

La corrupción no es enfermedad de la política ni de la vida pública, está en todos los lados, en todos los estratos sociales, no es cosa de estructuras ni tramas, como dice la primera dama de la oposición, es cosa del espíritu en destrucción constante, en un vértigo.


(1) Pueden complementarse con las nueve señales del hijoputa, que C.J. Cela expuso magistralmente en Mazurca para dos muertos. Pero -ojo- no todos los hijoputas son corruptos.

viernes, 1 de mayo de 2015

Cobardía y ateísmo



El fantasma de la cobardía recorre Europa como una plaga bíblica que se extiende por todos los rincones del espíritu y amenaza con deshacer el alma de los europeos. Creo que la viene de la mano de nuestra democracia globalizante y masonizante. Aunque el miedo es consecuencia de la falta de fe, la cobardía está en todas partes, quizá porque en nuestra época la fe se ha perdido casi por completo. O dicho de otro modo, la increencia está en el ambiente y la respiran tanto ateos prácticos como creyentes (ya ni los ateos creen realmente que Dios no exista, simplemente no le prestan atención y viven como si no existiera, no lo niegan porque eso supondría creer en algo).

La cobardía -decimos- está en el ambiente y afecta por igual a ateos que a creyentes. Lo respira cualquiera en la televisión, el el parque, en el psicólogo o en el confesionario, adentrándose en el alma pensamientos nihilizantes que anidan en el cerebro: "solo se vive una vez", "disfruta de la vida mientras puedas", "eres muy valioso", "nadie puede contigo"...

La afirmación de la vida y del yo como única fuerza es la negación de la vida eterna y de Dios: por esta razón el miedo no es cristiano, porque todo miedo tiene su raíz en la muerte y Cristo venció a la muerte. Sí hubo varios casos de cobardía en la Iglesia primera. Y hubo un cobarde que se lavó las manos y poco antes (con toda lógica) había formulado un principio relativista (Quid est veritas?). Todo esto es lógico, porque en el mundo antiguo solo importaba esta vida, solo se vivía una vez. Pilatos tenía que hacer cálculos para no terminar asesinado, no podía hacer justicia, solo podía calcular el precio de su decisión. 

El ambiente de inmanencia, pilatiano, hace que el miedo sea valorado como algo positivo. A la cobardía la llaman estrategia, prudencia o inteligencia; y a la valentía locura. Hay un calculo ético, de hasta dónde puedo hacer "el bien" sin mojarme demasiado. Ya nadie se enfrenta al agresor: se llama a la policía, no se crucifica a Cristo, pero se deja que el pueblo decida. Los jóvenes no irían a la guerra ni por todo el oro del mundo. Ya nadie planta cara, se mira para otro lado. Y se convive y colabora con el mal, pensando en males mayores si no se hace. Como el miedo a la muerte es la raíz de todos los miedos, entonces hay miedo a perder el puesto de trabajo, o el de dirección ("¡tanto has luchado porque te tomaran en serio!"), miedo a no alcanzar lo que se desea, a comprometerse... y termina con un miedo a vivir o haciendo cualquier cosa por seguir haciendo cualquier cosa (lo cual no deja de ser paradójico). Y la vida consiste en estar alerta y tomar precauciones. hay que tener cuidado, dicen, si escribes esto o lo otro, si dices A o B, si alabas a X o denigras a Y. Tienes que andar con cuidado porque puedes perder lo que tienes. Pero realmente eso que tanto guardamos no es tan valioso, no merece la pena.

La cobardía campa a sus anchas por todos los rincones, pero especialmente por los ambientes religiosos, curioso síntoma que da miedo analizar. En todo caso, sabiendo que hay que morirse y que esto no merece la pena, no cabe espacio para la cobardía.

Hay que recordar, se recuerdan con demasiada frecuencia, las palabras del valiente caballero don Quijote, que cuando ya ha perdido la fe y la esperanza, se comporta como un cobarde huyendo de los rebuznadores, es decir, del pueblo, y dejando al pobre Sancho a expensas de los enemigos... y se justifica así:

"—No huye el que se retira —respondió don Quijote—, porque has de saber, Sancho, que la valentía que no se funda sobre la basa de la prudencia se llama temeridad, y las hazañas del temerario más se atribuyen a la buena fortuna que a su ánimo. Y, así, yo confieso que me he retirado, pero no huido, y en esto he imitado a muchos valientes que se han guardado para tiempos mejores"
Segunda parte, capítulo XXVIII 

  

miércoles, 9 de julio de 2014

¿De quién son las cuentas de las redes sociales?



