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miércoles, 19 de septiembre de 2012

No digas nada

 
El consejo por excelencia es ser discreto. Quien quiera ser aconsejador ya sabe lo que hay que decir: "Calla". Y siempre queda uno bien.
 
-Hombre, a veces hay que hablar.
-Sí, pero, si puedes, calla, por favor. No digas nada, no escribas nada, no piensen nada... y no te pasará nada.
 
En realidad no es un consejo porque es evidente que el que nada hace nada le suele pasar. Pero tampoco gana nada. Ni crece, ni ayuda. No es nada.
 
Este consejo puede ser bien recibido cuando el que debe callar dice tonterías, es indiscreto o es un demente; pero si los que hablan son, o se tienen por, gente cabal tenemos un problema.
 
Este buen consejo puede tener dos intenciones:
  1. Llamar al aconsejado al orden por considerarlo rematadamente loco
  2. Avisar al aconsejado de los males que le sobrevendrán si sigue hablando, por considerarlo un osado ante una organización dañina.
 
En las dictaduras, las organizaciones tóxicas, las mafias o las bandas de criminales hablar puede ser motivo de perder la libertad, la vida, la hacienda, el trabajo, etc.
 
Por eso aunque sea un consejo gratuito eso de mejor callar.... guarda cierto aire a prepotencia, a amenaza, a amedrentamiento que no me gusta nada.
 
Así que me desdigo:
 
Mejor hablar, mejor expresar lo que uno piensa, mejor decir lo que hay de malo para poder repararlo porque quizá si nadie habla todo el mundo piensa que las cosas están bien. Mejor, mucho mejor hablar. Hablar siempre, bien y mal, y regular.

lunes, 16 de abril de 2012

¿Qué es peor la caza o el adulterio?



No comparto el falso escándalo de políticos y periodistas politizados ante la cacería del rey en Botsuana. ¿Qué está tan mal? ¿Cazar? ¿Hacerlo tal lejos? ¿Tan caro? ¿en tiempos de crisis? ¿Un poco de todo?

Yo creo que irse de caza, por ejemplo, el Ministro de Justicia con un juez de la Audiencia Nacional el fin de semana antes de procesar a importantes miembros del partido opositor está mal. No por la caza, sino por la prevaricación evidente.[Recuerde]

Gastar el dinero público en cosas innecesarias, como han hecho TODOS nuestros políticos, está mal. Gastarse el dinero que has ganado en lo que te venga en gana está bien.

Detrás está la crítica republicana que entiende que el Rey debería no existir y si existe hacer como si no existiese, es decir, nada, nada de nada, estar encerrado en su palacio como en una prisión.

Pero los que critican lo hacen por hipocresía más que por republicanismo: ¿Cuántos de los que se rasgan las vestiduras han dejado de vacacionar esta Semana Santa? ¿Cuántos han dado a la caridad lo que costaba aquella mariscada?

Pero lo más grave es que le han cogido con una amante. El adulterio, que es lo único reprobable de la conducta del monarca, a nadie parece escandalizar.

Porque el adulterio supone tomar la mentira como forma de vida y, es evidente que si miente en su vida privada... ¿cómo se va a comportar de manera adecuada en los negocios o en la política?

En Botsuana o en Palma una mentira es una mentira. Y una mentira es indigna. Y aquí todos a criticar el gasto.