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viernes, 27 de abril de 2018

"Para que todo el mundo sepa quién es esta escoria humana"

La Manada

Por un lado todo el mundo clama por la independencia de los jueces pero cuando juzgan y aplican la ley y la sentencia no coincide con la opinión de la chusma, azuzada por políticos y periodistas, entonces hay que ir a por el juez, o a por toda la justicia. Como si los jueces tuviesen la culpa de hacer su trabajo, que consiste en aplicar la ley sin dejarse llevar por nada que no sean los hechos probados, la ley vigente y la jurisprudencia. 

Hoy he recibido una foto del juez que ha condenado a los degenerados de San Fermín con la leyenda "Os invito a difundir su cara para que todo el mundo sepa quién es esta escoria humana"

Parece que a un sector de la sociedad tuitera le hubiese gustado una condena más fuerte, o incluso la pena de muerte, la castración o el linchamiento público y posterior hoguera y entonces arremeten contra el juez... pero ¿qué tiene este caso que tanto interés público suscita? ¿Qué tiene esta chica, este caso, esos energúmenos? 

Me sorprende el revuelo porque hay mil casos similares a "la manada". Apuesto a que vd. no sabía de estas tres noticias recientes: 

1. "Tres detenidos por violar a una mujer en un piso de Alicante", de 17 de abril de 2018, y los acusados están en libertad (pero eran argelinos). 

2. "Diez detenidos por violar repetidamente a tres chicas fugadas de un centro de menores", de 22 de marzo de 2018 (vaya, también argelinos)

3. "Cuatro encapuchados violan a una mujer tras robar en su chalé", de 2 de abril de 2018 (esta vez gente del Este)

Estos tres casos, decenas si nos remontamos a los sucesos de San Fermín de 2016, no interesan, y quizá sea porque las chicas no se liaron con nadie ni quisieron sexo de ningún tipo, simplemente estaban en el lugar equivocado a la hora equivocada. 

Lo que ha dado alas mediáticas a este hecho es que surge en un contexto de degeneración moral que se quiere aceptar como normal. No es machismo relacionar las conductas previas de las mujeres con las agresiones. Una agresión machista es una agresión contra una mujer por el hecho de serlo, no una agresión a cualquier mujer en cualquier circunstancia. No todas las mujeres se ponen en esas situaciones de degeneración ética y estética. Yo creo que si alguien provoca una actitud en las personas, por muy reprobable que sea esa actitud, debe evitarla. Y esto no es "criminalizar" a la pobre chica, es resaltar que en un ambiente de relajación moral suceden estas cosas. Si yo insulto a la gente por la calle, en un barrio conflictivo, es muy probable que me agredan. Y la agresión física está muy mal, nadie debe ejercer la violencia contra nadie, pero el juez no puede condenar igual a uno que agrede sin mediar provocación que a otro que provoca la agresión. Lo que no puede pasar es que la sociedad critique los efectos y no las causas. Y tampoco que se quiera ver lo inmoral como normal. El discurso feminista, a mi juicio, está equivocado, creen que solo hay una causa de todas las agresiones a mujeres (el machismo ancestral heteropatriarcal), y realmente hay muchas causas, tantas como agresiones. En concreto, el consumo de pornografía, la sexualización del ocio, la relativización del sexo, el consumo de estupefacientes y alcohol en exceso, el efecto de la masa, etc.

Y este es el quid de la cuestión: que la sociedad se empeña en normalizar lo que va contra la naturaleza humana, lo que no puede ser aceptado como normal es que una chica de 17 años ande sola, borracha, en un ambiente donde todos van con las facultades mentales y morales alteradas, y que en ese estado busque sexo en un portal un desconocido. El discurso imperante políticamente correcto dice que ella puede hacer lo que quiera, pero en esos estados, en esos momentos, es evidente que los límites morales se deshacen.  

Nos guste o no, la justicia tiene que valorar las situaciones, y el pueblo debe callar para que hablen los expertos, que para eso les pagamos, y ese feminismo sensibilero debe dejarse a un lado: cuando una mujer dice no, es no, de acuerdo, pero si una mujer o un hombre se pone en situación de riesgo manifiesto debe conocer las consecuencias. 

