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jueves, 27 de septiembre de 2018

El Estado Cloaca



Hay dos relatos sobre la última historia de España, el oficial, que dice que Suárez fue un héroe de la transición y que luego le sucedieron democráticamente los demás, con algunos asuntillos sucios que ya se están dirimiendo en los tribunales y el otro relato, que cuento aquí y es un poco paranoico, pero van encajando demasiadas piezas.

El gran juego siempre deja cabos sueltos, alguno que se pasa de listo, otro que se queda sin escaño y arremete contra quienes le pusieron, algunos que se hinchan demasiado, y cuando esto pasa se inician luchas de poder que casi siempre terminan en 'filtraciones' y nos dejan ver alguna luz sobre lo que se llama periodísticamente “las cloacas del Estado”. A  mí me parece más que este Estado no tiene cloacas, que él es todo una cloaca enorme.

Para ver cómo funciona esto a mí particularmente me encantan las grabaciones de conversaciones privadas y transcripciones de las mismas. Disfruté con las conversaciones telefónicas de Púnica y Gürtel, cuando «el Bigotes» o Correa le contaba los regalos que traía a una mujer de imputado, y lo vuelvo a hacer con la cena de Viilarejo, Garzón y la ministra Delgado. Creo que en las grabaciones se ve cómo son las personas de verdad y cómo nos engañan de manera sistémica.

A grandes rasgos creo que la transición ha sido una gran trama de corrupción en la que periodistas, jueces, fiscales, diputados, senadores y empresarios se han repartido el poder con ayuda extranjera. 

¿Y la ideología? la ideología se murió en los campos de batalla de la guerra civil. Socialistas, populares, comunistas y nacionalistas han tenido una ideología única, si todavía cree que la derecha defiende unos valores diferentes a la izquierda... en fin. Solo hay una ideología: capitalismo siempre y cuando no se meta el empresario en el juego del poder, Ideología de género, cultura de la muerte, estructuralismo y funcionalismo en educación, laicismo y decritianización de la vida pública, etc., etc. No hay ninguna ley ideológica que el PP haya cambiado a su llegada alterna al poder, pero esto es otro tema. Volvamos.

Para mostrar esta idea de una trama corrupta amañada entre los poderes voy a mostrar varias escenas que creo que arrojan cierta luz de forma independiente y mucha reunidas.

Advierto que la percepción que tiene ud. de los casos que relato es precisamente la que los políticos y periodistas a sueldo han creado y por lo tanto les sonará extraño, pero lean hasta el final y si quieren ver vídeos mejor. Nombres como Jesús Gil, José María Ruiz Mateos o Mario Conde le suenan a estafadores -pero no lo eran- y otros nombres como Manuel Fraga, Felipe González o José María Aznar le suenan a respetables, patriotas o estadistas. 

Primera escena: 20 de diciembre de 1973

El asesinato de Carrero Blanco. Parece que el comando de ETA tuvo una ayuda inestimable de la embajada americana. Parece ser que a algunos 'demócratas' del régimen, al futuro rey y a los Estados Unidos le venía bien quitarse de en medio al Presidente del Gobierno, que mantendría el régimen como estaba tras la muerte de Franco. Interesaba interna y externamente una transición democrática y ETA ayudó en lo que pudo. Tras su muerte quedó claro que la transición democrática era un hecho y que la incorporación de España a la órbita americana era cada vez más real.

Segunda escena: el 23 de febrero de 1981

Seis años después Suárez había hecho el trabajo de la transición y ya sobraba. Pilar Urbano tiene una idea distinta a la oficial. Dice que Suárez no quería entrar en la OTAN y eso no podía ser. Resulta que el 23 de febrero y todo lo que nos contaron sobre el papel de algunos militares, el papel del rey, la participación de Armada y esas cosas no fueron realmente como dicen que fueron. 

La verdad que cuesta creer que don Juan Carlos no estuviese detrás. Los tres grandes beneficiarios del fallido 'golpe' fueron: el Rey, que por fin tuvo su papel en la trajicomedia, Felipe González, que entró en escena y Estados Unidos, que lograron meter a España en la OTAN y plantar aquí sus bases para controlar el Mediterráneo. Parece que el golpe se arregla desde dentro del parlamento y el resultado final es una clase política que controla la prensa, las grandes empresas, el poder judicial, el poder ejecutivo y legislativo y que además tiene todos las bendiciones de los países aliados. 

Después del 23 F la democracia se consolida y nacen las tramas como el GAL, los fondos reservados, el PSV y la corrupción generalizada en todo el gobierno socialista. De vez en cuando se ilumina la cloaca.

Tercera Escena: 23 de febrero de 1983

En pleno mangoneo del PSOE, cuando están formadas las nuevas estructuras de corrupción, llega la primera amenaza de la mano de un empresario de éxito que ha creado un holding en muy poco tiempo: José María Ruiz Mateos. Un espontáneo (y del Opus) pretende adquirir más poder del que se espera de alguien que no está dentro del aparato corrupto. Irónicamente eligen otro 23 de febrero para destruirle. Se le despoja de su dinero, se expropian sus empresas, se le persigue, se le mete en la cárcel y no paran hasta que cae: un baile perfecto de poderes todos contra un hombre que se defendió hábilmente hasta su muerte.

Los tribunales le dieron la razón, sus empresas fueron desmanteladas y los mismos ministros se aprovecharon de la venta de sus empresas. Todos tuvieron su parte.

Cuarta escena: 28 de diciembre de 1993

A la vez que caía Ruiz Mateos, otro empresario empieza a destacar: Mario Conde. Conde compra un banco, uno de los importantes, con su dinero, y a la vez intenta entrar en el oscuro mundo de la prensa y se arrima peligrosamente a la corona. Saltan todas las alarmas entre los políticos, que lo ven como una amenaza Aznar y González se lo meriendan sin piedad. De nuevo el Banco de España, los jueces, los fiscales, el Gobierno, la prensa. Todo un entramado que termina con un hombre inocente en la cárcel.

Quinta escena: 24 de abril de 2002

El 22 de diciembre de 1999 un juez (Manuel García Castellón, el mismo que instruyó el caso Banesto) cesó a Jesús Gil de la Presidencia del Atlético de Madrid, poco tiempo más tarde Gil fue rehabilitado y el juez fue premiado. Le ganó el pulso al Estado en muchas ocasiones, hasta que decidió él mismo retirarse y abandonar la política en 2002. Antes, evidentemente, le quitaron el dinero (las acciones del Atlético de Madrid y le pedían 95 millones por responsabilidad civil en Marbella, curiosa fecha, otro 23 de febrero, de 2004. Poco después fue absuelto de todos los delitos falsamente imputados. 

Otro tanto de lo mismo, un 'outsider' con la idea de hacer dinero y adquirir poder fuera del sistema. Éste sí entró en política y después de lograr varias mayorías absolutas y transformar Marbella y la Costa del Sol y Ceuta. El peligro era evidente y por eso los salvadores: jueces, fiscales, Gobierno y oposición se unieron contra el intruso y lo abatieron.

Mientras esto ocurría los partidos políticos montaban gigantescas tramas de corrupción que no solo les mantenían en el poder, sino que además les permitía lucrarse de manera desmesurada a unos pocos. 

Lo que realmente pasaba es que levantaban enormes barreras de entrada a quienes pretendiesen salirse del guion, es decir, una trama perfectamente cerrada y organizada donde todos vivían a cuerpo de rey hasta que llegó la crisis.

Sexta escena: 6 de febrero de 2009

Mientras el juez Garzón, el Ministro de Justicia del momento Bermejo, y la actual ministra de justicia Dolores Delgado, que entonces era Fiscal General, se van de caza a una finca de Toledo salta la trama Gürtel. La policía inicia las primeras detenciones en una causa que instruye Garzón, por orden de Bermejo y de Delgado.  

Ha empezado la guerra. La trama realmente era parte de la trama mayor, donde participan todos los partidos, pero esta vez ya no quieren repartirse el poder por temporadas, Zapatero optó por romper la baraja y ahora quiere acabar con su exsocio Mariano Rajoy y su entramado. Esto es la trama de El padrino. Ocurre un año después de que ambos hayan llegado a acumular casi todos los votos, el auge del bipartidismo. 