¿Las cuentas de Facebook o Twitter son propiedad de la empresa que la diseña, las pone en marcha y las cuida o son propiedad del que las lleva y alimenta? ¿No son "relaciones" humanas? ¿Tienen el mismo valor que los clientes para un comercial?

Yo creo que la respuesta está clara si la iniciativa de crearlas viene de parte de la empresa y se realiza con los recursos de la empresa. Pero hay caraduras que pretenden quedarse con ellas para traficar, o chantajear su antigua empresa, o exigir una mordida sudamericana o montar otra empresa similar. O vaya usted a saber qué, los caminos de la perdición son infinitos. 

Antes de empezar conviene recordar tres cosas, tres:

1. Que una empresa es una organización que pone en marcha unos recursos para lograr algún fin. Cuando una empresa quiere entrar en Internet, crea un plan de comunicación que será guía en redes sociales, lo encarga a una persona, a un departamento o a una empresa externa. Y dedica durante un tiempo horas de sus empleados, o dinero, a realizar el trabajo de "Community Manager", o gestor de esas redes. 

A medio plazo, van ganando seguidores gracias al Plan de Medios Digitales, a la/las persona/s, a los ordenadores, etc. Partiendo de unos conocimientos técnicos, las redes son sobre todo tiempo, las redes cuestan dinero, es decir, el tiempo que se ha invertido en ellas.  

Evolución de clientes de Twitter del Máster de Bioética URJC. Latapadera.org

2. Pasado un tiempo, la empresa empieza a rentabilizar la inversión, por lo general en un año. Y las acciones de marketing son más fáciles (y baratas) si se ha hecho bien el trabajo. La empresa puede comunicar a sus clientes la existencia de nuevos productos o servicios. Y esta comunicación, que supone un ahorro, va incrementando la cartera mes a mes, fideliza antiguos y recluta nuevos. Además una buena estrategia de redes cuida todo el ecosistema digital, dando consistencia a la imagen de marca.

3. El Community o la empresa de servicios de Internet puede cambiar pero la cuenta persiste, y sigue creciendo, porque forma parte del plan de la empresa. De hecho lo normal es que una estrategia digital en Internet sea movida por varias personas que actúan de administradores. Todo lo que hacemos en las empresas, las asociaciones, los grupos humanos lo hacemos para la empresa, el grupo, la asociación. Y prueba de ello es que a nadie se le ocurre ponerse a representar a una empresa en la que no trabaja, por ejemplo.



Con estas tres cosas evidentes, podemos lanzar ahora la todavía más evidente afirmación de que: 


No es lícito por no decir otra cosa usar las cuentas de redes (Facebook, Twitter, Linkedin, Youtube, Instagram...) de tu empresa para beneficio propio.

Si solo se hace por el valor de los SEGUIDORES es una apropiación indebida desde el punto de vista jurídico porque las redes son propiedad de la empresa; desde el punto de vista moral es un hurto, que solo se resarce devolviéndolas; desde el punto de vista empresarial es una deslealtad a quienes te han acogido y enseñado; y desde el punto de vista personal una traición a los valores que te llevan a aceptar el cargo o el encargo.

Eso solo atendiendo a los seguidores, al valor de la red como comunidad fundada para un fin, y que tiene un valor de mercado, porque si entramos en la propiedad de las imágenes, logotipos, grafías, comentarios, etc. entraríamos en otro asunto de propiedad intelectual. 