Y, por último, una nota para evitar mi linchamiento, si todavía es posible: creo que cualquier hombre (y cualquier mujer) debe respetar a cualquier mujer (y a cualquier hombre) en cualquier circunstancia y creo que el respeto a las mujeres va más allá de la ley o de las violaciones: aunque quiera, aunque ella hubiese accedido a ello desde el principio hasta el final, sería igualmente asqueroso que cinco hombres tuviesen sexo con una chica en un portal. En cuestiones morales poco importa el deseo o la apetencia, lo que está mal, está mal, por mucho que se quiera hacer coincidir el sentimiento con la moral.  

martes, 13 de junio de 2017

Cinco horas con Mariano: análisis de la corrupción



Decía Irene Montero, en su monólogo ante el teatro-parlamento "Cinco horas con Mariano", hoy, 13 de junio del 17, lo siguiente:
"Comentan que la corrupción es un problema de manzanas podridas, dando a entender dos cosas (que nada tienen que ver): La primera que es un fenómeno natural o inevitable como que salga el sol o que caiga la lluvia, la segunda es que la corrupción es un problema moral o individual, que roban las personas maleducadas con moralidad débil o pocos escrúpulos.  Pero no señorías, la corrupción no es un problema natural ni tampoco es un problema individual o moral Es un problema económico y político, estructural"
Esta señora sabe lo justo, lo superficial... a ver, lo pregunto en plan socrático ¿cree de verdad que no es inevitable la corrupción? O sea, ¿que el ser humano es naturalmente bueno? Vamos a ver ¿es que Irene María no vive en el mundo real? ¿No ves a la gente queriendo lo mejor y haciendo lo peor? ¿O es cuestión solo de la estructura? ¿Crees de verdad que la política puede acabar con el pecado? ¿Crees que con estructuras adecuadas no habría violencia, robo y mentira? Pues andas muy mal de la vista. 

¿Hay algún fenómeno "estructural" que no venga de la moralidad? ¿O es que la moralidad, la fortaleza, la templanza son irrelevantes para el desempeño de la vida pública? ¿Puedes establecer estructuras morales y garantizarte que no van a corromperse? 

Evidentemente no y este monólogo solo puede darse por dos situaciones, o una mezcla de ambas: o no se entera de lo que es la naturaleza humana y cree que el delincuente lo es siempre por el ambiente; o lo sabe muy bien y lanza este discurso con idea partidista, de mera estrategia política.

Esta inocencia falsa sobre la naturaleza humana es la raíz de todos los males del comunismo en particular y de todo totalitarismo en general. Es evidente que bajo las mismas estructuras se producen conductas diferentes y -a no ser que nos vayamos a inconscientes freudianos- es la moralidad de cada uno la que mancha o dignifica la estructura. No existe ni puede existir una estructura perfecta. La utopía es interesante como motor del cambio, pero no es lugar de llegada, porque si llegas a ella es un espejismo, porque llegas a otra realidad donde la naturaleza humana tiene que seguir siendo, con su libertad y sus carencias. 

Sí tiene razón en la descripción del problema, pero no en la causa. El corrupto genera la estructura corrupta y no al revés. No me cabe duda de que el PP es una estructura corrupta, como lo es cualquier partido; la única diferencia es que el PP durante años ha tenido mucho poder, y el poder no corrompe, pero atrae a los corruptos como la miel a las moscas.

Pero vamos al tema. Mi tesis es que la corrupción es el resultado de muchos años de mermas del espíritu. No es corrupción sacar dinero con una tarjeta de crédito sin límite que te deja un banco, de unos fondos reservados, amañar un contrato para un amigo o cobrar en negro de gobiernos extranjeros. Estas cosas son delitos. Y puede uno cometer un delito y no ser corrupto. Y se puede ser corrupto sin cometer delitos. 