A partir de esa fecha se rompe el pacto y todo salta en pedazos. Es el momento que se acaba la transición. No por casualidad Zapatero había sacado su Ley de Memoria Histórica, con la que rompía directamente con los 'consensos' de controlarlo todo PP, PSOE, CiU y PNV y pretendía él solo administrarlo todo. Lo que no sabía es que el pueblo debe tener la sensación de tener el control, que no puedes hacer un partido único.

Epílogo


Y llega la crisis económica a salvar a Rajoy, pero el daño estaba hecho: se cuelan en el poder grupos emergentes como Podemos y Ciudadanos, los socios de Convergencia son eliminados (con los escándalos del 3%) y se convierten en independentistas (es decir, quieren ellos mantener solos su banda) porque han sido expulsados, todo el castillo se está viniendo abajo y ahora o lo recomponemos (la tesis de Rajoy) o nos unimos a los otros en una lucha fraticida: es decir, eliminamos totalmente al PP y nos repartimos la cosa entre las nuevas minorías.

Sánchez, continuador de Zapatero, se impone a su partido con esta nueva tesis y llega al poder por la sentencia de Gürtel, la misma que inició Garzón siendo fiscal y cazadora Dolores Delgado, sigue con la misma idea: ser él el amo y señor, y sigue los pasos de Zapatero, dándole otra vuelta a la memoria histórica, poniendo de ministra a Lola (¿cerveza o vino?) Delgado  y queriendo por fin recomponer un Estado Nuevo en el que Podemos, Bildu y el PdCat se unan al PSOE y se hagan con todo el negocio ¿Lo conseguirá? Nos ha prometido que estará hasta 2030.



El asesinato de Carrero Blanco
Sobre el Golpe de Tejero
Sobre Ruiz Mateos


Sobre Mario Conde

miércoles, 12 de septiembre de 2018

Corrupción universitaria y política.



Llevo quince años dedicado a la Universidad y he dado clase en casi todas los los grados, de ciencias y letras, y en varios postgrados en distintas universidades, públicas y privadas, presenciales y online, títulos propios y títulos oficiales. En mis quince años nunca, jamás he aprobado a alguien que no lo mereciese, nunca he tenido presiones de autoridades para aprobar a nadie (y he tenido alumnos hijos de ministros y de autoridades académicas), nunca he visto falsificaciones de actas, regalos de títulos, aprobados por enchufe ni nada de eso y me sorprende y me avergüenza lo que estamos viendo estos días con los políticos y con algunos profesores de la Universidad Rey Juan Carlos -donde he impartido docencia en un máster oficial durante cinco años- y de la Complutense. 

En tribunales de tesis o de trabajos de fin de grado o de fin de máster he leído, revisado y he comprobado siempre que no estuviese copiado o plagiado. Pero yo no soy una excepción ni tengo una ética especial, todos los profesores con los que he convivido actúan igual, jamás he oído de nadie que regale la nota a alguien por ser quien es.

Si alguna vez he detectado un plagio, lamentablemente más de una vez, he suspendido la convocatoria del alumno y he informado a las autoridades académicas. Recuerdo un caso de un alumno, cargo pequeño del Partido Popular, que me quiso colar un trabajo copiado para aprobar una asignatura, le puse un cero, claro está, y en el despacho utilizó todo lo que pudo para que hiciese "la vista gorda", me dijo que el trabajo lo había hecho otra persona, que tenía problemas familiares, que era muy importante y esas cosas... pero no obtuvo el título. 

Escribo esto porque la universidad se ha puesto de moda por estas irregularidades y se dicen muchas cosas en los medios inexactas y otras que me escandalizan. Sin ir más lejos, ayer oí en la radio, en la COPE a varios tertulianos que decían que nadie pasaría una investigación exhaustiva de sus títulos. Pues mis títulos me han costado lo mío y los puedo justificar uno por uno. Cualquiera que haya trabajado en serio, es decir, todos los alumnos, puede justificarlo.

Dicho esto no tengo ninguna duda de que a Cristina Cifuentes y a Carmen Montón les regalaron el máster. La primera más grave, porque ni siquiera fue a defender el TFM, que es requisito imprescindible para terminarlo, ni tuvo la prevención de mandar hacer uno, como hizo la exministra. Tan corruptos son los profesores como los políticos, porque sí, hay clientelismo, subvenciones y puertas giratorias que afectan a unos pocos profesores y muchos políticos. 

Me parece también que Pedro Sánchez no hizo su tesis doctoral. Si en septiembre de 2011 no sabía nada, no había leído nada, no tenía directora de tesis (los directores de tesis lo primero que dan es bibliografía), ni había planteado las líneas generales de la misma es del todo imposible que seis meses más tarde, trabajando en política y en la empresa privada, teniendo familia, sea convierta en un experto capaz de escribir 320 páginas del nivel que se exige en una tesis doctoral. Sabiendo además que para presentarse debe leerse toda la bibliografía escrita, en este caso mucha en inglés, además debe ser supervisada, corregida, cotejada, impresa, presentada en el Departamento para consulta, luego se convoca al tribunal, y se defiende. Es imposible hacer todo esto en un año partiendo de cero, como indica su publicación de 2011 en Twitter.

Está claro que estos seres inmorales que nos gobiernan han colocado la Ley como única barrera moral. A Pedro Sánchez le importa muy poco que su ministra haya copiado o haya mentido, lo debe considerar algo propio de la política, o lo que es peor, de la naturaleza humana. Como dijo en sus declaraciones, para él importante su gestión y su valentía (?) y solo la destituyó cuando se acercó peligrosamente a lo delictivo. Para él -para todos ellos-  copiar, usar su cargo para obtener privilegios, llegar arriba a costa de todo y de todos es aceptable siempre y cuando no se salten alguna ley (o si se la saltan que no se entere nadie). Y por eso Cifuentes y Montón dimiten porque han tejido, o se han beneficiado de favores de funcionarios, es decir, en delitos de falsedad en documento público, prevaricación, etc. No por la inmoralidad, sino por la ley.

Y por la misma lógica Pedro Sánchez no dimitirá. O es un genio o la tesis se la escribieron, pero como no hay forma de probarlo judicialmente, no va a dimitir por eso, a no ser que el verdadero autor, Carlos Ocaña, quiera publicidad y exclusivas y la presión mediática sea fuerte. 

Pero parece que Ocaña será fiel.

En todo caso nos demuestran que la regeneración política en España está muy lejos de conseguirse, que los corruptos mayores son más corruptos solo por haber estado más tiempo dedicados al negocio.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Ley de Género Totalitaria Popular (LGTP)



Cristina Cifuentes, la Presidente de la Comunidad de Madrid, nos presenta una Ley de Género que sacraliza una ideología determinada, y la convierte en ideología oficial del Estado, cosa que es contraria a derecho porque el Estado es aconfesional de acuerdo con la Constitución, que proclama, en el Artículo 16:

  1. Se garantiza la libertad ideológica, religiosa y de culto de los individuos y las comunidades sin más limitación, en sus manifestaciones, que la necesaria para el mantenimiento del orden público protegido por la ley.
  2. Nadie podrá ser obligado a declarar sobre su ideología, religión o creencias.
  3. Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones.
Sin embargo la Ley de Cristina Cifuentes dice: 
"La definición del sexo-género de una persona va mucho más allá de la apreciación visual de sus órganos genitales externos en el momento del nacimiento" (Preámbulo)
Y eso es una ideología determinada que no coincide con la opinión de la mayoría ni con la realidad, es más, la Ley pretende imponerla y desarrolla una serie de medidas de propaganda de la ideología en cuestión.

La realidad, sin teorías, es que la definición del sexo-género es dada por la genética, los órganos sexuales, el cerebro y -consecuentemente- por el rol social, en escalones sucesivos que pueden fallar dando lugar a trastornos y disfuncionalidades perfectamente estudiadas y descritas por la literatura especializada. 

Afirmar que la instalación sexuada de la persona humana, constitutiva de la misma, es cuestión de elección y no de naturaleza es como decir que las personas no tienen dos manos o dos pies, dado que algunos nacen sin extremidades. Si alguien defendiese algo así me parecería una tontería, pero tendría todo el derecho a decirlo. Pero que una Ley pretenda decir cómo es la realidad humana es un ataque a la libertad incompatible con la democracia, porque las leyes en un sistema democrático y plural no están para imponer una única forma de ver la realidad. 