Y si pensamos que las redes sociales van a veces emparejadas con una web y BASE DE DATOS DE CLIENTES que es propiedad de la empresa, y así lo hacen constar al darse de alta, entraríamos de lleno en confrontación con la Ley Orgánica de Protección de Datos de Carácter Personal (ésa que algunos presumen de conocer mucho y no saben ni qué protege), ya que se vulneran los derechos de los ciudadanos que dan sus datos a esa empresa y no a un community manager que ni conocen (en ese caso debería informar por escrito a cada uno de los seguidores de que ya no responde a la empresa, etc.). En todo caso, aunque no hubiese ley está muy mal contrariar la voluntad de las personas con las que interaccionas todos los días por una historia tuya personal.

Claro, que si pensamos en la PROPIEDAD INTELECTUAL de las imágenes, las informaciones, las notas de prensa, los comunicados, los productos o servicios, está claro que el community maneja una información que no le corresponde más que a la empresa propietaria. La empresa le cede el uso para un fin determinado, pero no se lo regala. Incluso los productos subidos por el que hurta no son suyos si los ha obtenido durante las horas de trabajo. (En todo caso puede solicitar que no se usen, pero no quedarse con todos).

En definitiva, las páginas web, incluidos los nombres de dominio, las redes sociales y todo lo contenido en ellas son propiedad de la empresa que las manda poner en marcha, diga lo que diga el registrador de los dominios o las empresas que las gestionan.

Consejos Gratis: 

- Hacer firmar una cláusula de propiedad antes de iniciar los trabajos.
- Mantener los nombres de dominio a nombre de la empresa.
- Crear siempre una copia de seguridad y un usuario en todas las redes y webs.
- Estar alerta, pues los campeones del fraude surgen cuando menos te lo esperas.


martes, 14 de enero de 2014

Locos con piel de cordero


Esta entrada del blog va en la serie de las entradas-que-clasifican-a-los-humanos, cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, claro. Intento explicar tipos humanos para poner sobre aviso a quien pueda circular por este espacio y así ahorrarle algún disgusto. El afán es puramente precientífico, clasificatorio, y cualquier psicólogo tiene mucho más que decir y sabe qué pastilla hay que tomarse para cada entrada, en todo caso... vamos al grano:

Quiero hablar aquí de personas encantadoras, maravillosas, cumplidoras y perfeccionistas que esconden, quizá sin ellos sospecharlo, un problema mental que en ocasiones les hace comportarse como verdaderas bestias irracionales, incapaces de frenar sus propios impulsos destructivos contra sus semejantes. Y no me refiero a los psicópatas de las películas, a los que cortan en trocitos a niñas inocentes. No, me refiero a personas que en un día pasan de ser los mejores amigos/trabajadores/esposos/discípulos y se convierten en la peor pesadilla de su amigo/jefe/esposo/maestro sin que quepa una explicación racional a tal cambio.  

Aparentemente, y para mucha gente, son cándidas almas pero a partir de un momento que no controlan se convierten en demonios-para-la-víctima. La pregunta, imposible de contestar es ¿cuál es su verdadera personalidad?, ¿cuál es su verdadera cara? La verdad es que no sé la respuesta, en todo caso estos odios selectivos solo se dan cuando les beneficia económica o laboralmente, nunca antes. Y eso haría pensar que su verdadera cara es la negativa pero ¡lo disimulan tan bien!

Imagino lo que debe costar a las personas que tienen que lograr una nulidad matrimonial o las que tienen que justificar un despido, porque hasta un momento dado son la bondad personificada: amables y ejemplares cara a la comunidad pero pueden convertirse en el mismo demonio, cuando nadie les ve, entonces ¿cómo explicar que esa persona tan buena es en realidad una persona vil? ¿cómo contárselo al juez? ¿Cómo explicar el cambio?

Por hacer un cuadro general positivo son personas ahorradoras, religiosas, con excelente expediente académico, que participan en actividades culturales variadas y que siempre tienen un plan. Son personas que a pesar de ser tan perfectos y perfeccionistas no viven con especial pasión ninguno de los grandes planes que tienen o comparten con los demás, pero sin embargo tienen un montón de amigos, puesto que contestan siempre los correos, se presentan siempre con una botella de vino bueno a las cenas, se acuerdan del cumpleaños, etc. Todo en su vida parece feliz y ordenado.