El corrupto es corrupto aunque no le imputen/investiguen, aunque nunca le condenen, aunque no se dedique a la política. Hay profesores, albañiles, comerciales, curas y barberos corruptos. El corrupto es corrupto no por lo que hace, sino por lo que es: un ser con el espíritu mermado, un enano espiritual. Y eso de ser enano espiritual, a falta de un aparato que mida el espíritu (cosa que no estaría mal inventar), se puede intuir por una frase, un tono en una conversación, o una acción u omisión que solo un corrupto puede tener. Aunque la justicia no puede entrar en estas sutilidades y solo puede dedicarse a perseguir delitos, los ciudadanos pueden y deben descubrir al corrupto y compadecerse y/o guardarse de él. 

Saber si su vecino, compañero, amigo es corrupto basta ver estas señales (ojo, si se dan el 50% es corrupto seguro):

- Cómo mira y disfruta de las novedades, de los objetos de consumo
- Cómo disfruta contando sus relaciones sociales con gente conocida
- Tiene un coche de alta gama y lo mantiene siempre limpio y sin mácula
- Hace colas para tener el nuevo Iphone o va al concierto de los Rolling
- Tiene abono de la plaza de toros o del equipo de fútbol
- Viaja lejos, muy lejos, y lo cuenta siempre
- Ve en las personas del otro sexo: cuerpo, dinero y apariencia externa
- Solo ve a las personas de poder y a los demás ni les siente
- Tiene amigos, muchos amigos íntimos, que trabajan con él
- Sabe estar y adaptarse a las circunstancias, París bien vale una misa
- Tiene un pronto, que solo saca con quien puede, "es el carácter"
- Sabe mentir sin que se note
- Es campechano y sencillo en los gustos culinarios, nada de nueva cocina
- Al portero le habla de fútbol y le llama "campeón"
- Dice tacos en privado para ser más campechano: "joder", "cabrón", "joputa"
- El reloj delata al corrupto más que cualquier otra cosa(1)

Con este perfil habrán reconocido a algún corrupto en sus conocidos. Vigilen bien, no les vaya a pasar lo que le pasó a Esperanza Aguirre, que dice que pecó, "in vigilando", pero pecó de ignorancia, puesto que si hubiese leído esto habría tenido herramientas para detectar a los corruptos apadrinados. 

Como pueden ver por la descripción, el corrupto es quien vive a tope en la cresta de la ola, dispuesto a vender a su madre a cambio de un poco de apariencia, de poder, de dinero o de novedades. Por eso el corrupto es siempre inocente de los cargos que se le imputan, porque es un enfermo espiritual, se irá a la cárcel -o a algún Consejo de Administración, o a la Secretaría General de algún partido-  creyendo que era inocente y que hizo una gran labor social haciendo lo que hacía. 

La enfermedad del corrupto es de percepción: no ve lo que nosotros vemos; su culpabilidad no es del presente, es del pasado, de un pasado lejano cuando poco a poco fue cegándose y perdiendo la noción de la realidad. El corrupto es como el drogadicto, el sicario mafioso, el agresor sexual. No se les puede culpar, independientemente de que la justicia les culpe y les condene, no tienen posibilidad de reinserción ni de arrepentimiento, porque su realidad es distinta al resto. Su realidad es nada vale si uno no es el victorioso macho alfa de la manada, el elegido, el mejor y por lo tanto su moral es distinta al resto de los mortales, sus valores están transmutados. 

El corrupto se genera una imagen del triunfador, de valioso directivo, de sobrado, que se retroalimenta porque a su alrededor generan una amalgama de mediocres aduladores en espera de las migajas del corrupto. Consejeros, Secretarios, Testaferros, Asesores, Sicarios, que poseen dos características innatas: su discreción, y su capacidad para adular sin ser demasiado empalagosos. Esta capa de aduladores es necesaria para que exista el corrupto y contribuye de manera decisiva para que éste siga siendo corrupto, pues son los que se encargan del trabajo sucio y les va la vida en que su jefe siga allá arriba, donde nada le salpica. El corrupto y sus aduladores empiezan a crear esa estructura de la que hablaba Montero. 

Cuando la trama cae, normalmente por luchas internas (porque el Estado casi nunca descubre nada "de oficio"), lo que ocurre es un desvelamiento: el juez (y las filtraciones sobre todo) deja ver la cara verdadera del corrupto, la que ha estado ocultándose durante años. Este desenmascaramiento lo que produce es, al principio, estupefacción. Acostumbrados a ver una imagen positiva del corrupto, descubrimos una realidad contraria, una realidad que indica que nuestra idea previa estaba equivocada. Y entonces se produce una crisis: el relato cambia y vemos que todo lo que habíamos visto tiene una doble visión, una explicación por la corrupción y no por la imagen pública manipulada.