Una ley puede (y debe) luchar contra la discriminación de las personas, pero no puede entrar en el derecho a que yo, que no discrimino a nadie, tenga que pensar que es lo mismo ser transexual que una persona normal. No es lo mismo ni lo será. Tampoco es propio de la democracia imponer todo un sistema de propaganda en todos los niveles (ocio, cultura, tercera edad, colegios, universidades, cooperación, etc.), convirtiendo la ideología en una confesión estatal a la que hay que ser sumiso o proscrito. Y menos prever sanciones para quien se niegue o impida que el Estado entre en espacios que debería respetar, tales como la familia o el ideario de la escuela pública o privada (que elige la familia). 

La legislación está para preservar derechos y obligar al cumplimiento de deberes, la legislación en un estado democrático no puede proclamar el Dogma de la Inmaculada, ni sancionar sobre la verdad de las leyes de Plank. Si esto hiciese el Estado dejaría de ser democrático pasando a ser totalitario, y en esta ley hay dogmas y hay presiones a la comunidad científica para que dejen de considerar una enfermedad la transexualidad (aunque luego proclamen en el Título II de la LGTP el derecho a ser atendidos por la sanidad pública ¿pero no quedamos en que no es una enfermedad? ¿Qué necesidad hay entonces de médico?).

Yo pienso que un psiquiatra, tras años de estudio, puede opinar que la homosexualidad es una enfermedad, y también pienso que otro puede opinar lo contrario. Ambos tendrán que presentar datos y debatir, así de fácil. Así se dialoga y se avanza. Una teoría no denigra, no incita al odio, no es contrario a derecho, es simplemente una teoría, que está ahí para ser criticada, no para encarcelar, multar o vejar al pensador. Si la transexualidad es o no una enfermedad no afecta al transexual, no debe producir rechazo ni discriminación ¿o discriminamos a los enfermos? Es simplemente una realidad personal que puede ser tratada y por tanto produce una mejor autopercepción del paciente y una posible mejor adaptación. Nada tiene que ver con el que no es transexual. 

Puede ser un trastorno momentáneo o crónico (que alguien piense que lo es y no serlo en realidad, especialmente en niños y en púberes) que podría reconducirse si no hubiese una Ley que impida al profesional planteárselo, En todo caso no se discrimina a los enfermos, o no debe discriminarse. La orientación sexual puede ser aceptada y vivida con normalidad, al igual que la diabetes puede ser vivida con normalidad, pero eso no hace que el diabético esté sano. 

Si una persona estudia las religiones y cree descubrir que Dios no existe, está en su derecho. Pero si a continuación entra con violencia en una Iglesia o ataca a los sentimientos religiosos de las personas disfrazado de mujer y con iconografía cristiana; está cometiendo un delito que debería ser sancionado. Para evitarlo no hay que hacer una Ley contra el ateísmo. Como es lógico nos opondríamos a una ley que prohibiese los estudios sobre el ateísmo, o tildase de enfermos ("teofobos") a los ateos y más todavía si en ella se diseñase una batería de medidas de propagación de la fe. Diríamos entonces que el Estado es confesional.

La Ley Cifuentes es confesional, es el culmen de años de trabajo de una ideología que es totalitaria y abarca todos los ámbitos de la vida: la ciencia, la política y las relaciones sociales. Durante años todas las universidades occidentales han tenido su departamento, cátedra o grado de "Gender Studies" que pretenden -entre otras- dos grandes cambios:

1. La transmutación de los valores

La transmutación de la sexualidad, que viene a ser algo así como dar la vuelta a todos nuestros conceptos morales sobre el sexo. La transmutación consiste en afirmar lo contrario de lo que había: lo normal es lo anormal, los hombres son mujeres, las mujeres son hombres, lo desviado es normal, lo normal es desviado, los enfermos están sanos, los sanos están enfermos, etc. 

Con esta lógica nietzscheana, el enfermo no es el minoritario con identidad sexual conflictiva, es el ser humano que rechaza la equiparación moral entre la conducta correcta humana (monógama y heterosexual) y con el abanico de variantes sexuales que se pueden imaginar, aceptadas unas y otras no, tales como la homosexualidad, la promiscuidad,  la pederastía, el onanismo, la sodomía, el fetichismo, el sadomasoquismo, etc. 

La normalización de conductas anormales es parte del trabajo de la ideología de género en esta línea de transmutación de los valores. De hecho la mayoría de estos trastornos antes mencionados se piensa, generalmente, que son más comunes de lo que en realidad son, y el objetivo es que pasen a ser considerados "normales", frecuentes e incluso deseables y -consecuentemente- se extiende la sospecha de que los normales de que en algún lugar del inconsciente freudiano, albergan estos comportamientos reprimidos.

Digan lo que digan, la familia: un hombre y una mujer, abiertos a la vida y con voluntad de eternidad, es lo correcto, lo que da más felicidad, lo que evita trastornos y enfermedades, crea riqueza y garantiza un correcto desarrollo social. 

2. El triunfo de la voluntad sobre la realidad

Otra herencia de Nietzsche, traída por Shopenhauer, y mezclada recientemente con ideas de Foucault. 

Como todo el mundo sabe una cosa es una cosa, A=A. Y las cosas son lo que son... pues ahora es la voluntad la que decide: si A quiere ser B, es B y como no hay nada por encima de B que permita pensar lo contrario. Cualquier impedimento: la naturaleza, la ley, la tradición, los usos y costumbres, las creencias, los otros... todo debe doblegarse a "la nueva realidad", donde A (ahora) es B. Debemos someternos, ser sumisos a la voluntad de A que -por querer ser B- ya es B. El triunfo de la voluntad lo sanciona la Ley Cifuentes en su Preámbulo (declaración de intenciones) con esta sentencia: 


"Se ha de otorgar soberanía a la voluntad humana sobre cualquier otra consideración física".
Y en el articulado (Art. 3.3.), se otorga el "derecho" "a ser tratado de conformidad a su identidad de género en los ámbitos públicos y privados". Es decir, que si alguien que es hombre decide ser mujer y tú le dices que es un hombre que quiere ser mujer, estás actuando en contra de la Ley, que sanciona que la voluntad va por delante de la realidad. Que una ley me obligue a tratar a la gente de una manera me parece de mal gusto. 

La idea es que ante una realidad-querida todos tenemos que hacer como si fuese realidad-dada, y quien se niegue será considerado primero un atacante, un ser que fomenta el odio. En el caso de la llamada transexualidad, la ciencia efectivamente dice lo contrario, que un hombre es un hombre y una mujer una mujer, pero quien quiera negarlo será proscrito, el problema recae sobre el que niega lo que es real, y no sobre el que afirma que la realidad-deseada sea la realidad-dada.

Nietzsche, lo percibió de forma clara:

“Todo lo que imagine un individuo deberá valer para todos los demás, inaugurando en este punto una nueva y gran tolerancia, por mucho que nos contraríe nuestros gustos”
F. Nietzsche: Así habló Zaratustra

Esto genera un problema, puesto que no solo la transexualidad, sino que cualquier otra actitud personal puede ser sobrepasada. Este mensaje cala profundamente en la mente de la gente, que le dicen al oído: "tú puedes ser lo que quieras"; "llegarás tan lejos como quieras", etc. El sueño y la realidad desdibujan sus fronteras y los otros son enemigos si se empeñan en afirmar la realidad. Una pareja estéril, si quiere, tiene que poder tener hijos (aunque sea alquilando una mujer); las Parejas de Hecho pasan a ser de derecho y de ahí a ser tratadas como si estuviesen casadas.

La voluntad sacralizada en la Ley, llevada a todos los órdenes puede generar un caos importante ¿Y si un español no se siente español? ¿No estaríamos haciéndole una ofensa si nos empeñamos en decir que es español? ¿Y si una persona se cree pájaro? Evidentemente es el poder el que debe poner los límites a los deseos, como luego veremos. 

