lunes, 22 de julio de 2013

Antropología y universidad


La universidad actual sufre una crisis de la que -aunque es grave- no hay que preocuparse demasiado: padece una enfermedad crónica causada por un parásito conocido, que surge de la pobredumbre social,  que la  debilita y desorganiza. Cuando la universidad entra en crisis todos los doctores piensan que todo es inútil, que no hay nada que hacer, pero -repito- no es tan grave.

El parásito en cuestión produce mediocridad, desorientación general y especialización; es decir, debilidad, miopía y -a veces- ceguera. Pero junto con la enfermedad aparecen mecanismos de defensa, que son los buenos doctores encargados de planear la universidad futura: la universidad presente, dicen - y con razón- está caduca, ya ha llegado a su fin, a un fin de ciclo, porque en sus cátedras se han colado técnicos utilitaristas que sólo buscan enseñar una profesión  a cambio de dinero. Estos técnicos se descubren por su amor a lo práctico, a la informática, a los idiomas, a los barnices de formación continua (CTV), etc. Y como no tienen más horizonte que lo inmediato, quieren que "ante todo" la universidad sea un negocio rentable. Un negocio que consiste en colocar a los niños en profesiones que les den mucho dinero; todo lo demás es adorno.

Quizá este episodio haya sido más grave que lo habitual, pero crisis como esta ha habido en cada siglo y en cada país, aunque estoy especialmente familiarizado las crisis españolas y con los libros que escribieron los doctores de la crisis universitaria del XIX y del XX. Cada uno a su modo coinciden en que es imposible pensar la universidad sin un compromiso ineludible con la verdad completa, sin ésta, la universidad, no sirve para ensanchar la mente y percibir mejor y de manera más amplia la realidad. 

En general los que quieren una universidad con salud tienen plantean recetas para curar en cuatro líneas: 
A. Defensa de las artes liberales, las humanidades de ahora y los saberes no inmediatamente prácticos; 
B. Autonomía e independencia de poderes políticos y religiosos; 
C. Respeto a los profesores y exigencia a los alumnos (y no al revés); 
D. Máximo trabajo por una investigación que sirva para algo.

A. La universidad en su estado normal, de salud, es un centro de humanidades en el que se enseña alguna cuestión técnica, pero con reservas y siempre para ilustrar la teoría

La enfermedad, muy extendida hoy por casi todo el cuerpo universitario, hemos dicho, produce miopía y en algunos casos ceguera, por lo que es normal que muchos se escandalicen al leer esto y digan muy serios: "yo no estoy de acuerdo, la universidad tiene que formar profesionales competentes, bla, bla, bla"

Pues no. la universidad debe formar personas dirigentes. Persona como saben es el sustantivo del adjetivo "profesional". La persona puede ser profesional, es decir, puede ejercer una profesión, o puede no hacerlo. Y puede aprender una profesión por la práctica y observación, yendo a una academia, en la Formación Profesional estatal o por correspondencia. Quiero decir que en todo caso la misión fundamental de la Universidad no es formar profesionales, sino personas. 

Pero, se dirá, también la familia, o el colegio, o la sociedad en general forman personas, sí. De acuerdo, pero la universidad forma a las personas que serán las que dirijan la sociedad del futuro. Por ello la universidad no puede ser la masificada del XX, la estatal, sino que debe refundarse en una escuela de liderazgo real.

Si la universidad es un espacio donde se enseña a realizar un oficio, si la universidad está a las expensas del mercado profesional, generando títulos cada año más especializados, la universidad pierde su esencia y se desvirtúa, pierde su razón de ser y se convierte en una empresa que hace su dinero a costa de que unos clientes paguen unas cuotas determinadas a cambio de un título que les da un trabajo.

Sé que en la descripción anterior muchos no verán nada malo. No lo hay, a menos que se quiera forzar la realidad y convertir la universidad en eso: en una academia de oficios. La universidad es el lugar donde maestros y discípulos buscan la verdad en común. Se quiera o no se quiera, se logre o no se logre, sea posible o imposible. Es eso y nadie lo puede cambiar: ni el mercado, ni el estado; se puede mejorar o empeorar, de acuerdo a si uno se acerca o no al ideal por el que unos hombres deciden ser universidad (es algo así como el amor: donación plena, incondicional. Puede ser más o menos auténtico; pero lo que no podemos decir es que "ahora" el amor consiste en otra cosa).

Claro que puede uno engañarse y decir: "esto es la universidad del siglo XXI" ("esto es el amor del siglo XXI, ahí te quedas!"), pero se equivoca porque "esto", la universidad no es un sitio donde se entretienen quince millones de personas actualmente. La universidad es una institución que deviene, es la misma desde el siglo XII.

Lo dijo hace dos años, durante la Jornada Mundial de la Juventud, Benedicto XVI: "La Universidad encarna, pues, un ideal que no debe desvirtuarse ni por ideologías cerradas al diálogo racional, ni por servilismos a una lógica utilitarista de simple mercado, que ve al hombre como mero consumidor".

Así que si quieren detectar al intruso, al virus que causa el daño en la universidad, busquen quién ataca a las humanidades, quién habla a diario de nuevas técnicas y de mercado... 



D. Investigación (próximamente)

lunes, 15 de julio de 2013

La unidad y la pureza



En un texto de J. Ratzinger (Fe y Futuro, Salamanca, Sígueme, 1973, pp. 76-77) que me envía Pablo Velasco (@pavelaquin) el actual papa emérito dice -proféticamente- que la Iglesia del futuro, es decir, la de hoy (porque lo dice hace cuarenta años del texto) será simple y exigirá un compromiso más directo de los fieles

Para lograrlo tendrá que eliminar tres actitudes de defensa: 

1. "Será una iglesia interiorizada, sin reclamar su mandato político y coqueteando tan poco con la izquierda como con la derecha". No se debe coquetear con la política. Es decir sólo es posible hablar con el poder si tienes un poder igual o similar a él, porque el poder (religioso, político o económico) sólo respeta al poder. El poder es a-teo, y por lo tanto a-moral, sólo entiende de razones instrumentales y es superficial por naturaleza. Esa es la razón por la que corrompe, porque va contra la naturaleza humana, para la que hay otras cosas que lo inmediato superficial y técnico. 