El cuadro negativo sería más o menos el siguiente: son poco inteligentes, no tienen casi en absoluto sentido del humor, nunca ríen ni lloran de verdad, solo preguntan por las instrucciones y nunca hablan de nada, no soportan la incertidumbre, el desorden o la indefinición. Carecen por completo de sentido estético o de capacidad creativa. Normalmente han tenido algún episodio conflictivo en su infancia, un trauma, que les ha llevado a desconfiar y a sentir presión ante las relaciones más normales. No confían en sus propias fuerzas y por ello están muy pendientes de fuerzas numinosas (amuletos, reliquias, etc.) o apoyos familiares.

Supongo que ya habrán identificado a alguna de estas personas y habrá descubierto que tras la apariencia de compromiso hay una incapacidad para la relación auténtica que es la una carga explosiva latente. 

Lo primero que hay que saber es que este tipo de reacciones se da cuando estas personas han sido sometidas a presión, tras una tesis es posible que la tomen contra el director o contra el jefe en un periodo de trabajo intenso; o cuando tienen presión en su casa pueden tomarla contra el compañero de trabajo que mejor se lleva, o contra el propio cónyuge si la presión es laboral. 

Pero la presión por sí sola no es capaz de hacer estallar la crisis, realmente es la presión además de el desorden normativo. Me explico. Las personas que sufren estos brotes psicópatológicos, son en exceso ordenadas y formales, que basan en el cumplimiento de los protocolos toda su conducta. En ocasiones se generan conflictos de normas, que se dan cuando una norma es imposible cumplirla, cuando se contrapone a otra (y no se pueden cumplir las dos) o cuando cumplirla supone un atentado contra algún compromiso previo. 

Al final de una tesis doctoral, por ejemplo, hay que saltarse alguna norma puesta previamente; o en la vida normal de las organizaciones no pueden darse siempre las cosas de acuerdo a protocolos. A veces entran en conflicto dos ámbitos normativos en el mismo momento (el familiar y el laboral, por ejemplo). Entonces la persona acostumbrada a cumplir todas las normas se desorienta y "salta", "revienta" o "estalla" siempre contra el que tiene más cerca. La variedad de respuestas es tan grande como la especie, pero van siempre de acuerdo a una simple cuestión: hacer daño al otro, colocarlo como blanco de los dardos, etc. 

Evidentemente hay una disonancia cognitiva importante: por un lado reconocen que la persona cercana les ha ayudado y no tiene la culpa, y por otro es el máximo enemigo, por lo que deben buscar una explicación, deben generar una realidad paralela una historia nueva. Los gestos de cariño de un matrimonio, por ejemplo, se interpretan ahora como prepotencia; las ayudas de la tesis se consideran una intromisión, la promoción como un intento de alejarle, etc. Cualquier cosa se reinterpreta hasta darle la forma adecuada, hasta romper la disonancia y convertir la realidad pasada en una realidad que es acorde con la presente. El enfermo realmente se cree la nueva realidad y se cree la interpretación nueva como se creía la otra. No hay posibilidad de presentar ninguna prueba, ninguna palabra. Cualquier cosa que se diga será usada para apoyar la nueva idea.

No intente hacerle ver, hacerle entrar en razón, no hay nada que hacer, puesto que la realidad ha cambiado ya no es la que fue y no se puede apelar a nada de nada. Por ejemplo, antes he dicho que uno de los rasgos distintivos es la religiosidad, pues bien, pese a que toda la religión católica se basa en el amor y está claro que no se puede ser religioso y odiar profundamente al otro, estas personas son capaces de hacer las dos cosas ¿por qué? Porque la religión, como la amistad y otras maneras de encuentro es tratado de manera superficial por este tipo de personas, y aunque son los primeros en recitar todas las oraciones, en cumplir todos los mandamientos y en guardar todas las fiestas, sin embargo sus formalismos rara vez salen de ahí y se convierten en algo más, viven la fe como si Dios se complaciese especialmente con ver a los hombres levantarse, arrodillarse y sentarse los domingos. 

Podríamos extrapolar este cuadro clínico al nacionalismo o a ideologías que centran su discurso en el ataque a quienes han convivido, ayudado y promocionado a un grupo... pero eso lo dejamos para otro sitio. 