Como todo cambio de ideas cuesta e imaginamos que no es así, que hay algo que no sabemos, que se nos escapa: ¿Cómo el fundador de un movimiento religioso era un corrupto? ¿Cómo ese político tan autosuficiente era un ladrón compulsivo? ¿Cómo el cuñado del rey puede ser corrupto? La gente piensa -equivocadamente- que quieren más dinero o más poder, pero no es cierto; más bien al contrario: la corrupción apetece del poder para esconder el espíritu en merma.  

La pregunta que parece evidente es: ¿Cómo alguien que "lo tiene todo" arriesga su vida por dinero o poder? Pero la pregunta está mal formulada, porque ese "lo tiene todo" es pura apariencia, fruto de una enfermedad espiritual del corrupto, que se ha esforzado en la apariencia de tenerlo todo, realmente "todo" le tiene a él, y está cegado para el Todo verdadero, que es lo que realmente merece la pena. El pobre corrupto no ve belleza, verdad y bondad en la realidad; la belleza la transforma en objetos de consumo, coches de lujo, decoraciones estridentes, operaciones de estética, viajes a la otra punta del mundo, trajes, bolsos y zapatos. No hay realmente belleza, sino la belleza en sí mismos y la belleza de los suyos al estar en tan caros, queridos, escenarios y con tan exquisitos disfraces de poder. La verdad es postverdad: la verdad transformada en instrumento de manipulación de masas o en arma arrojadiza contra alguien o contra algo. La bondad tiene que ver con la eficiencia y la acción correcta, sin importar las consideraciones éticas.

El corrupto es pues un ser que ha transformado la verdadera realidad en una caricatura de ella misma. Se alimenta de un poder falso y vive intentando mantenerlo. No es que el poder corrompa, sino que el poder es apetecido por el que comienza en el vértigo de la corrupción, y cada vez que acapara más poder se vuelve más corrupto, más ciego.

La corrupción es el resultado de un vértigo, una atracción por la propia destrucción espiritual, que como todo vértigo destruye el espíritu y se queda en los superficial, en una realidad deformada. Por eso hay que agradecer a la justicia que de vez en cuando nos desenmascare a algún corrupto público, porque así podemos saber que es la corrupción una amenaza real para toda persona.

La corrupción no es enfermedad de la política ni de la vida pública, está en todos los lados, en todos los estratos sociales, no es cosa de estructuras ni tramas, como dice la primera dama de la oposición, es cosa del espíritu en destrucción constante, en un vértigo.


(1) Pueden complementarse con las nueve señales del hijoputa, que C.J. Cela expuso magistralmente en Mazurca para dos muertos. Pero -ojo- no todos los hijoputas son corruptos.

lunes, 20 de abril de 2015

Las mezquindades de la política


El padre Ángel Ayala avisó de los peligros que podían acechar a la Asociación que él mismo había fundado junto con Ángel Herrera.

Estos peligros valen para cualquier empresa espiritual y son de plena actualidad en cualquier ámbito; la solución pasa por volver a la idea que la puso en marcha. 

El Peligro: 

 “...se pueden despertar dentro de la Asociación pasiones que pueden hacer que el espíritu sobrenatural que debe reinar dentro de la Asociación vaya decayendo, y "en el momento en que vosotros os dejéis llevar de las pasiones y de las mezquindades que lleva consigo la política", desde ese momento estáis perdidos."

Y la solución: 

"Por eso no hay más remedio a cada paso que renovar el espíritu, teniendo en cuenta que el espíritu sobrenatural ha de manifestarse en intenciones sobrenaturales;  de manera que debéis trabajar por la gloria de Dios y nada más

Boletín de la ACdP nº 555, de enero del año 55
02/12/34, en la conmemoración del 25 aniversario de la fundación de la ACNdP


miércoles, 7 de noviembre de 2012

Responsabilidad III


Quizá no se me entienda. Por ello voy a hacer un esquema, dividido en dos partes: definiciones y afirmaciones:
 
Definiciones
 
Responsable. (Del lat. responsum, supino de respondĕre, responder).
1. adj. Obligado a responder de algo o por alguien. U. t. c. s.
2. adj. Dicho de una persona: Que pone cuidado y atención en lo que hace o decide.
 