Porque el poder es así, si no somos capaces de colocar un poder frente al poder es mejor que no hablemos con él, de lo contrario seremos devorados. Antes existía el poder moral... pero desde que Maquiavelo es lectura de colegio ya no existe la moral frente al poder. La teoría de las dos espadas, por la cual se decía en la Edad Media que el poder político y el religioso debían convivir, uno en cada mano, apoyándose mutuamente, sin mezclarse, debe abandonarse: ahora el poder político intercambia protecciones con la tecnología y la religión debe ocupar otro puesto para sobrevivir.

2. Benedicto apunta en una frase otras dos actitudes: "Habrán de suprimirse tanto la cerrada parcialidad sectaria como la obstinación jactanciosa". 

Vayamos a lo primero: la "cerrada parcialidad sectaria", tres adjetivos que vienen a decir lo mismo y se apoyan solidariamente, lo que toca en este siglo es abrirse al otro. Es decir, nada de criterios sectarios, nada de grupos cerrados, de burbujas aisladas del mundo. Es necesario que existan grupos pequeños de pureza, de fortaleza, pero estos grupos sólo tienen sentido si están abiertos. Son necesarios porque sólo en los grupos pequeños se da la adhesión auténtica, el encuentro comunitario. El gran reto consiste en vivir abierto a los otros sin perder ni un ápice de identidad. La diferencia es sutil, pero interesante: el sectario se cierra al diálogo porque quiere convencer al otro, sacar algo del otro, pero no le escucha porque tiene miedo a contaminarse y en el fondo le desprecia; la verdadera comunidad exige que se respete al otro aunque no se comparta su visión, que se respete al otro con sus errores.

No se trata del respeto liberal, que en el fondo es un desprecio y supone la indiferencia ante el error o el acierto del otro. Sino de un respeto a la persona que se equivoca, no a su error, o a su mentira o su injusticia. 

Precisamente al estar abierto al otro y querer comprenderle sin querer sacar nada de él, se puede decir la verdad con más tranquilidad; se puede reparar la injusticia con mayor dedicación. Y contrarrestar la obstinada maquinaria del poder con la simple verdad: cuando el poderoso miente, digamos la verdad sin problema. Cuando comete injusticia, difundámosla por todo el mundo, no hay límites a la verdad, a la transparencia, al hablar. Los medios de comunicación ahora lo permiten, hagámoslo, hagamos que la injusticia y la mentira tengan su precio.

¡Eduquemos al poderoso! Es el momento de hablar, sin estrategias ni tapujos; es el momento de la transparencia, que va derribando algunos resortes del poder político religioso y empresarial. 

El silencio cómplice, el que quería salvar la estructura antes que las personas, el que se imponía tácita o explícitamente en cláusulas de dudosa moralidad en los contratos, es un silencio del siglo XX que sólo ha conseguido perpetuar el mal. 

Y precisamente en esta línea Benedicto XVI destapó todo lo destapable: la verdad si hace daño, que duela, siempre será peor que la corrupción; y Francisco I: "pecadores sí, corruptos no". 

3. Y, en la misma frase incitaba a abandonar "obstinación jactanciosa". Obstinación de creer que el mundo actual es similar al del siglo XX. Y no, el mundo del pasado se está derrumbando, con sus macroinstituciones y sus programas generales de influencia social. Las grandes estructuras están cayendo y hay que olvidarse de la obstinada lucha por mantenerlas. Hay que dejarlas caer para construir sobre ellas. 

El saber técnico se opone al humano como la comunidad se opone a la superestructura donde nadie se conoce ni se habla, y donde se toman decisiones que afectan a la vida íntima de las familias sin preocuparse por nada, a 19,8 kilómetros de distancia y sólo con unos datos de una tabla de cálculo. 


Al final la Iglesia se mantendrá, claro, pero "no la iglesia del culto político, ... sino la iglesia de la fe (...), una iglesia interiorizada y simplificada". 

Y lo mismo puede ocurrir con las otras instituciones que no son Iglesia pero viven cerca de ella: que deben adelgazar, interiorizarse, simplificarse, mostrar la belleza de la unidad libre de estructuras, poderes, izquierdas y derechas.

lunes, 24 de junio de 2013

La educación en la nube ¿o en las nubes?


Las buenas herramientas, como las buenas estructuras, las leyes, o las condiciones socioeconómicas ayudan a la buena calidad de la educación pero en ningún caso son la clave de la buena educación.

Un método de enseñanza basado en herramientas es un suicidio educativo y medir la calidad de un colegio por el conocimiento del inglés o la informática, supone un suicidio colectivo, que sólo puede generar una sociedad más dominadora, menos humana y menos crítica.

"Acceso a la información"

La educación es comunicación y la informática es una herramienta para el manejo de la información. Son cosas distintas, y esta distinción es el punto central del pensamiento que nos domina en pedagogía, del cual conocemos muy bien sus desastrosos efectos en la sociedad.

La información (in-formare) es “infringir formas”, letras sobre cera inicialmente, ahora sobre fotones en pantallas, negro sobre blanco, imágenes pixeladas… es simplemente grabar algo que contiene elementos que hablan de datos, datos que luego sirven para comunicar o para modificar el mundo. La información se puede medir en bits, y se puede copiar y transmitir, puede compartirse en una red interna, “colgarse” en Internet para uso público o para uso privado en una “nube”.

La comunicación es -sin embargo- una cosa humana: comunicar es verter(se) en el otro, entregarse, darse. Es transmitir lo que somos, con nuestros valores y nuestra manera de estar en el mundo. No es mensurable, no es fácil de explicar, no es homogénea, ni puede colgarse en ninguna nube, ni puede colocarse sobre ella ningún logotipo en inglés. La comunicación tiene que ver con muchas facetas humanas inmarcesibles: compartir, charlar, reír, jugar, trabajar, pensar, sufrir, etc. Comunicar con los alumnos es ayudar a crecer, ayudar a descubrir, vigilar las caídas, acompañar y ponerles en comunicación con todo un mundo de sabiduría heredada.