Pero decía que en la transexualidad hay un error de base científico, la ciencia dice que no, que un hombre es un hombre y una mujer una mujer. En el desarrollo humano hay tres niveles que se van sumando uno a otro:

  • En el nivel genético, donde es incontestable que los hombres y las mujeres tienen cromosomas distintos: xx, xy. Esto es innegable y se da en otras especies. 
  • En el plano corporal, donde el sexo de los xx y xy genera un cuerpo masculino o femenino. En este proceso es cierto que hay errores, que la medicina, los afeites y las ropas han intentado siempre solucionar. Es decir, la mujer barbuda, el hombre con pechos, el hombre que no tiene desarrollado el pene o los síndromes cercanos al hermafroditismo, que existen y son un porcentaje ínfimo de la población. La mujer barbuda, o sin pechos, se afeita o se opera, el hombre con un pene ridículo hace lo que puede. La naturaleza no es matemática, a veces genera seres raros, extraños, que debemos comprender, mejorar y cuidar. Llamamos, en ciencia, raro, lo que no es común, lo que no pasa casi nunca y además llamamos raro y catalogamos como enfermedad lo que además de ser escaso es un problema para el desarrollo de la persona. Por ejemplo, la transexualidad es uno de los trastornos de la identidad sexual que recoge el manual de la Asociación Psiquiátrica Americana que se da en uno de cada 50.000 personas, exactamente el número que se utiliza para considerarlo una enfermedad rara.
  • En el tercer nivel un cuerpo masculino se socializa como varón y el femenino como mujer. Es decir, color azul, pelo corto, pantalones y balones. Si sus cromosomas son xy y tiene caracteres femeninos se les viste de rosa, se deja el pelo largo y se le adorna con pendientes y lazos.
Esto es lo que dice la ciencia. No hay, para la ciencia y para ninguna religión almas masculinas o femeninas. Es ridícula la expresión de "un alma femenina atrapada en un cuerpo masculino", lo que sí hay es una transcripción errónea de la genética que genera cerebros sexuados hacia el otro sexo y órganos sexuales deformes. No puede haber ninguna normalidad en esto, ni puede ser, como dice Cifuentes "una más de las manifestaciones de la diversidad sexual del ser humano". La diversidad, como su propio nombre indica, es la doble instalación sexuada: como hombre o como mujer.

Esta es la realidad, pese a que algunos extremistas de género proponen que esto todo es una construcción social aunque todos los experimentos que se han hecho dicen que esto no es real, que el sexo está arraigado en la naturaleza y no en la naturaleza social. De vez en cuando algún investigador de segunda de una universidad de tercera lanza la idea de que se prohiba el fútbol en los colegios o que se les den muñecas a los niños, para que no haya tantas diferencias, y algún Consejero de Educación o Director de colegio lo pone en práctica y el experimento solo genera frustración entre niños y niñas.

Si la sexualidad fuese una construcción social, entonces la voluntad puede cambiarla, es algo por lo tanto que pertenece a la ética, que pretende, con la voluntad, mejorar la realidad en la que vivimos, porque la justicia quiere cambiar la realidad para hacerla más humana. Si todo, absolutamente todo, es una construcción humana y que por lo tanto es la voluntad la que decide qué es cada cosa, tenemos la puerta abierta a la reconceptualización del mundo. Pero si llega una ley y sanciona esto en una dirección solo y en un ámbito solo entramos en una nueva dictadura. Porque el problema que se planteó ya después de Kant era precisamente este: si es la voluntad del sujeto el único legislador ¿qué voluntad se impone? ¿la mía?, ¿la de la mayoría?, ¿la de los poderosos?, ¿la de los pueblos?, ¿la de "la gente"?, ¿la de La Tele? ¿la del colectivo LGTB? ¿La de la LGTP?

En todo caso la ideología de género-Cifuentes proclama que la voluntad del individuo, respaldada por el Poder es la que es el criterio de realidad. Así yo no puedo ser pingüino porque el Estado todopoderoso no me ampara, pero puedo ser mujer, o puedo casarme con un hombre porque el Estado todopoderoso me da el visto bueno para ello. Y como el Estado es todopoderoso, el Estado decide lo que se puede ser. 

Pero hemos dado un paso más, estamos en la ética social. Ya no se trata de que cada uno sea lo que quiere ser, ahora se trata de que todos debemos aceptarlo. Este paso es crucial, porque el debemos aquí no significa que sea bueno para nuestra felicidad, sino que es bueno para el Estado todopoderoso (el pecado es ofensa a Dios, además de que te haga daño) que asume la voluntad del transexual como suya y la sagrada voluntad no admite ofensas.

La pregunta, claro está es ¿quién le ha dado al Estado la potestad de crear y defender una ética social que ataca el principio básico de libertad de pensamiento? El Estado normal, no el totalitario, puede permitir o prohibir que la gente se cambie de sexo, o que tengan relaciones con personas del mismo sexo, animales, menores o lo que quieran, pero en democracia nadie le ha dado al Estado la potestad de crear una ética social que doblegue la voluntad y el pensamiento de aquellos que no lo ven bien.

En este intento de resistir a la voluntad de los poderosos quedan pequeños grupos de resistencia: la Iglesia, que por tener la visión en la salvación de las almas, que no es de este mundo, se somete mal al poder; la escuela, que es el lugar donde se educa a las nuevas generaciones de acuerdo a las convicciones morales de las familias; los científicos, que en busca de la verdad no se doblegan fácilmente a las presiones del poder. 

A todos les da la ley y les amenaza con graves daños si osan oponerse, pero a los científicos les atacan especialmente pidiéndoles que dejen a un lado la verdad y se dobleguen a lo que manda la política, y en especial el Nuevo Orden Mundial de la ONU, es decir que dejen de tratar como enfermedad lo que realmente es enfermedad: los trastornos de los transexuales y, de paso, pasar el síndrome a los que nos oponemos a hacer normal.

Así, la Ley Cifuentes sanciona contra la ciencia que:

Durante cerca de setenta años la transexualidad ha figurado como enfermedad en los principales manuales de diagnóstico y en las principales clasificaciones de enfermedades como la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-IO) de la Organización Mundial de la Salud o el Manual de diagnóstico de enfermedades psiquiátricas DMS-R de la American Psychiatric Association (APA) bajo los calificativos de "trastorno de la identidad sexual" o "desorden de la identidad de género" cuyo diagnóstico médico asociado era la "disforia de género". (...) Recientemente, la propia APA ha retirado su diagnóstico de trastorno de la identidad de género y son muchas las voces que abogan en los terrenos científicos y sociales por la definitiva despatologización de la transexualidad y por la consideración de la misma como una más de las manifestaciones de la diversidad sexual del ser humano, ya que aunque la APA lo ha retirado como trastorno de la identidad de género sigue permaneciendo en el mismo manual de trastornos con el epígrafe de "disforia de género".

Es decir, el poder político se opone a la ciencia y quiere influir sobre lo que se considera científicamente una enfermedad que hasta ahora se trata, logrando mejorar la vida de los pacientes. Si esto llega a término, que llegará, se prohibirá tratar a un transexual (como ha ocurrido con la homosexualidad), lo que generará sin duda más sufrimiento para las personas con dicha enfermedad. 


En fin, ante esta ley no queda más que la resistencia, el recurso de inconstitucionalidad y su paralización preventiva.

martes, 29 de diciembre de 2015

Podemos al poder


Estoy admirado de lo bien que Pablo Iglesias juega sus cartas, en muy poco tiempo un grupito de antisistema están viendo la posibilidad de romper el sistema liberal desde dentro. Un sueño imposible hace bien poco. Lo que está pasando es que sus enemigos, es decir, los ciudadanos, en cada escalón que suben, les aúpan y con sus acciones les catapultan al siguiente. Es inconcebible porque realmente no es mérito de Pablo, es demérito de todos los demás.

Los medios, los partidos, los activistas esteparios: todos parecen haberse vuelto ciegos o, al menos, actúan como tales. ¿Es que nadie ve lo que está pasando? ¿Es que no saben cómo actuar? 

Yael Farache, una periodista española, judía de religión y acento venezolano, lo dice, con toda claridad en sus vídeos: Podemos sigue la estrategia de los populismos de ultramar. Si Yael Farache y muchos más se dan cuenta ¿cómo los periodistas, los partidos, los centros de poder no lo ven? ¡Pero si la estrategia comienza en 2012!

No entiendo a los políticos. Les pagamos para que gasten el dinero en lo que de verdad importa, tienen unos servicios de inteligencia que deberían funcionar para alertar y sin embargo ven el ascenso de este predictador y nadie hace nada antes de que adquiera más poder. 

Lo que pasa es que en vez de plantarle cara dejamos que ellos, los de Podemos, marquen el ritmo de la información y los tiempos de la democracia. Tanto en Cataluña como en el resto de España son los antisistema los que deciden cuándo y cómo habrá elecciones. Y el resto, los que han sacado el 80% de los votos válidos esperan a que los neocomunistas hablen para contestar airados. ¿No se dan cuenta de la polarización del discurso? ¿Es que nadie sabe lo que ha pasado en la historia reciente de Europa y América?