Responsabilidad.
1. f. Cualidad de responsable.
2. f. Deuda, obligación de reparar y satisfacer, por sí o por otra persona, a consecuencia de un delito, de una culpa o de otra causa legal.
3. f. Cargo u obligación moral que resulta para alguien del posible yerro en cosa o asunto determinado.
4. f. Der. Capacidad existente en todo sujeto activo de derecho para reconocer y aceptar las consecuencias de un hecho realizado libremente.
 



Energúmeno, na. (Del lat. energumĕnus, y este del gr. ἐνεργούμενος, poseído).
1. m. y f. Persona poseída del demonio.
2. m. y f. Persona furiosa, alborotada.

 
Masa (según Ortega y Gasset: la masa arrasa todo lo que es diferente, individual, singular, cualificado y seleccionado). Masa es una amorfa suma de individualidades dirigida por un energúmeno.
 
 
Afirmaciones
 
1. Es de irresponsables meterse en un recinto con 20.000 personas. Porque eso te degrada, te quita personalidad, te convierte en masa y te resta humanidad (inteligencia, libertad, etc.).
 
2. No digo que todos y cada uno de los miembros de una masa informe sean masa. Digo que se puede esperar, que da toda la impresión que lo sean. Y lo digo porque estudio esos fenómenos. Y generalizo, en eso consiste la ciencia, en buscar universales... Decimos alegremente que "Los nazis eran unos criminales", "Estos jóvenes son los mejor preparados de la historia", "Los chinos son muy trabajadores", etc. y eso no quiere decir que tengamos que conocer a todos los jóvenes, a todos los chinos, etc.
 
¿Que usted estaba allí y no bebe? ¡Pues olé! Que la mayoría iban "tajados"... (no, no, su hijo no)
 
3. Y por supuesto, siempre he mostrado respeto y compasión con las familias de las niñas fallecidas. Y me parece lamantable que alguien haya pensado que yo pueda pensar otra cosa. Es realmente absurdo tener que explicitar esto, como si fuese una declaración. No creo que deba ahondar en los motivos ni en ninguna aclaración más. 
 
4. Me niego a que se considere "normal" esa forma bárbara de divertirse y que se tome por aberrante el ponerlo de relieve. Me niego a que el vídeo de promoción del evento sea visto como "normal" y a considerar normal ir a un sitio así.
 
5. En el macrobotellón que se preparó en las cercanías no se bebía zumo de naranja, en las barras no se servía limonada y no todos estaban sobrios. 
 
6. Entre los 20.000 asistentes hay unos pocos que no son inocentes.
 
No creo que ninguna de estas OPINIONES se puedan considerar furiosas alborotadas, pero en todo caso no justifican la sarta de insultos, no publicados, que he recibido de anónimos malintencionados.
 
 
 

martes, 29 de marzo de 2011

La cuestión del aborto

Julián Marías. ABC. 19 de marzo de 2009.


La espinosa cuestión del aborto voluntario se puede plantear de maneras muy diversas. Entre los que consideren la inconveniencia o ilicitud del aborto, el planteamiento más frecuente es el religioso.


Pero se suele responder que no se puede imponer a una sociedad entera una moral «particular». Hay otro planteamiento que pretende tener validez universal, y es el científico. Las razones biológicas, concretamente genéticas, se consideran demostrables, concluyentes para cualquiera.


Pero sus pruebas no son accesibles a la inmensa mayoría de los hombres y mujeres, que las admiten «por fe»; se entiende, por fe en la ciencia.


Creo que hace falta un planteamiento elemental, accesible a cualquiera, independiente de conocimientos científicos o teológicos, que pocos poseen, de una cuestión tan importante, que afecta a millones de personas y a la posibilidad de vida de millones de niños que nacerán o dejarán de nacer. Esta visión ha de fundarse en la distinción entre «cosa» y «persona», tal como aparece en el uso de la lengua.