La principal tarea de la educación es comunicar para llegar a sacar lo mejor de la infancia. Por jugar un poco con las palabras, la educación forma, no informa. El colegio no tiene la tarea de facilitar el acceso a la información a los chicos; ni tiene que informar a los padres de la marcha de sus hijos, tiene que comunicar-se con ellos, conocer-los, tratar-los, etc.  

Por eso la educación es algo tan complicado y tan alejado del Estado y de las grandes corporaciones empresariales que no saben ni tiene que saber medir el amor que ponen los miembros de una comunidad en hacer su trabajo y –sobre todo- en valorar el “producto” final esperado, es decir, el joven que tras pasar por todo un sistema educativo puede desenvolverse con soltura en espacios humanos.

La educación es comunicación y el inglés y la informática son medios de acceso a la información. Pero ese acceso a la información es necesario sólo cuando el alumno ya está motivado, ya quiere aprender y esto raramente ocurre de forma natural.

"Aprender jugando"

Decía Aristóteles que “todos los hombres desean saber”. Los pedagogos de biblioteca también descubren en el niño cualidades que a los padres y a los maestros nos cuesta encontrar: la curiosidad natural, el espíritu pacífico y colaborativo, la bondad innata…. Y parece que es querer poco a los niños no considerarles angélicos por naturaleza.

Pero hay que distinguir entre lo que el niño es capaz de hacer que lo que el niño hace naturalmente. El niño es capaz de esa curiosidad y bondad, es capaz de ser adulto, pero es la escuela la que debe favorecer que emerjan esas cualidades (y no las cualidades las que hagan emerger a la escuela).

Los niños sólo quieren saber lo inmediato, lo fácil, lo inútil. Y si en la escuela nos dedicamos a observarles por si se les ocurre aprender algo importante, perderemos el tiempo y haremos al niño menos capaz de aprender, menos inteligente, más manipulable.

Al niño hay que forzarle. Eso de “aprender jugando” es una buena cosa a ratos, como aquellos vídeos que vendían a los padres bajo el pufo del “Efecto Mozart” y hacía que los padres pudiesen ver el partido sin remordimientos, porque sus hijos estaban convirtiéndose en genios pegados a la Tele (esto fue en 1993... hagan cálculos).

El niño tiene que saber que hay un tiempo para todo, que hay un momento en el que no debe hacer su voluntad y sí la de los profesores/padres, porque hay motivos mejores que los suyos para dejar de jugar o ver la tele y pasar a una actividad formativa; y esta actividad contra su voluntad, o sea, frustrante, es buena y debe incrementarse hasta lograr descubrir placer en la búsqueda de conocimiento cada día más elevado.

Asambleas

Una pedagogía basada en este error garrafal de que el niño aprende solo, convirtió las clases en asambleas, donde los niños trabajan en grupos de seis para que aprendan de los otros. Como el niño aprende en cualquier  momento (por acumulación) se colocaron murales cubriendo todas las paredes, de modo que pudiese aprender cosas mientras se distrae. Pero como no podían ni poner una pizarra en cada mesa (cosa que lo permite fácilmente la tecnología) ni contratar a profesores enanos que pudiesen sentarse con los niños, las clases quedaron convertidas en un híbrido entre un aula colaborativo-marxista y una jerárquica-fascista, con su pizarra, su tarima y la mesa del profesor con su sillón y los cuadros del rey y del prohibido fumar o el crucifijo (dependiendo si el colegio es de religión estatal o privada), por un lado, y, por otro, las paredes llenas de proclamas, grafitis, y fotografías impactantes y las sillas formando hexágonos que permiten la comunicación horizontal (eso sí “dinámicas” y “modulares”).

Claro que con las clases que fomentan la comunicación horizontal y el profesor convertido junto con el ordenador en un mero transmisor de la información, la educación se convierte en un gran recreo donde los niños aprenden a participar en los juegos de rol a los que luego, tras su etapa de colegio, se incorporarán en la vida adulta.

Resultado

Así no importará qué tipo de personas hayamos educado (eso dependerá, en último extremo de los padres) sino que importará que los nuevos ciudadanos sepan comprender las órdenes en inglés y el manejo de sistemas informáticos desde donde dominar el mundo sin hacerse preguntas.

Y este es el resultado de no aplicar la lógica y el sentido común. La educación es una tarea sencilla que exige su tiempo y su componente humano. La educación tiene por objeto lograr personas íntegras, responsables, valiosas, comprometidas, fiables... y eso no lo da ni la informática, ni el inglés ni las asambleas. 


Consejo gratis para padres en busca de colegios de calidad: 
1. Quien habla de inglés e informática como principal elemento de calidad lo que realmente quiere es formar televidentes.2. Si ve usted una clase llena de carteles y distracciones... si ve sillas y mesas en círculos, si ve que el profesor pone vídeos y películas... vaya al colegio más cercano.

martes, 11 de junio de 2013

Educación y Estado Totalitario de Bienestar


En tiempos de crisis todos quieren cambiarlo todo pero nadie cambia nada. En estos tiempos se dice que nos sobran políticos, que el Estado de las Comunidades Autónomas es caro e ineficiente, que sobran asesores, etc. También se dice que hay demasiado control del Estado, que se mete en todos los aspectos de la vida. Y entonces da la impresión de que las mayorías quieren a) que haya manos funcionarios y políticos y  b) que el Estado se limite a administrar lo público.

Pero no. Ni una cosa ni la otra. En el fondo la grana masa quiere (a) que haya muchos funcionarios (a todo español alguna vez se le pasó por la cabeza ser funcionario) y la crítica a las macroadministraciones esconde la envidia a la vida cómoda y tranquila de quien, pase lo que pase, se va a casa a las cinco y cobra el día 30. Y (b) también les parece bien que el Estado les regule su vida privada, que esté ahí como una ética externa, que haya tanta policía como sea necesaria para mantener el orden. 