En definitiva, solo es una aproximación a un cuadro psicopatológico habitual para dar un consejo gratis: que no hay nada que hacer, una vez detonada la crisis no hay manera de pararla, diga lo que uno diga todo no solo será imposible hacerle cambiar un poco su nueva forma de ver el mundo, sino que cualquier palabra la usará en tu contra, así que silencio y distancia.

jueves, 26 de diciembre de 2013

Las sectas y los pesados

La foto, de Estrella Digital, muestra a una sectaria guapa, rara avis, para atraer la vista del lector

Siempre he pensado que las sectas y los grupitos sectarios son un buen invento, de lo contrario sufriríamos un enjambre de pesados sin rumbo y sin tino. Al menos así canalizan la energía (¡ohh! ¡la energía!) e imprimen una dirección en sus vidas.... y así les vemos venir, y nos apartamos.

Es bueno que existan, alguien tiene que canalizar las teorías conspiratorias, y explicarnos que los hombres no llegaron a la luna, que las Torres Gemelas las tiraron los judíos y que a Kenedy lo mataron los de la CIA. Una legión de ufólogos, astrólogos, numerólogos y demás conocedores de naderías son necesarios para una sociedad que no quiere saber nada; y necesita de naturópatas, homeópatas, patólogos de gente sana. 

Pero no voy a entrar en esas estupideces (me perdonarán los estúpidos). Quiero escribir sobre algo más complejo y serio, sobre la pérdida de realidad que producen las sectas. Digo pérdida de realidad porque el ser humano es capaz de renunciar a crear su realidad para percibir una realidad creada por otro ser humano, lo cual, pese a estar muy acostumbrados es una aberración.

La secta actúa de manera totalitaria y convierte a la persona en un ser que solo ve con claridad "La Idea" central de la secta, convirtiéndose ésta en el centro de su vida, de sus pensamientos. Realmente es una manía obsesivo compulsiva comunitaria que anula a la persona y la destruye por completo aunque algunas sectas contemporáneas han logrado simular la personalidad en sus miembros, con relativo éxito y lograr el deseo de todo sectario: pasar por normal, hacer creer que las ideas de la secta son propias, etc.

Realmente es como un enamoramiento, es decir, con este trastorno obsesivo, que en circunstancias normales pasa pronto, pero que en casos extremos o patológicos puede durar algunos meses e incluso años. No es casual que muchas, por no decir todas, sectas usan esta edad del enamoramiento y esta capacidad del ser humano para "caer" en el amor, para colocar a La idea en el centro de la vida de los incautos jóvenes. En todo caso hay que distinguir el enamoramiento, ese estado de enajenación mental pasajero, del amor, que es otra cosa. 

Pero no nos desviemos del tema ¿Cómo sucede esto? Es decir ¿Qué mecanismos hacen que una persona inteligente renuncie a pensar, proyectar y querer autónomamente para hacerlo como un grupo? Yo diría que no quiere, que es seducido a ello. De hecho se inicia con una acción deliberada de proselitismo, veamos las fases:

  • Primero aparece La Idea en su cabeza (en realidad no "aparece", es inducida por la Secta, pero da la impresión de que ha aparecido sola o que es una "vocación"). 
  • Después La Idea empieza a tomar forma, a crecer, a ocupar progresivamente espacio en su mente, parece que cobra vida sola y se inicia una lucha contra el propio yo, que tiene gustos, ideas, formas de ver la realidad propias, y las tiene que abandonar para encontrarse con gustos, ideas y formas de ver la realidad propios de la Secta.
  • Una vez vencido el "hombre viejo" comienza la incursión en La Secta, es decir,la parte positiva, que consiste en reelaborar todas las categorías nuevamente hasta dar con el ser nuevo, el "hombre nuevo". 
  • Entonces ya todo es un vivir así, un reafirmarse, La Secta le da todo lo que necesita (para vivir, excepto un "yo", que pertenece al "hombre viejo") y con su yo comunitario, lo pasa en grande, sin pensar más en él mismo, con mil actividades para no pensar, con una familia grande, con miles de amigos nuevos y una tarea, dirección, destino.