Todo el mundo distingue, sin la menor posibilidad de confusión, entre «qué» y «quién», «algo» y «alguien», «nada» y «nadie». Si se oye un gran ruido extraño, me alarmaré y preguntaré: «¿qué pasa?» o ¿qué es eso?». Pero si oigo unos nudillos que llaman a la puerta, nunca preguntarés «¿qué es?», sino «¿quién es?».


Se preguntará qué tiene esto que ver con el aborto. Lo que aquí me interesa es ver en qué consiste, cuál es su realidad. El nacimiento de un niño es una radical «innovación de la realidad»: la aparición de una realidad «nueva». Se dirá que se deriva o viene de sus padres. Sí, de sus padres, de sus abuelos y de todos sus antepasados; y también del oxígeno, el nitrógeno, el hidrógeno, el carbono, el calcio, el fósforo y todos los demás elementos que intervienen en la composición de su organismo.


El cuerpo, lo psíquico, hasta el carácter, viene de ahí y no es rigurosamente nuevo. Diremos que «lo que» el hijo es se deriva de todo eso que he enumerado, es «reductible» a ello. Es una «cosa», ciertamente animada y no inerte, en muchos sentidos «única», pero al fin una cosa. Su destrucción es irreparable, como cuando se rompe una pieza que es ejemplar único. Pero todavía no es esto lo importante. «Lo que» es el hijo puede reducirse a sus padres y al mundo; pero «el hijo» no es «lo que» es. Es «alguien». No un «qué», sino un «quién», a quien se dice «tú», que dirá en su momento «yo». Y es «irreductible a todo y a todos», desde los elementos químicos hasta sus padres, y a Dios mismo, si pensamos en él. Al decir «yo» se enfrenta con todo el universo. Es un «tercero» absolutamente nuevo, que se añade al padre y a la madre.


Cuando se dice que el feto es «parte» del cuerpo de la madre se dice una insigne falsedad porque no es parte: está «alojado» en ella, implantado en ella (en ella y no meramente en su cuerpo). Una mujer dirá: «estoy embarazada», nunca «mi cuerpo está embarazado». Es un asunto personal por parte de la madre. Una mujer dice: «voy a a tener un niño»; no dice «tengo un tumor».


El niño no nacido aún es una realidad «viniente», que llegará si no lo paramos, si no lo matamos en el camino. Y si se dice que el feto no es un quién porque no tiene una vida personal, habría que decir lo mismo del niño ya nacido durante muchos meses (y del hombre durante el sueño profundo, la anestesia, la arteroesclerosis avanzada, la extrema senilidad, el coma). A veces se usa una expresión de refinada hipocresía para denominar el aborto provocado: se dice que es la «interrupción del embarazo». Los partidarios de la pena de muerte tienen resueltas sus dificultades. La horca o el garrote pueden llamarse «interrupción de la respiración», y con un par de minutos basta. Cuando se provoca el aborto o se ahorca, se mata a alguien. Y es una hipocresía más considerar que hay diferencia según en qué lugar del camino se encuentre el niño que viene, a qué distancia de semanas o meses del nacimiento va a ser sorprendido por la muerte.


Con frecuencia se afirma la licitud del aborto cuando se juzga que probablemente el que va a nacer (el que iba a nacer) sería anormal física y psíquicamente. Pero esto implica que el que es anormal «no debe vivir», ya que esa condición no es probable, sino segura. Y habría que extender la misma norma al que llega a ser anormal por accidente, enfermedad o vejez. Y si se tiene esa convicción, hay que mantenerla con todas sus consecuencias; otra cosa es actuar como Hamlet en el drama de Shakespeare, que hiere a Polonio con su espada cuando está oculto detrás de la cortina. Hay quienes no se atreven a herir al niño más que cuando está oculto -se pensaría que protegido- en el seno materno.