A la gran mayoría le parece bien que el Estado y  una masa ingente de funcionarios (un 11% de la población activa) controle todos nuestros movimientos y gracias a ellos fumemos menos, nos pongamos más el cinturón, usemos preservativos y comamos menos grasas. Así, dándonos agua cuando tenemos sed, dándonos pan cuando tenemos hambre y salud cuando estamos enfermos, y refugio..., el Estado nos salva y Él sabe mejor que nosotros qué es lo que necesitamos. 

La omnipresente Tele, el Ente público,  se enciende para lanzarnos ideas sobre los vicios permitidos y las virtudes sociales. Y nos propone que junto con la escuela y la Universidad sean motor de cambio, eufemismo que viene a ser algo así como que nuestro papel es el ser los grandes manipuladores de las conciencias, es decir  ser la voz del Gran Hermano. 

Nuestra educación está tan intervenida por el Estado que nadie en España puede crear centros educativos o enseñar lo que quiera a sus hijos. Si quieres crear un centro privado el Estado te dice todo lo que tienes que hacer desde que abres por la mañana hasta que cierras ¿Por qué razón tengo que enseñar a mis hijos flauta, aritmética o las tonterías que se enseñan en Conocimiento del medio y no latín, griego, arameo, cosmología, astronomía, horticultura, psicología, piano, por ejemplo? ¿Por qué tengo que estabular a los niños junto con otros cinco horas al día? ¿Y si prefiero que estén en casa? 
El Estado regula qué cuándo, a qué edad, en qué tiempos, quiénes, dónde, qué y para qué se estudia... 

Sé que piensan que está bien, que es necesaria una educación así, etc. etc. porque los padres somos menores de edad y no sabemos qué es lo mejor para nuestros hijos. Pero eso lo piensa porque le han impedido pensar libremente, responsablemente. 

No es necesaria la manipulación general de las conciencias de nuestros hijos, no: lo único necesario es la libertad, la educación es tarea de los padres. El Estado no debe meterse en ello para nada (sólo en caso de violación de derechos humanos puede ser garante de  los derechos de los niños a la educación, pero nada más) ¿Es que alguien piensa que el Estado quiere la mejor educación para mis hijos?

Recordemos que el Estado lo forman las instituciones democráticas que controlan los partidos políticos nacionales y los autonómicos, partidos que cobran comisiones a todos los que hacen gasto al Estado, que se enriquecen vulgarmente y que han ido demostrando a lo largo de 40 años de democracia que son unos inmorales. 

Recientemente hemos podido ver en el caso de los ERES de Andalucía, los Gürtel de Madrid, de Valencia y de las dos Castillas y el tres por ciento de Convergencia, los negocios de Puyol, el Palau, los chanchullos con el dinero del parlamento vasco para pagar homenajes a criminales, a un diputado canario en un club de alterne de Madrid, o esos Consejeros en un club de Rusia; los chanchullos de Pepe Blanco con las concesiones, los escándalos de los aviones militares para llevar a gente de compritas a Londres, los asuntos muy muy turbios de las Cajas de Ahorros, que repartían dinero a los partidos y ellos mismos se colaban por leyes autonómicas en los Consejos de Administración, cobrando lo indecible, llevándose comisión y además favoreciendo al partido o al sindicato dándole préstamos a fondo perdido, hemos visto a jueces untados por banqueros, a jueces vendidos a los partidos que son capaces de lo que sea para pagar los favores a los políticos, hemos visto también en el pasado cómo el Ministro del Interior, y el Director General de la Guardia Civil, se llevaban el dinero de la Seguridad del Estado a su casa, y cómo el Vicepresidente y su hermano saqueaban Andalucía, hemos visto a sindicalistas que robaban el dinero de las casas de protección oficial del Plan Socialista de Vivienda, a sindicalistas que lucían Rolex y vivían en casas de Protección Oficial. Y por último estamos viendo los trapos sucios de la Familia Real: al rey de golfillas por África y a su hija y a su yerno robando a dos manos con o sin consentimiento pero no sin conocimiento del monarca, abortos en la futura reina, divorcios, drogas, etc. etc.. 

Y eso que mi memoria es muy mala y no tengo televisión, pero en todo caso son datos suficientes como para saber que el Estado no está capacitado para velar por la educación moral de mis hijos, y en cuanto menos entidad tenga, dada la corrupción que genera, mejor para todos. 



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lunes, 27 de mayo de 2013

Identidad, imagen, reputación (2)



Identidad, Imagen y Reputación 

La imagen se genera sobre la identidad que -como hemos visto- es la configuración del alma sobre la materia: en otras palabras: lo que somos. La imagen, por el contrario, es lo que no somos: " lo que parecemos".

La imagen es lo que somos reflejado en el mundo, cómo a-parecemos ante los demás, por lo que la imagen tiene algo de dialógico, de camino de ida y vuelta; por eso la imagen no es nada superficial, sino que tiene la función de hacer aflorar el verdadero ser al mundo. Hasta la persona más espiritual, la institución más trascendente, tiene una imagen que cuidar, una imagen pública. Hay, por así decirlo una imagen natural o material que es producto de la identidad, pero no está libre de intención, es siempre trastocada y modificada por nosotros con un propósito claro: que muestre lo mejor de nosotros, que sea atractiva. Pero además esta imagen es percibida siempre de manera diferente por los demás, que quieren a toda costa y con pocos datos hacerse una imagen pro-visional del otro. De tal modo que, aunque quiera mostrar exactamente lo que soy, el otro percibirá lo que quiera, o lo que pueda, de mi. 

Esto explica que existan fotógrafos que sabe captar la imagen de las personas como retratos del alma, que retrato logra captar el ángulo adecuado y con la luz adecuada, es decir, atrapa el instante en el que  mostramos nuestra identidad. El instante que capta el fotógrafo es el mismo que captan, de manera inconsciente el resto para hacerse "una idea" de quién es. Es la imagen fugaz de aceptación o negación que se capta en una entrevista de trabajo o en una primera cita. 