A los políticos les pagamos para que nos marquen el rumbo con ideales grandes. Porque para gobernar para el día a día, siguiendo el ritmo que marca Europa, vale cualquiera.

(Es una de las grandes enseñanzas del neocomunismo es que cualquiera vale para el gobierno: Maduro, conductor de autobús ahora conduce un país hacia la ruina; o los concejales del Ayuntamiento de Madrid, pasan del paro y de animar socioculturalmente a su distrito, a gobernar -cinco concejales nunca han trabajado y otros tantos que tienen un nivel de administrativo, con lo que se da la paradoja de que secretaria y conserjes del Ayuntamiento tienen más categoría y experiencia que los propios concejales. Por si alguien quiere echar un vistazo a sus curricula brevis puede ver la web del Ayuntamiento).

Lo difícil es adelantarse a los acontecimientos, prever el futuro, tomar medidas hoy para el día de mañana, aunque sean impopulares. Tener claro el proyecto de ciudad, de Comunidad, de Estado a cinco, diez y veinte años vista.

Para eso les pagamos, para que con su sabiduría (y la de sus asesores, subsecretarios, Directores Generales y demás) tengan claro no solo el gobierno actual, sino cosas como cómo pagaremos nuestras pensiones en 2040; o cómo vamos a beber agua y a regar en 2050 si el cambio climático se acentúa; o cómo vamos a cambiar el petróleo terrorista por otro tipo de energía más democrática.

Me hubiese gustado que en plena burbuja inmobiliaria, cuando éramos ricos, el Gobierno hubiese diseñado un plan de exportaciones o de industrialización adelantándose a la crisis. Pero no, el ministro Rodrigo Rato andaba en otras cosas y su jefe, Aznar, miraba para otro lado. Los servicios de inteligencia españoles no se enteraban de nada, los grandes economistas que cobraban 6000 al mes por asesorar a Rato tampoco lo veían….

¿Nadie podía haber calculado que la corrupción iba a estallar por todos los lados? ¿Ni siquiera ellos que estaban corruptos hasta las cejas?¿Nadie se enteró de la fortuna de los Pujol, de los Rato, de los Granados, de los Urdangarín? ¿Nadie sabía nada de nada?

Lo propio es que los políticos se pregunten cosas que no todos se preguntan, como por ejemplo ¿qué pasa si dejamos la educación en manos de los nacionalistas? ¿No tendremos un problema creciente de separatismo en diez años? O ¿Es de recibo que dejemos crecer a movimientos ultraizquieristas como Podemos que pueden acabar con nuestra democracia? Si siguen creciendo ¿No nos llevarán a un enfrentamiento cívico en un futuro? O si dejamos entrar a miles de musulmanes que además se reproducen el doble que nosotros ¿No tendremos un problema de identidad europeo en un futuro próximo?

Yo creo que un político debe pensar estas cosas y actuar en consecuencia, es decir, debe poner freno al nacionalismo, al islamismo y al neocomunismo independientemente de su posicionamiento a la izquierda o a la derecha, porque los valores que están en juego son –o deberían ser- transversales. 

Y por eso es necesario un recambio de toda la clase política, es necesario que se regenere la democracia por este lado, que impida que oportunistas como Aznar, González, Zapatero o Rajoy lleguen a ocupar cargos públicos. Porque no solo han gobernado de espaldas al pueblo, sino que además han causado los graves problemas que ahora sufrimos y no han previsto nada.

Pero parece que todo seguirá igual y Pablito seguirá jugando contra aficionados. 

Por si alguno de esos asesores que cobran 6000 euros por no hacer nada quiere unas ideas aquí van 10 consejos para aniquilar a Podemos:

  1. No contesten a sus provocaciones o “Carmenadas”. Ignórenles.
  2. Dejen de compartir en sus redes vídeos y memes con los malos que son los de Podemos y no hagan más columnas y entradas blogueras diciendo que son comunistas, que ya lo sabemos.
  3. Si tienen que hablar de ellos coloquen delante el adjetivo: el partido neocomunista Podemos; o el antisistema Pablo Iglesias.
  4. No les inviten a los debates, no representan a casi nadie, a un 20%, pero realmente a un 10% si sacamos las candidaturas conjuntas.
  5. No pacten con ellos, liberen –señores del PSOE- Madrid o de lo contrario se verán fagocitados por ellos (Bolcheviques que se comen a mencheviques, las SA y las SS ¿les suena?)
  6. Apoyen a Izquierda Unida y a los disidentes del soviet supremo. Entrevistas a Monedero y a los que fueron expulsados del partido, y a los auténticos 11M, primeras víctimas del afán devorador del antisistema Iglesias.
  7. No les copien, no jueguen los del sistema a ver quién es más antisistema. Pónganse corbata. Dejen de hablar de sueldos a los que no trabajan y de subsidios y hablen de trabajo e industria.
  8. Y hagan hincapié en lo que funciona: la noticia no es el desahucio, la noticia es que el sistema les da casa al día siguiente.
  9. Y monten un Podemos de derechas, tipo Le Pen, capaz de aunar el voto descontento desde el otro lado, pero que enfrente a un extremismo con el otro.
  10. Y, por último, ahonden en las noticias sobre Grecia y Venezuela.

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Adiós PP



Se acabó, el PP. Se acabó por su propia corrupción y su manera de hacer política. Recuerden el día: 23 de septiembre de 2014 el día de la retirada de la reforma de la Ley del Aborto. El poder les ha cegado tanto que se han olvidado de simular su ideología. El error ha sido tan grave como si la empresa de antivirus Panda reconociese que los virus los generan ellos incrustados en sus programas antivirus. No es un error, es simplemente su final: si no eres capaz de transmitir que tu diferencia es real, que haces cosas por tus clientes y -por lo tanto- eres confiable y mereces su dinero... simplemente caes, desapareces. 

Caerá el PP y se refundará o desaparecerá para generar otro monstruo similar; con sus clientelas y su cúpula de intocables y poderosos. Mientras tanto el PSOE aprovechará y gobernará unos años hasta que la la jueza Alaya y los medios de corrupción social (o de comunicación)  le afecten tanto que tenga que dejarlo... y comience el ciclo de nuevo. Como ocurrió cuando los ministros y los altos cargos socialistas fueron a la cárcel (curiosamente con Garzón, el perfil similar a Gallardón en el PSOE) y tardaron un tiempo en volver a ser un partido fiable, poco a poco salieron de la cárcel y no devolvieron ni un euro de todo lo robado...  

Quizá ya no puedan limpiar la imagen de nuevo, y el Movimiento de Pablo Iglesias, Ciudadanos o UPyD cojan el relevo, pero en todo caso serán afectados por la corrupción, porque la propia estructura de la democracia, de esta democracia, está podrida.

Pero volviendo a lo nuestro, a la debacle del PP va a comenzar por la pérdida de la Comunidad y del Ayuntamiento de Madrid, más gente sin escaño, sin sueldo equivale a más "críticos". Y sin ideología y sin dos o tres grandes caerá.

Y esta previsión no es un deseo, realmente me da igual quién gobierne o qué siglas desaparezcan. Los tiburones de uno y otro lado se mantienen a flote. No veo ninguna diferencia, como no la veo entre los jugadores del Madrid y del Atlético. Quiero decir que si mañana todos los políticos del PP se pasan al PSOE (o todos los de un equipo de Madrid al otro) no cambiaría casi nada. Dicho de otro modo, son el mismo Partido Único, que tiene dos marcas, una de alto nivel y otra blanca. El PSOE es la blanca, para pobres, para paletos, para obreretes con tatuaje en el tobillo, para los que veranean en la costa de Alicante y -sin embargo- el PP es para los que van a Santander, pijos de flequillo ellos y ellas de melenita rubia. Es cierto que ya está todo muy mezclado, y te encuentras a un votante del PSOE en Baqueira, ya: pero lo que quiero decir es que realmente PP y PSOE no marcan dos ideologías sino dos "sociologías". La ideología es única: ecología, multiculturalismo, animalismo, género, malthusianismo, positivismo, relativismo moral, laicismo y hedonismo. Y en estos asuntos, que son todos, uno y otro no se diferencian lo más mínimo. La ayuda al desarrollo, la política de sanidad, cultura, educación, defensa, etc. no cambia con un partido u otro, por mucho que los discursos choquen. Realmente son solo discursos, porque al final todo termina igual, es decir, se quejan del aborto o del matrimonio entre sodomitas o por la Ley de Memoria Histórica y después, cuando tienen la mayoría absoluta no cambian nada.