Y es curioso cómo se prescinde enteramente del padre. Se atribuye la decisión exclusiva a la madre (más adecuado sería hablar de la «hembra embarazada»), sin que el padre tenga nada que decir sobre si se debe matar o no a su hijo. Esto, por supuesto, no se dice, se pasa por alto. Se habla de la «mujer objeto» y ahora se piensa en el «niño tumor», que se puede extirpar como un crecimiento enojoso. Se trata de destruir el carácter personal de lo humano. Por ello se habla del derecho a disponer del propio cuerpo. Pero, aparte de que el niño no es parte del cuerpo de su madre, sino «alguien corporal implantado en la realidad corporal de su madre», ese supuesto derecho no existe. A nadie se le permite la mutilación; los demás, y a última hora el poder público, lo impiden. Y si me quiero tirar desde una ventana, acuden la policía y los bomberos y por la fuerza me lo impiden.


El núcleo de la cuestión es la negación del carácter personal del hombre. Por eso se olvida la paternidad y se reduce la maternidad a soportar un crecimiento intruso, que se puede eliminar. Se descarta todo uso del «quién», de los pronombres tú y yo. Tan pronto como aparecen, toda la construcción elevada para justificar el aborto se desploma como una monstruosidad. ¿No se tratará de esto precisamente? ¿No estará en curso un proceso de «despersonalización», es decir, de «deshominización» del hombre y de la mujer, las dos formas irreductibles, mutuamente necesarias, en que se realiza la vida humana?


Si las relaciones de maternidad y paternidad quedan abolidas, si la relación entre los padres queda reducida a una mera función biológica sin perduración más allá del acto de generación, sin ninguna significación personal entre las tres personas implicadas, ¿qué queda de humano en todo ello? Y si esto se impone y generaliza, si a finales del siglo XX la Humanidad vive de acuerdo con esos principios, ¿no habrá comprometido, quién sabe hasta cuándo, esa misma condición humana? Por esto me parece que la aceptación social del aborto es, sin excepción, lo más grave que ha acontecido en este siglo que se va acercando a su final.

martes, 25 de enero de 2011

Cara dura

“Los productos culturales no tienen por qué ser gratuitos mientras no lo
sean también los alimentos y la vivienda, por ejemplo. Yo, como autor de
historias
, no tendría ningún reparo en regalarlas, si al tiempo me regalaran a
mí alas de pollo, cogotes de merluza, calzoncillos y desodorantes. Mientras no
sea así, que no me entere de dónde ha aparcado el coche un ladrón de películas a
través de Internet; porque, al estar en la calle, está tan a mi disposición como
en Internet y me lo bajo”, dice José Luis Cuerda

José Luis Cuerda es, para quien lo le conozca, un funcionario en RTVE desde hace 40 años.

Compagina su trabajo fijo en RTVE con producir (es decir, ser empresario) películas subvencionadas por... RTVE y por el Ministerio de Cultura.

Su sistema de vida es sencillo:
Hace películas que pagamos todos, si hay beneficios (cosa rara) los recoge él.
Y encima nos llama ladrones.

Pero sólo resaltar la falacia:

- Sólo podemos vender, comprar, regalar o compartir productos o servicios, no ideas, historias, cuentos o sonidos
- "Pollo", "merluza", "coche" no tienen el mismo rango que "historias", "canciones", "ideas"
- Se puede robar un pollo, pero no la idea de pil-pil de Arguiñano.
- Puede ud. comprar un coche, pero no debe pagarle al que inventó la ventanilla-eléctrica-sube-baja cada vez que la accione. Tampoco debe pagar por tener manos, por si acaso se le ocurre robar algo, ni por pasar por un puente debe pagar un cánon al arquitecto.

No es un derecho el vivir del cuento, ni de las historias, que viene a ser lo mismo.

martes, 4 de enero de 2011

Álvarex Cascos


No se entienda como moralina sino como constatación de un hecho moral.

Hace tiempo discutíamos si Clinton o Cascos, por ejemplo, al engañar a sus respectivas debían abandonar sus cargos públicos, pues el que no es de fiar en lo mucho (su familia) no lo puede ser en lo poco (la política).

Había quien decía que una cosa no quita la otra, que se puede ser un auténtico desgraciado en un ambiente y en otro un santón.

Y constato el hecho: el ex-marido, ex-ministro, ex-militante del pp, Ex-mo. Sr. Álvarez Cascos me da la razón.

Veremos qué hace Gallardón.

Es cuestión de tiempo.