El ser humano, hemos dicho, que es un ser difusivo, por eso necesita a otros para difundirse y por eso quiere ser atractivo: quiere que los otros se acerquen a él. Y sólo lo consigue cuando muestra su verdadera identidad en su imagen. De esta forma puede realizarse, por eso se gasta tanto tiempo y dinero en este empeño de mostrarse atractivo, para "atraer" hacia nosotros aquellas realidades que necesitamos para hacer engordar el alma, para realizarnos.

Pero no todo el mundo tiene un alma atractiva (ni todo el mundo es capaz de captar el atractivo del alma), no todo el mundo está evolucionado lo suficiente, por eso se le da más importancia a la imagen que a la identidad. Cuando falta identidad crece la imagen corporal, y se rinde culto al canon estético del momento, pues es la manera que tienen los espíritus difusos de mostrarse dibujados, es decir, con imagen adecuada, que surge de la ocultación de su espíritu.  

Platón descubre que la belleza es atractiva de por sí, y que solo lo repulsivo puede considerarse feo, así  identifica el grado más bajo de lo bello con un no sentir vergüenza al ir por la calle con alguien demasiado feo. Porque Platón sabe que todos los seres humanos juzgan estéticamente siempre y que huyen de la mentira, del mal y de la fealdad.

Pero la imagen no es solo el cuerpo. La imagen incluye la percepción social, la extensión del espíritu a todo lo que nos rodea: la ropa, la casa, la imagen de las personas cercanas, los gestos, los olores, la identidad biomecánica, etc. Todo ello es atractivo en tanto que muestra una identidad determinada (y repulsivo cuando solo esconde vacío).

Esto lo saben muy bien los publicitarios: que no podemos ni sustraernos al juicio estético ni vivir como si la estética no nos importase (los que lo hacen, los que dicen que no les importa su aspecto, mienten).  Siempre y en todo  pueblo y en toda época los seres humanos de todas las edades y de ambos sexos han retocado su imagen, han vestido de una manera determinada para impresionar a los demás (impresionar es grabar una imagen en el cerebro) y se han querido rodear de objetos bellos para dar "buena imagen". De hecho esta característica del hombre es universal porque el alma es un principio individualizante y necesita mostrar su indentidad en los demás. Es enfermizo, y un síntoma de decadencia, no querer mostrar el rostro, no querer ser individuo, descuidar completamente el cuidado del cuerpo o del espacio cercano. 

El espíritu muestra su identidad a través de todo lo que le rodea, sólo teniendo por límite el engaño de querer dar la imagen de lo que no se es. Esta sutil diferencia es clave para desarrollar una imagen adecuada en Internet y fuera: saber que la única imagen que debemos proyectar o podemos mantener por medio del artificio es la imagen de lo que realmente somos, la imagen de nuestra identidad.

Y desde el punto de vista de la imagen corporativa es sencillo: sólo podemos mostrar lo que es, sin artificios ni engaños, simplemente debemos usar un grafismo, unas líneas, unos conceptos que identifiquen la cultura corporativa con la imagen.  



martes, 21 de mayo de 2013

Identidad, imagen, reputación (1)



Identidad, imagen, reputación


Identidad es lo que uno es, o lo que una empresa o una institución es. Realmente la identidad es la suma de un poco de materia modificada por mucho espíritu y mantenida en el tiempo

Materialmente somos muy poco, un cadáver o una empresa tras su cierre es muy poco, algo que ya no tiene sentido. Las células, los órganos, la energía no son nada tras la muerte, bueno, son realmente lo que hubiesen sido sin el espíritu: un poco de materia. ¿Y la empresa? Pues ocurre algo similar: los folios, los espacios, los albaranes, las contabilidades... todo tiene sentido cuando la empresa está viva, en el momento que muere los informes más detallados, los presupuestos y los planes de futuro se venden al peso como papel.

La identidad es por lo tanto algo más espiritual que material. Si decimos ¿quiénes somos? pensamos rápidamente en cuestiones materiales, pero no. No somos materia, somos, principalmente espíritu. Para saber quiénes somos debemos pensar en qué nos hace vivir, qué es lo que realmente nos importa, por qué mataríamos, por qué moriríamos. Eso es lo que somos. 

Piensa como persona o como empresa e intenta responder a la siguiente pregunta ¿Quién soy? Soy, efectivamente más que mi cuerpo y mi empresa es más que sus activos. Hay quien dice, equivocadamente, que las empresas existen sólo para hacer dinero. Y no. No sólo. Como quien piensa que las personas son su trabajo. Sí, pero no sólo. Sería estúpida la vida si así fuese. Somos lo que nos hace querer ser, nuestros retos futuros y nuestra biografía, nuestra memoria personal y empresarial y nuestro futuro. Quien se olvida de su pasado pierde identidad, hay que asumirlo, vivirlo como un camino hacia donde estamos, lleno de aciertos y de errores, pero en la cuenta final con saldo positivo, porque si no no estaríamos pensándolo. Quien no quiere saber nada del futuro pierde identidad: la vida es proyectar y retroproyectar y reponer tiempos pasados. 

Esto es la identidad. Sobre la identidad construimos nuestra imagen y sobre ésta surge la reputación, que es la percepción de nosotros que tienen los demás y que no controlamos directamente.

Así quien quiera reputación online u offline tendrá que tener, o querer tener identidad.

miércoles, 15 de mayo de 2013

Verstrynge y el Liderazgo


Foto Antonio Fortes, de Jot Dowm Cultural Magazine

Escribo este artículo como justificación o aclaración a este curso de liderazgo que estoy organizando con Jorge Verstrynge en la UCM. Me parece señalable que Verstrynge logre unir a la izquierda y a la derecha parlamentaria en una crítica irracional y desmedida. Tan irracional como que desde la izquierda lo quieren despachar con el adjetivo: “facha” y desde la derecha les basta con tildarlo de “perroflauta”. Todos quedan contentos con la etiqueta que quiere decir que “ese” no es “de los nuestros”. ¿Y qué importa que no sea "de los nuestros"?