Y es aquí donde quería llegar ¿cómo es que las personas que buscan la Verdad, a la Salud, a la Justicia, a la Naturaleza, etc. se dejen embaucar en sectas que colocan estos grandes conceptos en el centro?

La respuesta no es fácil: realmente lo que han hecho con su vida es colocar en el centro a algo que no lo es, que no lo puede ser. Por ejemplo, la salud. La salud no está mal, está bien, es necesaria, pero la salud es necesaria solo para hacer el Bien. Es un medio. Y no siempre es bueno estar saludable. Si enfocamos nuestra vida a la salud sin más, enfermamos.

O la figura y la dieta y el peso ideal; estar gordo puede ser un impedimento para muchas cosas (para muchas otras no), pero no es la clave de la vida. No se está delgado porque sí, sino para algo: para subir a las montañas, para no cansarse, para no ser "el gordo" del grupo, por ejemplo. Pero gordura y delgadez son términos relativos y no mejores necesariamente uno que otro (es decir, que en ocasiones es bueno estar gordo). En todo caso es bueno estar gordo o delgado si ello nos lleva al bien.

La religión a veces es también objeto de sectarismo (incluso la verdadera religión se falsifica) cuando cosifica a Dios. Por ejemplo cuando uno se olvida que lo importante de la religión no está en este mundo, que la religión es un medio para la salvación y no un fin en sí misma. 

Hay mucho ateo rezador que enfoca su vida a estar cerca de las iglesias y los curas y que dan un sentido sociopolítico a la religión y, a la hora de la verdad, Dios ni les afecta, porque no les mejora nada de nada y son exactamente lo mismo que los que no se pegan tanto a las iglesias. Es esto ateísmo práctico, porque cantan en el coro pero no cantan a Dios.

Algo estarán haciendo mal si después de tanto tiempo invertido en estar cerca del Bien siguen siendo "ingratos, volubles, disimulados, huidores de peligros y ansiosos de ganancias" y traidores. Y lo que pasa es que no están cerca de Dios, sino de La Idea de La Secta en cuestión, que no tiene por qué tener nombre y fundador, puede ser simplemente una Secta Doméstica.

Esta Idea falsa de Dios es la que se puede dominar con la que se pueden hacer tratos de tú a tú y hace milagros increíbles -como encontrar sitio para aparcar en el centro de Madrid en plena Navidad, eso sí, a cambio de dos avemarías-. Y además una gran corte celestial compuesta de santos ad hoc, ayuda a Dios en la tarea de hacer mejor la vida a la persona que pide un aprobado, un gol de su equipo o que le den un cargo.

La religión verdadera, es decir, la Católica cuando se toma en serio, es una manera de acercarse al Bien, no es una manera de dejar(se) vivir por un bien particular, por La Idea de Dios que haya tenido algún iluminado creador de sectas de éxito (por sus frutos los conoceréis, mostrando los miles de seguidores). La verdadera religión no cree en los objetos numinosos ni cree que pueda uno con sus hazañas doblegar la voluntad de Dios. 

Y si esto lo hace la religión verdadera, no digamos lo que pasa en el ámbito enrarecido de las religiones falsas (que las hay, aunque el clima de relativismo nos impida decir estas cosas), esas religiones que nacen de la iluminación de un profeta en alguna parte del globo y que son interpretadas por cualquiera que pasa por ahí. 

Esas religiones que si colocan su sede o templo en una calle, barrio o país ya ningún "pagano" puede estar en paz, tranquilo, a lo suyo, sin que se encuentre con algún miembro de La Secta que le quiera matar, vender algo, o contar sé qué historia basada en no sé qué libro que no sé qué profeta oyó... 

En definitiva, el gran problema de estos tiempos: tomar los medios como fines. Instrumentalizar los fines y creer que las cosas se consiguen sin implicación, con recetas.

Y un consejo gratis: vigilar si el estar pegado a las cosas grandes nos hace grandes o no.

viernes, 1 de febrero de 2013

El jefe tóxico


Mucho se ha escrito sobre los dos estilos de liderazgo: un liderazgo de 'ordeno y mando', antiguo, en desuso y un liderazgo basado en el encuentro y en el estilo más democrático de la sociedad.