Y sé que nos cuesta creerlo, es como si intentase convencer a alguien que un Mercedes no es mejor que un Seat. Lo que ocurre es que la publicidad entra tan a fondo en nuestras conciencias que seguimos pensando que son diferentes, los del PSOE creen que hay más corrupción en la derecha, los del PP en la izquierda (y aquí unos y otros dicen "se equivoca, realmente hay más corrupción en el otro, mira los ERES / Gürtel")

Queda claro entonces que esto que ha pasado con el PP no tiene que ver con el aborto, tiene que ver con el ansia de poder de Gallardón. Alberto Ruiz Gallardón es tan partidario del aborto como Rajoy, lo que pasa es que quería ocupar su puesto y éste Rajoy lo tenía reservado. Con o sin la ley de Gallardón íbamos a tener los cien mil abortos anuales y legales, porque no se pensaba en reducir el aborto hasta cero, sino en cuestiones tangenciales que no alteraban sustancialmente el resultado**. Y aquí no hay democracia, es decir, ni se planteó ni se plantea el tan mentado "derecho a decidir" porque si hubiesen convocado un Referendum en el año 85 hubiese salido que no. Es una imposición viene de la parte más alta de la pirámide del poder. 

Los partidos, como todas las estructuras de poder tienden a ser corruptos, tienden a destruirse, a generar luchas intestinas, y es normal que pase en el PP como está pasando con el PSOE, CiU, PNV, etc. Y no se me diga que en esos partidos hay gente buena. No la hay. Todos y cada uno de los que tienen un sueldo en los partidos estatales están corruptos*, no los afiliados ni los votantes, que son los grandes engañados. 

La corrupción es la mundanización de las ideas, cuando un grupo humano que tiene un fin trascendente se mete demasiado en el mundo y empieza a valorar lo práctico antes que lo ideal se convierte en corrupto, porque el orden lógico es claro: primero lo ideal y después lo práctico para poder poner en marcha las ideas. Nunca al revés.

Y se dirá que soy un idealista, que el mundo práctico va por delante, etc. Son pensamientos propios del clima de corrupción que tenemos. El orden es evidente: primero lo espiritual, primero las ideas, primero el amor, primero, el arte, primero el conocimiento, primero Dios, etc. y esas ideas mueven las cosas materiales de manera fácil y sin problemas. La Iglesia no es la suma de edificios y la jerarquía, una Universidad no es un campus y sus profesores a sueldo.

Si pensamos en estructuras de poder, nuestro pensamiento es corrupto. Por poner un ejemplo cercano, pongamos que los directivos de un colegio se olvidan de su misión trascendente de educar en los valores rectos y enseñar a las nuevas generaciones a ser personas íntegras ¿en qué se convertirá? en una empresa que tiene que ser rentable, como todas las empresas. Pero inmediatamente después pasará a querer ser más que rentable, y a toda costa, entonces buscará ganar dinero por medio de honorarios poco honorables y robando dinero a los padres cobrándoles un poco más por cada servicio que ofertan, subirá los honorarios, obligará a comprar tablets a todos los niños y despedirá a profesores para ganar más, contratará fuera de la ley, etc. Es decir, hará todo lo imaginable para ganar mucho dinero en poco tiempo, sin importarle la educación. Entonces vendrá la crisis: poco a poco irá perdiendo alumnos hasta no ser rentable. Entonces toca la regeneración por venta, reforma traumática (ERE) o el cierre. Así de sencillo. Mientras, con los bolsillos llenos se irán los corruptos y vendrán otros.. ley de vida. 

Y podemos poner ejemplos y ejemplo, en el que estamos, en el del PPSOE, está claro que ambos han abandonado sus ideas hace muchos años y que han transmitido esta falta de ideas a sus votantes; solo unos pocos militantes nostálgicos quieren que el Partido Socialista sea socialista (con los "trabajadores", en defensa los intereses de las clases bajas, para acabar con ninguna injusticia, etc.), y que el Partido Popular sea de derechas (que en La Tele no haya sexo a ciertas horas, que sus ministros vayan a misa, que no haya aborto y se ayude a las familias, que se trabaje por la unidad de España, la dignidad del Ejército, que se encarcele a Arturo Más, etc.)  

Pero ya no. Los partidos son, sobre todo, elementos mafiosos tradicionales que saben que necesitan parecer socialistas, derechistas o nacionalistas cada cierto tiempo y con el discurso y la imagen para que los ciudadanos, idiotizados por El Fútbol y La Tele, participen en esa absurda ceremonia de colocar sus papelitos en las urnas y así repartirse el pastel de IVA e IRPF.

Ante este panorama, consejo: no vote, no hable de política, no siga el juego de los partidos, no colabore, rompa el cable de La Tele


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* Es corrupto aquél que cambia ideas por poder o dinero. Ideas que no considera trascendentales pero que lo son, por el hecho de ser ideas.
** La pregunta sobre si es mejor una ley de plazos o de supuestos, en otro contexto podría ser así: ¿Se debe eliminar directamente a todos los judíos que se detengan o se debe matar solo a los que no puedan trabajar? Es cierto que el trabajo en los campos salvó de la muerte a muchos judíos, porque no aplicaron una ley de plazos y "solo" una ley de supuestos: los malformados y los débiles, los niños y las mujeres fueron primero, solo salvaron a los fuertes, a los que podían trabajar...

lunes, 4 de febrero de 2013

Trías, Bárcenas y Garzón a los altares


Nunca me ha gustado la gente que una vez fuera sale a decir lo que deberían hacer los de dentro. Si es tan malo no haber participado de la fiesta. Si está todo tan sucio, tan mal, tan podrido... ¿por qué no lo denunciaste/arreglaste desde dentro? ¿O el ánimo no es la denuncia sino la venganza? Mucho me temo que detrás de las denuncias de los traidores está el resentimiento por haber sido apartado.

La cosa viene de lejos, parece:


    -¿Sabes en qué veo que las comiste de tres a tres?
    -En que comía yo dos a dos y callabas.

Pues eso. Que si callabas era porque comías y ahora que no puedes, ¿protestas?

Deberían los periodistas callar entonces. Debería el otro partido también callar. Y permitir todos que la corrupción sea denunciada por los no corruptos.

¿Cómo es posible que en toda la historia de la democracia no haya habido ni un miembro de un partido o gobierno, ni un concejal, que por amor a su patria o a su pueblo, o a su partido  haya denunciado al ladrón? No. Aquí todos hablan cuando salen y no son aupados.  

Empezaré a creer a políticos y financieros cuando lo denuncien desde dentro. Cuando se está haciendo, para evitar que se haga más y -preferiblemente- en el poder.  Sólo tiene sentido la denuncia cuando al realizarse la sociedad queda mejor. Cuando se denuncia para hacer daño se está instrumentalizando la justicia. 

Y ahora salen las voces diciendo que no son todos, que los políticos son honrados, etc. Me da la impresión que es al revés: que aquí "lo normal" es ser político corrupto y que sólo alguno no lo es a costa de callar bajo amenaza. Porque si en los partidos se deja claro que cualquier síntoma de corrupción debe ser denunciado y denuncian habitualmente a sus compañeros... 

Si la norma es que el que no denuncia es expulsado... si es expulsado el jefe del corrupto en cada cargo que ostente... los mandos no perderían ojo.... 

Pero son todo declaraciones. Pactos. Acuerdos. Y mientras comiendo de tres en tres. 

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Les copio a continuación, dos artículos del Señor Trías que es posible que ilustre lo que digo, en negrita y en grande lo que resalto, los amigos, las intenciones de hacer daño al PP y bien al PSOE...:
 

¿Sombras o certezas?

21 de enero de 2013

Todo son lugares comunes pero nadie, ni desde el Gobierno o los partidos afectados, ha dado una explicación convincente de lo que está ocurriendo. Quizás, la vicepresidenta Santamaría: “A mí, que me registren”. Porque ella, y algún otro u otra ministra o ministro, sí que están limpios de polvo y paja. Este asunto viene de lejos y no se ha querido —porque se pudo— resolver. Ahora ya no es tiempo de lamentos sino de explicaciones. Y rápidas.