Desde que inicié este curso he visto y seguido la información sobre Verstrynge y he comprobado que los peores le atacan con más saña de la debida. Los peores de la derecha y los peores de la izquierda, cosa que es todo un logro en los tiempos que corren, pues aunar a la mediocridad en algo distinto del fútbol tiene su mérito.

Ordenando mis ideas me salen tres justificaciones:

La primera por la razón (no el periódico, claro): Verstrynge escribe libros que no están mal fundamentados, que están plagados de citas y de lecturas y que, en todo caso, con un adjetivo no se vienen a abajo. No voy a entrar en si estoy de acuerdo con lo que escribe. O mejor dicho, en otro momento hablaré de ello, pero adelanto que no hablamos de lo mismo: él se empeña en buscar culpables sociales y yo apelo a la responsabilidad de cada uno. Pero en todo caso su discurso es elegante, riguroso y completo. Como sé que esto es difícil de creer ante la avalancha de críticas, lean Rebeldes,Revolucionarios y Refractarios: Sistema, Subsistemas y Antisistemas y verán un buen análisis de la realidad política (También pueden leer el panfleto último: Contra quiénes luchar, aunque no es lo mismo).

La segunda es sentimental: me gusta la gente como Mario Conde, Sánchez Dragó, Herman Tertsch, Jiménez Losantos, Jesús Gil, Juan Manuel de Prada, Toni Cantó, Albert Boadella o César Vidal. Evidentemente no comparto muchas de las ideas de los mentados, pero siempre es enriquecedor oír discursos independientes, no ligados a la disciplina de partido. Son gente que no podrían votar contra su conciencia, o que aunque el mundo (no el periódico, claro) diga lo contrario de lo que piensan ellos van a usar su cerebro para rebatirlo. Y lo mejor es que ninguno de ellos es rebatido nunca, son solo “clasificados”.

La tercera razón viene de mi convicción de que el liderazgo es una técnica que consiste en llevar las ideas a buen término. Por eso más que de creatividad, emprendeduría, i+d, etc. lo que necesitamos es buenos líderes que muevan el mundo. Y por eso es muy bueno ver las maneras de todos, los otros estilos de liderazgo, o estudiar los líderes de otros tiempos. Mal líder es el que se cierra en sí mismo o en su grupo, partido, etc.  Si alguien llega a la conclusión de que “ese” no me puede enseñar nada no es la persona ideal para recibir este curso, ni para liderar nada.

El curso va dirigido a personas con capacidades de liderazgo y, aprovecho para hacer publicidad: pueden ver toda la información aquí:

http://universidad2015.ujda.es/cursos/liderazgo-ucm-verstrynge.htm



martes, 30 de abril de 2013

Universidad y libertad





Está claro que este artículo basta leer el título para saber qué dice: que en la universidad debe haber libertad, y no la hay. 

Como ven, en 126 caracteres ya está dicho todo, quien tenga prisa no necesita más, pero voy a explicarme.

Autonomía Universitaria

El contradictorio artículo 27.10 de nuestra Constitución Española, dice lo siguiente:

 "se reconoce la autonomía de las Universidades, en los términos que la ley establezca".

No voy a entrar en la contradicción porque el estatalismo es una enfermedad crónica muy extendida, pero yo lo hubiese redactado así:

"se reconoce la autonomía de las Universidades, en los términos que las universidades  establezcan"

Porque no puede uno hablar de autonomía a la vez que de control, porque la universidad está llena de trabas para la libertad, y estas trabas vienen de una sospecha de inoperancia e incompetencia que pesa sobre el profesorado en general. Todas las administraciones entienden que el profesor universitario cuando puede no va. Y que cuando no está en clase está mirando las musarañas.  Y esto lo dicen los políticos, que luego diseñan esos planes leninistas de control del profesorado.

Detrás de esta idea garantista lo que hay es un problema ideológico ancestral, algo así como una carrera por el control mental de los ciudadanos, inaugurada por los liberales de 1812, como un proceso de secularización de la universidad, pero aumentado por ideas socialistas en el siglo XIX y XX que pretenden controlar los medios de comunicación, la cultura y la educación.

La universidad recibe fondos del Estado, gasta más de lo que tiene y pide más. El Estado, a cambio, le exige que previamente le enseñe qué va a enseñar, y le pone el sello, o no. Y le permite enseñar. El Estado piensa que sabe más que los universitarios si se debe estudiar esto o lo otro, si se deben formar éste número de médicos o un número mayor, si deben enseñar éstos profesores o éstos otros. 

Y la universidad, autónoma sólo de nombre, es una caricatura de lo que debe ser. La CRUE calla y come y asiente. Los profesores se van acreditando y con ello dejan de protestar. Ven cómo el Estado les dice a qué horas tienen que dar las clases, y qué libros deben usar, y cómo deben tratar a los alumnos, y generan normativas para que se lleven bien y no se peguen los profesores con los alumnos, como si fuesen dos grupos que necesitan al Estado para entenderse, 

Libertad de cátedra

Recordemos primero que la Constitución Española dice en su artículo 25 que  se reconocen y protegen los derechos

  1. A expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción. 
  2. A la producción y creación literaria, artística, científica y técnica. 
  3. A la libertad de cátedra.
  4. A comunicar o recibir libremente información veraz por cualquier medio de difusión. 

Este no es contradictorio, sino redundante ¿por qué se remarca la libertad de cátedra? Porque en realidad está contenida en el 25.1. y en el 25.2. 

Esto es cierto y tenemos todo el derecho a decir lo que queramos en nuestras clases y nadie puede decir nada. Pero también podemos aislar a un profesor y no dejarle participar en proyectos de investigación o no permitirle publicar, o actuar contra él en los tribunales, por ejemplo. Se puede despedir a un profesor por no pensar como la mayoría (y generar entonces una censura previa). 

