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| Los fenómenos de masas no son nuevos, aquí una alemana emocinada al paso de Mussolini |
Me dicen que soy injusto por llamar irresponsables a los 40.000 padres de los 20.000 niñatos maleducados que ocuparon el recinto Madrid Arena.
Es cierto que es muy difícil educar hoy, que hay que trabajar mucho -y los dos- por eso se delega en el colegio y en la televisión. Lo comprendo. Pero no está bien. Son unos irresponsables porque no pueden responder a la pregunta: ¿por qué ha educado usted a un niño que no puede tomar decisiones por sí mismo? ¿Estaba usted muy ocupado ganando dinero?
Vivimos en un tiempo en que lo anormal quiere hacerse normal. Lo anormal es que vayan 20.000 personas a un espacio reclamados por motivos cacosféricos y que a todo el mundo les parezca normal.
Las personas deben juntarse por motivos elevados, pero no es necesario que lo hagan físicamente. Es del todo anormal refugiarse en una masa para divertirse. Porque las masas producen alienación. Enajenación, pérdida del control. Diluyen el yo personal, anulan la voluntad y la inteligencia. No es una cuestión de juventud o de adultez. Es una cuestión de principios y criterios.
Sólo la ausencia total de criterios éticos y estéticos puede permitir y alentar estas concentraciones. Y son responsables los padres de esta ausencia de criterios en los hijos. Y los hijos, cuando crecen, son también culpables de no autoformarse a pesar de la educación recibida.
Y -por último- no toda la juventud participa de esas concentraciones, son minoría. Y quien quiera sentirse ofendido, que se ofenda. Estas son reflexiones para eso, para pensar.
Responsabilidad III
Responsabilidad III