En la primera legislatura de Aznar, la VI, había una Comisión o Subcomisión en el Congreso a la que yo pertenecí en la que estaban el diputado socialista Fernández Marugán, Jaime Ignacio del Burgo y alguien más que no recuerdo. El escándalo Filesa, que tanto azuzó el PP —y Rato especialmente—, era aún un asunto muy cercano. Los socialistas lo habían pagado caro y Marugán, hombre cabal, barbado y honesto, era muy consciente de ello. Decidimos que había que modificar el sistema de financiación de los partidos políticos y la ley que lo regulaba.

Recuérdese que estaban permitidas entonces las donaciones anónimas. Así se financiaban, además de las asignaciones públicas, prácticamente todos los partidos, lo cual daba lugar a todo tipo de corruptelas, enjuagues y corrupciones. No fue posible entonces acabar con ese sistema. No se quiso poner el cascabel al gato. Y, desde luego, había gato encerrado. CiU, de quien dependía el PP para poder gobernar, se opuso rotundamente. Si mi memoria no me falla, las donaciones anónimas terminaron en la etapa de Zapatero, que no todo lo hizo mal, ni mucho menos ahora el PP, y especialmente su extesorero Luis Bárcenas —con quien he recorrido montañas, he tenido larguísimas conversaciones y a cuya amistad no renuncio sea cual sea su futuro—, están sometidos a un escrutinio lógico. Deben, pues, aclarar y explicar el sistema de financiación para que podamos creerles. Y la oposición, toda ella, debe también contar públicamente —el Partido Socialista especialmente— si usaban, así mismo, de esas malas prácticas.

Hace aproximadamente un año publiqué un artículo en este diario que tuvo una enorme repercusión en el que contaba algunas cosas que sabía por haber intentado ayudar al juez Pedreira, enfermo y sin medios materiales en el juzgado, que intentó realizar una investigación clara. Pudo a medias. En el PP sentó muy mal ese artículo mío. Afortunadamente, ahora, el juez número 5 de la Audiencia Nacional, Pablo Ruz, siguiendo la estela de lo que había iniciado su antecesor Baltasar Garzón, intenta aclarar el escándalo de la financiación del Partido Popular. Confiamos muchos en que ni la Fiscalía Anticorrupción ni el juez se arredrarán ante las presumibles presiones que van a sufrir. El fiscal general es hombre cabal y con arrestos, y el juez es hombre lento, pero seguro.

    Este asunto viene de lejos y no se ha querido (porque se pudo) resolver

¡Vaya historia!: el juez que inició la investigación, honrado en toda Hispanoamérica y en la Corte Penal Internacional, Baltasar Garzón, fue apartado y condenado por unas escuchas que, a mi juicio, fueron muy limitadas y estaban más que justificadas. Y el juez del Tribunal Superior de Justicia, Antonio Pedreira, quedó postrado en el lecho del dolor y olvidado. La dignidad tiene su precio. Pero la verdad se va abriendo paso.

Sigamos, pues, con lo que quiero decir. Al margen de lo que hagan los fiscales y jueces, el Partido Popular tiene que explicar con pelos y señales los medios con los que se financiaban. Francisco Álvarez-Cascos, ex secretario general; Ángel Acebes, excoordinador general; Javier Arenas y María Dolores de Cospedal, sucesivos secretarios generales del PP; líderes autonómicos afectados por este caso u otros; y, por supuesto, José María Aznar y Mariano Rajoy, presidentes sucesivos del PP, deben dar una explicación convincente. Por supuesto, también deben hacerlo Álvaro Lapuerta, Luis Bárcenas, otro tesorero cuyo nombre no recuerdo que le sucedió interinamente, Romay y la actual tesorera.

No podemos tener esa desagradable sensación de que fuimos ingenuamente engañados quienes les defendimos en medio del tornado. Ellos tienen los documentos o información suficiente. Llevaban esa contabilidad B, cuando la hubo, de las donaciones personificadas y de las anónimas —legales hasta hace unos cuatro o cinco años— y de a quiénes o a qué menesteres se destinaba ese dinero. No pueden esconderse ni mentir.

Y todos los destinatarios deberían hacer públicas sus declaraciones de renta para que la Agencia Tributaria determine si estaban declaradas. Y en el caso de que no lo hubiesen sido, y si incurrieron en un posible delito fiscal, que la Agencia Tributaria envíe el asunto al Juzgado numero 5 que, según parece, es indiscutiblemente el competente.

Por lo que yo pude saber, y ya conté en estas páginas de forma sucinta, sí se entregaban sobres con dinero en efectivo que servían como complemento del sueldo que percibían algunos dirigentes. Creo que la cantidad máxima eran unos 10.000 euros al mes o su equivalente en pesetas antes de la moneda única. De ahí hacia abajo se percibían cantidades menores, según los cargos y responsabilidad. La mayoría de diputados y dirigentes del PP no percibía nada de esas cantidades. Y es por ellos, y especialmente por quienes les votaron, por lo que deberían dar una explicación, tanto Cospedal como Rajoy, que son quienes ahora dirigen el partido.

Es posible que ellos acabasen con esas malas prácticas, es posible, pero también deberían explicar si al principio de sus mandatos respectivos percibieron alguna cantidad de esa opaca procedencia. En resumen: queremos saber la lista de donantes y la de receptores. Nos la deben quienes fueron nuestros dirigentes, amigos algunos de ellos, e incluso aquellos que, pase lo que pase, lo seguirán siendo.

Es posible que ninguno de los perceptores, si no hubiese declarado esas cantidades que recibían en metálico, haya incurrido en delito fiscal, pues la cuota posiblemente defraudada, por lo que yo conozco, no llega al límite del delito. Pero en cualquier caso el escándalo está servido y España y los españoles, tenemos derecho a conocer lo que se hizo con ese dinero público. Y Bárcenas, que tiene un buen abogado, debería explicar de dónde salía ese dinero y si las empresas que se acogieron a la amnistía fiscal eran suyas o de más personas, pues probablemente, y como consecuencia del generoso sueldo que cobraba, pueda tener una explicación que le aparte definitivamente del delito. Callar, a veces, es complicidad. Otra cosa son las responsabilidades políticas, que el PSOE, con Rubalcaba a la cabeza, debe pedir con firmeza y no con la boca chica como lo viene haciendo hasta ahora, pues da la sensación de que ellos también tienen algo que ocultar.

El sistema constitucional español es lo suficientemente fuerte para soportar una crisis política de esta magnitud. Hay personas muy cualificadas, tanto en el Gobierno, en el PP, y en el PSOE, para sustituir a quienes deban caer, con delito o sin delito, por este monumental escándalo. “Que cada palo aguante su vela”, afirmó la secretaria general, María Dolores de Cospedal. Efectivamente, y ella la segunda. Pues el primero que nos debe una explicación es el jefe del PP, Mariano Rajoy. Es una cuestión de patriotismo y de ejemplaridad, como diría el filósofo Javier Gomá. Y de honor. Si no creemos en quienes gobiernan la nación, ¿cómo podrán soportar los ciudadanos tantos sacrificios como se les están exigiendo?

Jorge Trías Sagnier es exdiputado del Partido Popular.

Cacería Judicial

17 de enero de 2012. El País

 En mayo de 2009, cuando el caso Gürtel ya había estallado y Antonio Pedreira, magistrado del Tribunal Superior de Madrid, se hizo cargo del caso, comenzaron a caer sobre su cabeza todo tipo de improperios acerca de su parcialidad. Su pecado es que había sido letrado del Ayuntamiento de Madrid en tiempos del alcalde socialista Juan Barranco, de quien era amigo. Yo también. Me sorprendió esa virulencia, pues recordaba que en alguna columna en las que hace años comentaba sentencias en Abc, había escrito elogiosamente sobre decisiones de asuntos polémicos y políticos de este juez, que había dado la razón unas veces a imputados del PP y otras del PSOE. Y entonces escribí sobre la imparcialidad del magistrado y afirmaba que el caso Gürtel creía que estaba en buenas manos y que al final resplandecería la verdad. No tenían, pues, nada que temer mis compañeros del PP que desconocían —o incluso habían denunciado— la trama corrupta, por mayor proximidad que hubiesen tenido con los encausados.