Tenemos derecho a poner a caldo en las redes sociales a quien no baile en la fiesta de la estupidez al ritmo que se debe bailar. Si no me gusta lo que dice el profesor, el político, el sacerdote o el empresario tengo todo el derecho del mundo a reírme de él, a marcarle, a insultarle.

O sea, que la Constitución manda que se respete la libertad y esto quiere decir que nadie, nadie puede decir que un profesor no puede decir algo que no gusta en su clase. Aunque eso que no gusta vaya contra la misma 

Y lo más grave es cuando se ataca al 25.3 haciendo un mal uso del 25.4. Es decir, comunicando con engaños en determinados medios de comunicación...

En definitiva: que la universidad no es un espacio de libertad y que si no nos defendemos de las agresiones externas contra nuestra libertad cada día será menor, y que llegará un día en el que le tengamos que pasar la grabación de la clase, o conferencia, al Director General de Seguridad... llegará todo si no somos capaces de parar los pies a los totalitarios.

martes, 23 de abril de 2013

Twitter o las "vidrieras irrespetuosas de los cambalaches"


Twitter es reflejo de la realidad humana, como lo son todos los inventos humanos. Pero hay que tener en cuenta que lo propio del ser humano es también modificarse con la realidad, es decir, la realidad modificada modifica al ser humanos que a su vez la modifica, generando un bucle tecnológico único en la naturaleza.

El ser humano crea tecnologías que le afectan, y esto modifica su estar-en-el-mundo y suser-en-el-mundo. Por eso hay que tener muy en cuenta qué realidades creamos, o en qué tecnología invertimos nuestro tiempo, porque ese tiempo nos realiza. 

Por ejemplo, cuando uno entra en una red como Twitter tiene que tener claro que no entra en un espacio privado, y que, con apariencia de priovacidad está en un sitio público, a la intemperie. Debe reducir su ser a un ser-perfil y aceptar que cualquier otro ser-perfil se crea con derecho a mentir, insultar, apoyar o reír las gracias de cualquier otro, independientemente de toda convención del mundo real.

Si el mundo real fuese Twitter sería imposible vivir, porque al ver el Telediario saldrían trescientos trolls opinando en tu casa; el conductor del autobús iría donde le diese la gana, y si protestas trescientos trolls dirían cosas como "ja, ja, ja" u "ola ke ase", etc. 

Pero oigan a Gardel hablando de Twitter  y después seguimos.





Letra y música de Enrique Santos Discepolo (1935)

Que el mundo fue y será una porquería 
ya lo sé...
(¡En el quinientos seis
y en el dos mil también!).
Que siempre ha habido chorros,
maquiavelos y estafaos,
contentos y amargaos,
valores y dublé...
Pero que el siglo veinte
es un despliegue
de maldá insolente,
ya no hay quien lo niegue.
Vivimos revolcaos
en un merengue
y en un mismo lodo
todos manoseaos...

¡Hoy resulta que es lo mismo
ser derecho que traidor!...
¡Ignorante, sabio o chorro,
generoso o estafador!
¡Todo es igual!
¡Nada es mejor!
¡Lo mismo un burro
que un gran profesor!
No hay aplazaos
ni escalafón,
los inmorales
nos han igualao.
Si uno vive en la impostura
y otro roba en su ambición,
¡da lo mismo que sea cura,
colchonero, rey de bastos,
caradura o polizón!...

¡Qué falta de respeto, qué atropello
a la razón!
¡Cualquiera es un señor!
¡Cualquiera es un ladrón!
Mezclao con Stavisky va Don Bosco
y "La Mignón",
Don Chicho y Napoleón,
Carnera y San Martín...
Igual que en la vidriera irrespetuosa
de los cambalaches
se ha mezclao la vida,
y herida por un sable sin remaches
ves llorar la Biblia
contra un calefón...

¡Siglo veinte, cambalache
problemático y febril!...
El que no llora no mama
y el que no afana es un gil!
¡Dale nomás!
¡Dale que va!
¡Que allá en el horno
nos vamo a encontrar!
¡No pienses más,
sentate a un lao,
que a nadie importa
si naciste honrao!
Es lo mismo el que labura
noche y día como un buey,
que el que vive de los otros,
que el que mata, que el que cura
o está fuera de la ley...

¿Impactados? 


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Cuando yo estudiaba filosofía, en la UCM, hace ya unos años, recuerdo una clase de Teoría del Conocimiento a la siempre acudía un alumno entre borracho y pasado de vueltas que no dejaba de interrumpir y levantarse en clase dando voces, con palabras sueltas sobre Nietzsche o Freud. Recuerdo que siempre se interrumpía la clase hasta que el profesor (¿Ramón Rodríguez?) le invitaba -todo pacífico- a salir. Solo una vez un alumno, harto de que se repitiese siempre la misma escena, casi agrede al borracho. 

Twitter es eso. Pero aquí el profesor está solo con uno o dos alumnos y el resto de la clase está borracha y hablando en alto, insultando y riéndose. E invitan a salir, pacíficamente, al profesor. En este sentido Twitter es reflejo de la LOGSE: el profesor (el político, el empresario, el sacerdote, cualquiera con posición adecuada para pensar mejor que el resto) no es nadie, es en todo caso alguien al que se puede insultar y como mucho, si se lo gana y es políticamente correcto, se le puede tratar "de tú a tú".

Yo estoy convencido que la mayoría de los que insultan en Twitter son gente que en su realidad cotidiana, quienes la tengan, hablan tranquilamente en busca de la verdad y nunca insultan a nadie... En el mundo real nos puede la vergüenza, pero en la virtualidad, con los followuercetes, en el cole virtual, o bajo un disfraz de nick... se comenten las mayores barbaridades ¡Y en eso  consiste Twitter!: en muchos hablando de sus cosas, ligando, borrachos, pero algunos, los pesados, detrás de las conversaciones de los demás, insultando, mostrando su poca educación, su falta de civismo.