Está claro que los dos modelos funcionan, de lo contrario uno de los dos dejaría de existir, y sin embargo persisten y -a mi juicio- convivirán eternamente. No es una cuestión progresiva porque, digan lo que digan los progres la humanidad no progresa en ideas, crece, entra en crisis, decrece y -cuando vuelven a darse las circunstancias- vuelven a florecer las ideas del pasado.

Está claro que de los dos estilos es el modelo democrático, conciliador, personalista el que tiene más seguidores teóricos y el que llena de presentaciones de Power Point los centros de negocios y las universidades. Pero, sin embargo, es el modelo del ordeno y mando el que más se lleva, el que más se estila.

Los dos modelos lo son de liderazgo, pero hoy no voy a hablar ni de uno ni de otro, sino de la corrupción del ordeno y mando: del 'jefe tóxico', el que se basa en el miedo:

1. Lo primero que hay que decir es que este modelo tiene origen teológico, es más: es la degeneración del orden natural instaurado por Dios, pero coloca en el lugar de Dios a un mediocre que lo intenta imitar.

No sólo cree que es mejor que los demás, sino que el jefe tóxico cree que es de una naturaleza distinta, y -por lo tanto- lo "natural" es que se respete el orden y se coloque a él todo lo arriba que necesite estar. Una vez arriba no ve a los demás, los demás son necesarios sólo para darle lo que necesita.

Maquiavelo tenía clara la idea de que el Príncipe era de una naturaleza distinta al pueblo, y que los hombres se podía decir que son "ingratos, volubles, simuladores, cobardes ante el peligro y ávidos de lucro"(Cap. XVII).

El jefe no tiene nada que ver con ellos, con los trabajadores, él es de otra casta y su trabajo consiste en hacérselo saber a todo el mundo.

2. Los primeros meses de mandato en a una nueva organización el jefe tóxico tiene un empeño, casi obsesivo, para que todos cumplan las leyes. Para eso no duda en ponerse a hacer normas que no son necesarias, simplemente para demostrar que existe, que él está allí, y que es apoyado por las "instancias superiores".

3. Las personas normales, ante la llegada de una persona con esas formas normalmente se callan, y aguantan en espera de mejores tiempos. Porque el jefe tóxico genera dos o tres cadáveres a su alrededor. Los que sobreviven piensan que el jefe tóxico durará poco y esperan que no les toque a ellos. Por eso se mantiene, porque la mayoría espera no ser la víctima inmolatoria que escarmiente a todos.

4. La mente enfermiza del jefe quiere entonces mandar sobre los que mandan, ser el que pone las normas y entonces prueba una maniobra un tanto curiosa: quiere hacer que las normas que le legitiman sean renovadas, para darle más poder, para dejar claro quinén manda.

5. Pero en seguida caen. La mayoría en el intento de rehacer la norma; los demás caen porque estos sistemas centroombliguistas son del todo nefastos para las organizaciones, para las haciendas y para las empresas y rápidamente empiezan a cantar los números, porque la productividad cae empicada cuando todas las energías se centran en no caer bajo la arbitrareidad del jefe.

6. Y además el  jefe tóxico no se entera, ha generado una corte de leales que le separan de la realidad. Cualquier asunto lo despachan sus leales, de manera que él nunca está para nadie. Así se forma una coraza. Curiosamente el jefe prefiere figurar como un "equipo", un "gabinete" y no como una sola persona. Porque de esa manera la responsabilidad del error está en la corte, y la de los aciertos en él.

7. Y tarde o temprano llega a tocar la hacienda de los demás, la tentación de la corrupción o el simple empobrecimiento de la organización hace que el jefe tóxico sea imposible de soportar y termina desapareciendo. 

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Pero ¿Por qué las organizaciones aguantan o admiten a un jefe tóxico? 


El jefe tóxico es necesario en tiempos de falta de liderazgo, de aburguesamiento, cuando la institución o la sociedad está saturada y llena de corrupción y mal hacer. Cuando nadie cumple la norma por norma. Es un mal necesario, un mal que debe durar lo justo para dar paso a un líder de verdad, porque si se mantiene en el poder pasado un tiempo termina hundiendo la institución.