Al cabo de unas dos semanas recibí una llamada telefónica, “de su compañero Antonio Pedreira”. Ni se me ocurrió pensar que el “compañero” que me llamaba era el instructor. Cuando até los cabos me di cuenta enseguida de quién era. Me llamaba para darme las gracias por el artículo, algo poco habitual, y acabamos la conversación quedando para vernos. Una tarde me acerqué a su despacho, le llevé mi libro de poemas Desde la incertidumbre, que acababa de reeditarse, y La cocina de la Justicia, donde comentaba algunos casos muy singulares. Hablamos de la justicia en general, de la vida, de su enfermedad, de los escasos medios que tenía para investigar, y al final me preguntó si le podía ayudar. En suma, me pedía que transmitiese al PP, especialmente a Mariano Rajoy, que no dudasen de su imparcialidad, pero que no tratasen de enturbiar la labor investigadora, pues el caso se enredaría, politizándose más de la cuenta, como así ocurrió. Hablamos también del juez Garzón, ya que la causa venía de la Audiencia Nacional, de las escuchas, de la competencia, de Valencia y de todo un poco.

Rajoy me recibió enseguida y le expliqué lo que pensaba sobre el caso, y lo que yo haría si estuviese en su piel, dejando trabajar a la justicia. Entonces no conocía al principal imputado, Luis Bárcenas, cuya cabeza querían cortar a toda costa desde un lado y de otro de la bancada política, pues sabían que decapitando a Bárcenas, el tesorero nombrado por Rajoy, podía herirse de muerte al presidente del PP y jefe de la oposición entonces. Algunos de los “compañeros” de Rajoy desconocían su capacidad de resistencia y de que era capaz de doblarse, como los juncos, hasta que pasara el ciclón. Recuerdo que me enseñó un montón de diarios y me dijo que si tenía que fiarse de lo que ahí se decía no podría estar sentado en la silla donde estaba ni un minuto y que “cuando el viento sopla mal, lo único que se puede hacer es esperar que pase”.

Voy a ahorrarme los detalles del montón de entrevistas que tuve con Antonio Pedreira para ayudarle en su instrucción y darle mi opinión. Yo no estaba personado como abogado defensor de ninguno de los imputados y me pareció una buena ocasión para colaborar en esclarecer la verdad y de ayudar a un hombre bueno y enfermo que trataba de hacer su trabajo con competencia y honor. Enseguida me di cuenta de que dos personas iban a salir malparadas de este asunto. Por un lado, Luis Bárcenas, que además era senador, aunque dejó, junto con Merino, el escaño para no perjudicar a su partido. Me lo presentó mi amigo de la montaña y de la vida, ahora exsenador, Luis Fraga, y al final, después de tantas y tantas conversaciones, hemos acabado Luis y yo siendo amigos y subiendo —en mi caso tratando de subir— algunas cumbres juntos. Algo bueno tenía que tener todo esto. Y la otra víctima iba a ser Baltasar Garzón, el juez de la Audiencia Nacional que había osado mirar las finanzas del PP. Cuando comprobé por dónde iban los tiros, recordé la imposibilidad que tuvimos, siendo diputado, de modificar la ley de financiación de los partidos políticos ante la cerrazón de estos por abandonar las irregularidades y someterse a control. De esas irregularidades, la mayoría no delictivas, han vivido centenares de políticos a los que no les alcanzaban los sueldos míseros que percibían y la alta responsabilidad y representación que debían tener. Garzón, ¡qué osadía!, se había atrevido a mirar las cuentas de un partido.

El juez no debió de calcular sus fuerzas, y fue una buena ocasión para cargar contra él en una extraña alianza entre jueces y políticos para acabar con la “fama” de quien tanto odiaban. Unos por corporativismo y otros por meter las narices donde apestaba. Casi nadie salía en su defensa; y, al margen de sus errores y de las críticas, algunas acerbas, que yo mismo le había hecho, pensé que por encima de todo estaba la lealtad a la justicia. Cuando leí que se le pretendía imputar por el asunto de la memoria y del franquismo, pensé: se ha abierto la veda de una nueva cacería judicial. Y entonces salí en su defensa en una “tercera” en Abc que fue muy criticada y muy alabada por partes iguales. La suscribo hoy de la “a” a la “z”. Ante la desfachatez de esa causa y su poca consistencia, y como había encallado, se apuntó entonces al discutido y discutible tema de las escuchas. Sobre esta cuestión, que conocía bien pues yo fui una de las personas que colaboró con Carlos García Valdés, cuando era director general de Instituciones Penitenciarias, en tiempos del ministro Lavilla y del subsecretario Ortega y Díaz Ambrona, en la redacción de la primera ley orgánica de la democracia, la Ley General Penitenciaria, también me pronuncié en otras dos “terceras” de Abc, donde mantenía la misma tesis del magistrado Suárez Robledano, uno de los que avaló las escuchas, en el sentido siguiente: “Hay abogados que cooperan o se involucran en la continuidad de actividades delictivas”. Sentía mucho que un profesor, tan reputado y buen compañero y amigo, como Gonzalo Rodríguez Mourullo se encontrase en medio de este fuego cruzado, muy a pesar suyo; y que su honorabilidad hubiese sido puesta en duda, ya que no he conocido a abogado más honesto. Pero de ahí a que se instruyese una causa contra el juez que ordenó esas escuchas por prevaricación iba un abismo.

Para apuntalar la cacería se abrió un nuevo frente: la historia rocambolesca de la financiación irregular de actividades de Garzón en una universidad americana por el banco de Santander. Yo no conozco un solo juez o magistrado, de la instancia que sea, que no haya cobrado en cursos o conferencias financiadas por instituciones bancarias, compañías de seguros, fundaciones de partidos o despachos profesionales. Ni uno. Y no doy nombres e instituciones porque no resulta trascendente ni creo que afecte a la independencia de los jueces a la hora de juzgar. ¡Ah!, pero en el caso de Garzón sí resultaba trascendente. Y los mismos jueces que le tiraban las piedras eran los que escondían sus manos. Todo muy ejemplar. La cacería había comenzado y se usó todo tipo de argucias para que los tiros viniesen del puesto que más podía dañar la reputación del magistrado: su honorabilidad como juez, nada menos que haber vulnerado un derecho fundamental como es el secreto de las comunicaciones. Además, las otras dos causas no se sostenían en pie. La del franquismo, porque si hubiese sido condenado por ello le habrían convertido en un héroe. Y la segunda, la del dinero, porque se radiografiaron públicamente las cuentas de Garzón, de su mujer y de sus hijos hasta un detalle indecoroso e insufrible sin que nada irregular apareciese. Pero había que matar al lobo para calmar la rabia. Y la rabia estaba en la investigación de las finanzas populares.

Al final, el tesorero del PP fue exculpado, sin necesidad de juicio, con algún recurso que hay pendiente de resolución. Ya he escrito en otras ocasiones que en lo del caso Gürtel ni eran todos los que estaban, ni estaban todos los que eran. El día que este diario desveló que un conspicuo líder popular había cobrado minutas por varias decenas de miles de euros para autodefenderse, me escandalicé, hasta el punto que decidí pasar una minuta, por menor cantidad por supuesto, ya que al cabo yo no tenía incompatibilidad alguna y llevaba más de un año trabajando por amor al arte ayudando a mis compañeros de partido. Evidentemente no me pagaron nada y me dijeron que a mí nadie me había contratado, con lo cual tuve la excusa de salirme de este tema que me producía náuseas. Rajoy ganó hace unos meses por mayoría absoluta las elecciones y el extesorero ha podido demostrar su absoluta inocencia. Que yo sepa, y sé bastante, nadie del actual Gobierno tuvo que ver con esa historia, pero como dijo Rosa Díez en el debate de investidura, si no generalizada, la corrupción, o para ser más exactos, las corruptelas, están bastante extendidas entre los aledaños de la política. Al final, el que se ha sentado en el banquillo ha sido el juez Baltasar Garzón. ¿Es esto la justicia que tan hermosamente se describe en el Título VI de la Constitución? Si no fuera porque no tengo otro medio de vida que mi profesión, en la que ahorré poco y di mucho, mañana mismo colgaba la toga.

Jorge Trías Sagnier es abogado y exdiputado del PP

 En Apoyo a Garzón

 17 de enero de 2012. El País 

Vemos aquí cómo Iñaki Gabilondo da por hecho que en este país no hay justicia, que es todo un paripé, que es una patraña eso de la Justicia, porque si cree que un citar a declarar puede ser una vendeta alejada de toda justicia, cree también que todos y cada uno de los condenados o absueltos lo están por arbitrareidades.