¿Y por qué insultan? Pues por defender las cosas más simples, llanas y sencillas: que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, que la realidad es más amplia que lo que se ve, que las personas pasan por estados embrionarios antes de nacer, que los políticos no son más que políticos... Cosas obvias. 

Me sigue chocando, y eso que llevo ya varios años en el oficio, que alguien que no ha alcanzado el grado de bachillerato sea capaz de decirle a una persona culta, que dirige un periódico o que ha obtenido una cátedra, o que lleva estudiando cuarenta años que "no tiene ni idea". ¿Pero qué se han creído? He visto cosas extrañas: niños futboleros, de unos 14 años diciéndome que no sé filosofía. O un mecánico de Colombia que se permitió insultarme por no estar de acuerdo con una frase que escribí entrecomillada, que no puse la autoría, pero era de Unamuno; He visto cómo fotógrafos, ilustradores, estudiantes, camareros y vendedores ponían en cuestión cosas tan sencillas como la diferencia entre realidad percibida, realidad científica y realidad jurídica. 

Sé que el fallo es mío por hablar en el cambalache donde se expone la Biblia y el Calefactor al mismo nivel... Es posible, todo es posible en este siglo XXI, y más visto a través de la vidriera irreverente de Twitter. Es posible que un fotógrafo, estudiante o fontanero, albañil o capataz sepa más de física que un físico del CSIC (de hecho he visto discusiones sobre el tema entre científicos de verdad y troles pseudoiletrados). 

En una ocasión, no en Twitter, en Linkedin pillé a un "directivo" del movimiento escéptico cortar y pegar un texto plagiado como respuesta a una argumentación mía. Algunos se han aprendido unas consignas y las repiten. Y -en todo caso- si tienen una idea sobre un campo que no es el suyo, y quieren dirigirse a alguien, deben hacerlo con cortesía.




Casos prácticos. La idiotez al desnudo:

Voy a poner, a modo de ejemplo dos casos de evidencia, dato:

1.º En España se han realizado un millón setecientos mil abortos legales.
2.º Un ser humano es un ser humano desde que hay fecundación (y ADN) hasta que muere.



Twitter: Abril de 2013. El tema es de Educación Infantil, como mucho de primero de primaria: consiste en que yo pongo un dato: 1.700. 0000 abortos en España desde 1985 para hacer pensar. Un dato es un dato.



Aparece uno y lo niega, niega la cifra. ¡La cifra! Sólo hay que sumar los datos del Instituto Nacional de Estadística de abortos DECLARADOS, es decir, quizá hay más, pero ese quizá no lo nombro, sólo doy el DATO: #UN MILLÓN SETECIENTOS MIL#. Siete amigos de éste se ríen: ¿de dónde sacas los datos de la hoja parroquial?



La cifra cualquiera la puede encontrar sumando los datos del INE, bueno las correctas son estas:


Pasada la "guerra" de cifras, como si fuese más o menos de derechas o de izquierdas decir que los abortos son los que son, entramos en el debate nominalista típico. 

...Si el niño no es niño, si es embrión, feto, pre-embrión, mórula, agregado de células, individuo, o como quiera llamarse. Discusión propia de la universidad del siglo XIII, pero que vuelve a tener su espacio ahora: Las cosas son distintas si las llamamos distintas? 

Yo les decía, en 140 caracteres que da igual cómo llames a las cosas, que no por eso dejan de ser lo que son. Que la diferencia entre un niño querido y uno odiado ("no deseado") no es ninguna se pongan como se pongan:


Les puse como ejemplo que cuando lees un test de embarazo y aparece una doble línea hay un embarazo... 

Los test de embarazo funcionan de manera muy simple: detectan la gonadotropina en la orina, y es un dato perfectamente claro y distinto, que diría Descartes y que quiere decir que si hay más de 400 de esta hormona estás embarazada, así de sencillo.

Pero este dato no es el embarazo, es decir, es un dato que hay que unirlo a otros para salir de dudas (en todo caso en pocas semanas se sale de dudas).

Es decir, si A entonces B (A ---> B)...

Y me dicen que no... que puede ser un cáncer de útero, por ejemplo. Sí, clñaro, puede serlo.

Y es que -dicen- el test es válido en un 99%, claro, puede fallar, como todo en esta vida.

Afirmar que un test de embarazo indica un niño es correcto, en términos generales, pero la ideología ciega la razón:

 "lo que tiene no tener ni idea"






Curiosamente es la ciencia la que va descubriendo todo el proceso de la fecundación y donde se estudia hasta la saciedad la formación del individuo humano, con personeidad ya en la fecundación, humano, plenamente humano. 

Y esto lo dice la ciencia, bueno, no, la ciencia no dice nada, la ciencia muestra, todos los cambios que sufre la madre en los primeros momentos tras la fecundación, muestra imágenes de mayor precisión de los embriones, ahora en 3D se puede ver cómo es el feto humano y descubre lo que antes no se sabía: que es un individuo completo en el momento de la fecundación, el mismo individuo.

Pero si no se quiere comunicar no se comunica, ya has calificado al otro de oscuro católico y si te has proclamado vocero de la verdad suprema del partido/,movimiento: 

Que equivale a decir lo que decía (Plaza) Mayor un 15 de marzo: 
"Cuatro patas sí, dos patas no"




Matar es matar, vivir es vivir, elefante es elefante, son cuestiones dogmáticas. "Porque yo lo digo"
El pobre Antonio Maestre sigue con las cifras sin preocuparse en contar. Le parecen muchos, es lo que tiene vivir en un mundo de desinformación. 


Bla, bla, bla

Nota 1: los aludidos en esta entrada son meros ejemplos, cualquier parecido con la realidad es pura realidad. EN todo caso no tienen derecho a réplica porque la "discusión" se cerró hace tiempo. 

Nota 2: Como sé que los aludidos no van a leer el libro que les recomiendo insistentemente, Animal Farm (Acampada Animal) les cuelgo una "peli de dibus para que disfruten mazo" (está en Inglés pero como pertenecen a la generación más preparada de la historia no tendrán problemas en entenderlo):